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martes, 3 de marzo de 2020

Nuevo decenio

Lo malo de ausentarse tanto tiempo es que uno no sabe ni por dónde comenzar.  El 2019 transcurrió en el nuevo domicilio (a orillas del Düssel y en donde no pasa nada, el domicilio anterior era la esquina del movimiento en comparación:  pasaban al menos los erizos) y sin asomarse ni siquiera por aquí.

Angie sigue ahí, pero no pudo irse de feliz ocaso. Su figura opacó a su partido, a su sucesora le quedaron grandes los zapatos y ahora los lobos a los que Angie les pusiera la pata salen de sus grutas, más calvos pero haciendo de cuenta que aún siguen en 2005.
El AfD sigue ahí, ganando fuerza en el oriente, mostrando cada vez más las garras nazis.
El corona virus se impuso, recuerdo el titular pequeñito en una esquina de una nueva enfermedad en China cuando comenzó el año y estábamos todos impresionados con las fotos de los incendios australianos y vea dónde va el bicho ese 2 meses después, unos 3000 muertos en todo el mundo, ya hizo su triunfal entrada en casi todos los continentes (Oceanía no sé).  Por todo el alboroto y las medidas (mi empleador canceló todas las reuniones y viajes internacionales, cerró los casinos, entre otros)  siento un ligero deja-vu con el 11 de septiembre.

Yo sigo aquí, ya ni me quejo del mucho trabajo y los pocos recursos porque sería como quejarse del mal clima o de la carestía.  Tampoco me quejo de la soledad: si sigo sola es porque la gana se me da.  El online dating caro no me dio sino rechazos los primeros dos meses (ni que hubiera puesto las fotos de Quasimoda) y por allá no volví a pesar de la inversión.  Mis amigos que me quieren me insinúan con toda la diplomacia del mundo que yo debiera cambiar cositas (mi aspecto, mis rutinas) pero es en este punto donde el ser tranquilo que ahora aspiro a ser se embala, se da cabezazos contra la pared y dice:  si es así, entonces sola (miserable pero tranquila) y nos vamos todos para nuestra mierda, mucho gusto, buenas noches a todos.

viernes, 9 de marzo de 2018

Todo cambió para seguir igual.

Hace apenas un par de días (¿semana y pucho, quizás?) se definió por fin el nuevo gobierno alemán después de las últimas elecciones.  Casi 6 meses en la incertidumbre coronados por un "oh, quedaron gobernando los mismos", plop.

jueves, 14 de septiembre de 2017

Soy sola

El barquito al que aludiera al final de esta entrada no naufragó, pero encalló. Hace ya rato. Yo y mi resiliencia dizque para estar segura y después no arrepentirme.

No me sentí más con tripas para estar con alguien que me quiere y me respeta y me trata como una princesa y con quien hacemos planes chéveres pero que no se siente seguro así me quede a su lado ni está en paz consigo mismo.


No tengo problema con quedarme sola, pero sí tengo temor de ser exigente sin darme cuenta y no poder estar con nadie y peor aún, no poder quererlo ni dejarme querer.

sábado, 12 de noviembre de 2016

Finales de película

Me siento como en un final de película en los que, al son de una canción, la cámara se va alejando, el paisaje va llenándolo todo  y el personaje de la última escena se pierde en la multitud o en la grandeza del paisaje, ya abandonado por el guión y los espectadores a su propia suerte.  Ya es asunto de él qué va a seguir haciendo con su vida cuando hayamos salido del teatro o parado el player.

