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sábado, 12 de noviembre de 2016

Historias de CDs

Que me parta un rayo, Christina y los Subterráneos

Hace poco me dio por escuchar en el trabajo el único álbum que tengo en el disco duro de mi portátil laboral:  Que me parta un rayo, Christina y los Subterráneos.  Creo que se lo copié a mi amigo U* -que está condenado a volver a Hamburgo aun cuando no le guste ni un poquito de lo que yo la amo-. Este disco es el soundtrack existencial de mi década entre los middle 20s y middle 30s. Todas sus canciones representan alguna vivencia real o posible, me sigue estremeciendo oir experiencias y pensamientos propios cantados en un rockcito valiente por una mujer preciosa y sobre todo con la misma rebeldía y energía en el corazón de aquellos tiempos.  Lo único bueno que pudiera abonársele al fatídico novio que tuviera en mis early 20s es que por eso "Las suelas de mis botas", "Mil pedazos", "Que me parta un rayo" o "Tengo una pistola" adquirieron carácter Musidramas autobiográfico. Esta última canción también arrastraba consigo un desespero existencial inexplicable, rabioso, anudado al cuello.  Cuando oí la canción hace poco me chocó tanto patetismo, ya después de décadas ya no dan ni el cuerpo ni el tiempo para tanta desesperación aun cuando la angustia existencial siga ahí, después de décadas.

Cuando me aprestaba a conducir un auto sola por vez primera puse "Dile a papá" en el playlist de la ocasión (por aquello de que me iba a coronar princesa de la autopista), pero seguí oyendo el resto que decía "..dile a los chicos / que no volveré más" y me dio un embiste de nostalgia como muy pocas veces me ha pasado en estos ya más 15 años de pseudoexilio.  Aún hoy en día no dejan de repetirse noches infructuosas en las que acabo en unos desparches bien bravos con el corazón lleno de pulgas. He tenido muchos días sin malditas florecitas ni arcoiris sobre mí pero también perfectamente felícisimos en compañía de gente maravillosa. Hace poco leí un artículo de las traducciones alemanas del Corto Maltese y por fin pude entender qué era lo que Christina se había comprado en ese bazar.  En suma, no había caído en cuenta de que mi biografía tenía un soundtrack tan cercano.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Historias de CDs

Malkasten, Vol. 5
En un Audi sobre la A3 rumbo a Frankfurt.  A llegar a la medianoche a esperar un bus que salía a las 4 am en los bellos y tranquilos entornos de la estación central de esa ciudad -en pocas partes de Alemania se prenden mis alarmas bogotanas:  esta es una de ellas-.  El bus me llevaría al aeropuerto alternativo disfrazado de Frankfurt (Frankfurt-Hahn, se llama) que en realidad es un pueblucho como a 2 horas en el tal bus.  Esos son los aeropuertos en donde operan las aerolíneas pitufo, las que son re-baratas y que deben ser un atentado al CO2.  40 euros por un ticket ida y vuelta Frankfurt-Hahn - Girona-Barcelona (otro disfraz).  Claro que lo que se ahorra en el pasaje se paga con creces y más en el transporte entre ciudad de partida - aeropuerto en la porra A y aeropuerto en la porra B - ciudad de llegada.

Mis pasos no me llevaban a Barcelona, sino a Rosas, a un encuentro incierto que resultó ser en una casa con vista a la bahía desde la terraza con piscina, al inicio de la carretera que llevaba al restaurante El Bulli (que conste que yo ignoraba toda esa escenografía antes de llegar).  Mi momento Paris Hilton en la vida.  Creo que esa es una historia de otro post.  El caso es que estaba en el trayecto al aeropuerto perdido del vuelo pitufo.  Iba en un grupo de viajeros, una opción barata:  gente que va en su carro a otra parte pone un aviso que quién viaja con él.  El precio es menos de la mitad de lo de un pasaje en tren, el dueño del carro apenas hace lo de la gasolina y viéndolo bien, es hasta eco-friendly, se optimiza el uso de los carros.  El dueño de este coche iba a todísima mierda, please remember que la Autobahn tiene tres carriles en cada sentido.  El otro co-viajero se bajó apenas pudo y yo, pues bueno, este, acérquenme por favor a la estación central... -oye, pues si tu bus sale hasta las 4 y recién son las 11, porque no te vienes con nosotros? vamos a la casa de un amigo, aquí llevamos harto trago, oímos música.... pues ante mi otra alternativa -la hermosa estación central-, quedar en manos de quien pudo haberme destutanado a 200 kmh fue cuasi-providencial.  La reunioncilla se puso hasta buena.  A eso de las 3:30 decidí emprender mi camino, pero primero fui al baño. Cuando quise salir, la puerta no abría.  El desespero de pensar que tanto esfuerzo invertido para venir a perder el vuelo porque me había quedado encerrada en un baño era insoportable.  A los no sé cuántos tropecientos mil minutos logré abrir la puerta.  Nadie se había dado cuenta de nada.  Esta parte de la historia tuvo happy end, sí logré tomar el bus y después el vuelo.  No porque recuerde el alivio después del desespero, sino porque no tengo recuerdo alguno de otros contratiempos.

