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sábado, 12 de noviembre de 2016

Finales de película

Me siento como en un final de película en los que, al son de una canción, la cámara se va alejando, el paisaje va llenándolo todo  y el personaje de la última escena se pierde en la multitud o en la grandeza del paisaje, ya abandonado por el guión y los espectadores a su propia suerte.  Ya es asunto de él qué va a seguir haciendo con su vida cuando hayamos salido del teatro o parado el player.

Mientras el zoom se aleja y y mi imagen montando en bicicleta se pierde en el paisaje del valle del Rin (con "Brimful of Asha" de Cornershop como música de fondo), quisiera tener la presencia de ánimo de Meryl Streep cuando va en el avión huyendo del miserable marido y cantándoles a sus dos hijos "Itsy Bitsy Spider" al final de "Heartburn" para seguir tan campante con mi vida.

domingo, 24 de noviembre de 2013

Tren de regreso

Como no tenía reservación, decidí tomar el primer puesto que encontré, que fue justo frente a la puerta automática que hacía unos ruidos como de asmático sin aire cada vez que se cerraba.  En la ventana iba una francesita joven viendo este bodrio de película en su ipad y al otro lado del pasillo iba una chica presumo europea del este asentada en Alemania -es un no sé qué indefinible, oxigenado y gatuno que tienen estas nenas o que les pone mi prejuicio- que había abandonado su puesto reservado por tratarse de uno de los superpuestos que traen los trenes rápidos alemanes: SIN ventana.  Estaría en sus early 20's y venía también con unas maletotas. A su lado se sentó un chico negro, apenas unos años mayor que ella.  Ella venía un poco cual perdido recién encontrado y se puso a hacerle la charla al muchacho.  Él le siguió la corriente y ella le contó que venía de estar dos meses en Londres, que le iba a dar muy duro regresar otra vez a su pueblo donde nadie sale después de haber disfrutado el espíritu nightclubbing de Londres, en donde todos se esmeran por salir. El era camerunés, hablaba bien alemán pero accedió a desempolvar con ella el inglés que aprendió hace años en Australia a todo lo largo del camino, que duró cosa de 3 horas. Ella también había considerado ese continente para ir a aprender inglés, lo que había hecho en Londres, pero la distancia la asustó.  Me conmovió la espontaneidad de su contacto, la fluidez de los temas. Cuántas veces no he quedado yo misma atrapada en un diálogo así, aunque ahora que lo escribo hace ya rato que no me pasa, ha de ser que ese entusiasmo y esa naivität de compartir tu alegría con el mundo se vayan perdiendo.  Si bien es cierto que ella venía really overexcited de su aventura londinense y le hubiera sacado charla a quien quiera que se hubiera sentado a su lado, hubo la suerte de que su interlocutor fue bueno. Aunque él dijo que en casa lo esperaban su esposa y sus hijos y no hubo flirt en el diálogo hablado (no pude ver el corporal) al final acabaron haciéndose confidencias del tipo "eres la primera persona a la que le cuento".  Entre esta escena quasi Before Sunrise y el bodrio de película, que entendí completísimo a pesar de haberla visto a pedazos de lejos y de medio lado en un ipod vecino y sin audio, se me olvidaban los ahogos de la puerta cada que se cerraba y se pasó rápido el viaje de regreso.

domingo, 9 de junio de 2013

Poniendo puntos finales.

