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domingo, 10 de marzo de 2013

Terapia

De adulta fue que comencé a darme cuenta de que la normalidad de mi infancia no era tan normal.  Un ejemplo es el lugar de residencia que escogieron mis padres.  Eso significó largas horas en compañía apenas de los montones de libros que mi papá compraba por baratos pero que no leía mientras que comenzaba la programación de televisión a las 4:30 pm entre semana o hasta que mis padres se levantaran -tarde- los fines de semana.

Algún día comenzaron a llevarme a cine a la nocturna con ellos, por alta pude entrar desde los 9 a películas de 12, así que yo ya desde esa tierna edad llegaba a la casa a las 11:30, 12, a madrugar al colegio al otro día a las 5:30.  Recuerdo un cuento que leí en una revista de Avianca que mi padre traía de sus viajes en esa época de una niña que se les quedaba a los padres en un cine y desde entonces se quedó a vivir ahí.  Jamás sospeché que esa pudiera ser una metáfora de aquel momento que vivía.

También hay que reconocer que esa suerte de indiferencia ayudó bastante a que yo me quedara aquí y a que sobrelleve bien el abandono de mi progenitor (próximamente, conmemoración del 4° aniversario) y más o menos bien mi separación (no se pierda la posible alusión al 2° aniversario).  Hasta me va mejor:  a pesar de seguir igual de sola, al menos estoy menos insegura, tengo una calidad de vida que me gusta más y mis derechos ciudadanos son menos pisoteados.  Y hasta soy extrañada por algunos otros, por fin.

martes, 19 de junio de 2012

Nuevas del vecindario

Frau Furia-de-los-Infiernos o la Hijueputa Vieja Loca
Mirar a esta señora de apariencia descuidada es como mirar a una Furia:  cuando percibe la mirada, la vieja comienza a insultar.  Lo mejor es ignorarla, hacer de cuenta que no existe.  El problema es cuando el esperpento se aproxima por atrás y uno está descuidado: como mi pulgar izquierdo lo sigue recordando meses después, uno se torna en el objeto de su rabia con el universo y puede resultar lesionado.  Otros vecinos han sido amenazados con un cuchillo, golpeados con objetos en bolsas voladoras o bombardeados con agua y basura desde su balcón (de ella).  Los dos maridos que ha tenido la han abandonado y va y viene del hospital psiquiátrico como quien sale de vacaciones.

Frau Koch
Frau Koch era una maestra pensionada, debía tener sus setenta y tantos.  No vacilaba en hacerme la charla cuando nos encontrábamos, era amable, me contaba chismes de los otros vecinos.  Cuando hablamos del #miex me contó su propia historia: mantuvo una relación durante 38 años en la que cada uno vivió en su casa hasta que se caNsaron y decidieron terminar.  Deduzco que no se casó y no tuvo hijos.  Esta semana me enteré de que Frau Koch falleció en su apartamento de un ataque cardíaco hace cosa de un mes.  Yo la recuerdo "saludable", pero mi fuente asegura que ya venía quejándose de achaques y dolores.

El cubano
Mi último domicilio en Bogotá comenzó a llenarse de cubanos a fines de los 90.  Algunos todavía viven ahí.  Supongo que a mi destino le chifla la simetría y por eso me puso un vecino cubano en el piso inmediatamente superior de mi residencia dusseldorfeña.  Llegó a la USSR y allí se hizo a su esposa kasajistana, que es ingeniera y como muchos kasakos, alemana de 3° generación, por lo que presumo vinieron a parar a estos lares.  Las hijas veinteañeas ya se fueron de la casa, queda el suegro kasako con ellos. Nunca me ha dicho nada de la peste que debe llegarle a su balcón (no es su balcón principal, ha de ser por eso) cuando fumo marihuana en el mío.  Escribe novelas, cree en ovnis y quiere mandar su matrimonio a la mierda, pero me da la impresión de que tiene una posición ídem a la que tuviéramos con el #miex (ella es la que más gana y él es el amo de casa) que lo inmoviliza. 