El anfitrión de la velada trabajaba en una productora de música y recién acababan de sacar una compilación.  Me regaló una copia.  Son 2 CDs, uno de club y el otro de lounge.  Este me gusta más y es el que estoy escuchando ahora.

Eco2, Jorge Drexler
Esta historia le pasó a una amiga de una amiga mía.  Su gallinazo novio no tuvo ningún reparo en arrastrarle el ala a una amiga suya (de ella, la novia) y la supuesta amiga no tuvo reparo tampoco en acceder a tales propuestas.  Cuando todo el teatrito se descubrió, la mujer traicionada no dudó un segundo en echar a la basura el CD que la ya ex-amiga le había regalado.  Nuestra amiga en común lo rescató aunque ya lo tenía, así que andaba buscándole doliente al CD repetido y esa fui yo.  Lo oí hasta el cansancio, adoro Todo se transforma -es la canción perfecta de un ONS-, pero fue durante mis años de casada. Quedó una asociación extraña ahí.  No da como para tirarlo a la basura, pero tampoco para escucharlo.

viernes, 12 de agosto de 2011

Los fantasmas no se van tan fácil

Si algo enseñan las películas de terror en general es que deshacerse de los malos espíritus es todo un camello, puede tomar hasta más de cinco partes.

El fantasma de mi ex me ronda por estos días, no sé por qué cuernos.
Quizás por haber hablado de él con mi amigote de Berlín, quien ha estado bastante pendiente de mí en esta situación, o por haber visto un fotograma de Chad Vader (yo adoraba a Chad Vader) en el Spiegel Online, que invariablemente consulto varias veces al día, no vaya y sea que el mundo se desbarate en cualquier momento (aunque me caen mal, me gusta el dinamismo de su diseño), o por ver ahora solo mis nombres, con más espacio, en el timbre del portón del edificio y en el buzón -este es otro de los típicos asombros anecdóticos de inmigrante: en Alemania el apartamento no se identifica con un número como en Colombia, sino con el apellido mismo de quienes lo habitan. En los timbres y buzones de las casas también aparece el apellido de los habitantes-. También he pasado por el dolor de recordar promesas que quedaron incumplidas.

Me quedaron un montón de cosas de él que decido conservar porque a mí también me gustan y no veo por qué tenga que renunciar a ellas: la buena comida, la Bundesliga y la Nationalmannschaft, las (buenas) películas y series sin doblar, la política, el no tragar entero, la cama de agua, la conciencia de cómo es que puede funcionar el mundo, ser trendsetter sin buscarlo, este apartamento en la provincia dusseldorfeña (él fue quien insistió en esta zona), buscar calidad (soy tan pobre que no puedo permitirme comprar cosas malas, decía), el desprecio y apego por lo material... encontrar un conspicuo contertulio como él está bien difícil. Así visto, no creo que sea tan reprochable extrañar algo bueno que tuve tanto tiempo.

Pero eso ya es periódico de ayer, Schnee vom gestern. Mi aquí y mi ahora son distintos a los de aquellos tiempos -aunque me cueste creerlo a veces-; añoro ese aspecto del pasado pero no quiero que vuelva a ser parte de ningún modo ni de mi presente ni de mi futuro.

Vuela, zapato viejo.