Los juzgados de este estado están en su capital. Estrenan un edificio muy bonito (hará cosa de 2 años que lo inauguraron) cerca del centro de Düsseldorf.  No alcanza a salir en el Street View, cuando fotografiaron esa esquina recién comenzaba la obra.  Llegué a eso de las 9:10, había tiempo de sobra, mi cita era las 9:30.  Subí por la escalera, parte de un hall amplio techado en vidrio que incluye también la entrada y que tiene obras de arte en cerámica en las paredes laterales, hasta el segundo piso, donde estaba mi sala.  Pasillos amplios, como balcones con vista al hall, paredes de madera, con monitores al lado de cada puerta con el horario de citas del día.  Primera sorpresa divertida de la mañana:  ninguno de los citados aquella mañana en esa sala tenía nombre alemán.  Sólo había nombres hispanos, polacos, rusos y griegos.  Llegó mi abogado. Tiene un olor particular que no había advertido.  Tenía ganas de café y necesidad de agua, así que bajé de nuevo a la cafetería.  Esta vez sí usé el ascensor para regresar al segundo piso; al llegar al hall, vi al miex y a su abogado en la baranda del balcón.  Hice como si no lo hubiera visto (igual yo estaba distante) y me senté con mi abogado; ese puesto estaba en su radio de vista, así que cuando me vio se despidió de su abogado y vino a verme.  Me preguntó en español que cómo estaba, que si había dormido bien.  Él no, dijo.  Se deja crecer el pelo, lo tiene ya más abajo de las orejas.  Ha subido de peso, no está regordo pero ya no es el muchachito esbelto con el que viví 7 años.  Llegó la hora de la cita.  Su abogado es más joven que el mío.  Mientras nos dirigíamos a la sala advertí las batolas negras que tanto su abogado como el mío llevaban.  Disfraces, el segundo detalle divertido de la mañana.  Menos mal no llevaban pelucas, que ahí sí creo que no hubiera podido contener la risa.  El juez también tenía una batola negra.  De los tres embatolados, sería el más joven.  La sala, muy moderna, tiene las mesas con formas de arco que en su disposición forman un círculo, dándole un aire futurista.  Esto, el tapiz verde de la sala (combinado con madera, era armónico) y el juez dictándole a un aparato de dictado toda la diligencia me llevaban a la imagen inevitable del capitán de nave espacial redactando la bitácora de vuelo.  Este tercer detalle divertido de la mañana no me dejó concentrarme en la esencia del asunto (sí, quiero divorciarme de este señor; sí, ya acordamos privadamente la división de bienes; no, no estoy de acuerdo con lo del reparto de la pensión) y apenas advertir otros detalles como el contraste de la sobriedad y sobradez de mi abogado con su i-pad con el despelote de carpetas y papeles cayéndose que apenas le cabía en el brazo del suyo.  Mi recreación personal de esta película es invariablemente en tono de comedia, wie sonst bei mir.

La salida del juzgado, el regreso a la oficina y el resto de ese día ya no tuvieron más detalles divertidos, ya todo el resto fue nostalgia y tristeza, como la de esta vez pero ahora limitada en el tiempo, no la dejé estar más de 24 horas..  Lo que más me asombra, lo que deja todos estos sentimientos en una campana de vacío es que no hubiera carne que pudiera ser encendida, por primera vez en meses estaba en un abrazo, y también era muy posiblemente la última vez que estuviera en un tal abrazo con ese hombre, con esa persona, y sin embargo no logré abandonarme, por más que quise no pude sentir ni siquiera que algo se me tostara.  Mi cuerpo ya había dejado ir hace tiempo y yo no me había dado cuenta.

domingo, 10 de marzo de 2013

Terapia

De adulta fue que comencé a darme cuenta de que la normalidad de mi infancia no era tan normal.  Un ejemplo es el lugar de residencia que escogieron mis padres.  Eso significó largas horas en compañía apenas de los montones de libros que mi papá compraba por baratos pero que no leía mientras que comenzaba la programación de televisión a las 4:30 pm entre semana o hasta que mis padres se levantaran -tarde- los fines de semana.

Algún día comenzaron a llevarme a cine a la nocturna con ellos, por alta pude entrar desde los 9 a películas de 12, así que yo ya desde esa tierna edad llegaba a la casa a las 11:30, 12, a madrugar al colegio al otro día a las 5:30.  Recuerdo un cuento que leí en una revista de Avianca que mi padre traía de sus viajes en esa época de una niña que se les quedaba a los padres en un cine y desde entonces se quedó a vivir ahí.  Jamás sospeché que esa pudiera ser una metáfora de aquel momento que vivía.

