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martes, 3 de marzo de 2020

Nuevo decenio

Lo malo de ausentarse tanto tiempo es que uno no sabe ni por dónde comenzar.  El 2019 transcurrió en el nuevo domicilio (a orillas del Düssel y en donde no pasa nada, el domicilio anterior era la esquina del movimiento en comparación:  pasaban al menos los erizos) y sin asomarse ni siquiera por aquí.

Angie sigue ahí, pero no pudo irse de feliz ocaso. Su figura opacó a su partido, a su sucesora le quedaron grandes los zapatos y ahora los lobos a los que Angie les pusiera la pata salen de sus grutas, más calvos pero haciendo de cuenta que aún siguen en 2005.
El AfD sigue ahí, ganando fuerza en el oriente, mostrando cada vez más las garras nazis.
El corona virus se impuso, recuerdo el titular pequeñito en una esquina de una nueva enfermedad en China cuando comenzó el año y estábamos todos impresionados con las fotos de los incendios australianos y vea dónde va el bicho ese 2 meses después, unos 3000 muertos en todo el mundo, ya hizo su triunfal entrada en casi todos los continentes (Oceanía no sé).  Por todo el alboroto y las medidas (mi empleador canceló todas las reuniones y viajes internacionales, cerró los casinos, entre otros)  siento un ligero deja-vu con el 11 de septiembre.

Yo sigo aquí, ya ni me quejo del mucho trabajo y los pocos recursos porque sería como quejarse del mal clima o de la carestía.  Tampoco me quejo de la soledad: si sigo sola es porque la gana se me da.  El online dating caro no me dio sino rechazos los primeros dos meses (ni que hubiera puesto las fotos de Quasimoda) y por allá no volví a pesar de la inversión.  Mis amigos que me quieren me insinúan con toda la diplomacia del mundo que yo debiera cambiar cositas (mi aspecto, mis rutinas) pero es en este punto donde el ser tranquilo que ahora aspiro a ser se embala, se da cabezazos contra la pared y dice:  si es así, entonces sola (miserable pero tranquila) y nos vamos todos para nuestra mierda, mucho gusto, buenas noches a todos.

viernes, 9 de marzo de 2018

Todo cambió para seguir igual.

Hace apenas un par de días (¿semana y pucho, quizás?) se definió por fin el nuevo gobierno alemán después de las últimas elecciones.  Casi 6 meses en la incertidumbre coronados por un "oh, quedaron gobernando los mismos", plop.

viernes, 8 de septiembre de 2017

El nuevo período de Angie

Ahora vienen otra vez las elecciones federales (las de poner al Canciller o como van las cosas, las de seguir poniendo a Angie de canciller* (1), las estatales ya fueron en mayo de este año) y yo estoy otra vez en el mismo desparche de siempre, sin tener por quién votar.  *:Angie igualará así a su mentor Helmut Kohl, el canciller de la unidad alemana.


Angie ni está en mi lista, he aclarado n veces que yo por un partido con el adjetivo "cristiano" en el nombre no voto ni bajo amenaza.  Los verdes ya hace rato que se destiñeron y ni con lo del escándalo de las emisiones de Volkswagen y prácticamente de toda la industria automotriz dan mañas de perfilarse.  Los izquierdosos (literalmente se llaman La Izquierda) tienen unos puntos muy válidos y muy bellos, lo único malo es que tienen a una candidata antipática en mi jurisdicción (izquierdosa divorciada de un millonario, ah, la política) -aunque debiera, a este partido apenas le da para el 5% que es el umbral mínimo para quedar en el parlamento y que no lo saquen a sombrerazos y ejercen una oposición decente-.  Y ni siquiera sé quién es su candidato a canciller, btw. (2)

No hay la opción del voto en blanco pero se puede hacer el voto inválido (supongo que poniendo más cruces de las que son, o qué sé yo).  Hasta de pronto me voy por esas.  Nja. (3) (4)

¿Yo por qué cuernos no admití desde el principio que esta vaina iba a estar politizada y apenas hasta ahora decidí ponerle un label al asunto? Escribo ahora cada 500 años aquí y cuando lo hago, justo es de esto. Soy mi abuelo Antonio.

Update Marzo 2018:
(1): Casi que no lo logra Angie. Ningún partido obtuvo mayoría absoluta y las negociaciones para una nueva coalición duraron hasta hace poco.
(2):  La candidata a canciller de los Linke era la antipática de mi jurisdicción, qué lenta yo.
(3): No, no me fui por esas, baste con decir que no le di mi voto a esos verdesuchos pecuecos como había hecho hasta ahora.
(4): Sé de un ser completamente apolítico que por primera vez en mucho tiempo salió a votar por los ultraderechosos nada más por protesta (los AfD, Alternativa por Alemania, a quienes no mencioné (doña Mamerta viviendo tan en su burbuja que ni ve a los fachos)).  Se llevaron una buena tajada del pastel de votación, 3° con casi 13% y quienes han resultado por supuesto ser de lo más fastidiosos y rastreros en el Bundestag / Congreso, el legislativo sí pudo comenzar a trabajar con los nuevos elegidos)  A los meses ya ni se acordaba quiénes eran.

domingo, 6 de marzo de 2016

Lamentos de oficina

Ya no sé ni con qué cara volver a este blog después de tanto descuido, pero lo importante es regresar, así que heme aquí.