El dentista
Señor buenísima onda que tiene el consultorio en la planta baja.  Aunque tiene la mano un poquito dura, las carteleras de aire escolar que tiene en su consultorio explicando las caries y cómo lavarse bien los dientes y su vehemente propaganda contra los cepillos eléctricos me convencen de ir a abrirle las fauces cada 6 meses.  A mí me gustaría quedarme hablando con él más rato cuando me lo encuentro en el pasillo o en el sótano, pero no encuentro el pretexto y él tampoco da la pata.

lunes, 7 de mayo de 2012

(Manifiesto)^-1

@11amber11 publica un manifiesto por la conservación de la nacionalidad colombiana habiendo migrado a Europa. Respeto profundamente su sentir, pero no lo comparto. No pretendo rebatir ninguno de sus argumentos, nada más exponer mi sentimiento diferente al respecto.

Yo sí adopté la nacionalidad alemana. He tenido obstáculos que no hubiera tenido de seguir siendo colombiana (ejemplo: un alemán necesita visa a Rusia) o he perdido supuestas ventajas (ejemplo: un colombiano ya no necesita visa a Turquía). Pero de otra parte se acabaron las idas a la oficina de extranjería, las declaraciones extras en la policía, la inseguridad del estatus de inmigrante. Sin haberme vuelto alemana mi inminente separación hubiera sido mucho más difícil. No está de más la inmunidad diplomática para despotricar de los impuestos que pago, las güevonadas que hacen los políticos, las plastedades que plagan este país o para alegrarme por fin de una buena selección nacional de fútbol. No creo que eso me haya vuelto mejor persona, solo simplifiqué algunos aspectos de la vida práctica.

La sociedad alemana integra pero a regañadientes y por allá a la 5° generación, así que soy perfectamente consciente de que jamás seré 100% percibida como paisana por estas buenas gentes. Me cambié la nacionalidad, no los nombres, así que a mis apellidos igual los seguirán discriminando porque estadísticamente aquí la gente de apellidos hispanos es mala paga. Para el efecto, lo que diga el pasaporte importa un rábano. No me siento vendepatrias de haberlo cambiado, mucho menos orgullosa del que tuve antes ni del que tengo ahora (de mi licencia de conducción alemana si me siento muy orgullosa porque fue con repetición de examen y todo). Lo colombiano no me lo podré quitar con nada, ni siquiera con lo que diga un papel que toca tener. Se supone que ahora dizque puedo recuperar el papelito colombiano sin perder el alemán, espero nada más que el diablo procrastinador de esas tareas jartas (ay, la declaración de impuestos, la cuenta de la luz, los objetivos del trabajo) se descuide para ponerme a ello. Al menos para que no me regañen los del DAS cuando pretenda entrar de nuevo a Colombia.

viernes, 25 de febrero de 2011

Mein Salz

Tengo un montón de cosas que no extraño para nada de Colombia, entre otros porque aquí justamente no las hay.




O las había. Claro, no hay nada perfecto y yo ya soy insider que puede ver las grietas. Pero eso de que alguien comience a triunfar en política nada más por caribonito y por su noble origen (el sr. es noble, en Alemania los hay, cómo no, comenzando por los English Royals, sí, remember que el marido de Carolina de Mónaco también es otro noble alemán) no deja ser sospechosillo.

Hablo del actual ministro federal de Defensa. Su mujer también es atractiva y no se le da nada aparecer en los shows de RTL (el RCN alemán) diciendo babosadas en pro de la niñez. Filiación política: conservador, of course. Es pro intervención alemana en Afganistán, visita a la tropa allá de vez en cuando (a veces con su mujer), ya le ha tocado capotear algunos escandalillos en el ejército -some friendly fires en Afganistán, dead young navy officers in the school ship- no tanto porque hayan pasado sino porque fueron ocultados. Los resuelve cortando alguna cabeza, sin asumir él mismo ninguna responsabilidad en lo que a todas luces falló.