También hay que reconocer que esa suerte de indiferencia ayudó bastante a que yo me quedara aquí y a que sobrelleve bien el abandono de mi progenitor (próximamente, conmemoración del 4° aniversario) y más o menos bien mi separación (no se pierda la posible alusión al 2° aniversario).  Hasta me va mejor:  a pesar de seguir igual de sola, al menos estoy menos insegura, tengo una calidad de vida que me gusta más y mis derechos ciudadanos son menos pisoteados.  Y hasta soy extrañada por algunos otros, por fin.

jueves, 20 de septiembre de 2012

Ein erfüllter Wünsch

Encontrar amigos es cada vez más difícil.  Nuestras exigencias aumentan con el tiempo, en la misma o mayor  proporción en que las posibilidades de conocer gente disminuyen.  Durante mis largas estancias académicas tuve el privilegio de hacerme a un muy buen amigo en cada período.  Es así como mantengo contacto con  Hipo, mi amiga del colegio; así fui a parar por segunda vez a una ciudad ignota en Polonia para ver a Margarita  -la amiga de pregrado de la UN- en escena Meg Ryan hace un año; es como de vez en cuando skypeo con Horax -el compinche de la especialización en la UN que ahora está en Cangurolandia, como él dice- y conocí a A. su hermana, en esta ciudad; es como de vez en cuando tengo noticias de Natasha -fuimos becarias de la misma institución durante el doctorado- desde su dolor en Hamburgo.

Y es como tengo a mi amigo C, con quien nos conocimos en nuestros másteres en Hamburgo.  Es una cuestión de similitud de almas (no nos da para gemelas pero sí para afines) que en ese entonces cuando nos conocimos devino en algún tipo de relación extraña de pareja porque no supimos cómo más asumirlo.  Por la incompatibilidad de tendencias, era obvio que eso en plan pareja no funcionaría jamás.  Nevertheless, alcancé a subirme tontamente en esa ilusión (sin dejar de seguir arrastrando un pie en la realidad) como para ponerme celosa mientras duró -ah, celos intensos los de aquel tiempo- y triste cuando terminó.  La relación tuvo períodos en que se mantuvo a distancia por hacer C. prácticas en ciudades distintas de Hamburgo . C. regresó a su natal D.F. en febrero de 2003 cuando acabamos el máster.   Hubo un encuentro inesperado en primavera.  La última vez que estuvimos juntos como pareja fue en mi visita al D.F. en noviembre de aquel año, cuando terminamos.  Fue la vez del encuentro con el manito, btw.  Nuestra escena final fue muy parecida a la de Lost in Translation.  Había dejado el pasaporte sobre la mesa en su apartamento, tuve que regresar en el taxi con el que iba al aeropuerto y lo vi una vez más, esa si la última, pero "extra", porque ya nos habíamos despedido. Lloré mares con el final de esa película.  Además la vi poco después de mi llegada de aquel viaje.

Estuvimos distanciados algunos meses (¿quizás años?) pero finalmente retomamos el contacto.  Su hermana se radicó en París cuando aún estábamos en Alemania, así que venía a Europa seguido.  Entre tantos ires y venires alcanzamos a vernos un par de veces en el mejor de los planes y él alcanzó a enamorarse de París.  Tanto, que hace dos años que allí reside.  Eso nos ha acercado bastante.  De París regresaba cuando mi marido me recibió con su maleta hecha, presto a largarse.  Hablamos mínimo una vez por semana.  Con él festejé mi cumpleaños pasado en Budapest y con él me veré mañana en Amsterdam.

