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jueves, 14 de septiembre de 2017

Soy sola

El barquito al que aludiera al final de esta entrada no naufragó, pero encalló. Hace ya rato. Yo y mi resiliencia dizque para estar segura y después no arrepentirme.

No me sentí más con tripas para estar con alguien que me quiere y me respeta y me trata como una princesa y con quien hacemos planes chéveres pero que no se siente seguro así me quede a su lado ni está en paz consigo mismo.


No tengo problema con quedarme sola, pero sí tengo temor de ser exigente sin darme cuenta y no poder estar con nadie y peor aún, no poder quererlo ni dejarme querer.

viernes, 8 de septiembre de 2017

Abandono

No puedo creer que este año ya vaya más allá de su segunda mitad y este pobre blog no haya recibido ninguna nueva entrada.  Mencionárselo a una amiga que sugiriera "la escritura como catarsis" fue lo que medio lo desempolvó y el motivo de este rasguñito, como para que no quede el 2017 tan en blanco.

domingo, 20 de noviembre de 2016

Cambio de los tiempos

Las elecciones de este año con resultado desafortunado (según yo, que era de la opinión del bando derrotado en todos los 3 casos) y especialmente la última marcan el punto de quiebre de una nueva era, así como lo hiciera el 11 de septiembre de 2001.  La pregunta será como de encuesta de opinión chimba de cierto periodicucho colombiano de aún amplia circulación: "cómo lo agarró la noticia de la elección de Trump el 9 de noviembre de 2016".  A mí me tocó en un miércoles oscuro, tuve que madrugar a las 5:30 y por eso no tuve tiempo ni de acordarme de revisar las noticias. Sólo cuando me subí al carro de un colega que me recogió ese día fue que me enteré de lo que se perfilaba como el resultado final y vine a confirmarlo 3 horas y 230 km después en Frankfurt en la bienvenida a un seminario de trabajo ("Buenos días, aunque no sean tan buenos por las noticias...") en el que estuve todo el día ocupada sin tiempo de ver noticias y si que menos de digerirlas. El jueves todavía estaba en la etapa negación pensando que era un mal chiste y/o una pesadilla de la cual pronto despertaría.  Creo que a partir del fin de semana siguiente ya lo asimilé y lo único que se me ocurre para expresar cómo me siento es como si estuviera viendo cómo Sauron va ganando las batallas en el Senior de los Anillos. Usar una referencia fictiva es otro modo de negar la realidad, supongo, pero es que ese vacío en el estómago cuando uno se da cuenta de veras de que la situación es bastante adversa para los "buenos" y el "mal" triunfa es el mismo en las dos situaciones.

Irónico reconocer que lo que habíamos vivido hasta ahora (el que hasta hace poco fuera presente, ya pasado), con todas sus dificultades, injusticias, problemas y etc., era bastante cómodo y favorable comparado con lo que se viene cuesta arriba.  Que Cambalache el tango era perfecto para describir al s. XX pero se quedó definitivamente corto para el XXI. Que la frase "se perdieron los valores" sea tan pastorcita mentirosa por haberse dicho tantas veces por pendejadas que cuando su significado es real ya no se perciba. Fuerza y paciencia es lo que necesitamos, porque que esto vaya a cambiar para bien en el short term más bien mehhh.

lunes, 15 de agosto de 2016

Contextualízome

En estos precisos momentos tengo el alma un poco estrujada por un evento maravilloso y efímero. No es lo pasajero del asunto lo que me tiene pensando, sino la luz tan desfavorable que dejó caer sobre mi vida cotidiana.  En este modus llego al trabajo y saludo a uno de mis colaboradores que me actualiza sobre la situación que lo tuvo ausente 2 semanas:  a su padre ochentón comenzó a darle todo tipo de dolores de causa desconocida, el señor consecuentemente se puso bastante necio mientras los médicos averiguaban el porqué.  Cuando por fin establecieron que se trata de una hernia discal mal curada en el pasado, cayeron todos en cuenta de que los dolores también dejaron visible otra condición de la que el señor adolece: la necedad del señor es síntoma de demencia. Se espera cura de espalda para decidir si el señor sigue viviendo solo con alguien que vaya a cuidarlo o si se muda a un hogar de ancianos.