Pero ahora "se le fue hondo, maestro". A algún ocioso profesor universitario le dio por leer la tesis de doctorado en derecho del flamante ministro, nada más para suspender la lectura al cabo del octavo hallazgo de una fuente copiada sin citar. Internet & co hizo el resto y la estadística ya va en que en mínimo 70% del trabajo se presentó tan curioso fenómeno. El ministro aceptó que cometió errores y renunció voluntariamente al título de doctor. Eso fue antes de que la universidad que lo tituló se lo retirara oficialmente. Un tipo así no debería ser ministro de nada, pero él lo ve de otro modo. A sus 37 primaveras ya suena como posible sucesor de Angie -quien también lo sostiene en donde está, claro-. Algún parecido con el Pincher Arias es mera coincidencia, o no? Tampoco faltan los lambericas defensores, claro, -otro parecido-: el retiro del título no alcanza a salvar a la universidad del mega oso de haberle dado "summa cum laude" a semejante bodrio copypasteado -ejem, digo, escrito- por el ministro cuando ya era parlamentario.

Yo tengo mi nube con lluvia propia que me sigue a todas partes, lo sé, mi bulto de sal a la espalda. Al menos el zu Guttenberg es de algo mejor ver que el tal Pincher.

Primer update del 3 del 3:
Ya podemos hablar del ex-ministro. Alcanzó la decencia para renunciar. Fin de los parecidos en este caso, menos mal.

Segundo update del 3 del 3:
No vuelvo a decir nada. Los lambericas resultaron ser más de los imaginados:

Queremos a Guttenberg de regreso.

sábado, 27 de noviembre de 2010

Confirmación de tema recurrente

¿En la Calle Veinte o en la Veintiuno? ¿Con la Carrera Cuarta o con la Quinta? Por esos lados, en el sucio centro de Bogotá mugrosa.


Fernando Vallejo, El don de la vida.

Para que no quede duda de lo que aquí refería, la dirección de mis padres era Carrera Quinta No. 20-XX (costado oriental).

domingo, 5 de septiembre de 2010

Just trying to make the best of it

De cómo el entorno adverso llega a cambiar las perspectivas,
por ejemplo evaluando un bar:

Bogotá,1996: qué espanto que pongan led zeppelin

Düsseldorf, 2010: siquiera ponen led zeppelin

Kurdos

Para mi, el sitio lo puso de moda el Zancudo, el director de tesis de mi entranhable Mitbewohner. Se podía oír musiquita decente en una buhardilla de un edificio viejo, desde hace rato reemplazado por una torre de apartamentos al costado norte del parque de la 42 con cra. 13 en Bogotá. Con los avatares del tiempo el lugar tuvo una época en un garaje sobre la séptima entre la 45 y la 46 (o la 46 y la 47?) En todo caso, aquella y la posterior y postrera locación (still on the 7th avenue, but in a diferent cellar) eran bastante accesibles cuando se vivía en la 48 con 13, con vista al Skylinerprofil Bogotás vom norden. No dejaba de tener algo de "subversivo" el que hubiera un antro / chuzo con un perfil como el de Kurdos, en un local con un inodoro colgando del techo. Además al sitio se llegaba siempre por una escalera con aires de secreta. Aparte de todo lo estético o antiestético o lo que sea que haya podido ser, Kurdos fue una isla de libertad en medio de aquella absurda ley zanahoria de Antanas. La ley se impuso justo cuando llegué al estado ideal para salir a parrandear, twenty something, earning and single. El sitio siempre sobornó a la policía y gracias a ello pude seguirme escabullendo de la casa después de la 1 a.m. Era el tipo de local en el que te sniffaste los únicos soplos de coca de tu vida (o a donde llegaste a capotearlos). Con la salida de la 42 llegó también un tipo de cambio somehow para peor, una pérdida de la frescura original. Tuvo épocas en que estuvo cerrado, para reaparecer en un nuevo local. Lo regentaba un tal Germán, un drogadicto al que se le abona haber mantenido el chuzo en aquellos anhos desolados de la escena bogotana. Nicht zu vergessen, dass ich gerade dort einen gewissen Kike Vivaldi -Colombian celebrevity in the 90's- vernascht habe. Allá también le confesé por primera vez a alguien cercano, a él, mis planes de ir (venir) a Alemania. Hubo épocas siniestras en las que había que estar pendiente de tu propia billetera en el establecimiento. Se compensaban con las after parties en otras locations, algunas más salvajes que otras. En Kurdos (degeneración de DonAlvar, el chuzo se llamó en serio Bar2) me levanté aquel tipo que parecía un personaje de una novela de Mutis, allí llevé a mi legendario gringo y sus paredes me vieron sobrevivir a múltiples amaneceres existencialistas de parrandera hastiada. El sitio llegaba a cansar, pero tan árida llegó a estar la rumba bogotana, que allí regresábamos siempre por mucho que renegáramos. Como ya mencioné, también había razones de cercanía, todo el grupo de amigos era teusaquillo-palermo-chapineruno y era casi que a la vuelta de la esquina. El man Germán, como era de suponerse después de haberlo visto sosteniendo un animado diálogo con un bulto de naranjas podridas en un amanecer de domingo bogotano, acabó mal. Su DJ que lo acompanhó siempre, un tal Hernandito que usaba los espacios faltantes en su dentadura como soporte para su cigarrillo encendido y que no siempre era el más lúcido a la hora de pinchar, no acabó mejor.

En una época llegamos a institucionalizar "el miércoles de perdición", que arrancaba después de ver La Tele, con primera etapa en la Tienda de los Jijuepuercas (alegre cafetería-bar en la 44, en donde podía darse todo tipo de interacción entre oficinistas, pensionados, serenateros, secretarias, emboladores, estudiantes, etc. y con performances tales como cajas de dientes sumergidas en vasos de cerverza o brindis espontáneos por el partido liberal o por Clemencita que cumple anios) y después culminación en el inevitable Kurdos, a renegar pero a sentarnos ahí, como en tantas otras veladas en las que la habíamos pasado tan bien y simplemente no queríamos llegar aún a la casa.

Con todo y todo, menos mal que lo hubo y ojalá siga habiendo equivalentes.

miércoles, 2 de junio de 2010

La selección alemana y Antanas

Entre las ventajas de este nuevo status está la de que el fútbol de este país es bueno. Alemania entiende como pocos el cuento de la sinergia de grupo: puede que a veces no haya "personal", pero aún así se organizan y el desempenio del equipo es mejor que el desempenio de cada uno (excepto cuando juegan contra Italia y Espanha***). Pero personal hay, lo que pasa es que supuestamente sin mucha experiencia (Lahm, el capitán que reemplaza a Banosch* es el más joven que haya habido en la historia del seleccionado. Pero el muchachito ya se ha puesto la camiseta alemana 65 veces y en cualquier torneo queda en la selección ideal).

Igual, si Alemania no tiene un desempenio (3rd time, I know) como el de siempre en este Mundial -mínimo cuartos de final-, desde ya pronostico quién va a ser el campeón del 2014.

*Pseudónimo de Ballack en la versión del Proevo, un juego de fútbol de computador.


***adenda después del final del Mundial 2010.


Sólo espero que pase lo mismo con la ola verde. Lo que debe pasar ahora es que las ilusiones de los tres y pico millones de electores se concreten en una oposición seria que realmente se oponga y balancee. Este es un ingrediente infaltable en la receta para poder despojarse de 8 anios de autocracia.