En aquellos tiempos desesperanzados cuando estábamos juntos, yo no perdía oportunidad alguna de prender velas en la iglesia para pedirle a todos los santos que lo dejaran a mi lado.  A la larga accedieron a mi petición. :-)

jueves, 22 de marzo de 2012

La tan insinuada escena Meg Ryan (1/2)

Mis ganas de comerme al mundo, para las que mi mes en Saarbrücken con una asesora personal para aquello de la bienvenida a Germania, un amante luxemburgués que tenía his own little garden e incursiones en solitario en Francia y en Völkslingen fue una decorosa entrada, me condujeron a un concierto de Morrisey una semana después de mi arribo a Hamburgo. Como pude encontré el sitio de venta de los tickets e hice la compra. Nunca he tenido problemas pidiendo mapas de una ciudad y que por favor rayen a dónde es que necesito ir. Además estaba viviendo a las puertas de Sankt Pauli, el red-light district legendario del puerto en Hamburgo, esa fue la bienvenida que me dio la ciudad. El escenario era un club de garaje al que jamás regresaría mientras viví allá, en una parte que ya no era central -sin ser tan lejana tampoco-. Cuando llegué a la salida de la estación no vacilé en preguntarle al gato que venía detrás mío que para dónde quedaba el sitio con la X en el mapa que me habían dado. Yo todas mis vueltas las hacía en inglés, por supuesto. Pas d'allemand. Así que cuando el gato me preguntó si no hablaba alemán, le dije que no, just english.... or spanish... ah bueno. El gato era un chileno que también se dirigía to the very same event. Llovía y creo que desde que le hice la pregunta inicial ya lo había cubierto con mi paraguas y seguimos caminando juntos bajo la lluvia. Vimos todo el concierto juntos, el chico conocía más canciones que yo. Durante el concierto Morrisey arrojó su camiseta al público y esta fue despedazada. Pablo (creo que se llamaba así) alcanzó a hacerse a un harapo y yo llegué a tener una fotografía con la reliquia, que era del mismo color de la camiseta que yo llevaba ese día. Me acompañó a mi casa de regreso, no sin antes haber tomado una cerveza en el Onkel Otto, el bar de okupas en Sankt Pauli, a la vuela de mi esquina. El paraguas de la primera escena se quedó allí olvidado para siempre. Pablo, un -según él- pituco santiagueño estudiado y bohemio atrapado en un trabajo en el correo y un matrimonio aburrido con bebé en Hamburgo, tuvo algún gesto galante y una invitación a otro bar en la zona (Molotov, a ese sí volvería), que acabó en un polvo triste de escasa significancia e indigna recordación y la posterior desaparición de escena de la protagonista.

domingo, 18 de marzo de 2012

Mujer nueva

Mi amiga la pastusa encantadora supo ponerme en la dirección correcta una vez más y heme aquí sacando la espada de la piedra, deshaciendo nudos gordianos, realizing and accepting, lègére. Sigo siendo la misma de antes pero con un parámetro fundamental cambiado que me quita la tiesura del corazón. Es como ver la matrix, todo adquiere otro sentido, se ve todo tan nítido.

lunes, 12 de marzo de 2012

Strangers when we met

Cuando vi "The future" de Miranda July envidié la manera cómo se sacó la vieja ese affair de la nada. También alcancé a romperme la cabeza con cómo carajos había comenzado esa relación tan extraña en "Intimacy" (el libro te deja en las mismas). Pues bueno. Cuestión de ayudarle un poco al destino con una suscripción a una página de on-line dating y voilá.

PS: El título original de este post era "Extraños en la misma escena". Decidí tomar prestado y adaptar el de una (otra) historia de Kureishi después de leerla porque así me pareció más bonito.