Yo entonces, en vez de ponerme a trabajar, vengo a este blog lleno de telarañas y polvo a escribir esto para aterrizar mi apachurre de alma y ponerme un poco en contexto.

domingo, 6 de marzo de 2016

Lamentos de oficina

Ya no sé ni con qué cara volver a este blog después de tanto descuido, pero lo importante es regresar, así que heme aquí.

Qué mejor que regresar ejerciendo uno de los pasatiempos favoritos de este país, LA QUEJA.

Desde 2010 llevo trabajando como un burro. Hasta 2013 pensaba en la retrospectiva ingenua y fictiva que nos da el cambio de año cuánto había trabajado de más y no dejaba de albergar una esperancita pendeja de "ojalá el año que viene la cosa mejore".  La realidad se encargó de impartir sus lecciones y desde ese entonces y hasta ahora el asunto es sobrevivir y acabar el año empleada y mejor sin mirar para el frente en cuanto a carga de trabajo para no azorarme.  

La partida de la jefa insensible el año pasado mejoró el ambiente de trabajo (increíble cómo la señora nos llevaba a todos por la calle de la amargura, abóneseme que omití convertir el blog en el muro de tales lamentaciones) pero eso no cambia la situación general de la empresa, en la que el "lean" inclemente que se ha llevado a cabo para aumentar el rendimiento ha dejado -entre muchos otros- un montón de tareas a las que todo el mundo les saca el cuerpo por física falta de capacidad y que van de inbox en inbox como una papa caliente con la que nadie quiere quedarse, por la que nadie responde.  Los shared service centers a los que se ha ido buena parte de los procesos tampoco son ilimitados y cualquier nueva tarea que pueda caber en sus funciones es objeto de arduas negociaciones.  A veces tan intransigentes que toca decir "muestre para acá más bien".

Mi office husband y jefe directo también partió el año pasado: no se murió ni renunció ni lo echaron sino que se fue a otra división, como hiciera jefa insensible.  No pude evitar los chistazasos con el tema "todos me abandonan", pero F. se fue para seguir avanzando y by the way dejándome el camino libre para que yo lo hiciera.  Halagador y merecido ser ahora la jefe de mi grupo, que son un combo de gente competente y bacana, pero -permaneciendo fiel al tema de esta entrada-... con más tareas y responsabilidades.

El gerente que embutió la "optimización" se va a liderar otra empresa (la de la ropa deportiva de las 3 rayitas) y quien lo reemplaza es alguien que, a diferencia del primero que sólo estuvo 10 años y llegó directamente a la cúpula, lleva 35 y comenzó de abajo.  No me ilusiono con un cambio radical, ni muchísimo menos con un back to the roots -mi idiotez tiene un límite-.  Sólo espero que no me pongan más peso en los fardos que ya cargo.

PS: Por todo esto las palabras de Byung Chul Han son de tanto consuelo.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Refugiados

Este parece otro país muy distinto del que estaba de fondo en la última entrada de este blog.  Ya nadie se acuerda del vaivén de la crisis de Grecia que mandó la parada europea a principio de año. Desde hace ya no sé cuántos meses el hit de moda en las noticias y en la política -no se sabe cuál manda a cuál- son los refugiados.  No que nos los hubiera antes, sino que las cantidades ya no pasan inadvertidas. Al contrario de lo que pasa con muchas noticias, esta se niega a abandonar los titulares después de meses.  La solidaridad inicial -respaldada por palabras tajantes y precisas de Angie Merkel, lo que fue todo un acontecimiento- persiste en general, a pesar de las peleas entre los partidos, la lentitud de la burocracia, los incendios a hogares y otro tipo de atentados a refugiados, los cretinos que salen a azuzar populacho... y la gente sigue llegando.

Todos mis corresponsales en el extranjero me preguntan por los refugiados.  S., el amigo fan irredento de Hamburgo estaba impresionado con las escenas que vio el mes pasado que estuvo por allá (8 años después S. aún es cliente frecuente de la ruta México - Hamburgo).  Un compañero de trabajo es voluntario de los Johanniter y ya ha ayudado en la mudanza de varios grupos a hogares temporales.  Mi entrañable paisana A., está feliz alfabetizando (!) a un grupo de refugiados en la academia donde trabaja. ¿Y yo? Yo voy juiciosa del trabajo a la casa y viceversa, de vez en cuando voy al centro, siempre en la bici y/o en el transporte público.  Pero así y todo, sólo los veo cuando prendo la televisión.