Antanas debe saber que esos cambios necesitan tiempo y por eso debe comenzarse desde ahora. Si todo esto se consolida, desde ya pronostico qué opción política llegará al gobierno en 2014.

miércoles, 7 de abril de 2010

Anónima bleiben

Estás en fb? Por si acaso, por allá me encuentras como XXXXs, sí, con ese al final, puse información falsa porque no me gusta que se queden con mis datos, por eso tampoco tengo tarjetas de cliente de nada para acumular puntos, por una pinchce olla que regalan no voy a dejar que lleven registro de lo que compro, faltaba más! Para que veas que incluso aquí hay contra qué seguir luchando!

domingo, 28 de marzo de 2010

Refuerzos

Llegó la hora de un replanteamiento difícil pero mandatory.

Un fin de semana en la capital del otrora imperio espanhol -imposible dejar de pensar de dónde salió toda la plata para eso que tenía en frente, muy mamerta de mi parte, I know-, con otras amigas, ayudando y disfrutando en donde y cuanto pudiera -y vaya si lo hice en el reencuentro con una pareja amigota de los viejos buenos tiempos que también anda por allá, todavía cargo con ese guayabo / resaca-, y el siguiente con una de las amigas de Colombia que más echo de menos y con quien tuve el privilegio de compartir casi 48 horas seguidas me dejaron en forma para lo que se me viene pierna arriba.

Como bien sabe burlarse el entranhable ser pastuso que me acogió en Madrid, si vienen a visitarme a Düsseldorf es que me quieren mucho. Ella ya estuvo por aquí, valga la aclaración.

Lo bueno de las treintonas es que ya estamos más aterrizadas, somos más glamorosas y nos meten menos los dedos en la jeta. Ya no estamos como para. Claro que si nos toca, cerramos filas y hacemos todo lo posible por ofrecer "wellness para el alma", porque sabemos y podemos darlo. Otra cosa es que todas lo reciban, pero se cumple con haber "dado feedback", como dicen en mi empresa.

La amargura fingida contra los galanes en nuestros veintes se torna en auténtica en esta treintena. Inevitable: todos, absolutely all, resultan siendo unos malparidos que no son dignos de nuestro querer. Y ahí seguimos a la pata de ellos, o ellos a la de nosotras. Triste la condición humana.

Anio de decisiones. La fuerza esté con nosotras.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Jodidas pero contentas, as usual

Me encuentro en Gacetilla con este link. Ajá. Aquí yo me atrevería a decir que no es tan sentido, incluso me parece que estas valkirias los tienen domesticaditos y estos nativos son infinitamente más comprensivos que sus congéneres colombianos. Situaciones como esta que describe el artículo se dan aquí en el 90% y no en el 2% de los casos:

Precisamente, entre los datos curiosos que arroja este sondeo se encuentra que solo (sic) el dos por ciento de los colombianos le colabora a su pareja con labores de la casa como cocinar, lavar los platos, hacer el aseo o cuidar los niños.

Y si les preguntaran a las walkirias, yo creo que apenas 20% -exagerando- estarían plenamente satisfechas, en proporción inversa a las dulces colombianas.

Pero nevertheless: en este marzo de la igualdad de derechos de género, se publica este estudio de la Unión Europea según el cual en la recontraarchicivilizada Europa* las mujeres devengan en promedio 18% menos que los hombres por el mismo trabajo. Alemania jalando para abajo el tal promedio con un lindo 23%. Wow.

*As mentioned by el Destiempo.


Como no me canso de repetirlo, no es cuestión de nacionalidades sino de gente. Y de la sal que no me abandona.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Coincidencias temáticas

Para no dejar un tema tan desamparado y desengüesarme de una sarta de historias que siempre cuento.

