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domingo, 9 de noviembre de 2014

Some things never change

Más de 20 y pico de años después, irse a dar vueltas al centro de Bogotá sigue siendo un plan con H.  http://sombrerodelahogado.blogspot.de/2011/02/i-was-in-all-those-scenes.html?m=0

sábado, 15 de febrero de 2014

Camboya

Impresiones de un viaje, un año y varios meses después:

Camboya es un país muy bonito, saliendo adelante, rebuscándosela, digno en medio de su pobreza: muy pocos mendigos y casi ningún indigente.
Asombroso lo democrático que ha sido la expansión de los teléfonos celulares, allí también vi MUCHAS personas con un cacharro de esos.
Y con los nuevos celulares, el internet:  wifi free en todas las acommodations, en la casa campesina en la aldea o en la villa de pescadores quizás ya no, pero de resto por doquier.
La comida es deliciosa, no lo esperaba.  Pensé que jamás probaría de nuevo el sabor de un plato cocinado con leña, pero Camboya me brindó esa sensación de nuevo en mi vida.  Tampoco esperaba que se comiera tanto chanchito, dizque son budistas.
Los templos de Angkor son preciosos.  Me encantaba ver la sucesión de puertas en perspectiva en algunos pasajes de los templos y percibir a la naturaleza viva, inclemente, reclamando lo que fuera suyo.  Qué quedó de aquellos señores poderosos.  "But now all is gone" fue una de las frases que el guía camboyano más repitió a lo largo del viaje.  Era un chico bastante avispado, inteligente y simpático -don't mean handsome-.  No tuvimos para nada incovenientes con él  Muy abierto, nos contó sus experiencias durante la guerra civil de los 80s-90s (tiene 32 años y no tiene una falange de un dedo por culpa de la guerra.  No fue una mina -a Dios gracias- sino que la guerrilla de Pol Pot incomunicaba a los pueblos destruyendo infraestructura y atacando a los pocos que se aventuraban.  Por eso no pudo llegar oportunamente a un hospital que obvio no había en su pueblo).
Como fue paseo organizado por una agencia para un grupo, pues este asunto de estar 2 semanas "confinados" en una serie de actividades (algunas de ellas tipo reality show en la selva, como una pernoctada en un solo cuarto en una casa campesina y en una casa de pescadores sobre palafitos con un hijueputa gallo cantando desde las 4 am y compartiendo una letrina y una ducha de echarse agua con un cuenco de plástico) con otros 7 desconocidos y una amiga con la que nunca había salido de viaje fue también bastante intenso.  Hubo buena suerte y fuimos un grupo homogéneo, die Leute haben brav mitgemacht (todos puntualitos y cooperando), nos llevamos bien entre todos.  Hasta diría que me enriquecieron el paseo.
También había una guía alemana, una chica que vive en la región y trabaja siendo guía de tales viajes.  Se portó bien conmigo, me apoyó en un momento en que fui "atacada" (por decirlo así) por parte del austríaco del paseo - releo la frase y aunque así fue, siento que tengo que aclarar que no fue ataque físico-; teníamos en común con ella el estar entre dos mundos, tenía puntos de vista interesantes y afines, pero también se gastaba su geniecito, especialmente por las mañanas, y tenía casi a diario unas reacciones que eran feas de ver (insultar a los meseros, hacer comentarios desobligantes o reclamos que podrían ser hasta justos pero regañando groseramente, etc.).  Uno tiene derecho a levantarse con el pie izquierdo de vez en cuando, pero no tan seguido.
No solo vi arrozales verdes sin fin -el arroz aún no está maduro-, sino también por fin otra vez la Vía Làctea.
El colonialismo fue una mierda pero gracias a él es que se puede desayunar café, baguette y croissants en Camboya.
Disfruté de la naturaleza del trópico, vi luciérnagas, manglares, insectos, selva.
Mi par de sandalias hand made que me trajera mi mamá hace años no sobrevivieron ese paseo.
Los mamoncillos camboyanos (longans) son ambrosía.  Comí todos los que pude.
Vi muchos papayos por todas partes pero en muy pocas me dieron papaya (literalmente, jojojo).
Hice berrinche por la piña en la comida de sal.
Hice todo tipo de chistes mentales pendejos con el nombre del plato nacional (amok).
Comí cocodrilo en grill camboyano.
Muy pobre Camboya, incluso para estándares colombianos.  Ni mierda de industria nacional (aparte de la de cerveza, que patrocinamos generosamente) ni de clase media. Corrupta a podrir.  El gobierno dió en concesión privada la zona turística de Angkor.  3 millones de visitantes a U$40 la entrada da U$120 millones que van derecho a las arcas del consorcio privado que lo administra.  Curioso es que todos los templos son mantenidos con ayuda de gobiernos extranjeros, ninguno por la administración.  Los dueños del consorcio son chinos íntimos amigos del presidente.  Este mismo consorcio hizo un casino como de mafiosos en la mitad de un parque nacional, bellísimo.  Aterra pensar que toda una generación de gente pila (los estudiados, los intelectuales, los líderes) que debiera estar ahora gobernando fue borrada por el Khmer rojo y eso se nota.  Pnom-Pehn tiene su lado bestia. La gente es simpática, los alemanes quedaron matados. Yo también pero no tanto. Me impresionó su tara de querer tener la piel blanca, semejantes morochos bajo semejante sol.
Climita de mierda, qué fea esa sensación de estar todo el tiempo hasta con los calzones húmedos de sudor y que la ropa lavada no se seque jamás.
Con K., mi compañera de viaje, seguimos siendo parceras, este viaje fue prueba superada.  Cosa que no era obvia: su rayón es precisamente que le dan una jartera enorme los grupos de desconocidos y justo y va y nos mete ahí, ella fue quien sugirió ese paseo en esa agencia! Al final se integró hasta más que yo, pero los primeros 4 días no pudo dormir por mucho que traté de convencerla de que se relajara y disfrutara.