Mientras el zoom se aleja y y mi imagen montando en bicicleta se pierde en el paisaje del valle del Rin (con "Brimful of Asha" de Cornershop como música de fondo), quisiera tener la presencia de ánimo de Meryl Streep cuando va en el avión huyendo del miserable marido y cantándoles a sus dos hijos "Itsy Bitsy Spider" al final de "Heartburn" para seguir tan campante con mi vida.

lunes, 15 de agosto de 2016

Contextualízome

En estos precisos momentos tengo el alma un poco estrujada por un evento maravilloso y efímero. No es lo pasajero del asunto lo que me tiene pensando, sino la luz tan desfavorable que dejó caer sobre mi vida cotidiana.  En este modus llego al trabajo y saludo a uno de mis colaboradores que me actualiza sobre la situación que lo tuvo ausente 2 semanas:  a su padre ochentón comenzó a darle todo tipo de dolores de causa desconocida, el señor consecuentemente se puso bastante necio mientras los médicos averiguaban el porqué.  Cuando por fin establecieron que se trata de una hernia discal mal curada en el pasado, cayeron todos en cuenta de que los dolores también dejaron visible otra condición de la que el señor adolece: la necedad del señor es síntoma de demencia. Se espera cura de espalda para decidir si el señor sigue viviendo solo con alguien que vaya a cuidarlo o si se muda a un hogar de ancianos.

Yo entonces, en vez de ponerme a trabajar, vengo a este blog lleno de telarañas y polvo a escribir esto para aterrizar mi apachurre de alma y ponerme un poco en contexto.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Refugiados

Este parece otro país muy distinto del que estaba de fondo en la última entrada de este blog.  Ya nadie se acuerda del vaivén de la crisis de Grecia que mandó la parada europea a principio de año. Desde hace ya no sé cuántos meses el hit de moda en las noticias y en la política -no se sabe cuál manda a cuál- son los refugiados.  No que nos los hubiera antes, sino que las cantidades ya no pasan inadvertidas. Al contrario de lo que pasa con muchas noticias, esta se niega a abandonar los titulares después de meses.  La solidaridad inicial -respaldada por palabras tajantes y precisas de Angie Merkel, lo que fue todo un acontecimiento- persiste en general, a pesar de las peleas entre los partidos, la lentitud de la burocracia, los incendios a hogares y otro tipo de atentados a refugiados, los cretinos que salen a azuzar populacho... y la gente sigue llegando.

Todos mis corresponsales en el extranjero me preguntan por los refugiados.  S., el amigo fan irredento de Hamburgo estaba impresionado con las escenas que vio el mes pasado que estuvo por allá (8 años después S. aún es cliente frecuente de la ruta México - Hamburgo).  Un compañero de trabajo es voluntario de los Johanniter y ya ha ayudado en la mudanza de varios grupos a hogares temporales.  Mi entrañable paisana A., está feliz alfabetizando (!) a un grupo de refugiados en la academia donde trabaja. ¿Y yo? Yo voy juiciosa del trabajo a la casa y viceversa, de vez en cuando voy al centro, siempre en la bici y/o en el transporte público.  Pero así y todo, sólo los veo cuando prendo la televisión.

Update Nov 19 2015:
Por fin llega la realidad a mi puerta. Mañana se instalan los habitantes de un hogar para refugiados construído en las inmediaciones de un equipo de fútbol local ubicado a unos 500 m de mi casa.

viernes, 24 de abril de 2015

Iglesias

En menos de dos semanas he asistido a dos misas. Creo que nunca en mi vida había estado en misa tan frecuentemente. Ambas misas católicas y en ambos casos curas hardcore y regañones.  Esto viene a pasarme en Alemania, el país del que pensara que por estar en la ultraarchicivilizada Europa ya se había desentendido de esos lastres.

Nada más alejado de la realidad.  Alemania le es fiel a sus iglesias cristianas.  No en vano el papa pasado fue de estas tierras. Los domingos NO se trabaja.  El idioma alemán se consolidó como tal cuando un cura tradujo la Biblia del latín a la jerigonza que se hablaba en ese entonces en el Sacro Imperio Romano.  Hay dos partidos que tienen el adjetivo "cristiano" en el nombre, nefastos y en el poder.   Pertenecer a la iglesia no es sólo asunto de fe:  quienes pertenecen oficialmente a las iglesias católica o protestante les aportan mensualmente 4% de su salario. Si uno quiere cesar su aporte tiene que presentar renuncia formal, es decir, ir a una oficina, llenar un formulario y firmar*.  Le queda a uno 4% más del sueldo pero se pierde el derecho a los sacramentos -supongo que el único que queda disponible es la extremaunción- y sobre todo a los servicios que ofrecen -las guarderías son de los más apetecidos-.