A lo largo de muchos años he tenido momentos en los cuales un tema decide encontrarme. No es que yo lo busque a él, sino que él me encuentra. Es así como durante una temporada acabé viendo cuanto documental de National Geographic y cuanta película de vampiros pasara por cualquier pantalla (películas, televisión, videos, cine clubes, libros) sin yo buscarlo. Otra temporada, anios después, sería con gays. No hubo libro que no leyera o pieza de teatro o exposición a la que yo no asistiera y no tuviera que ver con el tema. (Que conste que a mis amigos gay los vine a conocer después de esa fase). Poco después me sorprendí a mí misma convertida en toda una orientóloga: estaba en un curso de Tai Chi y en otro de Shiatsu y leía libros de Feng Shui y del Tao de la salud y del sexo.

Por la misma época gay también tuve otro encuentro cercano pero de otro tipo. En las páginas de El fuego secreto me encontré con la descripción de varios parajes bogotanos en los que resultó haber transcurrido mi infancia. Para quienes no conozcan la novela de Fernando Vallejo, El fuego secreto es la segunda parte de una trilogía autobiográfica. En esta parte el joven protagonista paisa hace su feliz arribo a la capital y -entre otros- no hay olla gay en la que el hombre no se meta. Y justo por esas calles era donde vivían mis padres. Fue toda una revelación, porque uno de niño no se da cuenta de esas cosas. Las mujeres extrañas que le decían con voz de hombre cosas a mi papá cuando salíamos de comprar la leche y el pan en la cigarrería siempre me parecieron un poco raras, pero nada más.

Aquí en Alemania el asunto se apaciguó y cuando se anima a aparecer, lo hace con temas extranjeros. No sé cómo explicarlo, pero a mi las primeras novelas de Zadie Smith me encontraron, yo no las busqué. Y ahora, las referidas autobiografías póstumas, que son de autores latinoamericanos, claro.

jueves, 9 de julio de 2009

Que yo no soy así

El fin de semana me encontré con este artículo por casualidad.

Cuando terminé de leerlo, no sé por qué cuernos estaba anegada en lágrimas.

Será porque yo no puedo decir lo mismo?

jueves, 25 de septiembre de 2008

A common type

En Colombia no sólo solía encontrarme con gente inesperada en lugares ídem, sino que también solía ser confundida con otra tanta. Nunca dejé de parecerme a la amiga, tía, prima, hermana, sobrina o lo que fuera de muchos interlocutores.

Aquí el plan ya era otro, la Frau Rodríguez tenía un perfil propio y aunque mi encasillamiento con esta apariencia no es para nada difícil, la jorobadera evocando a mis Doppelgänger se había reducido notablemente.

La semana pasada me presentaron a otro colombiano que trabaja en la empresa. El por qué yo no tiendo a la masificación con los compatriotas o con los hispanohablantes podría dar cuerda para muchos posts que no sé si algún día quiera escribir, así que dejemos en que es el primer colombiano que conozco ahí -no tengo ni idea de cuántos seamos-.

El hablado rolo me desconcertó y me pareció feo. Seguramente mi hablado no es ninguna belleza, pero definitivamente yo ya no sueno como recién desempacada del altiplano. Y cuando nos presentaron, el hombre me dice: "ah, pero si ya nos habíamos conocido, viendo un partido de la Eurocopa". Ajá. Yo los partidos de la Eurocopa los vi sólo con mi marido o en el peor de los casos, con A. y su marido.

Con que sigo siendo la antecesora de la Frau Rodríguez, esa que se fue hace ya casi una década.

domingo, 23 de marzo de 2008

Que conste


Encontrado en la edición online de El Destiempo de hoy. No hay que dejar de comentar la vergüenza ajena que me produce la falta de mayúscula al comienzo del párrafo.