Qué mejor que regresar ejerciendo uno de los pasatiempos favoritos de este país, LA QUEJA.

Desde 2010 llevo trabajando como un burro. Hasta 2013 pensaba en la retrospectiva ingenua y fictiva que nos da el cambio de año cuánto había trabajado de más y no dejaba de albergar una esperancita pendeja de "ojalá el año que viene la cosa mejore".  La realidad se encargó de impartir sus lecciones y desde ese entonces y hasta ahora el asunto es sobrevivir y acabar el año empleada y mejor sin mirar para el frente en cuanto a carga de trabajo para no azorarme.  

La partida de la jefa insensible el año pasado mejoró el ambiente de trabajo (increíble cómo la señora nos llevaba a todos por la calle de la amargura, abóneseme que omití convertir el blog en el muro de tales lamentaciones) pero eso no cambia la situación general de la empresa, en la que el "lean" inclemente que se ha llevado a cabo para aumentar el rendimiento ha dejado -entre muchos otros- un montón de tareas a las que todo el mundo les saca el cuerpo por física falta de capacidad y que van de inbox en inbox como una papa caliente con la que nadie quiere quedarse, por la que nadie responde.  Los shared service centers a los que se ha ido buena parte de los procesos tampoco son ilimitados y cualquier nueva tarea que pueda caber en sus funciones es objeto de arduas negociaciones.  A veces tan intransigentes que toca decir "muestre para acá más bien".

Mi office husband y jefe directo también partió el año pasado: no se murió ni renunció ni lo echaron sino que se fue a otra división, como hiciera jefa insensible.  No pude evitar los chistazasos con el tema "todos me abandonan", pero F. se fue para seguir avanzando y by the way dejándome el camino libre para que yo lo hiciera.  Halagador y merecido ser ahora la jefe de mi grupo, que son un combo de gente competente y bacana, pero -permaneciendo fiel al tema de esta entrada-... con más tareas y responsabilidades.

El gerente que embutió la "optimización" se va a liderar otra empresa (la de la ropa deportiva de las 3 rayitas) y quien lo reemplaza es alguien que, a diferencia del primero que sólo estuvo 10 años y llegó directamente a la cúpula, lleva 35 y comenzó de abajo.  No me ilusiono con un cambio radical, ni muchísimo menos con un back to the roots -mi idiotez tiene un límite-.  Sólo espero que no me pongan más peso en los fardos que ya cargo.

PS: Por todo esto las palabras de Byung Chul Han son de tanto consuelo.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Historia con moraleja

Esta historia, aún cuando es de 2012, no ha perdido actualidad.

Mi empleador tiende a adoptar en sus políticas, lemas y objetivos temas de moda y políticamente correctos en el mundo empresarial.  Eso en este siglo XXI es decir "sostenibilidad" y "diversidad".  La "diversity" fue inicialmente enfocada hacia el empoderamiento de las mujeres, por ejemplo fijando políticas de aumentar personal femenino en los puestos gerenciales -una mujer fue nombrada en el consejo directivo, lo cual es todo un especímen exótico en este país godarrio *olvidé mencionar que hay una ley que obliga a eso*- y organizando una red de trabajo femenina.

Una de las actividades iniciales de la red fue invitar a la gerente de diversidad de Ford -la ensambladora más grande de Ford en Europa está en Colonia, a 30 km de este pueblo- a que nos ofreciera una charla.  Sin exagerar fui la única asistente.  Las organizadoras, furiosas, dejaron entonces la decisión del siguiente evento a las demás miembros de la red.

El siguiente evento de la red femenina fue un taller sobre cómo vestirse mejor en la oficina.

Nunca más volví a nada de la tal red esa. Ahora el grupo de diversidad también tiene en cuenta a los hombres que piden licencia de paternidad (Alemania hace progresitos también por ahí), a incapacitados, a gente que hace home office, ah, sí, y a las mujeres también.

Refugiados

Este parece otro país muy distinto del que estaba de fondo en la última entrada de este blog.  Ya nadie se acuerda del vaivén de la crisis de Grecia que mandó la parada europea a principio de año. Desde hace ya no sé cuántos meses el hit de moda en las noticias y en la política -no se sabe cuál manda a cuál- son los refugiados.  No que nos los hubiera antes, sino que las cantidades ya no pasan inadvertidas. Al contrario de lo que pasa con muchas noticias, esta se niega a abandonar los titulares después de meses.  La solidaridad inicial -respaldada por palabras tajantes y precisas de Angie Merkel, lo que fue todo un acontecimiento- persiste en general, a pesar de las peleas entre los partidos, la lentitud de la burocracia, los incendios a hogares y otro tipo de atentados a refugiados, los cretinos que salen a azuzar populacho... y la gente sigue llegando.