*: De los típicos cuentos de ciencia ficción que cuestan creer al principio en estas tierras.  Poner en el mismo cajón con el impuesto de televisión y el empadronamiento e impuesto del perro.

El formulario de empadronamiento tiene el campo "Iglesia" con los cuadraditos "católica", "protestante" para rellenar con una X.  Cuando lo llené por vez primera yo ya la tenía muy clara y dejé esa área en blanco, así que gracias a Dios nunca se han quedado esos bandidos con lo que gano con el sudor de mi frente.

Pero yo también aprovecho tanto fervor.  Disfruto de los festivos que imponen -en ese sentido el catolicismo es mejor que los demás y por eso Mayo/Junio en Renania del Norte parecen que fueran en un calendario colombiano-, soporto las campanadas que los curas locos dejan sonar por cuartos de hora completos -en los últimos 10 años he vivido en dos ciudades y en cada una he tenido una iglesia a menos de 200 m de mi casa-, comparto los ritos que amigos y conocidos celebran.  Ya he estado en un bautizo, una primera comunión y una boda.  En un mes asistiré a una confirmación protestante (creo que los protestantes se ahorran un sacramento y tienen un paquete "comunión+confirmación-todo en uno") y espero que aún no me toque asistir a ningún entierro.


jueves, 7 de agosto de 2014

Cambié todo para seguir igual... de desubicada

Desubicada en algún colegio de señoritas pobres en la década de los 80s en Bogotá porque en ese entonces ya era cosa común tener un novio pero yo, por razones que se me escapaban, no tenía nada que se le pareciera.

Desubicada en algún potencial encuentro de exalumnas del mismo colegio de señoritas pobres en la década de los 10s -tengo noticia de que acontecen porque me invitan- porque ya todas tienen sus esposos, hijos y/o novios a cuestas pero yo, por razones que aún se me escapan, no tengo ninguno de esos ítems, apenas tengo un exmarido.

viernes, 20 de junio de 2014

Espejos

La historia de la vecina nonagenaria sería de lo más irrelevante si no fuera porque es un espejo que me pone el destino de otra historia paralela, una que transcurre en dos continentes y no en uno y he ahí donde radica buena parte del drama.

La participante de la historia en el otro continente también tiene otra historia espejo en su entorno que le refleja la nuestra.  Pero los espejos son diferentes:  mientras el mío deforma las figuras, el suyo las pone en negativo.

Y ya. El melodrama sigue su curso como puede, como le toca, pero no deja de parecerme irónico que cada una tenga un bendito espejo sin haberlo buscado que no deja de recordarnos todo el rollo en el que andamos metidas, como si no tuviéramos ya bastante con él.

jueves, 13 de febrero de 2014

Una vecina mala gente

La vecina octogenaria ya se convirtió en nonagenaria.  Después de 6 años de indiferencia vecinal mía, ella se empeña en que seamos buenas vecinas.  Nunca ha dejado de insistir en hacer de mí la vecina que ella sueña, pero hasta ahora me había quedado muy cómodo hacerme la loca porque siempre lo hacía regañándome y reprochándome.  No olvidar que su apartamento apesta a bar de mala muerte por su fumadera, la escalera queda apestando a lo mismo cuando ella abre su puerta.  [Dato:  fumar no necesariamente mata, vean este ejemplo].  Y no es que esté íngrima sola:  el hijo viene a verla los domingos y entre semana, también tiene una amiga que la visita (me doy cuenta cuando la visitante deja su rollator -en inglés "walking frame" y en español no encuentro- junto a la puerta del edificio) y consiguió chantajear al vecino cubano para que vaya a verla arrojándose a llorar a sus brazos cuando él le abrió la puerta una vez que ella fue a pedirle que la visitara.  Eso me lo contó él cuando nos encontramos alguna vez en el sótano, también haciéndole publicidad a la señora: "Tu deberíah también ir a verla".