No deja de ser un alivio que otros lleguen con investigaciones a una conclusión que para mí fue una experiencia de vida. No estaba loca, no estaba sola.

domingo, 17 de febrero de 2008

Kolombianisierung

Hace rato no escribía nada sobre la actualidad nacional. Aparte de que no dispongo ya de tanto tiempo para informarme, en realidad no estaba pasando nada que ameritara mayor atención (lo de siempre: otro incendio en una casa habitada por turcos, el cierre de la fábrica alemana de Nokia, después de dadivosas concesiones fiscales, para llevársela a Rumania, la paulatina entrada en vigencia de la maravillosa prohibición de fumar en lugares públicos, carajadas de esas). Hasta ahora. Desde hace algunos días se desarrolla un operativo policial para atrapar evasores de impuestos. Hay una lista de 700 gatos entre gerentes de prestigiosas firmas, jet-set people y ricachos. Todo vía Liechtenstein, uno de estos inexplicables paisitos europeos que también son paraíso fiscal.

O sea, aquí los que pagamos impuestos somos los imbéciles empleados de la clase media (díganme si esto no es un buen ejemplo de integración, ya estoy echando pestes como ellos!!). Los pobres no sueltan la teta de la seguridad social y los ricos, vean, sacan su platica furtivamente a lugares en donde no se verá roída con impuestos "injustos". Ganan aquí toda su fama y fortuna y no dejan nada. Como las langostas. Ahí están nada más Michael Schumacher o Boris Becker, cuánta estupidez no publicitan los tipos aquí en Alemania, y los caballeros residen, cómo no, muy orondos y lirondos en Suiza, sin dejar un solo centavo de impuestos aquí en donde todos compran como vacas lo que anuncian.

El primer pez gordo que cayó en el operativo fue el gerente del correo alemán, una empresa representativa (quinto empleador más grande del mundo). Después de dos intentos de pataleo, el senior renunció al otro día. Bueeeno, hubo algo de decencia: en Colombia seguro se habría quedado. Lo curioso es que el senior recibió la oferta de ir a ocupar el puesto de director de Unicef en Alemania, desocupado recientemente por escándalos de corrupción. Deja vu, plop y el título tan destemplado de esta entrada, porque no es eso sino la constatación de que es asunto de la gente y no de la nacionalidad.

sábado, 16 de febrero de 2008

Confesiones de una Kiffende.

Este post es un outing. Ahí sabrán disculpar mis lectores, no crean que no me da pudor esta salida del closet. Como dice el chiste que dicen las colombianas después de hacer el amor, "no vayan a pensar mal de mí".

Perdonen que me gane el humorismo vulgar. Yo creo que son secuelas de haber estudiado en los 90s en la facultad de ingeniería de la Universidad Nacional en Bogotá. Aunque ahora que lo pienso, el chiste completo se lo oí contar a una médica.

Como poeta maldita wanna be que se respete, he hecho por buscar las flores del mal. Y los burritos siempre se encuentran entre sí o se encuentran con verdes praderas. Recién desempacada en Alemania me hice amiga de un chico que tenía su propio cultivo hidropónico. Mi primer apartamento en Hamburgo fue en el barrio del puerto, en donde puede percibirse su olor en casi todas las calles en las noches. Posteriores contactos a lo largo de anios de vida universitaria procurarían el acceso a dealers más amables con el cliente. Las temporadas durenenias siempre se encuentran bien provistas, por la relativa cercanía a la frontera holandesa. En Holanda, como bien se sabe, el consumo y venta regulada de ciertas yerbas son tolerados. Transportarlas, consumirlas en lugares públicos, llevarlas consigo es delito, pero pueden ir a comprarse y consumirse en lugares con permiso para ello. Obvio, todo esto no está exento de contradicciones, pero sea como sea, el hecho es que allá son accesibles. En Düsseldorf no dejaba de preguntarme cómo iba a hacer. Hasta ahora mis únicos contactos son los companieros de la oficina... mi arrendadora... mi casera... quizás en el gimnasio... Nada más se me iba olvidando un pequenio detalle: Düsseldorf es aún más cercana de Holanda que Durania y puedo llegar en cuestión de una hora con mi ticket habitual.