domingo, 13 de febrero de 2011

It was me in all those scenes

First time
Salí del examen del ICFES en la Universidad de América, a las faldas de Monserrate. Creo que me encontré con H. que también presentó el examen en el centro y nos fuimos calle 19 abajo. Al frente del Sabana estaba un músico callejero tocando el saxofón. Estaría en la segunda mitad de su treintena, tenía una incipiente calvicie pero llevaba el pelo de atrás agarrado en una cola. Supongo que con H. tomamos algún café y después ella tuvo que irse. Sus padres estaban profundamente convencidos de que el centro en domingo a partir de las 5 pm no era un lugar apropiado para niñas de 16. Yo me quedé dando vueltas y di de nuevo con el saxofonista. Me quedé escuchándolo un par de canciones más. El tipo dejó de tocar y se dirigió hacía mí. Me pidió que lo acompañara. Yo me alegré y agarré al vuelo ese papel insospechado de groupie que se me apareció de la nada. Estaba ronco y tosía, por supuesto fumaba (Parliament, una marca que siempre fue desconocida para mí a pesar de no ser mala). No había sido una mala jornada. Con parte de las ganancias se compró un jarabe contra la tos en una farmacia. En la caja decía que no se fuera a conducir un auto o hacer tareas que requirieran concentración después de haber ingerido una cucharada del remedio. El tipo se bebió toda la botella de un trago. Fuimos a su casa, en el barrio La Merced. Arrendaba un cuarto en una casona del barrio a una familia joven con hijos doceañeros. Hablamos un rato con la familia en la cocina y yo me fui a la casa de mi novio de ese entonces. Yo con un novio! eso era más bien raro. Atortolada de la aventura (aunque suene increíble, no hubo absolutamente nada de sexo, yo todavía no estaba calibrada para esas altitudes) le conté cómo se me había ido la tarde. El chico me cortó a la semana siguiente.

Carne de tu carne
Una cosa pudieron haber sido los "rumbeos" en las fiestas de adolescentes, aquella sutil forma de contacto sexual más o menos difundida y tolerada en mis tiempos juveniles, o los veinteañeros e innúmeros ONS después de una noche de parranda y otra muy distinta un levante de tipo 100% sexual en situaciones relativamente cotidianas. De mis amigos gay sé que eso es relativamente frecuente en este grupo, pero es relativamente esporádico entre los straight. Menos mal no me faltaron ocasiones y tampoco las desaproveché todas, aunque he de reconocer que es de los tesoros que no se siguen buscando -aunque pueden encontrarse de vez en cuando- después de haberse casado.

Con 15 años ya me dejaba arrinconar contra los estantes de la bodega y dar besos apasionadísimos de dos de los chicos del supermercado en el que trabajé en esas vacaciones. A los 16 no tenía ningún empacho en irme manoseando y besuqueando con un atractivo desconocido en una flota llena a Zipaquirá desde el centro (calle 19) hasta el segundo puente (calle 140) y en feriarle la virginidad al primero que se la encontró, un paisa de Manizales que fuera el lover del Doble Vida de Soda Stereo. Como ya lo mencionara, dispuse de un amante distinto para cada álbum posterior del grupo.

Last but not least
La última vez fue una liebre inesperada después de haber sentado cabeza. Fue un imán poderosísimo que estuvo latente durante las doce horas de una excursión turística y cuando las partes por fin pudieron juntarse casi no hubo pudor local ni poder ni sueño que pudiera separarlas. El recordar mi entrepierna húmeda de solo saber su presencia al otro lado de la mesa, mientras departíamos con los demás excursionistas, me pone ídem de nuevo.

sábado, 5 de septiembre de 2009

Soundtrack ajeno

De nuevo me robo un video encontrado en este blog.

Era inevitable.

martes, 25 de noviembre de 2008

Ataque de las pequeñas cosas

Tengo mi rincón de mamertez que tiene el desagravante tonto de que fue en mi tierna infancia, porque aquí a los que se podía acusar de mamertos era a mis padres. -A quienes al menos se les abona que no me pusieran a vender "Tribuna Roja" en los barrios deprimidos de la ciudad a mis tiernos tres anios, como si hicieran los entusiastas padres de otros contemporáneos. Así que sí, me dejo atacar de las pequeñas cosas que me acechan detrás de la puerta,
en un rincón,
en un papel
o en un cajón.


Ese lastre que algunos siempre llevamos con nosotros y que incluye diarios, cartas de las amigas, de loe exnovios, fotos y notas de los que alguna vez fueran nuestros amigos y casi nuestra única familia, a veces los últimos rastros de una pista que perdimos seguramente para siempre, postales -me gusta comprar postales de los sitios que visito-, mapas de ciudades, souvenires de viajes -por ejemplo tickets de transporte público de París y de Bangkok, la tarjeta del hostal en donde me quedé, un papelito con mi nombre escrito en árabe y en hebreo...