Pero la señora cambió su approach la semana pasada.  Llegó el lunes muy decente a invitarme a su casa. Con mucho esfuerzo para no desviar la mirada al cielo asentí ir a verla y jugar parqués (el nombre alemán del parqués es divertido, se llama "no te enojes"), pero ese lunes mismo no podía, todavía me faltaba hablar con mi mamá por Skype.  Todo el resto de la semana llegué tarde.  El viernes llegué a eso de las 19:30, cansada y con ganas de tomarme una cervecita que había comprado, nada más para que doña vecina llegara inmediatamente a tocar a la puerta (no he querido cambiarle la pila al timbre de arriba -es un ridículo timbre de pila!!- precisamente para no tener que oír los timbrazos de la señora en cuestión).  Renegué en buen español y no abrí.  Mis eventuales propósitos de ir a hacerle una visitica corta se fueron al cuerno.

Maldita vieja, consiguió hacerme sentir mala gente, pero mi vana rebeldía es tanta que prefiero mis remordimientos a tener que ir a verla.

Adenda:  La buena señora no se cansa de insistir. La he pillado tocando a la puerta una que otra vez desde el ojo mágico. También hemos tenido (a junio de 2014) otros dos encontrones. El primero, en el cual no sé por qué cuernos abrí la puerta, comenzó ella con su perorata "usted quedó que iba a venir a verme", "vea que yo tan sola", etc. Cuando puso cara de cordero degollado, no encontré otra que decir "qué pena, no tengo tiempo" y tirarle la puerta en la cara.  El segundo fue el fin de semana pasado, yo llegaba cargando mi canasta de botellas de agua y ella me esperaba con su puerta de par en par (de lo que puede darse cuenta cualquier cristiano que llega al edificio por la peste tabacalera que sale de su apartamento). "Ah, ahí está ella, a quien no le interesa lo que nos pase a nosotros las personas viejas...". Yo me metí a mi casa diciendo algo así como "Buen día a usted también", cerré mi puerta y eché llave -cosa que hago siempre desde que azotara la puerta el otro día y la desajustara-.  El quid del asunto en esta ocasión es que el vecino cubano, que está de su lado, fue testigo.  No sé si la vecina nonagenaria deje de joderme, pero lo que sí es cierto es que perdí todos afectos del vecino, que ya no me hace la charla como antes sino que apenas me da fríamente los buenos días cuando me lo encuentro.

Lo dicho, soy una vecina mala gente.

martes, 13 de agosto de 2013

No-label

Reburujando en estos posts, me doy cuenta de que yo escribo con alguna frecuencia sobre política.  (Posiblemente lo haría más antes, tampoco quiero ponerme a averiguarlo, porque vivía con alguien con quien hablaba frecuentemente del tema).  Pero jamás sino hasta ahora se me ocurre que debí haber creado hace rato un label para ese tema.  Ya es muy tarde, ya seguirá quedando todo refundido en los demás labels.

Figura inamovible

Caigo en cuenta de que la figura de Angie Merkel es a mi blog lo que la de Helmut Kohl fue a los de la generación del #miex.  Desde que él tenía uso de razón hasta llegando a sus 20s -toda la infancia tardía y la adolescencia- Alemania tuvo el mismo canciller.  Siempre pensé que tener que aprenderse un solo nombre de canciller para un período de 16 años debía ser muy cómodo en la clase de historia local en el colegio.

Y desde que este blog tenía meses hasta el sol de hoy Alemania ha tenido la misma canciller. Merkel lleva hasta ahora 8 años de cancillerazgo, la mitad de lo que durara su mentor en el mismo cargo (sí, este especímen se crió bajo las alas del mismísimo Helmut Kohl.  Fue su ministra de medio ambiente, cargo en el cual nos dejó btw un embrollo con las fincas de las botellas de bebidas y otro peor con la disposición de los residuos de las plantas nucleares).

Como van las cosas y habiendo resultado Angie ser como es, parece que este blog seguirá teniendo la misma canciller de background por más rato.

sábado, 3 de agosto de 2013

Escena cotidiana (con risas pregrabadas al final).

