martes, 28 de abril de 2009

Gotas de vermut

*No sé de dónde saco la inspiración, o de dónde se digna salir ella sin que yo se lo pida. Es así como el domingo llegué de nuestro (ahora habitual) asado... a planchar!!! Si se tiene en cuenta que es un evento de ocurrencia semestral, se valoran mejor los signos de admiración. Y hoy acabo de ordenar mis papeles en una maletita con divisiones que compré hace como dos meses para el efecto. Además del desasosiego habitual que me produce ver cuentas del pasado, la acción de ordenar también fue todo un recorrido por diversos desplantes que me han hecho: los del teléfono me contestaron que no les era posible instalarme línea por motivos técnicos mientras que a J. le dijeron claro, senior, cómo no, encantado de tenerlo como cliente, teniendo ambos la misma dirección; los del gimnasio anterior, del que me salí porque ya me quedaba un poco más lejos de casa y porque no dejaban de cobrar cuotas y cuotas extras salidas de claúsulas del contrato impresas en fuente tamanio 4; los del gimnasio actual, que se guardaron muy bien guardadita la información de los descuentos a la gente que trabaja en mi empresa y que cuando fui a reclamar, me echaron la culpa a mí por no haberme informado bien y además me trataron de mentirosa -acaso quién les aseguraba que el carnet que les mostré era válido?-; los de la electricidad, que se cobraron de un tajo todo un anio de servicios sin previo aviso y cuyo zarpazo ahora en junio habrá de ser tanto o más sangriento que el anterior....


*En Colombia me compré una antología de Álvaro Cepeda Zamudio. Por qué no, si "Todos estábamos a la espera" fue medio revelación en la lejana adolescencia. La antología también tiene articulitos breves (que supongo publicó en algún periódico, siempre me salto las introducciones) en los que don Cepeda muestra su lado machista y estúpido -esto último porque celebraba al imbécil de Mickey Mouse- . No, no da para excusarlo como a C.J. Cela. Me hubiera quedado con lo que tenía.

*Por qué alguien que es importante en la biografía se obstina en portarse mal y desconocerlo, aplicando sus técnicas avestruces con las cuales los malos y los que salimos a deberle siempre somos los demás?? A mí este personaje me sacó corriendo con su inconexión del mundo la única vez que lo vi en Colombia y desde entonces no se digna responder mis llamadas. Quienes lo tratan seguido aseguran que "hay es que tenerle paciencia". Será por la distancia que el concepto es bastante nebuloso para mí?

Lo que sí sé es que no es justo que la única manera posible de tratar a un ser amado sea llevándole la cuerda como si fuera retrasado mental o senil, sin poder hacerle caer en cuenta de que sus actitudes nos desquician y nos hieren. Y menos aún cuando esta persona es muy inteligente, aunque no emocionalmente, como se ve. Y eso que sólo me estoy refiriendo a su interfaz con los usuarios.

Y mejor no seguir con estas gafas amárgalo-todo, que si no acabo como él, el cochino mundo debiéndome un saldo enorme y sin ganas de pagármelo.

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