domingo, 4 de marzo de 2012

Extraños en un tren

Llegué jadeando a la máquina vendetiquetes, nada más para ver a un viejito empedernido pulsando combinaciones inútiles en la pantalla, mientras el minutero pasaba a las 18:59 (el tren a Colonia, cuyo tiquete yo quería comprar en la máquina, llegaba a las 19:05). Una señora me ofreció un tiquete que había comprado por error. Era justo el que yo necesitaba, así que accedí al trato. La señora se volteó y le dijo al viejito de la máquina "ve, mijo, ya apareció alguien que compra el tiquete". Yo mencioné que no sabía cómo usar mi tarjeta de cliente del ferrocarril para el trayecto, y señora vendedora dijo que otra tercera señora sí sabía, venga y le preguntamos. Tercera señora dice que se puede pero con la tarjeta cliente 50 y yo tengo la 25, así que ni modo. Cuarto participante sale de la nada, un joven oficinista apuesto, también se inmiscuye y aporta que también hay una opción si uno es viajero regular, que no es mi caso tampoco, apenas voy esta noche. OK, se disuelve el súbito coloquio sobre opciones baratas de llegar a Colonia, pero el jovencillo apuesto me queda sonando, yo lo he visto, así que me voy detrás suyo y lo interpelo con un "oiga, usted trabaja en H., cierto?" "sí, usted también? yo no la he visto..." "yo a usted sí.. yo estoy en la división tal" (es dato importante en la empresa, lo aprendí cuando nueva) "cómo es su nombre?" "X.X." "ah, yo si he visto su nombre en listas de correo, soy Y.Y., participé del proyecto tal"..... y bla, bla, teníamos conocidos en común, había estado alguna vez en auditoría a la empresa en Bogotá, ja, ja, jo, jo... Pillamos asientos vecinos en el tren, que llegó tarde. Vive en Colonia trabajando en Düsseldorf porque la compañera (ah, "emparejado") trabaja en Bonn, así que C. era buen compromiso, blabla... Mi charla lo había alejado de su BigMac a medio mordisquear, así que cuando nos sentamos se excusó y se dispuso a seguir comiendo. Yo aproveché entonces para sacar mi bolsito de cosméticos y comenzar a maquillarme al frente del apuesto contertulio. Cuando salgo el viernes por la noche voy con el tiempo ajustado y generalmente la maquillada queda para el trayecto. No iba a llegar como un moco carilavado a mi segundo rende-vouz del servicio este de internet que decidí pagar nada más por pena con un desconocido buen mozo con el que resultó haber una conversación muy animada acompañando su cena y mi arreglada. Al final nos aburrimos del ustedeo y nos despedimos tuteándonos.

No puedo quejarme de que #almost40 y todavía me sigan pasando escenas de película de Meg Ryan. Soy lovely.

Y a propo este recuerdo, ahora que Morrisey por fin va a Bogotá, aprovecho para chicanear de los dos conciertos de él que llevo a cuestas, en el 99 y en 2006. Gracias, Hamburgo.

Update de Julio / 2012:  Por fin volví a encontrarme al jovencito del relato en alguna reunión de trabajo.  Ya no tiene compañera:  ahora tiene esposa, a juzgar por la argolla (brillada con Pomada Brasso, relucientísima)  que llevaba puesta.

viernes, 12 de agosto de 2011

The new guy

El hombre que salió de la nada en realidad pasó primero junto a mí antes de sentarse a mi lado cuando la DJ cambió la onda y yo hice una pausa. En aquel momento yo danzaba alegre entre la multitud, pero en ese segundo en el que él pasó al lado mío me sentí totalmente desarmada, súbitamente descubierta y tímida, desnudada pero no en un sentido corporal aunque mi reacción haya sido cubrirme el cuerpo con los brazos. Supongo que fue una premonición de lo que se me vendría (entre)pierna arriba. Recordé esa escena de un segundo solo tiempo después de haber seguido saliendo con él.

Cuando comenzamos a hablar (recuerdo su sonrisa cuando contesté que sí a su pregunta si estaba sola en aquel lugar) caí en cuenta de que sí lo había visto antes, pero su aspecto me había parecido un poco freak y por eso lo había descartado de plano. No contaba con su astucia. Cuando el curso de los hechos ya insinuaba que había que tomar una decisión, el hombre se excusó. Al día siguiente era la vernissage de una exposición suya y tenía que ir temprano a la galería a ultimar detalles. Me dio un flyer.

Así comenzó esta historia, con una vernissage del artista. No puedo evitar pensar divertida la idiotez de que sigo emulando sin querer a Meg Ryan*.

(ya lo he aclarado, me quedé en los 90's en ese género).

sábado, 18 de junio de 2011

Is anyone there?