En un claro acto de descoordine el miércoles de la semana antepasada me arranqué la piel de medio talón derecho con el borde inferior de la puerta saliendo al balcón -no la cerré tras sino antes de mí, parece-.  Curiosamente y a pesar de su aspecto horroroso, no fue dolorosa la herida.  Pude andar en flip flops todo el tiempo por el buen clima, así que ya sanó y la costra cada día es más chica.  Igual no era nada comparada con la chamba que me hice en Camboya cuando caí sobre el codo izquierdo tras arrollar un pobre perro con la bicicleta.  Era la segunda vez que pasaba, la segunda cicatriz tiene más bien forma de un signo de admiración en cuyo punto inferior la primera cicatriz también hace un aporte.

Cuando fui al baño a desinfectar la herida del talón, subí la pierna derecha al borde de la tina, pero lo hice tan cerca del lavamanos que me pegué en la rodilla con su borde. Ay. Aua (así se dice en #DE, btw).  No sea marica, parezco en los Simpsons.... Con lo jodida que pueda andar, qué gusto poder reír sola a pierna suelta de mis tragediecitas. Quedó la pierna derecha full decorated, con un bello moretón en la parte superior de la rodilla, en bella armonía con la costra del talón.

domingo, 9 de junio de 2013

Poniendo puntos finales.

Los juzgados de este estado están en su capital. Estrenan un edificio muy bonito (hará cosa de 2 años que lo inauguraron) cerca del centro de Düsseldorf.  No alcanza a salir en el Street View, cuando fotografiaron esa esquina recién comenzaba la obra.  Llegué a eso de las 9:10, había tiempo de sobra, mi cita era las 9:30.  Subí por la escalera, parte de un hall amplio techado en vidrio que incluye también la entrada y que tiene obras de arte en cerámica en las paredes laterales, hasta el segundo piso, donde estaba mi sala.  Pasillos amplios, como balcones con vista al hall, paredes de madera, con monitores al lado de cada puerta con el horario de citas del día.  Primera sorpresa divertida de la mañana:  ninguno de los citados aquella mañana en esa sala tenía nombre alemán.  Sólo había nombres hispanos, polacos, rusos y griegos.  Llegó mi abogado. Tiene un olor particular que no había advertido.  Tenía ganas de café y necesidad de agua, así que bajé de nuevo a la cafetería.  Esta vez sí usé el ascensor para regresar al segundo piso; al llegar al hall, vi al miex y a su abogado en la baranda del balcón.  Hice como si no lo hubiera visto (igual yo estaba distante) y me senté con mi abogado; ese puesto estaba en su radio de vista, así que cuando me vio se despidió de su abogado y vino a verme.  Me preguntó en español que cómo estaba, que si había dormido bien.  Él no, dijo.  Se deja crecer el pelo, lo tiene ya más abajo de las orejas.  Ha subido de peso, no está regordo pero ya no es el muchachito esbelto con el que viví 7 años.  Llegó la hora de la cita.  Su abogado es más joven que el mío.  Mientras nos dirigíamos a la sala advertí las batolas negras que tanto su abogado como el mío llevaban.  Disfraces, el segundo detalle divertido de la mañana.  Menos mal no llevaban pelucas, que ahí sí creo que no hubiera podido contener la risa.  El juez también tenía una batola negra.  De los tres embatolados, sería el más joven.  La sala, muy moderna, tiene las mesas con formas de arco que en su disposición forman un círculo, dándole un aire futurista.  Esto, el tapiz verde de la sala (combinado con madera, era armónico) y el juez dictándole a un aparato de dictado toda la diligencia me llevaban a la imagen inevitable del capitán de nave espacial redactando la bitácora de vuelo.  Este tercer detalle divertido de la mañana no me dejó concentrarme en la esencia del asunto (sí, quiero divorciarme de este señor; sí, ya acordamos privadamente la división de bienes; no, no estoy de acuerdo con lo del reparto de la pensión) y apenas advertir otros detalles como el contraste de la sobriedad y sobradez de mi abogado con su i-pad con el despelote de carpetas y papeles cayéndose que apenas le cabía en el brazo del suyo.  Mi recreación personal de esta película es invariablemente en tono de comedia, wie sonst bei mir.