lunes, 22 de julio de 2013

Algo se ha hecho

Este año ha estado rico en viajecitos cortos en los que la he pasado muy, muy bien.  Dublin me conquistó con su agua blanda magnífica para el pelo, su cerveza, su espontaneidad -la de la ciudad, la de la gente también-, su comida; en Dublin comprobé que el flirt aún es posible -lo hice como hacía años no lo hacía-.  Con U. pasé un puente buenísimo en mayo, conversado y diverso en actividades en / alrededor de Karlsruhe, incluyendo Strasbourg.  Con N. por fin hicimos el deber de encontrarnos y de desempolvar esta amistad hablando y riendo por horas, incluso después de haber apagado la luz, en un fin de semana lluvioso en Hamburgo.  Berlín called, manouvring @donAlvar to organize the meeting y sacando del sombrero un festival con Monsieur Periné y los Van-Van.  Coming next, anniversaire à Paris.

viernes, 21 de diciembre de 2012

Fin del mundo de 2012

Es un misterio insondable por qué a veces descuido tanto este sitio, si me da tanto gusto tenerlo.  Aún tengo un post en borrador sobre mi viaje camboyano (ayer, cuando mi amiga del colegio me preguntó al respecto en nuestra charla en skype, estuve hablando sin problema por casi media hora, estando el viaje ya tan lejano en el pasado y en el recuerdo).  Desde mi regreso hasta hace pocos días tuve realmente mucho que hacer en el trabajo, también tuve otros dos viajes domésticos, un visitante y una persecución de una firma.  El  fin de año estuvo bastante ajetreado. Pero hoy comienzo una pausa de 12 días en los que voy a poder dormir a pierna suelta y a hacer lo que se me dé la gana.   Desparcharemos juntas la Navidad con una amiga de Medellín que pronto se regresa.  Me expondré a la luz del escaso sol en un día mujercito de shopping y latte machiato -con recompensa en la tienda de libros, as usual- en uno de los días hábiles que tendré a disposición.  Tendré invitados a cocinar en la casa.  Espero poder recibir a 2013 bailoteando ebria.  Veré a un compañero de ruta entrañable en la parte bonita de la isla en que vive en enero.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Historias de CDs

Malkasten, Vol. 5
En un Audi sobre la A3 rumbo a Frankfurt.  A llegar a la medianoche a esperar un bus que salía a las 4 am en los bellos y tranquilos entornos de la estación central de esa ciudad -en pocas partes de Alemania se prenden mis alarmas bogotanas:  esta es una de ellas-.  El bus me llevaría al aeropuerto alternativo disfrazado de Frankfurt (Frankfurt-Hahn, se llama) que en realidad es un pueblucho como a 2 horas en el tal bus.  Esos son los aeropuertos en donde operan las aerolíneas pitufo, las que son re-baratas y que deben ser un atentado al CO2.  40 euros por un ticket ida y vuelta Frankfurt-Hahn - Girona-Barcelona (otro disfraz).  Claro que lo que se ahorra en el pasaje se paga con creces y más en el transporte entre ciudad de partida - aeropuerto en la porra A y aeropuerto en la porra B - ciudad de llegada.