Update Nov 19 2015:
Por fin llega la realidad a mi puerta. Mañana se instalan los habitantes de un hogar para refugiados construído en las inmediaciones de un equipo de fútbol local ubicado a unos 500 m de mi casa.

viernes, 20 de junio de 2014

El ido de marzo

Este blog ha perdido uno de sus lectores.

Recibí un mensaje de alguien desconocido en Facebook con la noticia de que alguien que fue significativo (de hecho, el first love de mi vida, el de las mariposas en el estómago y las levitaciones) murió hace 3 meses.

De la historia, accidentada y absurda como ella sola, quedó apenas un hilillo de contacto simpático que yo, por fin, me negué a anudar de nuevo -siempre fui yo la que anudó ese hilo- cuando él lo rompió hace 3 años. Ahora vengo a saber que en ese entonces fue el primer infarto grave. Facebook, esa máquina chupadatos inmisericorde, fue lo último que nos mantuvo actualizados, y los esporádicos posts, los "me gusta" y los "compartir" fueron nuestro último diálogo.  Algún día puso un post del primer aniversario de la muerte de su perro, ese cachorrito simpático que le habían regalado cuando ese sinsentido de historia nuestra comenzó. De esa historia ya nada quedaba, pero no dejaba de tener su simbolismo. Al menos él seguía vivo.

Ahora le tocó a él, el segundo infarto no lo perdonó. Hacía ya rato que no era parte de mi vida, pero no deja de parecerme absurdo que el mundo haya seguido corriendo sin él. Que ya no esté.

En las rupturas, más que la ruptura misma lo que me más entristecía era pensar en que yo no me enterara de cuando él muriera. No puedo evitar creer que todo el absurdo tuvo al menos un mínimo sentido afectuoso:  a pesar de haber roto siempre, dispuso de algún modo que yo no me quedara en ese limbo.

Adéu, estimat amic.

martes, 19 de junio de 2012

Nuevas del vecindario

Frau Furia-de-los-Infiernos o la Hijueputa Vieja Loca
Mirar a esta señora de apariencia descuidada es como mirar a una Furia:  cuando percibe la mirada, la vieja comienza a insultar.  Lo mejor es ignorarla, hacer de cuenta que no existe.  El problema es cuando el esperpento se aproxima por atrás y uno está descuidado: como mi pulgar izquierdo lo sigue recordando meses después, uno se torna en el objeto de su rabia con el universo y puede resultar lesionado.  Otros vecinos han sido amenazados con un cuchillo, golpeados con objetos en bolsas voladoras o bombardeados con agua y basura desde su balcón (de ella).  Los dos maridos que ha tenido la han abandonado y va y viene del hospital psiquiátrico como quien sale de vacaciones.

Frau Koch
Frau Koch era una maestra pensionada, debía tener sus setenta y tantos.  No vacilaba en hacerme la charla cuando nos encontrábamos, era amable, me contaba chismes de los otros vecinos.  Cuando hablamos del #miex me contó su propia historia: mantuvo una relación durante 38 años en la que cada uno vivió en su casa hasta que se caNsaron y decidieron terminar.  Deduzco que no se casó y no tuvo hijos.  Esta semana me enteré de que Frau Koch falleció en su apartamento de un ataque cardíaco hace cosa de un mes.  Yo la recuerdo "saludable", pero mi fuente asegura que ya venía quejándose de achaques y dolores.

El cubano
Mi último domicilio en Bogotá comenzó a llenarse de cubanos a fines de los 90.  Algunos todavía viven ahí.  Supongo que a mi destino le chifla la simetría y por eso me puso un vecino cubano en el piso inmediatamente superior de mi residencia dusseldorfeña.  Llegó a la USSR y allí se hizo a su esposa kasajistana, que es ingeniera y como muchos kasakos, alemana de 3° generación, por lo que presumo vinieron a parar a estos lares.  Las hijas veinteañeas ya se fueron de la casa, queda el suegro kasako con ellos. Nunca me ha dicho nada de la peste que debe llegarle a su balcón (no es su balcón principal, ha de ser por eso) cuando fumo marihuana en el mío.  Escribe novelas, cree en ovnis y quiere mandar su matrimonio a la mierda, pero me da la impresión de que tiene una posición ídem a la que tuviéramos con el #miex (ella es la que más gana y él es el amo de casa) que lo inmoviliza. 