El 25 de septiembre de 2010 escribí:

Acabo de desbaratar mi mundo de los últimos seis anios de un plumazo.

La certeza de que no quedaba de otra ayuda a paliar la tristeza.


como se puede ver y como muchas veces, gracias Autoliniers.


Aún no sé por qué decidí seguir y por ende borrar esa entrada. Lo bueno de esa terquedad fue que ahora no estoy haciéndome ninguna pregunta del tipo "what if I had done...". La cifra del tiempo casi alcanza a llegar al séptimo año y fue él el que se fue a motu propio, él buscó solito la puerta de salida.

No me sentía de ningún ánimo para postear en este blog, que comenzó poco después de empezar nuestra convivencia juntos. Siempre estuvo él a mi lado desde que aquí escribo. Hasta hace dos meses. Esa sensación de "it's gone" es aterradora, es casi como una muerte, pero ya la superé, igual el muchacho is still alive.

Aquí tal vez no, pero en mi diario personal sí hay buena cuenta de que esta no fue ninguna decisión súbita, sino algo que venía cocinándose hace ya rato. Es triste ver que la persona que amas está impedida para amar, no puede porque tiene otro montón de rollos propios que resolver.

Me siento sola, pero sé estar sola. Si no, hubiera regresado loca de mi autodestierro maltés de diez largos días. Como el apóstol San Pablo, vine a encallar en esa isla (de hecho mi hotel quedaba en la Saint Paul's Bay, convertida hoy en el Melgar / veraneadero de medio pelo maltés). En el largo vuelo de regreso leí la prensa local. En primera página daban cuenta de la identificación del sospechoso de haber apuñaleado a una turista búlgara de 40 años en un hotel en la misma calle en la que quedaba el mío. Por poco y alcanzo a mojar prensa yo también.

La soledad maltesa me sirvió para pensar; el regreso, París con mis amigos queridos del tiempo alemán (ambos juntos los dos, aún me falta juntarlos con mi recontra partner número tres en Berlín) y Bretaña me sirvieron para tomar ánimos y comenzar ahora sí a despedirme de él en el interior de mi ser.

La vez que se me ocurrió mirar a mi alrededor en Malta tuvo la mala suerte de pasar en mi segundo día en el Melgar maltés. Un chico nigeriano que trabajaba lavando platos (me late que buscando algún lucro: aún no estoy tan necesitada como para pagar!) y un "ñor" australiano en sus late 50's -aunque pobre balance, siquiera se me arrimó alguien- Pero eso no fue lo peor. Lo peor fue que justo ahí caí en cuenta de que la última vez que salí en ese plan había sido hace exactamente siete años, el very day que conocí a mi hoy exmarido; de ese aniversario quise escapar con este viaje. Ese hallazgo me sacó el aire y me dolió un poco. Quedé escaldada y en primera, quietecita en mi rincón.

Hasta anoche. Caí en el único bar de Düsseldorf que mi Bauchgefühl zugelassen hat, había buenos tunes que invitaban a la danza y súbitamente comenzamos la danza y yo, el resto no importaba, ni siquiera los pocos ejemplares mirables y solos o con otros amigos -léase: sin pareja- que por ahí se veían -mi olfato de bares aún funciona!-, cuando de la nada salió un hombre y se plantó al frente mío...

Mientras estuve en el quiet modus recordé los innúmeros encuentros casuales que hasta ahora he tenido, desde los amigos espontáneos hechos mientras esperaba al novio o a las amigas que nunca llegaron, pasando por alegres ONSs que comenzaron preguntando la hora o pidiendo fuego, y por escenas dignas de cualquier película de Meg Ryan o de "Before sunrise" (me quedé en los 90's en ese género, lo siento). Y pensé que jamás me volvería a ocurrir, pero no era cierto, menos mal. Qué cosquilleo y qué alivio me causa el que esas escenitas aún no me abandonen.

jueves, 10 de febrero de 2011

Al fin: pericia lúdica

Aunque parezca increíble, si hubo otro juego además de "Sabelotodo" con el que pude impresionar a otros.