Mis pasos no me llevaban a Barcelona, sino a Rosas, a un encuentro incierto que resultó ser en una casa con vista a la bahía desde la terraza con piscina, al inicio de la carretera que llevaba al restaurante El Bulli (que conste que yo ignoraba toda esa escenografía antes de llegar).  Mi momento Paris Hilton en la vida.  Creo que esa es una historia de otro post.  El caso es que estaba en el trayecto al aeropuerto perdido del vuelo pitufo.  Iba en un grupo de viajeros, una opción barata:  gente que va en su carro a otra parte pone un aviso que quién viaja con él.  El precio es menos de la mitad de lo de un pasaje en tren, el dueño del carro apenas hace lo de la gasolina y viéndolo bien, es hasta eco-friendly, se optimiza el uso de los carros.  El dueño de este coche iba a todísima mierda, please remember que la Autobahn tiene tres carriles en cada sentido.  El otro co-viajero se bajó apenas pudo y yo, pues bueno, este, acérquenme por favor a la estación central... -oye, pues si tu bus sale hasta las 4 y recién son las 11, porque no te vienes con nosotros? vamos a la casa de un amigo, aquí llevamos harto trago, oímos música.... pues ante mi otra alternativa -la hermosa estación central-, quedar en manos de quien pudo haberme destutanado a 200 kmh fue cuasi-providencial.  La reunioncilla se puso hasta buena.  A eso de las 3:30 decidí emprender mi camino, pero primero fui al baño. Cuando quise salir, la puerta no abría.  El desespero de pensar que tanto esfuerzo invertido para venir a perder el vuelo porque me había quedado encerrada en un baño era insoportable.  A los no sé cuántos tropecientos mil minutos logré abrir la puerta.  Nadie se había dado cuenta de nada.  Esta parte de la historia tuvo happy end, sí logré tomar el bus y después el vuelo.  No porque recuerde el alivio después del desespero, sino porque no tengo recuerdo alguno de otros contratiempos.

El anfitrión de la velada trabajaba en una productora de música y recién acababan de sacar una compilación.  Me regaló una copia.  Son 2 CDs, uno de club y el otro de lounge.  Este me gusta más y es el que estoy escuchando ahora.

Eco2, Jorge Drexler
Esta historia le pasó a una amiga de una amiga mía.  Su gallinazo novio no tuvo ningún reparo en arrastrarle el ala a una amiga suya (de ella, la novia) y la supuesta amiga no tuvo reparo tampoco en acceder a tales propuestas.  Cuando todo el teatrito se descubrió, la mujer traicionada no dudó un segundo en echar a la basura el CD que la ya ex-amiga le había regalado.  Nuestra amiga en común lo rescató aunque ya lo tenía, así que andaba buscándole doliente al CD repetido y esa fui yo.  Lo oí hasta el cansancio, adoro Todo se transforma -es la canción perfecta de un ONS-, pero fue durante mis años de casada. Quedó una asociación extraña ahí.  No da como para tirarlo a la basura, pero tampoco para escucharlo.

jueves, 20 de septiembre de 2012

Ein erfüllter Wünsch

Encontrar amigos es cada vez más difícil.  Nuestras exigencias aumentan con el tiempo, en la misma o mayor  proporción en que las posibilidades de conocer gente disminuyen.  Durante mis largas estancias académicas tuve el privilegio de hacerme a un muy buen amigo en cada período.  Es así como mantengo contacto con  Hipo, mi amiga del colegio; así fui a parar por segunda vez a una ciudad ignota en Polonia para ver a Margarita  -la amiga de pregrado de la UN- en escena Meg Ryan hace un año; es como de vez en cuando skypeo con Horax -el compinche de la especialización en la UN que ahora está en Cangurolandia, como él dice- y conocí a A. su hermana, en esta ciudad; es como de vez en cuando tengo noticias de Natasha -fuimos becarias de la misma institución durante el doctorado- desde su dolor en Hamburgo.