Post data: Aquí, la traducción del título.

miércoles, 19 de diciembre de 2007

(Pata) Sola

A mí la lejanía y la soledad no me amargan, pero a veces me aburro de estar todo el tiempo haciendo chistes que sólo yo entiendo. (Tengo un afán de cómica exhibicionista, qué le voy a hacer. Alguna vez, hace ya anios y en no uso de todas mis facultades, pronostiqué que en mí había una Nena Jiménez oculta esperando su oportunidad).

El otro día tenía un ruido extranio e inexplicable en el tacón izquierdo, era realmente fastidioso caminar por los pasillos con ese rítmico andar. Supongo que todos habrán adivinado quién venía por ahí sin haberme siquiera visto. No todos los días se da uno el lujo de andar como la Patasola, pero todos los días no tengo a quién contárselo y que se ría conmigo.

Post mental

Cuánto quisiera poder mostrar la comparación del villancico alemán del árbol de navidad (O Tannenbaum, wie grün sind deine Blätter) con "Arbolito lindo de navidad, que siempre floreces los 24" así fuera en versión reencauchada de Joselito.

Schade, qué pesar que no tengo sino las ganas y quedo debiendo el soundtrack.

miércoles, 28 de noviembre de 2007

Crisis I

Esa costumbre latina de usar cuatro nombres (dos nombres, dos apellidos) puede complicarle a uno la existencia en Alemania. Sobre todo cuando uno ha usado toda su vida los dos de la mitad (segundo nombre, primer apellido) y aquí resuelven el gran dilema llamándolo a uno por el primer nombre y el segundo apellido, que vienen a dar una combinación totalmente ajena a la que uno estaba acostumbrado.

En el colegio y en la universidad conocí amigos que no tenían ningún problema con el doblez de nombres. Uno los conocía como Fulano y cuando uno los llamaba a la casa, era para espantarse oir la frase: "Fulano? ah, sí, un momento... Perencejo, teléfono!" Es que a mí mi otro nombre (el primero) no me gusta, a pesar de que no es feo. Pero logré deshacerme de ese lastre y simplemente a punta de ignorarlo logré desaparecerlo de la escena.

El lío viene con los apellidos. Aquí quedan matados con el segundo, porque es sonoro y castellano a morir: mi aspecto y mi acento extranjeros combinan a la perfección con Rodríguez. Pero yo toda la vida usé el primero, que viene siendo una palabra ambigua que aquí no les dice nada, que incluso confunden con un segundo nombre. Y por consideraciones que no logro explicarme, no tengo la valentía de tirar por la borda el apellido de mi papá. Para poder usar ambos los uní con un vistoso guión, que no quede duda que ese larguero es mi apellido. Pero eso de usar dos apellidos es toda una excentricidad. Muchos piensan que adopté el de J.* y por ahí derecho sospechan que mi marido dizque también es colombiano**. El caso es que durante todos estos anios he hecho de Frau Rodríguez y con este nuevo comienzo pensé que podía arreglar el lío y comenzar de una buena vez como la Frau M. que toda la vida fui. No hay caso. M.-Rodríguez quedó condenadamente largo y M. no sigue diciéndole nada a mis colegas. Larga vida a la Frau Rodríguez, a esa que me suplantó.

*: Aquí, como en muuuuchas otras partes del mundo, la esposa suele adoptar el apellido del marido y desaparecer el propio. Hace poco se estableció la opción que la esposa puede conservar el suyo y adoptar el del marido, uniendo ambos apellidos con un guión (de ahí que muchos sospechen que J. sea el Herr Rodríguez). Y también está la opción reciente de que el hombre adopte el apellido de su mujer y desaparezca el propio!!

**: A riesgo de que mis lectores hombres colombianos se enfurezcan con esta blogger y jamás vuelvan a pasar por aquí, he de decir que la sola idea -que pudiera haberme casado con un colombiano- me indigna. En mi descargo digo que cada cual reacciona según cómo le haya ido en la fiesta, no??