La salida del juzgado, el regreso a la oficina y el resto de ese día ya no tuvieron más detalles divertidos, ya todo el resto fue nostalgia y tristeza, como la de esta vez pero ahora limitada en el tiempo, no la dejé estar más de 24 horas..  Lo que más me asombra, lo que deja todos estos sentimientos en una campana de vacío es que no hubiera carne que pudiera ser encendida, por primera vez en meses estaba en un abrazo, y también era muy posiblemente la última vez que estuviera en un tal abrazo con ese hombre, con esa persona, y sin embargo no logré abandonarme, por más que quise no pude sentir ni siquiera que algo se me tostara.  Mi cuerpo ya había dejado ir hace tiempo y yo no me había dado cuenta.

domingo, 10 de marzo de 2013

Terapia

De adulta fue que comencé a darme cuenta de que la normalidad de mi infancia no era tan normal.  Un ejemplo es el lugar de residencia que escogieron mis padres.  Eso significó largas horas en compañía apenas de los montones de libros que mi papá compraba por baratos pero que no leía mientras que comenzaba la programación de televisión a las 4:30 pm entre semana o hasta que mis padres se levantaran -tarde- los fines de semana.

Algún día comenzaron a llevarme a cine a la nocturna con ellos, por alta pude entrar desde los 9 a películas de 12, así que yo ya desde esa tierna edad llegaba a la casa a las 11:30, 12, a madrugar al colegio al otro día a las 5:30.  Recuerdo un cuento que leí en una revista de Avianca que mi padre traía de sus viajes en esa época de una niña que se les quedaba a los padres en un cine y desde entonces se quedó a vivir ahí.  Jamás sospeché que esa pudiera ser una metáfora de aquel momento que vivía.

También hay que reconocer que esa suerte de indiferencia ayudó bastante a que yo me quedara aquí y a que sobrelleve bien el abandono de mi progenitor (próximamente, conmemoración del 4° aniversario) y más o menos bien mi separación (no se pierda la posible alusión al 2° aniversario).  Hasta me va mejor:  a pesar de seguir igual de sola, al menos estoy menos insegura, tengo una calidad de vida que me gusta más y mis derechos ciudadanos son menos pisoteados.  Y hasta soy extrañada por algunos otros, por fin.

viernes, 21 de diciembre de 2012

Mi sal no me abandona

Por descuidar este blog es que me olvido también de su rol de muro de los lamentos de mi realidad nacional. Aunque en todas partes las mujeres inteligentes tenemos (guiño) problemas, no puedo evitar la sensación de  "ser bulto de sal" que me asalta en estos casos.


viernes, 10 de agosto de 2012

Pathos

Mi corazón me decía, por motivos varios, que tenía que despedirme de este galán.  Me puse uno de esos plazos procastinadores que uno siempre se inventa, pero se atravesó un evento inesperado que lo adelantó.   Gracias también a este evento quedé inmovilizada para comunicar mis intenciones y sentimientos:  ¿cómo se le dice a alguien cuyo padre acaba de morir que uno quiere abrirse?   Peor aún, el hombre no tuvo ninguna necesidad de salir de la clinica cuando fue a ver a su padre, pues (mi versión) su cuerpo aprovechó la situación para reportarse -algo como "hey, estoy descuidado"- y tuvo que quedarse ahí.

El remate:  mientras el otro pasaba su primera noche en el hospital, yo conocia a alguien wirklich interessant (tercer hombre interesante que conozco en dos meses en esta ciudad sin haber recurrido a servicios chimbos de parship en Internet sino solo a mis encantos.  Prometo despotricar menos de este pueblo de ahora en adelante).  Hacía rato no conversaba así con nadie.  Entre diversos tiros, también el de ser ingeniero químico.  Pero me siento maniatada: aunque ya tomé la decisión de ser "libre", un no sé qué escrupuloso me impide saltar de buenas a primeras estando el aún-galán en esa situación tan adversa.