Y es como tengo a mi amigo C, con quien nos conocimos en nuestros másteres en Hamburgo.  Es una cuestión de similitud de almas (no nos da para gemelas pero sí para afines) que en ese entonces cuando nos conocimos devino en algún tipo de relación extraña de pareja porque no supimos cómo más asumirlo.  Por la incompatibilidad de tendencias, era obvio que eso en plan pareja no funcionaría jamás.  Nevertheless, alcancé a subirme tontamente en esa ilusión (sin dejar de seguir arrastrando un pie en la realidad) como para ponerme celosa mientras duró -ah, celos intensos los de aquel tiempo- y triste cuando terminó.  La relación tuvo períodos en que se mantuvo a distancia por hacer C. prácticas en ciudades distintas de Hamburgo . C. regresó a su natal D.F. en febrero de 2003 cuando acabamos el máster.   Hubo un encuentro inesperado en primavera.  La última vez que estuvimos juntos como pareja fue en mi visita al D.F. en noviembre de aquel año, cuando terminamos.  Fue la vez del encuentro con el manito, btw.  Nuestra escena final fue muy parecida a la de Lost in Translation.  Había dejado el pasaporte sobre la mesa en su apartamento, tuve que regresar en el taxi con el que iba al aeropuerto y lo vi una vez más, esa si la última, pero "extra", porque ya nos habíamos despedido. Lloré mares con el final de esa película.  Además la vi poco después de mi llegada de aquel viaje.

Estuvimos distanciados algunos meses (¿quizás años?) pero finalmente retomamos el contacto.  Su hermana se radicó en París cuando aún estábamos en Alemania, así que venía a Europa seguido.  Entre tantos ires y venires alcanzamos a vernos un par de veces en el mejor de los planes y él alcanzó a enamorarse de París.  Tanto, que hace dos años que allí reside.  Eso nos ha acercado bastante.  De París regresaba cuando mi marido me recibió con su maleta hecha, presto a largarse.  Hablamos mínimo una vez por semana.  Con él festejé mi cumpleaños pasado en Budapest y con él me veré mañana en Amsterdam.

En aquellos tiempos desesperanzados cuando estábamos juntos, yo no perdía oportunidad alguna de prender velas en la iglesia para pedirle a todos los santos que lo dejaran a mi lado.  A la larga accedieron a mi petición. :-)

martes, 26 de junio de 2012

Contrastes súbitos

A principio de año tuve una situación en la que los acontecimientos de mi vida seguían la tendencia de los de la novela que estaba leyendo.

Anoche fue más bien una contrapunto entre dos realidades paralelas, así como una noche de hace 15 años en la que mi corresponsal de entonces trataba infructuosamente de enviarme un email mientras veía "You've got mail" y no podía distinguir entre lo que pasaba en su computador y en la película.

A eso de las 8 estaba en los capítulos finales de "Eat, pray, love" (mea culpa, sí, me engüesé en la caja de intercambio de libros de la oficina con ese adefesio, lo confieso) en donde Felipe le declara su amor a Liz mientras mi amante me dejaba por enésima vez plantada en mi casa esperándolo... no solo era el sentido de la lectura opuesto al de la realidad, sino que también las dos cosas eran cuasi-simultáneas, no en secuencia.

Entrada la noche, llamé a mi amiga A. para consolarla de una pelea con su mamá.  Las dos compartimos nuestro sino de hijas únicas que dejaron sola a la mamá separada.  Estaba yo finalizando una frase pomposa cuando sonó mi celular -mi amante llamando por tercera vez a disculparse-.  Hubiera sido un simple ruido de fondo, de no ser porque el ringtone que le tengo al teléfono es la introducción de Chespirito.  La seriedad y el sentimiento de mi statement se fueron al carajo con ese soundtrack y no nos quedó más que reírnos como dementes por los siguientes 10 minutos.

domingo, 18 de marzo de 2012

Mujer nueva

Mi amiga la pastusa encantadora supo ponerme en la dirección correcta una vez más y heme aquí sacando la espada de la piedra, deshaciendo nudos gordianos, realizing and accepting, lègére. Sigo siendo la misma de antes pero con un parámetro fundamental cambiado que me quita la tiesura del corazón. Es como ver la matrix, todo adquiere otro sentido, se ve todo tan nítido.