El juego consistía en adivinar la historia implícita en una frase que la resumía. Adiviné casi todas las historias. Del tipo "El recibió un paquete y supo que moriría a los pocos días". Era obvio que el tipo había recibido una amenaza de la mafia, o no? Según mis trompañeritos de oficina, no. Y así.

Hicieron bromas de que era por venir de Colombia. Yo creo que es más bien por haber visto tantas películas y haber leído tanto.

jueves, 6 de mayo de 2010

Crisis de ideas en Hollywood

El domingo anterior pisé una sala de cine por primera vez en este anio.

De todos los carteles colgados en los pasillos del multiplex, sólo había dos películas que no eran secuelas ni remakes. Será por eso que ahora voy tan seguido.

J. trató de consolarme mostrándome la valla de cartón de Furia de Titanes.
- Mira, otra nueva.
Creo que no me creyó del todo que la original la vi cuando era chiquita.

Pero Toy Story 3 no me la pierdo.

domingo, 28 de febrero de 2010

A whisky bottle and three glasses

Al que comenzó a envenenarnos con esto de los blogs, se largó y por fin apareció, que ya se había ocupado del tema.

Los extranjeros


Los alemanes


Desde que ví Inglorious Basterds no puedo dejar de sonreír cuando veo a los alemanes contando con los dedos de la mano.

martes, 26 de enero de 2010

Post homónimo

Vuelvo a tener problemas con el cochino transporte público de esta ciudad capital. Como el tren de vuelta venía con retraso (cosa de la que no puedo renegar porque gracias a ello fue que pude pillarlo), tuve que caminar hasta la casa, pues ya el último bus había partido. Era noche de Sperrmüll, así que había uno que otro antejardín con muebles para que los recogiera la empresa de aseo y uno que otro camión polaco merodeando a ver qué podía pillar entre los restos. En uno de estos montones también habían puesto una bolsa de libros. Tal tipo de adquisición librera ha deparado agradables sorpresas, así que, cual recicladora, comencé a hurgar entre la bolsa. La gente de esa casa había comprado casi toda la colección de películas clásicas del Süddeutscher Zeitung y se deshacían de los DVDs sin ni siquiera haberles quitado el forro a los empaques. Me dispongo a ver por fin algo de Greta Garbo (Ninotschka), Río Bravo con John Wayne, el primer film de Spielberg, otro con la Monroe y Robert Mitchum que no sabía que existía, Kiss me, stupid de Wilder -que no es con Marilyn sino con Kim (Novak)-, for pin Todo sobre mi madre en español y un largo etcétera.

martes, 12 de mayo de 2009

Darum

Para eso es que una ve películas de Almodóvar.

Para poder sentirse tan joven y tan absurda cuando estaba practicando en el curso de prevención de cáncer de seno con los modelos de silicona sobre la mesa.

martes, 31 de marzo de 2009

Como en el cine*

Como bien sabemos, la realidad encuentra sus modos para superar a la ficción y a su vez la ficción tiene que apoyarse en la realidad y así es como termina uno, medio cinéfilo principiante, envuelto en aventuras que inevitablemente lo remiten a uno a cualquier película o serie ya vista, como cuando Remington Steel se inspiraba para resolver sus casos (here we go). Y eso que no soy la re-fan de los Simpsons, que si no los dejavu de lo frecuentes ya pasarían inadvertidos.

Ya me sentí Sonia Braga en Donia Flor y sus dos maridos y ahora ando de:

- Mrs. Alma Terrain con sus pequenias complicaciones en Brazil. Importé de Colombia una no sé qué mancha rara en la mejilla derecha, debajo de la nariz, que comenzó toda tímida y que ya me tiene usando unas curitas supervistosas que me están dejando sin bigote y que llaman la atención de todo transeúnte.