Todos mis corresponsales en el extranjero me preguntan por los refugiados.  S., el amigo fan irredento de Hamburgo estaba impresionado con las escenas que vio el mes pasado que estuvo por allá (8 años después S. aún es cliente frecuente de la ruta México - Hamburgo).  Un compañero de trabajo es voluntario de los Johanniter y ya ha ayudado en la mudanza de varios grupos a hogares temporales.  Mi entrañable paisana A., está feliz alfabetizando (!) a un grupo de refugiados en la academia donde trabaja. ¿Y yo? Yo voy juiciosa del trabajo a la casa y viceversa, de vez en cuando voy al centro, siempre en la bici y/o en el transporte público.  Pero así y todo, sólo los veo cuando prendo la televisión.

Update Nov 19 2015:
Por fin llega la realidad a mi puerta. Mañana se instalan los habitantes de un hogar para refugiados construído en las inmediaciones de un equipo de fútbol local ubicado a unos 500 m de mi casa.

viernes, 24 de abril de 2015

Iglesias

En menos de dos semanas he asistido a dos misas. Creo que nunca en mi vida había estado en misa tan frecuentemente. Ambas misas católicas y en ambos casos curas hardcore y regañones.  Esto viene a pasarme en Alemania, el país del que pensara que por estar en la ultraarchicivilizada Europa ya se había desentendido de esos lastres.

Nada más alejado de la realidad.  Alemania le es fiel a sus iglesias cristianas.  No en vano el papa pasado fue de estas tierras. Los domingos NO se trabaja.  El idioma alemán se consolidó como tal cuando un cura tradujo la Biblia del latín a la jerigonza que se hablaba en ese entonces en el Sacro Imperio Romano.  Hay dos partidos que tienen el adjetivo "cristiano" en el nombre, nefastos y en el poder.   Pertenecer a la iglesia no es sólo asunto de fe:  quienes pertenecen oficialmente a las iglesias católica o protestante les aportan mensualmente 4% de su salario. Si uno quiere cesar su aporte tiene que presentar renuncia formal, es decir, ir a una oficina, llenar un formulario y firmar*.  Le queda a uno 4% más del sueldo pero se pierde el derecho a los sacramentos -supongo que el único que queda disponible es la extremaunción- y sobre todo a los servicios que ofrecen -las guarderías son de los más apetecidos-.

*: De los típicos cuentos de ciencia ficción que cuestan creer al principio en estas tierras.  Poner en el mismo cajón con el impuesto de televisión y el empadronamiento e impuesto del perro.

El formulario de empadronamiento tiene el campo "Iglesia" con los cuadraditos "católica", "protestante" para rellenar con una X.  Cuando lo llené por vez primera yo ya la tenía muy clara y dejé esa área en blanco, así que gracias a Dios nunca se han quedado esos bandidos con lo que gano con el sudor de mi frente.

Pero yo también aprovecho tanto fervor.  Disfruto de los festivos que imponen -en ese sentido el catolicismo es mejor que los demás y por eso Mayo/Junio en Renania del Norte parecen que fueran en un calendario colombiano-, soporto las campanadas que los curas locos dejan sonar por cuartos de hora completos -en los últimos 10 años he vivido en dos ciudades y en cada una he tenido una iglesia a menos de 200 m de mi casa-, comparto los ritos que amigos y conocidos celebran.  Ya he estado en un bautizo, una primera comunión y una boda.  En un mes asistiré a una confirmación protestante (creo que los protestantes se ahorran un sacramento y tienen un paquete "comunión+confirmación-todo en uno") y espero que aún no me toque asistir a ningún entierro.


jueves, 15 de enero de 2015

Hastío

No sé por qué me empeñé medio inconscientemente en ponerme política en este blog.  Digo inconsciente porque hasta hace poco (en la escala de tiempo de este blog, hará un año) caí en cuenta de que no había creado la etiqueta para el tema a pesar de tratarlo con frecuencia.

Pero después de los sucesos de la semana pasada ya no quiero considerarlo más. Exageré leyendo cuánto artículo cayó en mis manos y me atraganté por no haberlos discutido con nadie. Con nadie de aquí. Por qué cuernos no lo hice es una buena pregunta que de comenzar a respondérmela me sumiría aún más en el desasosiego.  El remate:  La Gran Farsa Exagerada de marcha en París el domingo 11 de enero.  Occidente mirándose el ombligo con cara de "por qué me joden estos infelices a mí que soy tan modosito y civilizado".  La ley y la indignación sólo son para los de ruana en TODO el bendito mundo.  El siglo XXI resulta ser un cambalache aún más indigno que el XX. En resumen:  vayámonos todos para nuestra mierda.

martes, 23 de diciembre de 2014

Compendio para proseguir.