Linda la telenovela.  Tendré que conseguirme un tercero para pasar sin remordimientos el fin de semana sin tener que quedarme sola.

sábado, 4 de agosto de 2012

Misreadings

-Gracias.... (cara inevitable de desconcierto por los dos libros de García Márquez en alemán(!!), el papel de regalo bonito al lado).
-¿Lo conoces? ¿Los has leído?
-Pues seehhh....
-Lo suponía.  Pensé que era mejor esto a un autor alemán que no conocieras.
-Hubiera sido mi problema.  Por eso fue que te regalé un libro de Bolaño: porque me pareció buena idea que conocieras un buen escritor latinoamericano que no fuera de los mismos de siempre.  Que no te haya gustado es asunto tuyo.  *casi dos meses y aún no pasa de la página 50 en una novela de menos de 200.
-¿Sabes por qué lo sigo leyendo? Porque es un hombre.
-(WTF!).  ¿Otra copa de vino?

PS:  Hay que ser justos y contar que en el segundo intento el hombre se esmeró más:  salió con una novela de Alex Capus, un autor suizo de quien habíamos visto juntos una entrevista con canciones en tv (un formato hasta interesante:  el entrevistado escoge las 5 canciones de su vida y un grupo de tres gatos de planta del programa tiene que adivinar quién es:  mientras los gatos discuten cada canción, va transcurriendo la entrevista) y una novela histórica en español.

lunes, 9 de julio de 2012

Mi suerte de recicladora

Cuando bajé al sótano a parquear la bicicleta vi una caja recostada contra el container amarillo de la basura (el de los empaques) que reflejaba de manera extraña la luz trasera de la bicicleta.  Pensé que era un empaque grande de chocolates, pero cuando lo alcé, se leían las siguientes palabras:


Beethoven
9 Symphonien
Karajan

Berliner Philarmoniker

y abajo en un cuadrito amarillo

Deutsche Gramophon

Al menos mi suerte como recicladora involuntaria se mantiene.

No sé si conservar la caja (no tengo tocadiscos) o irme de gesto "chimbo" de amistad dándosela al hombre que salió de y volvió a la nada, con quien hará unos dos meses reanudamos relaciones diplomáticas.  No porque lo tenga en especial consideración, sino sería apenas una cuestión de optimizar la emoción del hallazgo:  por su naturaleza de cazador de LPs en mercados de pulgas supongo que él, de todas las personas que conozco (incluída yo), es quien más se alegraría de poseer la caja.  Claro que capaz que se la doy y me dice que ya la tiene, que el hombre también suele salir con tiros así.

martes, 26 de junio de 2012

Contrastes súbitos

A principio de año tuve una situación en la que los acontecimientos de mi vida seguían la tendencia de los de la novela que estaba leyendo.

Anoche fue más bien una contrapunto entre dos realidades paralelas, así como una noche de hace 15 años en la que mi corresponsal de entonces trataba infructuosamente de enviarme un email mientras veía "You've got mail" y no podía distinguir entre lo que pasaba en su computador y en la película.

A eso de las 8 estaba en los capítulos finales de "Eat, pray, love" (mea culpa, sí, me engüesé en la caja de intercambio de libros de la oficina con ese adefesio, lo confieso) en donde Felipe le declara su amor a Liz mientras mi amante me dejaba por enésima vez plantada en mi casa esperándolo... no solo era el sentido de la lectura opuesto al de la realidad, sino que también las dos cosas eran cuasi-simultáneas, no en secuencia.

Entrada la noche, llamé a mi amiga A. para consolarla de una pelea con su mamá.  Las dos compartimos nuestro sino de hijas únicas que dejaron sola a la mamá separada.  Estaba yo finalizando una frase pomposa cuando sonó mi celular -mi amante llamando por tercera vez a disculparse-.  Hubiera sido un simple ruido de fondo, de no ser porque el ringtone que le tengo al teléfono es la introducción de Chespirito.  La seriedad y el sentimiento de mi statement se fueron al carajo con ese soundtrack y no nos quedó más que reírnos como dementes por los siguientes 10 minutos.