Desde que me mudé con J. quedaron todas como almas en pena en una caja en el depósito. La caja permaneció cerrada en la sala de Düsseldorf, hasta la semana pasada en que decidí abrirla para sacar su contenido y organizarlo por fin. Después del ataque silencioso, casi inofensivo, del nido de pequeñas cosas que infestaban esa caja olvidada, comprendí que habían perdido su lugar físico en mi vivienda y quedarían condenadas para siempre al depósito, aún cuando no las quiera botar nunca.

viernes, 12 de septiembre de 2008

Asociaciones freudianas

Por casualidad encontré algunillas canciones de Soda Stereo en la lista que toca el Winamp. Las canciones pertenecen a diversos álbumes del grupo a lo largo de 10 anios, hasta 1996. Lo que no debería sorprenderme y sin embargo lo hace es que cada canción hace las veces de soundtrack de un "atarzane" diferente, comenzando por una aventurada second first time, pasando por -among others- una plasta de novio* con el que intenté regenerarme de la perdición de entonces (y lo peor, ahí quedé encallada cosa de 4 anios!), y culminando con un affaire sórdido con un egón de mierda por el que llegué a hasta arrastrarme.

Pero incluso antes de irme de Colombia y de la disolución del grupo, ya había salido Soda Stereo de mi película. Alcancé a morirme de la vergüenza propia y ajena cuando el Cerati sacó su álbum sinfónico y ni me enteré del reencuentro, si lo hubo. Nunca más volví a tirar con esa música.



*A propo este tipo y esta banda sonora: ya está este recuerdo tan remoto que ya no estoy segura si lo estoy inventando: en uno de los varios conciertos que ofrecieron en el Palacio de los Deportes (semejante porquería de escenario), nos quedamos varados en plena entrada porque el joven había perdido los tickets. Qué linda velada pasé ese día oyendo el concierto en la sala de mi casa por 88.9. Supongo que después los vi en ooootro concierto -de otro modo todavía estaría echando pestes y no, no lo estoy haciendo-, en el mismo horror de Palacio, pero esa vez con Franco De Vita como telonero -y no con el sujeto que perdió los tickets, por supuesto, sino peor, con unas amigas que se tomaron en segundos una media (~350 ml) de aguardiente entre las dos antes de que el veneco comenzara a cantar.

jueves, 17 de julio de 2008

Todavía hay de dónde

Maniana manejaré por primera vez en mi vida un auto estando sola en el auto. Lo que para muchos es una actividad tan cotidiana como lavarse los dientes o comer, para mí resulta ser todo un acontecimiento. Si se tiene en cuenta que me dieron la licencia (el pase) de conducción alemán hace apenas dos semanas -culminando por fin todo un proceso que había comenzado hace más de un anio- y que en Chibchombia nunca conduje, la risita nerviosa y las mariposas en el estómago son un poco más comprensibles.

Que consuelo que a estas alturas de mi vida, cuando ya tengo a mis espaldas varias situaciones que viví sola y que requirieron en su momento de algo de valentía de mi parte, todavía haya algo que me ponga en ese estado de excitacion.

Ya me tengo el soundtrack:
-Autobahn, la original y la versión del Senior Coconut
-Dile a papá, de Christina y los Subterráneos

Mientras canturreaba hoy la segunda en la bici rumbo al trabajo, caí en cuenta de que yo, por querer
...llegar muy lejos,
casi casi hasta el final,
en donde nadie da consejos,

literalmente me fui de la ciudad y no volví más, y no pude evitar el miniembiste de la tristeza.

martes, 24 de junio de 2008

Soundtrack

En este blog encontré esta maravilla de video, que me gustó tanto que no me quedó de otra que postearlo:





Absolutely lovely.

viernes, 28 de marzo de 2008

Algo me ha de estar pasando

Cuando me alcanza la cabeza para intentar calmarme en situaciones de zozobra espiritual, comienzo a ponerle atención al soundtrack que siempre suena en mi cabeza y lo que es peor aún, comienzo a canturrearlo.

Ayer me sorprendí cantando Rocío Durcal mientras echaba la ropa a la lavadora. Me dio mucha risa al principio, luego me sentí agradecida de poder reír por un momento y al final terminé berriando. De alegría de poder tranquilizarme, de risa (estarle agradecida a Rocío Durcal) y de tristeza, a qué extremos he llegado. Ojalá no me llegue a pasar con Diomedes Díaz o con qué sé yo otras atrocidades que canto.

miércoles, 6 de febrero de 2008

Soundtrack

El bolero por excelencia:

Sombras nada más
acariciando mis manos
Sombras nada más
en el temblor de mi voz

en la voz de Felipe Pirela, cómo no.

Parece que a esta hora (22:30 locales) Romántica FM (reencontrada en el shoutcast radio de Winamp) se pone decente. Me da un poco de vergüenza confesar esta predilección, ahora que se puso perrata otra vez.