He sido capaz de romper un record de poco escribir por aquí, 2014 llegó a ser el año con menos posts.  Me da pesar con este blog y sus esporádicos lectores haberlo abandonado tanto.  Me intriga cómo y cuándo fue que se me cayeron las gafas bloggeras, cuándo comencé a pensar únicamente en 140 caracteres.

Quizás después de 15 años de transplante de tierra haya perdido la sensibilidad de la diferencia que fuera lo que motivó inicialmente el blog.  Los contrastes han palidecido y ya no lo son tanto, son apenas sutiles cambios de texturas. 15 años ha sido tiempo suficiente para desmontar el mito de este país, conocerlo tras bambalinas y consolidar mi propia versión.  No me molesta ese "no ser de aquí ni ser de allá" pero admito que a veces me aburren tantas medias tintas, tanta agua tibia, tanto ni sí ni no.

La "inmunidad chistosa" adquirida me ha sido bastante útil.  Puedo usar mi risita sarcástica ante situaciones absurdas y típicas de este país no sólo sin inhibirme, sino exagerando el sarcasmo.  He votado cuantas veces he podido, a ver si por lo menos así contribuyo al desmontaje de la godarria en este país (tarea que no es fácil.  He ahí un tema para un post, la godarria alemana que aún me cuesta creer, un contraste con el que no he perdido sensibilidad).   Fue curioso que este año la elección de alcalde en Düsseldorf coincidiera con la elección presidencial en Colombia: hubo segunda vuelta entre los dos ganadores de la primera y éstas fueron en las mismas fechas. Otra coincidencia: Al final no fue que la gente votara por el uno sino que votamos en contra del otro.

También fue la elección al parlamento europeo, pero de esa sí salí muy decepcionada, puedo entender a los partidos antiEuropa porque eso fue una farsa comprada, ni el luxemburgués que oficia de presidente de la Comisión ni su partido fueron elegidos sino que al tipo lo pusieron ahí a los pupitrazos 2 meses después de las elecciones. Lo mismo va Angie y les dice lo que ellos tienen que hacer y ellos muy juiciosos van y lo hacen.

Angela Merkel, otro tema él solo.  Aunque del partido demócrata cristiano (he dicho ya que un partido con el adjetivo cristiano en el nombre es demoníaco) y ambiciosa de poder como pocos, Angie representa también el triunfo de la nerdada, de ser juicioso (Angie trabaja como una berraca), del nadadito de perro, de la no-fantochería. Este año celebró sus 60 con una conferencia académica en donde casi todo el mundo se durmió y perversas revistas de moda le echan en cara que no compra ropa publicando fotos suyas desde principios de los 90 hasta hoy con el mismo chiro.  ¿Cómo no simpatizar con ella?  Releyendo caigo en cuenta de que no menciono el tema de "mujeres al poder". Angie no le hace mucho bombo al asunto porque no le interesa y si le interesara, creo que haría como si no, porque ponerse muy feminista le quitaría votos irremediablemente. A Alemania no le gustan los cambios y menos si son medio revolucionarios y a Angie no le gusta perder poder.

Ahora ando con compañía, que por primera vez desde hace años es alemana 100%. Tengo que comenzar un poco de cero con toda la compilación de asuntos colombogermanos y aún es temprano para saber si mi barquito navega viendo la costa o está perdido mar adentro.

martes, 13 de agosto de 2013

Figura inamovible

Caigo en cuenta de que la figura de Angie Merkel es a mi blog lo que la de Helmut Kohl fue a los de la generación del #miex.  Desde que él tenía uso de razón hasta llegando a sus 20s -toda la infancia tardía y la adolescencia- Alemania tuvo el mismo canciller.  Siempre pensé que tener que aprenderse un solo nombre de canciller para un período de 16 años debía ser muy cómodo en la clase de historia local en el colegio.

Y desde que este blog tenía meses hasta el sol de hoy Alemania ha tenido la misma canciller. Merkel lleva hasta ahora 8 años de cancillerazgo, la mitad de lo que durara su mentor en el mismo cargo (sí, este especímen se crió bajo las alas del mismísimo Helmut Kohl.  Fue su ministra de medio ambiente, cargo en el cual nos dejó btw un embrollo con las fincas de las botellas de bebidas y otro peor con la disposición de los residuos de las plantas nucleares).

Como van las cosas y habiendo resultado Angie ser como es, parece que este blog seguirá teniendo la misma canciller de background por más rato.

domingo, 9 de junio de 2013

Poniendo puntos finales.