El dentista
Señor buenísima onda que tiene el consultorio en la planta baja.  Aunque tiene la mano un poquito dura, las carteleras de aire escolar que tiene en su consultorio explicando las caries y cómo lavarse bien los dientes y su vehemente propaganda contra los cepillos eléctricos me convencen de ir a abrirle las fauces cada 6 meses.  A mí me gustaría quedarme hablando con él más rato cuando me lo encuentro en el pasillo o en el sótano, pero no encuentro el pretexto y él tampoco da la pata.

lunes, 7 de mayo de 2012

(Manifiesto)^-1

@11amber11 publica un manifiesto por la conservación de la nacionalidad colombiana habiendo migrado a Europa. Respeto profundamente su sentir, pero no lo comparto. No pretendo rebatir ninguno de sus argumentos, nada más exponer mi sentimiento diferente al respecto.

Yo sí adopté la nacionalidad alemana. He tenido obstáculos que no hubiera tenido de seguir siendo colombiana (ejemplo: un alemán necesita visa a Rusia) o he perdido supuestas ventajas (ejemplo: un colombiano ya no necesita visa a Turquía). Pero de otra parte se acabaron las idas a la oficina de extranjería, las declaraciones extras en la policía, la inseguridad del estatus de inmigrante. Sin haberme vuelto alemana mi inminente separación hubiera sido mucho más difícil. No está de más la inmunidad diplomática para despotricar de los impuestos que pago, las güevonadas que hacen los políticos, las plastedades que plagan este país o para alegrarme por fin de una buena selección nacional de fútbol. No creo que eso me haya vuelto mejor persona, solo simplifiqué algunos aspectos de la vida práctica.

La sociedad alemana integra pero a regañadientes y por allá a la 5° generación, así que soy perfectamente consciente de que jamás seré 100% percibida como paisana por estas buenas gentes. Me cambié la nacionalidad, no los nombres, así que a mis apellidos igual los seguirán discriminando porque estadísticamente aquí la gente de apellidos hispanos es mala paga. Para el efecto, lo que diga el pasaporte importa un rábano. No me siento vendepatrias de haberlo cambiado, mucho menos orgullosa del que tuve antes ni del que tengo ahora (de mi licencia de conducción alemana si me siento muy orgullosa porque fue con repetición de examen y todo). Lo colombiano no me lo podré quitar con nada, ni siquiera con lo que diga un papel que toca tener. Se supone que ahora dizque puedo recuperar el papelito colombiano sin perder el alemán, espero nada más que el diablo procrastinador de esas tareas jartas (ay, la declaración de impuestos, la cuenta de la luz, los objetivos del trabajo) se descuide para ponerme a ello. Al menos para que no me regañen los del DAS cuando pretenda entrar de nuevo a Colombia.

miércoles, 11 de enero de 2012

Alone again

El hombre que salió de la nada a su nada volvió. No tiene presentación sentirse triste porque quien llegué a describir alguna vez como mi "pior-es-nada" haya conocido a otra y dizque se haya enamorado de ella durante mis vacaciones en Colombia, pero supongo que es el orgullo herido lo que está manifestándose.

Alcanzó a regalarme un libro en verano, no porque haya pensando en mí sino porque ya lo tenía cuando se lo regalaron a él. Es una novelita hasta tierna de un pastor de vacas en los Alpes -está escrito en suizo y me cuesta bastante entender los diálogos*-. Antes de mi regreso a casa quedé en la parte en donde la pastora lo seduce y lo enamora y se ponen a soñar juntos en las cumbres. La escena de la seducción es de lo más lindita y me puso en onda con el esperado reencuentro con él. La noche de su partida -la siguiente de mi llegada- seguí leyendo la historia: el pastor se va detrás de otra mujer que resulta ser una bruja que lo encanta y cuando logra regresar ya no encuentra ni pastora ni nada. Creo que no me había pasado que la atmósfera de lo que estoy leyendo coincidiera con la secuencia de mi "realidad".