- Cualquier protagonista de cualquier comedia británica. Estoy intentando meterme a una empresa de car-sharing, pero ya voy por la tercera cotización de la caución que tengo que pagar. Comenzaron en 200 euros, cuando supuestamente yo tenía derecho a que me la dejaran en 100. Conscientes de su error, muy gentiles accedieron a enviarme una confirmación de lo que me contestaran en un email (en el que me daban la razón "seniora, se lo dejamos a 100"): ahora lo que tengo que pagar es 400 euros.

Lo embarazoso del asunto es que muy pocas personas en mis actuales alrededores pueden interpretar estos sentimientos y quedo todavía más freak de lo que ya ando con mis curitas. Como la mujer de La Rosa Púrpura del Cairo.



*El título es un fusil/homenaje a uno de los mejores posts del tatuaje falso, uno de los primeros blogs que leí y una de las primeras cosas que por fin pudieron despertar en mí nostalgia bogotana.

sábado, 18 de octubre de 2008

Entregustos

Tengo una historia que aunque vieja, no deja de desconcertarme porque me restriega en la cara una realidad inexorable: lo difícil que es encontrar interlocutores con intereses afines.

Aquí como en todas partes, hay de todo para todos los gustos, también en la producción cinematográfica local. Hay cosas como "La vida de los otros" o "La caída", pero también todo tipo de mugre. Especialmente de un tipejo al que no sé quién le dijo que era buen actor o bien parecido, un tal Til Schweiger* que hizo par de papeles de extra en películas de Hollywood y regresó a casa hace ya algunos anios. Ultimamente le ha dado por explorar el género de la comedia y ha rodado "Barfuß" (Descalzo)-no fui capaz de verla hasta el final- o la que fuera un éxito de taquilla total "Keinohrhasen" (Liebre sin orejas). Para mí esta última fue medio martirio, full de lugares comunes y chistes predecibles, falta total de consistencia incluso en semejante historia tan insulsa.... Un poco como me sintiera con Bridget Jones II: bien hecho perra que andes sola porque no te mereces otra cosa, vaca estúpida. Será que ya superé mi etapa de ensayo y error y ahora puedo darme el lujo de ir a lo seguro (o no puedo darme el lujo de embarrarla, según se vea).

Pero en cambio a la gente con la que la vi la-mató, se compraron el dvd apenas pudieron, y se juntan a verla de nuevo. Bueno. Mejor sola que mal acompaniada.

Christmas chimbi-update: se puede adquirir una versión especial del DVD que viene hasta con el monachito (la famosa liebre sin orejas que le da nombre al film) por módicos 19,95 euros.

Christmas chimbi-update 2009 -esta onanista no tiene nada mejor que hacer en sus vacaciones que actualizar posts de hace más de un anio-: esta navidad llegó a las carteleras Zweiohrküken (Pollito de dos orejas), la diabólica secuela.

*: Tarantino me metió los dedos en la jeta poniéndolo a este y al Daniel Brühl en Inglorious Basterds. Ambos papeles hacen uso del potencial de autosarcasmo de cada actor.

sábado, 13 de septiembre de 2008

Donia Marcelius y sus dos maridos

Un saco de arroz cayó en China y la realidad imitó una vez más al arte: el fin de semana anterior amanecí yaciendo en el mismo lecho con mis dos grandes amores.

At the end of my teens se me comparaba frecuentemente con Sonia Braga. De haber seguido la nena on business, seguramente seguiría oyendo sus ecos.

(Gran amor Nr.3 sonreirá leyendo esto).

miércoles, 21 de mayo de 2008

Servicio social

Es fácil dejarse impresionar por el hecho de que es la nueva película de los directores de Matrix, porque actúa la Cristina Ricci pero sobre todo porque es un comic de la lejana infancia. Y el trailer descresta.

Pero mejor me hubiera esperado a que Meteoro saliera en video o la dieran por televisión.

No sólo que la historia no agarra (si es que hay historia) y por eso resulta muuuy larga (2 h). Es que la película debiera tener restricción de edad: no apta para mayores de 12. O definitivamente no capté que estaba viendo un episodio largo de la serie original.

Eso sí, respetaron el dibujo animado íntegramente y toda la semana me la he pasado canturreando la musiquita.