Los juzgados de este estado están en su capital. Estrenan un edificio muy bonito (hará cosa de 2 años que lo inauguraron) cerca del centro de Düsseldorf.  No alcanza a salir en el Street View, cuando fotografiaron esa esquina recién comenzaba la obra.  Llegué a eso de las 9:10, había tiempo de sobra, mi cita era las 9:30.  Subí por la escalera, parte de un hall amplio techado en vidrio que incluye también la entrada y que tiene obras de arte en cerámica en las paredes laterales, hasta el segundo piso, donde estaba mi sala.  Pasillos amplios, como balcones con vista al hall, paredes de madera, con monitores al lado de cada puerta con el horario de citas del día.  Primera sorpresa divertida de la mañana:  ninguno de los citados aquella mañana en esa sala tenía nombre alemán.  Sólo había nombres hispanos, polacos, rusos y griegos.  Llegó mi abogado. Tiene un olor particular que no había advertido.  Tenía ganas de café y necesidad de agua, así que bajé de nuevo a la cafetería.  Esta vez sí usé el ascensor para regresar al segundo piso; al llegar al hall, vi al miex y a su abogado en la baranda del balcón.  Hice como si no lo hubiera visto (igual yo estaba distante) y me senté con mi abogado; ese puesto estaba en su radio de vista, así que cuando me vio se despidió de su abogado y vino a verme.  Me preguntó en español que cómo estaba, que si había dormido bien.  Él no, dijo.  Se deja crecer el pelo, lo tiene ya más abajo de las orejas.  Ha subido de peso, no está regordo pero ya no es el muchachito esbelto con el que viví 7 años.  Llegó la hora de la cita.  Su abogado es más joven que el mío.  Mientras nos dirigíamos a la sala advertí las batolas negras que tanto su abogado como el mío llevaban.  Disfraces, el segundo detalle divertido de la mañana.  Menos mal no llevaban pelucas, que ahí sí creo que no hubiera podido contener la risa.  El juez también tenía una batola negra.  De los tres embatolados, sería el más joven.  La sala, muy moderna, tiene las mesas con formas de arco que en su disposición forman un círculo, dándole un aire futurista.  Esto, el tapiz verde de la sala (combinado con madera, era armónico) y el juez dictándole a un aparato de dictado toda la diligencia me llevaban a la imagen inevitable del capitán de nave espacial redactando la bitácora de vuelo.  Este tercer detalle divertido de la mañana no me dejó concentrarme en la esencia del asunto (sí, quiero divorciarme de este señor; sí, ya acordamos privadamente la división de bienes; no, no estoy de acuerdo con lo del reparto de la pensión) y apenas advertir otros detalles como el contraste de la sobriedad y sobradez de mi abogado con su i-pad con el despelote de carpetas y papeles cayéndose que apenas le cabía en el brazo del suyo.  Mi recreación personal de esta película es invariablemente en tono de comedia, wie sonst bei mir.

La salida del juzgado, el regreso a la oficina y el resto de ese día ya no tuvieron más detalles divertidos, ya todo el resto fue nostalgia y tristeza, como la de esta vez pero ahora limitada en el tiempo, no la dejé estar más de 24 horas..  Lo que más me asombra, lo que deja todos estos sentimientos en una campana de vacío es que no hubiera carne que pudiera ser encendida, por primera vez en meses estaba en un abrazo, y también era muy posiblemente la última vez que estuviera en un tal abrazo con ese hombre, con esa persona, y sin embargo no logré abandonarme, por más que quise no pude sentir ni siquiera que algo se me tostara.  Mi cuerpo ya había dejado ir hace tiempo y yo no me había dado cuenta.

domingo, 10 de marzo de 2013

Terapia

De adulta fue que comencé a darme cuenta de que la normalidad de mi infancia no era tan normal.  Un ejemplo es el lugar de residencia que escogieron mis padres.  Eso significó largas horas en compañía apenas de los montones de libros que mi papá compraba por baratos pero que no leía mientras que comenzaba la programación de televisión a las 4:30 pm entre semana o hasta que mis padres se levantaran -tarde- los fines de semana.

Algún día comenzaron a llevarme a cine a la nocturna con ellos, por alta pude entrar desde los 9 a películas de 12, así que yo ya desde esa tierna edad llegaba a la casa a las 11:30, 12, a madrugar al colegio al otro día a las 5:30.  Recuerdo un cuento que leí en una revista de Avianca que mi padre traía de sus viajes en esa época de una niña que se les quedaba a los padres en un cine y desde entonces se quedó a vivir ahí.  Jamás sospeché que esa pudiera ser una metáfora de aquel momento que vivía.