*Adenda del 21 de enero de 2012: Al terminar el libro descubrí que al final había una traducción de los diálogos, cuando ya para qué. Claro que qué alivio, no es que yo sea tan zoqueta.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Blog tomado

Voy entreviendo que este blog es de los pocos lugares de mi vida actual en donde aún la ausencia de mi ex-marido se nota. Eso, el retorno a casa los lunes desde la escuela de idiomas (j'apprends le francais depuis deux ans), el bistreau italiano del barrio que visité hace poco y en donde subieron los precios y cambiaron la vajilla -¿quién más apropiado para contarle tales eventos sino él, que btw insistió tanto para que posteara aquí al respecto, cosa que jamás hice sino hasta ahora?-, a su FC Köln de las pelotas primero le cancelan un partido porque el árbitro intentó suicidarse y no encontraron reemplazo last minute y luego llega el archirival de patio Mönchengladbach y le da una tunda en su propia casa -otra vez su fe de fan a prueba, jaja-...

Es interesante como se cierra solo el círculo. Si no fuera porque el blog buscara el tema de esa ausencia, no yo, no lo expresaría en mi vida de ahora, la que es sin él, porque ya ese vacío casi desapareció, salvo los pocos restos que quedan por ahí en rincones inesperados como mencionara above.

Valga este gesto de exorcismo, a ver si mi vida actual. la que es sin él, logra recuperar el mood del blog. La vida sigue siendo posteable.

viernes, 12 de agosto de 2011

The new guy

El hombre que salió de la nada en realidad pasó primero junto a mí antes de sentarse a mi lado cuando la DJ cambió la onda y yo hice una pausa. En aquel momento yo danzaba alegre entre la multitud, pero en ese segundo en el que él pasó al lado mío me sentí totalmente desarmada, súbitamente descubierta y tímida, desnudada pero no en un sentido corporal aunque mi reacción haya sido cubrirme el cuerpo con los brazos. Supongo que fue una premonición de lo que se me vendría (entre)pierna arriba. Recordé esa escena de un segundo solo tiempo después de haber seguido saliendo con él.

Cuando comenzamos a hablar (recuerdo su sonrisa cuando contesté que sí a su pregunta si estaba sola en aquel lugar) caí en cuenta de que sí lo había visto antes, pero su aspecto me había parecido un poco freak y por eso lo había descartado de plano. No contaba con su astucia. Cuando el curso de los hechos ya insinuaba que había que tomar una decisión, el hombre se excusó. Al día siguiente era la vernissage de una exposición suya y tenía que ir temprano a la galería a ultimar detalles. Me dio un flyer.

Así comenzó esta historia, con una vernissage del artista. No puedo evitar pensar divertida la idiotez de que sigo emulando sin querer a Meg Ryan*.

(ya lo he aclarado, me quedé en los 90's en ese género).

Los fantasmas no se van tan fácil

Si algo enseñan las películas de terror en general es que deshacerse de los malos espíritus es todo un camello, puede tomar hasta más de cinco partes.

El fantasma de mi ex me ronda por estos días, no sé por qué cuernos.
Quizás por haber hablado de él con mi amigote de Berlín, quien ha estado bastante pendiente de mí en esta situación, o por haber visto un fotograma de Chad Vader (yo adoraba a Chad Vader) en el Spiegel Online, que invariablemente consulto varias veces al día, no vaya y sea que el mundo se desbarate en cualquier momento (aunque me caen mal, me gusta el dinamismo de su diseño), o por ver ahora solo mis nombres, con más espacio, en el timbre del portón del edificio y en el buzón -este es otro de los típicos asombros anecdóticos de inmigrante: en Alemania el apartamento no se identifica con un número como en Colombia, sino con el apellido mismo de quienes lo habitan. En los timbres y buzones de las casas también aparece el apellido de los habitantes-. También he pasado por el dolor de recordar promesas que quedaron incumplidas.

Me quedaron un montón de cosas de él que decido conservar porque a mí también me gustan y no veo por qué tenga que renunciar a ellas: la buena comida, la Bundesliga y la Nationalmannschaft, las (buenas) películas y series sin doblar, la política, el no tragar entero, la cama de agua, la conciencia de cómo es que puede funcionar el mundo, ser trendsetter sin buscarlo, este apartamento en la provincia dusseldorfeña (él fue quien insistió en esta zona), buscar calidad (soy tan pobre que no puedo permitirme comprar cosas malas, decía), el desprecio y apego por lo material... encontrar un conspicuo contertulio como él está bien difícil. Así visto, no creo que sea tan reprochable extrañar algo bueno que tuve tanto tiempo.