martes, 28 de junio de 2011

Another second time

Corría el año 2001 y la Universidad Tecnológica de Hamburgo (TUHH por sus siglas auf Deutsch) recién diseñaba un currículum de un máster de Ingeniería Ambiental, al cual por diversas razones vine a caer. Había un docente dudoso llamado Walter Leao Filha o similares, brasilero radicado en Alemania, bastante ducho en aquello del lobby de proyectos chimbos para financiarlos. Gracias a sus contactos acabamos un indio de India -un hombrecillo pequeño-, un mexicano y yo como únicos representantes alemanes (!!) en un congreso de estudiantes de ciencias ambientales de la cuenca (?) del Mar Báltico. El evento tenía lugar en un former veraneadero comunista en la gloriosa ciudad de Lodz, hagan de cuenta como una Ibagué / ciudad intermedia sin ningún encanto polaca. En ese entonces llevaba el pelo muy corto -recién salía de mi rubio sideral, aventura sobre la que aún debo un post- y tenía algunos kilillos de más.

En la fiesta de cierre del evento me tomé literalmente hasta el agua del florero. Creo que me rumbié con todo lo que se me atravesó por delante y recuerdo un amanecer en un bosque cayéndole a una finlandesa. Lo mejor vino después (ah, los tiempos Bridget Jones): los dos buses con los estudiantes partieron con media hora de retraso, pues cuando ya estaban todos subiditos en el bus, notaron que hacía falta una participante. Alguien se bajó del bus y fue a tocar a la puerta de la habitación de la susodicha, que aún dormía la mona. Para llegar a la puerta del bus tuve que caminar por fuera del mismo soportando las miradas airadas de los puntuales -o sea todos los otros casi 100 participantes-. Vendría a continuación un lovely day de primavera, lluvioso, frío, con guayabo, con hambre, sin plata, en día festivo con todo cerrado y por ende sin posibilidad de cambiar marcos (!!) -tenía una tarjeta de banco horrorosa- en Cracovia. Volví en el tren nocturno a Hamburgo, pues tenía un examen al otro día.

Durante mi matrimonio mantuve una cierta relación con ese país por ser el exmarido y su familia de allá nativos, pero del norte que fuera prusiano alguna vez, de Danzig. Estuve dos veces en esa ciudad.

Quiere el destino que, aun cuando ese vínculo con Polonia se rompió, vuelva yo de nuevo a tales tierras. A Lodz itself. A ver si se nos da por fin el milagrito de encontrarnos con esta amigota -see below in the link- a quien hace ya más de una década no veo pero con quien hemos mantenido buen contacto: un amigo de su marido (ambos neozelandeses) se casa con una polaca y ella viene a la boda.

Como se echa de ver, yo vengo quedando como la amiga de la esposa del amigo del novio, un personaje muy cercano a la pareja... la ocasión está, al menos en el papel, que ni pintada para repetir el performance de hace 10 (!!) años. De hecho compré unos zapatos en mí impensables, 8 cm de tacos así nada más como para combinarlos con algunos vodkas, que no faltarán.

domingo, 28 de marzo de 2010

Refuerzos

Llegó la hora de un replanteamiento difícil pero mandatory.

Un fin de semana en la capital del otrora imperio espanhol -imposible dejar de pensar de dónde salió toda la plata para eso que tenía en frente, muy mamerta de mi parte, I know-, con otras amigas, ayudando y disfrutando en donde y cuanto pudiera -y vaya si lo hice en el reencuentro con una pareja amigota de los viejos buenos tiempos que también anda por allá, todavía cargo con ese guayabo / resaca-, y el siguiente con una de las amigas de Colombia que más echo de menos y con quien tuve el privilegio de compartir casi 48 horas seguidas me dejaron en forma para lo que se me viene pierna arriba.

Como bien sabe burlarse el entranhable ser pastuso que me acogió en Madrid, si vienen a visitarme a Düsseldorf es que me quieren mucho. Ella ya estuvo por aquí, valga la aclaración.

Lo bueno de las treintonas es que ya estamos más aterrizadas, somos más glamorosas y nos meten menos los dedos en la jeta. Ya no estamos como para. Claro que si nos toca, cerramos filas y hacemos todo lo posible por ofrecer "wellness para el alma", porque sabemos y podemos darlo. Otra cosa es que todas lo reciban, pero se cumple con haber "dado feedback", como dicen en mi empresa.