También hay que reconocer que esa suerte de indiferencia ayudó bastante a que yo me quedara aquí y a que sobrelleve bien el abandono de mi progenitor (próximamente, conmemoración del 4° aniversario) y más o menos bien mi separación (no se pierda la posible alusión al 2° aniversario).  Hasta me va mejor:  a pesar de seguir igual de sola, al menos estoy menos insegura, tengo una calidad de vida que me gusta más y mis derechos ciudadanos son menos pisoteados.  Y hasta soy extrañada por algunos otros, por fin.

viernes, 8 de febrero de 2013

Lecturas escatológicas

En Alemania siempre me llamó la atención encontrar revisteros y repisas de libros en el baño.  Material de lectura para los largos ratos que pueden pasarse allí sentado, de acuerdo con la digestión de cada cual.  Mis procesos son de pase rápido, así que personalmente nunca me vi en la necesidad de tener que procurarme entretenimiento para un rato largo de desparche en el toilette, así como cuando echo un libro en la cartera siempre que uso el tranvía.  Algún día llegó a mi buzón una "degustación" de una revista de artículos políticos pero con ínfulas frívolas.  No me animé a botarla pero tampoco a leerla por largo tiempo.  Los temas de portada ya estaban viejos cuando me llegó, pero contenía otros artículos y entrevistas un poco más atemporales, hasta interesantes.  Eso lo vine a saber después de que se convirtiera en mi primera lectura de toilette ever, pues esa fue la solución que le encontré a la indecisión de no saber qué hacer con la revista.  Un ejemplar alcanzó para casi un semestre.  Finalmente la agoté y ahora tengo una segunda lectura.  Una novelita histórica de una historiadora española, parte de este des-obsequio de cumpleaños.  Apenas para eso.

viernes, 21 de diciembre de 2012

Mi sal no me abandona

Por descuidar este blog es que me olvido también de su rol de muro de los lamentos de mi realidad nacional. Aunque en todas partes las mujeres inteligentes tenemos (guiño) problemas, no puedo evitar la sensación de  "ser bulto de sal" que me asalta en estos casos.


miércoles, 26 de septiembre de 2012

Historias de CDs

Malkasten, Vol. 5
En un Audi sobre la A3 rumbo a Frankfurt.  A llegar a la medianoche a esperar un bus que salía a las 4 am en los bellos y tranquilos entornos de la estación central de esa ciudad -en pocas partes de Alemania se prenden mis alarmas bogotanas:  esta es una de ellas-.  El bus me llevaría al aeropuerto alternativo disfrazado de Frankfurt (Frankfurt-Hahn, se llama) que en realidad es un pueblucho como a 2 horas en el tal bus.  Esos son los aeropuertos en donde operan las aerolíneas pitufo, las que son re-baratas y que deben ser un atentado al CO2.  40 euros por un ticket ida y vuelta Frankfurt-Hahn - Girona-Barcelona (otro disfraz).  Claro que lo que se ahorra en el pasaje se paga con creces y más en el transporte entre ciudad de partida - aeropuerto en la porra A y aeropuerto en la porra B - ciudad de llegada.

Mis pasos no me llevaban a Barcelona, sino a Rosas, a un encuentro incierto que resultó ser en una casa con vista a la bahía desde la terraza con piscina, al inicio de la carretera que llevaba al restaurante El Bulli (que conste que yo ignoraba toda esa escenografía antes de llegar).  Mi momento Paris Hilton en la vida.  Creo que esa es una historia de otro post.  El caso es que estaba en el trayecto al aeropuerto perdido del vuelo pitufo.  Iba en un grupo de viajeros, una opción barata:  gente que va en su carro a otra parte pone un aviso que quién viaja con él.  El precio es menos de la mitad de lo de un pasaje en tren, el dueño del carro apenas hace lo de la gasolina y viéndolo bien, es hasta eco-friendly, se optimiza el uso de los carros.  El dueño de este coche iba a todísima mierda, please remember que la Autobahn tiene tres carriles en cada sentido.  El otro co-viajero se bajó apenas pudo y yo, pues bueno, este, acérquenme por favor a la estación central... -oye, pues si tu bus sale hasta las 4 y recién son las 11, porque no te vienes con nosotros? vamos a la casa de un amigo, aquí llevamos harto trago, oímos música.... pues ante mi otra alternativa -la hermosa estación central-, quedar en manos de quien pudo haberme destutanado a 200 kmh fue cuasi-providencial.  La reunioncilla se puso hasta buena.  A eso de las 3:30 decidí emprender mi camino, pero primero fui al baño. Cuando quise salir, la puerta no abría.  El desespero de pensar que tanto esfuerzo invertido para venir a perder el vuelo porque me había quedado encerrada en un baño era insoportable.  A los no sé cuántos tropecientos mil minutos logré abrir la puerta.  Nadie se había dado cuenta de nada.  Esta parte de la historia tuvo happy end, sí logré tomar el bus y después el vuelo.  No porque recuerde el alivio después del desespero, sino porque no tengo recuerdo alguno de otros contratiempos.

El anfitrión de la velada trabajaba en una productora de música y recién acababan de sacar una compilación.  Me regaló una copia.  Son 2 CDs, uno de club y el otro de lounge.  Este me gusta más y es el que estoy escuchando ahora.