Pero eso ya es periódico de ayer, Schnee vom gestern. Mi aquí y mi ahora son distintos a los de aquellos tiempos -aunque me cueste creerlo a veces-; añoro ese aspecto del pasado pero no quiero que vuelva a ser parte de ningún modo ni de mi presente ni de mi futuro.

Vuela, zapato viejo.

sábado, 18 de junio de 2011

Is anyone there?

El 25 de septiembre de 2010 escribí:

Acabo de desbaratar mi mundo de los últimos seis anios de un plumazo.

La certeza de que no quedaba de otra ayuda a paliar la tristeza.


como se puede ver y como muchas veces, gracias Autoliniers.


Aún no sé por qué decidí seguir y por ende borrar esa entrada. Lo bueno de esa terquedad fue que ahora no estoy haciéndome ninguna pregunta del tipo "what if I had done...". La cifra del tiempo casi alcanza a llegar al séptimo año y fue él el que se fue a motu propio, él buscó solito la puerta de salida.

No me sentía de ningún ánimo para postear en este blog, que comenzó poco después de empezar nuestra convivencia juntos. Siempre estuvo él a mi lado desde que aquí escribo. Hasta hace dos meses. Esa sensación de "it's gone" es aterradora, es casi como una muerte, pero ya la superé, igual el muchacho is still alive.

Aquí tal vez no, pero en mi diario personal sí hay buena cuenta de que esta no fue ninguna decisión súbita, sino algo que venía cocinándose hace ya rato. Es triste ver que la persona que amas está impedida para amar, no puede porque tiene otro montón de rollos propios que resolver.

Me siento sola, pero sé estar sola. Si no, hubiera regresado loca de mi autodestierro maltés de diez largos días. Como el apóstol San Pablo, vine a encallar en esa isla (de hecho mi hotel quedaba en la Saint Paul's Bay, convertida hoy en el Melgar / veraneadero de medio pelo maltés). En el largo vuelo de regreso leí la prensa local. En primera página daban cuenta de la identificación del sospechoso de haber apuñaleado a una turista búlgara de 40 años en un hotel en la misma calle en la que quedaba el mío. Por poco y alcanzo a mojar prensa yo también.

La soledad maltesa me sirvió para pensar; el regreso, París con mis amigos queridos del tiempo alemán (ambos juntos los dos, aún me falta juntarlos con mi recontra partner número tres en Berlín) y Bretaña me sirvieron para tomar ánimos y comenzar ahora sí a despedirme de él en el interior de mi ser.

La vez que se me ocurrió mirar a mi alrededor en Malta tuvo la mala suerte de pasar en mi segundo día en el Melgar maltés. Un chico nigeriano que trabajaba lavando platos (me late que buscando algún lucro: aún no estoy tan necesitada como para pagar!) y un "ñor" australiano en sus late 50's -aunque pobre balance, siquiera se me arrimó alguien- Pero eso no fue lo peor. Lo peor fue que justo ahí caí en cuenta de que la última vez que salí en ese plan había sido hace exactamente siete años, el very day que conocí a mi hoy exmarido; de ese aniversario quise escapar con este viaje. Ese hallazgo me sacó el aire y me dolió un poco. Quedé escaldada y en primera, quietecita en mi rincón.

Hasta anoche. Caí en el único bar de Düsseldorf que mi Bauchgefühl zugelassen hat, había buenos tunes que invitaban a la danza y súbitamente comenzamos la danza y yo, el resto no importaba, ni siquiera los pocos ejemplares mirables y solos o con otros amigos -léase: sin pareja- que por ahí se veían -mi olfato de bares aún funciona!-, cuando de la nada salió un hombre y se plantó al frente mío...

Mientras estuve en el quiet modus recordé los innúmeros encuentros casuales que hasta ahora he tenido, desde los amigos espontáneos hechos mientras esperaba al novio o a las amigas que nunca llegaron, pasando por alegres ONSs que comenzaron preguntando la hora o pidiendo fuego, y por escenas dignas de cualquier película de Meg Ryan o de "Before sunrise" (me quedé en los 90's en ese género, lo siento). Y pensé que jamás me volvería a ocurrir, pero no era cierto, menos mal. Qué cosquilleo y qué alivio me causa el que esas escenitas aún no me abandonen.

domingo, 30 de enero de 2011

Desde el ring

En estos dos meses han sido una sola lucha contra un variado equipo de monstruos de esos que exprimen el alma. Varios propios y uno ajeno, el que apareció de último y el más grande de todos. Casi todos los propios son pequeños, pero son poderosos porque yo me empecino en verlos enormes.