La amargura fingida contra los galanes en nuestros veintes se torna en auténtica en esta treintena. Inevitable: todos, absolutely all, resultan siendo unos malparidos que no son dignos de nuestro querer. Y ahí seguimos a la pata de ellos, o ellos a la de nosotras. Triste la condición humana.

Anio de decisiones. La fuerza esté con nosotras.

domingo, 9 de noviembre de 2008

Mal de amores

Hace dos semanas mis huesitos se pasearon por Hamburgo. Siempre estuve a la expectativa del post que saldría de la visita y de la recogida de los pasos, pero tuvieron que pasar primero algunos días y eso para sacar un post al respecto un poco a la maldita sea. Pero el tema lo amerita, aunque sea nada más por la casualidad boba de que a esa ciudad, en donde entoces vivía, le dediqué buena parte de los primeros anios de este blog.

Aunque no me recibió con la complicidad de viejos amigos con la que recibiera a S. en la última visita que lo vi, sí estuvo querida y se dejó acariciar, hasta ronroneó gustosa y su lloviznita de mierda -que no dejo de comparar con un banio turco frío- me alegró el corazón. Además, justo cuando iba caminando por la Große Freiheit el viernes por la noche, como corresponde, entró una llamada de mi papá al celular, lo que me hizo entrar en una especie de momento shock "tantas-cosas-juntas-no-te-pueden-estar-pasando-al-tiempo".

Sobra decir que me sentí como una princesa montando en trenes limpios y frecuentes y que hablé como lora mojada todos los días salvo el último. Fue un refresco para el alma departir con los viejos amigos.

Extranié a J., pero para él todos los signos de la ciudad que acaricié de nuevo hubieran sido mudos. O al menos eso hubiera dicho.

lunes, 28 de enero de 2008

Fin de semana extranio

Es bastante raro estar en la misma ciudad en la que está el marido (la misma en la que nos conocimos y vivimos juntos por dos anios) y tener que verlo de a ratos en en restaurantes y cafés y tener que despedirse de él para ir a dormir a otra parte. (Mis suegros siguen acumulando puntos para hacerse merecedores del premio "Vidrio en la media"* edición 2008, aunque esta vez se hayan disculpado).

Pero una vez el título de este blog se sale con la suya y tuve la oportunidad de verme con los amigos que hace rato no veía, de hablar hasta las 2 am con mi amiga de la U, de verme otra vez con las chicas y hablar de cine, de ropa, de maridos. Sacié mi necesidad de companhía, ahora que las pampas dusseldorfenias me están mostrando qué tan solo se puede llegar a sentir uno.

Hamburgo inmunda, te extranio.

*condecoración ilustre tomada de aquí.

miércoles, 28 de noviembre de 2007

Por fin caigo

Finalmente me atraparon dos saudades:
-la de Hamburgo, hijuemadre!! Qué bella eres, maldita, ahora sí te extranio. Pero más por razones de infraestructura que por razones sentimentales. Tu tren urbano es un lujo comparado con el horror del de Düsseldorf (hablo del S-Bahn, que no es lo mismo que el U-Bahn o que el tranvía). Tienes un parque en cada esquina, estás llena de árboles, tus casas a la orilla del Alster, de Winterhude, de Eppendorf no se ven en ninguna otra parte.

-El fin de semana anterior me encontré en Frankfurt con mi amiga A., que venía a un curso en el sur. Cuando su tren partió, me quedó bailando en la cabeza una pregunta que a punta de olvido hacía mucho tiempo no me acuciaba: por qué carajos están los amigos tan lejos?

martes, 19 de junio de 2007

I should go

En marzo de este anio tuve la feliz oportunidad de encontrarme en Amsterdam con C. C. es un antiguo gran amor con quien logramos llegar a un punto óptimo de amistad. Pocos segundos después de nuestro abrazo en una de las plataformas de la estación central de Amsterdam estábamos enfrascados en una conversación como si no nos hubiéramos visto hace más de una semana, cuando en realidad habían pasado 3 anios y medio. Esos tres días fueron maravillosos y, cómo no, se pasaron ultrarrápido.