Eco2, Jorge Drexler
Esta historia le pasó a una amiga de una amiga mía.  Su gallinazo novio no tuvo ningún reparo en arrastrarle el ala a una amiga suya (de ella, la novia) y la supuesta amiga no tuvo reparo tampoco en acceder a tales propuestas.  Cuando todo el teatrito se descubrió, la mujer traicionada no dudó un segundo en echar a la basura el CD que la ya ex-amiga le había regalado.  Nuestra amiga en común lo rescató aunque ya lo tenía, así que andaba buscándole doliente al CD repetido y esa fui yo.  Lo oí hasta el cansancio, adoro Todo se transforma -es la canción perfecta de un ONS-, pero fue durante mis años de casada. Quedó una asociación extraña ahí.  No da como para tirarlo a la basura, pero tampoco para escucharlo.

martes, 26 de junio de 2012

El intercambio de libros

Hará cosa de un año que dos colegas en el edificio en el que trabajo tuvieron la brillante idea de poner una caja de plástico en una esquina de la zona comunal para que intercambiáramos libros.  La gente que quiere sus libros no se deshace de ellos, no en circunstancias  normales, así que como era de esperarse la caja se llenó de libros malos porque nos desengüesamos (amo ese verbo colombiano para decir "deshacerse") de los libros que teníamos en la casa y que no nos gustaban.

La caja de intercambio rebosa de krimis.  Los krimis, que es la palabra alemana para novela de suspenso, son superpopulares en Alemania.  Henning Mankell -que es sueco- es uno de los autores más celebrados.  Yo no sé a mí por qué ese género me da tantísima pereza, será también por lo mucho que les gusta a ellos.  Nunca me he animado a leer nada; quizás algún día le haga a las novelas de Stieg Larsson, pero creo que esas no dan para ser consideradas como krimi (?).

Yo puse los libros que me encontré en los trenes -de alguna manera continué con el ciclo que ellos ya habían comenzado-, libros de autores buenos que compré en segundazos  pero en los que no pude pasar de la página 20... También allá fue a dar una versión en español de "Crónica de una muerte anunciada" que estaba en mi casa, pero el desengüese no fue por la calidad del libro sino por su origen:  lo había traído el amigucho del #miex que nunca me pude tragar.

De la caja apenas he tomado una novelita de Marina Lewicka (se dejó leer), uno de Ephraim Kishon (que es tan chistoso que en el tercer sketch uno ya está saturado de su humor y no quiere leer más) y un tercero que da oso confesar pero que no salió tan malo....

Seguramente estoy subestimando a mis colegas, pero como serán de zoquetes que "El amor en los tiempos del cólera" (en alemán) lleva ya casi un semestre sin que nadie lo haya tocado siquiera, mientras que una novelita de esas de mujeres torpes en busca del amor, en cuya compra incurrí por allá en 2002 en una larga espera en un aeropuerto, no duró ni media hora en la caja y no la han devuelto.

lunes, 7 de mayo de 2012

(Manifiesto)^-1

@11amber11 publica un manifiesto por la conservación de la nacionalidad colombiana habiendo migrado a Europa. Respeto profundamente su sentir, pero no lo comparto. No pretendo rebatir ninguno de sus argumentos, nada más exponer mi sentimiento diferente al respecto.

Yo sí adopté la nacionalidad alemana. He tenido obstáculos que no hubiera tenido de seguir siendo colombiana (ejemplo: un alemán necesita visa a Rusia) o he perdido supuestas ventajas (ejemplo: un colombiano ya no necesita visa a Turquía). Pero de otra parte se acabaron las idas a la oficina de extranjería, las declaraciones extras en la policía, la inseguridad del estatus de inmigrante. Sin haberme vuelto alemana mi inminente separación hubiera sido mucho más difícil. No está de más la inmunidad diplomática para despotricar de los impuestos que pago, las güevonadas que hacen los políticos, las plastedades que plagan este país o para alegrarme por fin de una buena selección nacional de fútbol. No creo que eso me haya vuelto mejor persona, solo simplifiqué algunos aspectos de la vida práctica.

La sociedad alemana integra pero a regañadientes y por allá a la 5° generación, así que soy perfectamente consciente de que jamás seré 100% percibida como paisana por estas buenas gentes. Me cambié la nacionalidad, no los nombres, así que a mis apellidos igual los seguirán discriminando porque estadísticamente aquí la gente de apellidos hispanos es mala paga. Para el efecto, lo que diga el pasaporte importa un rábano. No me siento vendepatrias de haberlo cambiado, mucho menos orgullosa del que tuve antes ni del que tengo ahora (de mi licencia de conducción alemana si me siento muy orgullosa porque fue con repetición de examen y todo). Lo colombiano no me lo podré quitar con nada, ni siquiera con lo que diga un papel que toca tener. Se supone que ahora dizque puedo recuperar el papelito colombiano sin perder el alemán, espero nada más que el diablo procrastinador de esas tareas jartas (ay, la declaración de impuestos, la cuenta de la luz, los objetivos del trabajo) se descuide para ponerme a ello. Al menos para que no me regañen los del DAS cuando pretenda entrar de nuevo a Colombia.