El ajeno venía incubándose y engordando hacía años en mi nave espacial y ocasionaba problemas graves que nunca pude solucionar del todo porque no eran problemas sino meras señales de esa presencia. Espero que pueda echarlo por la borda, pero lo único que puedo hacer por el momento es hacerle barra al dueño (y ahora contendor) del monstruo.

A pesar de no salir y no hacer mayor cosa, no puede decirse que mi vida sea aburrida.

lunes, 27 de diciembre de 2010

navidades

Qué raro sentir que la justicia pierde toda lógica y aunque creo tener razón (ah, victoria vana) el hecho es que sigo siendo indeterminada arbitrariamente y el indeterminador, de acuerdo con third parties, "es así, está loco", así que no hay que hacerle caso y mal hago guardándole el rencor que cada vez más le tengo.

WTF.

No esperé que eso encontrara su desfogue con unos rones de más, maldiciendo y vociferando como una loca, tratando en vano de conectarme a Skpye, poniéndome las gafas nuevas deportivas de J. (que parecen de piloto de automóvil de los anios 20) y cayendo dormida en el piso de la sala. Sólo me acuerdo de los rones. Pobre el invitado -the refered third party-, la que tuvo que lidiar.

sábado, 27 de noviembre de 2010

Veinticinco años no son nada

If you want a happy ending, that depends, of course, on where you stop your story.
Orson Welles


Algún fin de semana de octubre, 1985.
Una enfermera compañera de trabajo de mi mamá decidió celebrar su cumpleaños con un paseo a su finca en Carmen de Apicalá. Casi todo el personal de la clínica -y sus familias- participó. Hasta el propietario de un restaurante aledaño a la clínica, también amigo de la agasajada, estuvo a cargo de la comida del convite. La casa era cómoda, con piscina. La alquilaría mi familia el año siguiente por una semana. Del paseo casi no recuerdo nada, salvo haber bailado por primera -y quizás única vez- con mi papá y la complicidad con los otros dos preadolescentes atrapados en esa fiesta.

No hicimos las grandes diabluras -si acaso nos tomamos una cerveza- ni pactamos la gran amistad -de hecho nunca volvimos a vernos desde entonces-, pero nos dimos mañas de entretenernos decorosamente bajo las estrellas en el trópico en aquel fin de semana con padres festivos en entorno desconocido. Los ojos verdes, el pelo crespo y rubio y la voz grave de M. me desconcertaban. Era dos o tres años mayor que yo, lo que entre niñas a nuestra edad era como una diferencia de 10. Qué inteligente era. E. era simpaticón, sin ser un galanzote. Tenía una sonrisa bonita y ese encanto de los rasgos en los chicos adolescentes, que comienzan a adoptar los tintes adultos paulatinamente, de modo que aún puedes ver algo de los infantiles. Estos contrastaban muy perturbadores con su marcada manzana de Adán. Me atraía profundamente. Me queda la intriga si esa atracción fue correspondida. En un bolsillo descubierto de mi morral encontré semanas después una tarjeta con un número y el texto "Llámame. E.". Cuando por fin me animé a llamar -nada raro que hubiera sido al año siguiente- fue nada más para descubrir que en ese número no conocían a nadie con ese nombre. Me parece tan inútil si lo hizo adrede que por eso descarto la idea, anyway yo montaba mucho en bus para ir al colegio, cualquier gato pudo haber metido la tarjeta en el bolsillo, nunca faltaban los acosadores de colegialas en los buses. Mi mamá y la suya conservaron la amistad y por eso ella siguió viéndolo de vez en cuando. Siempre me mandaba saludos, decía ella.


Noviembre, 2010
Mi mamá fue la última de aquel grupo de colegas en dejar la clínica, hace 5 años. La enfermera anfitriona se sumó a las víctimas fatales que dejó el contraflujo de la carrera 7ma. en Bogotá comenzando los 90s. M. es psicóloga y vive hace ya no sé cuantos años en Estados Unidos. El dueño del restaurante aledaño murió de 12 puñaladas pasionales en su apartamento de Teusaquillo en junio de este año. E. está en la cárcel por alguna estafa que cometió. Yo abandoné el escenario de los hechos hace ya rato.