Me pareció correcto informarle a J. de mis planes y explicarle con quién era. El corazón me dió un vuelco de alegría cuando lo ví hacerme berrinche. Que si era que me estaban acosando las dudas me decidiera ya de una vez, que qué era la pendejada. My hero. No, no había duda ninguna. Simplemente iba a encontrarme con alguien muy querido por mí. Y no iba con la mínima intención de ponerle cuernos. Si hay algo que pueda garantizar una relación muy armónica con un ex es que el sexo no haya sido bueno y que ambos lo hayan reconocido. En otras palabras, que sea un escollo que ya se superó y con el que no vale la pena sobrecargar una relación que es, por lo que a lo demás concierne, una complicidad deliciosa.

Yo en ningún momento contemplé la posibilidad de no ir al encuentro para no molestar a J. Así de limpia tenía (y tengo) mi conciencia -igual, y como O.J. Simpson, suponiendo que así hubiera sido... de todos modos a los demás que les importa! no quiero quedar como puritana en este blog-. Pero algunas amigas me sugirieron que "si realmente me importaba mi relación con J. no debiera ponerla en riesgo yendo a ese encuentro". No sé. No estoy de acuerdo, si su temor era que yo le fuera infiel no tenía qué temer, porque no lo iba a ser (al menos no con C.!). Igual y fui y regresé contenta y le conté lo que medio podía interesarle (que tampoco era mucho, que C. y J. no podían ser personalidades más opuestas).

Ya sé que una dama no sólo debe serlo sino también parecerlo. Pero yo no quiero ser ese tipo de damas. A mí me da mucha pereza jugar a sepulcro blanqueado, porque eso de hacer las cosas por debajo de cuerda siempre resulta bastante desgastante. Yo también hago mis vueltas, pero cuando veo que se pueden hacer, no así en situaciones tan obvias.

Este encuentro con C. fue como hubiera sido la reunión con la Gorda (sí, tengo una amiga a la que le digo Gordis querida con todo el carinio y el respeto del mundo), claro, si hubiera podido tomar el avión a Freiburg, pero no estaba el palo para cucharas y mejor quedarse quietecita en San Francisco mirando a la bahía y preparándose para la llegada de la cigüenia. Por segunda vez me quedo esperándola, la otra vez fue hace unos 4 anios, venía desde el sur de Francia con rumbo al norte pero llegando a Bélgica la muy descoordinada ya no tenía un centavo. La odio. Tendré que ir a verla yo.

lunes, 4 de junio de 2007

Las mañanitas justo abajito

El fin de semana le hice un poco de conversa a los Pérez, que ya son abuelos por segunda vez (aunque apenas rondan los 50) y que llevan meses remodelando el apartamento. Doña Pérez me mostró también la adecuación que le han hecho al depósito que tienen en el sótano.

-E increíble la cantiá de cosa que se acumulan en 25 año, me dijo en impecable chileno mientras me iba mostrando todo tipo de instrumentos musicales y de artículos de navegación en remo (tienen también un kayak amarrado en el canal que pasa por detrás del patio trasero del conjunto de edificios). En una esquina se podía ver una especie de envoltorio que insinuaba un sombrero de charro.

-Es que hasta sombrero de mariachi tienen, le dije en son de broma.

Efectivamente era un sombrero de charro. El cual es efectivamente utilizado. Para qué otra cosa puede ser usado un sombrero de esos? pues claro: para dar serenatas. Don Pérez es músico (de ahí la cantidad de instrumentos en el sótano), de vez en cuando yo lo oigo cantar con su guitarra y me acuerdo de las veladas aguardientosas de mi papá con sus amigos que tenían un dueto (llegaron a aparecer en algunos capítulos del Profesor Yarumo) o con el esposo de mi tía, que cantaba horrible pero que le ponía sentimiento... Y entre tanto grupo del que hace parte, pues también hay un grupo mariachi conformado por él y otros latinos. Su principal clientela son los colombianos en lontananza y alguno que otro alemán que llega transtornado de sus vacaciones mexicanas.

Pareciera que el sino mariachi me persigue. En Bogotá vivía cerca de la zona en donde suelen ubicarse y aquí resulta que vivo varios metros arriba de otro.

Adenda del 24 de noviembre de 2011: Mi amiga pastusa en HH casi contrata estos meros servicios para su fiesta de cumpleaños número 40 el próximo fin de semana, a la cual tendré el gusto de asistir. Por razones aún desconocidas pero adivinables en los recuerdos de mi amistad con ella, ya no habrá serenata en el sarao. Hasta aquí llegó el encuentro con ese pasado.