viernes, 20 de abril de 2012

Elecciones de nuevo

He sido tan afortunada de que en el estado alemán en el que vivo haya habido ya dos elecciones en apenas 2 años y medio. Desde hace ese tiempo que me "integré". Creo que a mediados de mayo tengo el derecho de dar mi voto por el partido político de mi predilección (se vota por partido y no por candidato, aunque claro que cada partido tiene su cabeza). Los afiches llegan a ser más puercos que los de la campaña anterior. Entre más plasta el candidato, peorcito el afiche. El del tipo de la CDU, los godos fuera del poder, es un montaje de photoshop lamentable. No se ven afiches de los verdes ni de los piratas. Estos últimos son una especie de Antanas Mockus, bichos raros populares de lo mismo raros, pero no tienen posiciones respecto a nada, solo que no son los mismos de siempre. Las encuestas les dan un flamante 12%, pisándole los talones cuando no superando a los verdes. Me asusta su falta de propuestas, son otro "no-go". Los verdes siguen siendo lo menos pior, pero no estoy 100% convencida.

lunes, 12 de marzo de 2012

Strangers when we met

Cuando vi "The future" de Miranda July envidié la manera cómo se sacó la vieja ese affair de la nada. También alcancé a romperme la cabeza con cómo carajos había comenzado esa relación tan extraña en "Intimacy" (el libro te deja en las mismas). Pues bueno. Cuestión de ayudarle un poco al destino con una suscripción a una página de on-line dating y voilá.

PS: El título original de este post era "Extraños en la misma escena". Decidí tomar prestado y adaptar el de una (otra) historia de Kureishi después de leerla porque así me pareció más bonito.

domingo, 4 de marzo de 2012

Extraños en un tren

Llegué jadeando a la máquina vendetiquetes, nada más para ver a un viejito empedernido pulsando combinaciones inútiles en la pantalla, mientras el minutero pasaba a las 18:59 (el tren a Colonia, cuyo tiquete yo quería comprar en la máquina, llegaba a las 19:05). Una señora me ofreció un tiquete que había comprado por error. Era justo el que yo necesitaba, así que accedí al trato. La señora se volteó y le dijo al viejito de la máquina "ve, mijo, ya apareció alguien que compra el tiquete". Yo mencioné que no sabía cómo usar mi tarjeta de cliente del ferrocarril para el trayecto, y señora vendedora dijo que otra tercera señora sí sabía, venga y le preguntamos. Tercera señora dice que se puede pero con la tarjeta cliente 50 y yo tengo la 25, así que ni modo. Cuarto participante sale de la nada, un joven oficinista apuesto, también se inmiscuye y aporta que también hay una opción si uno es viajero regular, que no es mi caso tampoco, apenas voy esta noche. OK, se disuelve el súbito coloquio sobre opciones baratas de llegar a Colonia, pero el jovencillo apuesto me queda sonando, yo lo he visto, así que me voy detrás suyo y lo interpelo con un "oiga, usted trabaja en H., cierto?" "sí, usted también? yo no la he visto..." "yo a usted sí.. yo estoy en la división tal" (es dato importante en la empresa, lo aprendí cuando nueva) "cómo es su nombre?" "X.X." "ah, yo si he visto su nombre en listas de correo, soy Y.Y., participé del proyecto tal"..... y bla, bla, teníamos conocidos en común, había estado alguna vez en auditoría a la empresa en Bogotá, ja, ja, jo, jo... Pillamos asientos vecinos en el tren, que llegó tarde. Vive en Colonia trabajando en Düsseldorf porque la compañera (ah, "emparejado") trabaja en Bonn, así que C. era buen compromiso, blabla... Mi charla lo había alejado de su BigMac a medio mordisquear, así que cuando nos sentamos se excusó y se dispuso a seguir comiendo. Yo aproveché entonces para sacar mi bolsito de cosméticos y comenzar a maquillarme al frente del apuesto contertulio. Cuando salgo el viernes por la noche voy con el tiempo ajustado y generalmente la maquillada queda para el trayecto. No iba a llegar como un moco carilavado a mi segundo rende-vouz del servicio este de internet que decidí pagar nada más por pena con un desconocido buen mozo con el que resultó haber una conversación muy animada acompañando su cena y mi arreglada. Al final nos aburrimos del ustedeo y nos despedimos tuteándonos.

No puedo quejarme de que #almost40 y todavía me sigan pasando escenas de película de Meg Ryan. Soy lovely.

Y a propo este recuerdo, ahora que Morrisey por fin va a Bogotá, aprovecho para chicanear de los dos conciertos de él que llevo a cuestas, en el 99 y en 2006. Gracias, Hamburgo.

Update de Julio / 2012:  Por fin volví a encontrarme al jovencito del relato en alguna reunión de trabajo.  Ya no tiene compañera:  ahora tiene esposa, a juzgar por la argolla (brillada con Pomada Brasso, relucientísima)  que llevaba puesta.