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sábado, 17 de agosto de 2013

Una de aquellas viejas anécdotas

Corría 2003.  Yo me había trasteado a un barrio hype de Hamburgo y estaba gastando la mitad de mi beca en arriendo, pero a pesar de lo caro y lo feo que era el apartamento, estaba tan bien situado que las zonas de bares y parranda de la ciudad eran más o menos como la sala de mi casa.  La zona de bares más próxima a aquel apartamento era el Schanzenviertel.  Cuando llegué a la ciudad el barrio comenzaba a gentrificarse, pero aún quedaban rezagos como los junkies en los portales dándose el primer shot del milenio en la noche vieja de 1999. Aunque parezca increíble, la gentrificación sigue: pensé que ya no cabían más tiendas chic de diseñador independiente, pero la última vez que estuve, en mayo de este año, vi que siguen multiplicándose.  El Rote Flora aún se erige como único bastión de lo que fuera el barrio alguna vez.

Serían las 4 am de algún sábado de primavera tardía y yo ya iba camino a casa. La última parada por entre las tiendas la hice en un local minúsculo en el que sólo había una barra con puestos al frente y ya.  Los cigarrillos que llevaba no prendían por alguna misteriosa razón a pesar de no estar mojados.  El tipo que estaba al lado se dio cuenta y me hizo algún comentario.  Así fue que comenzamos la charla a aquella hora tardía, o temprana, según se vea.  Cambiamos teléfonos y seguimos viéndonos.  Resultó ser originario de un pueblo al norte de Hamburgo, hijo único de un urólogo y una finlandesa.  Viendo una foto de su mamá en su apartamento, supe que de ella tenía lo rubio intenso -llevaba el pelo a eso de la altura de la oreja- y una dentadura muy similar a la de Felipe, el amigo de Mafalda. Dizque estudiante de medicina, pero más por imposición familiar que por mínima inclinación, no digamos ya vocación.  Desordenadísimo, pecuecudo, inconstante, mimado y bruto.  Delgado y -ejem- formidablemente dotado. Aún cuando niño rico (su familia era la dueña, entre otros, del edificio en el que él vivía en el Schanzenviertel en Hamburgo (!!!) y de una villa vacacional como se describe below), era tacaño:  siempre partió cuentas y tendía a evitar pagar / pagar menos haciéndose el enojado por el mal servicio.

El hombre se fue aquel verano a pasar vacaciones en la casa que sus padres tenían en la Costa Brava.  Estaba sacando la licencia de navegación, el último juguetito del padre era un yate pequeño. No dejaba de llamarme todas las noches.  Cuando le conté a mi guía espiritual, no vaciló en regañarme por no haber hecho antes los planes para caerle.  Así fue que como tan pronto él presentó su examen de la licencia navegadora  y se quedó home alone -los padres también estaban-, me monté en un vuelo pitufo desde Frankfurt-Hahn a Barcelona-Girona para pasar 4 días en una casa con piscina en una terraza con vista a la bahía de Rosas, a orillas de la carretera ascendente que conduce al restaurante El Bulli.  El hombre era vano y tonto, pero norteño al fin y al cabo: el norte de Alemania es rico pero la gente bien no se boletea por principio, así que nunca hizo alarde de su riqueza, jamás hizo descripción alguna de la casa, todo fue sorprendente cuando llegué. Días de piscina y/o playa, cerveza, comida.  Noches de champaña, porros y fuegos artificiales en la bahía casi a la altura de los ojos.  Fue divertido que el español fuera el business language consiguiendo hachís en la playa con norafricanos .  También hubo excursiones cortas a los alrededores: la casa tenía su propio carro, un Mercedes setentoso, y su propia moto.  Fueron días bonitos.

Claro que no hay dotación formidable ni paisajes bellos de fondo que logren compensar la falta de inteligencia y la malhomía / malagentez.  A su falta de seso el hombre sumaba sus excesos -por ejemplo el numerito de las llamadas ebrio a las 3 am-. Ya ni me acuerdo cómo fue que terminó todo, creo que fue por teléfono.  Hubo pipa de la paz, telefónica otra vez.  Hizo por buscarme después algunas veces, pero siempre con tan mala suerte que yo ya tenía plan, no era pretexto para no verlo.  No volví a saber de él jamás.

lunes, 22 de julio de 2013

Respondiendo una encuesta ya publicada

Cuando leí el contenido de este link en un trino de @vega, no pude evitar pensar en respuestas a las preguntas.  Así que me dispongo a contestar la encuesta porque sí.

Top five abandoned classics:
1. Estos no sólo los acabé sino que los disfruté:  Lord of the rings, Moby Dick.
2. Este lo abandoné, a pesar del mágico resumen que hiciera la profesora loca de literatura de 7° en el colegio: Ulysses.
3. Estos los desconozco:  Catch 22, Atlas Shrugged.  Este último también estaba en una lista de libros que tildaba a sus fans de ser bastante paila.

Update:  vía @NewYorker en facebook me encontré con esta compilación de extractos de artículos de una autora Ayn Rand.  Lo leí porque la introducción me atrajo.  No tenía idea de que se trataba de la autora de Atlas Shrugged.

Points of no return:
Dentro de las respuestas dadas:
Weak writing.
Slow, boring.

Nuevas respuestas
Predictability.
Very complicated and little amusing writing (mientras que es super easy subirme en digamos Cabrera Infante, Paradiso de Piñera lleva acumulando polvo hace ya rato en mi mesa de noche, y qué cubanos que salieron los ejemplos).
Non-fiction:  reseñas de libros de mi lista de espera que no he leído, de películas que quisiera ver y no he visto.

What keeps you turning pages?
The joy of reading.
Anxiousness to know what comes next (depending on the story).

When do you abandon a book?
Ha cambiado con la edad.  Cuando niña me tragaba lo que fuera hasta el final, ahora ya me bajo del bus antes de la página 50.  El sabio consejo de Borges (Borges, el lugar común que nunca falta) de que el tiempo es tan corto y los libros tantos que no vale la pena perderlo con libros malos, llegó más o menos temprano a mi vida y me ayudó bastante.

viernes, 21 de diciembre de 2012

Fin del mundo de 2012

Es un misterio insondable por qué a veces descuido tanto este sitio, si me da tanto gusto tenerlo.  Aún tengo un post en borrador sobre mi viaje camboyano (ayer, cuando mi amiga del colegio me preguntó al respecto en nuestra charla en skype, estuve hablando sin problema por casi media hora, estando el viaje ya tan lejano en el pasado y en el recuerdo).  Desde mi regreso hasta hace pocos días tuve realmente mucho que hacer en el trabajo, también tuve otros dos viajes domésticos, un visitante y una persecución de una firma.  El  fin de año estuvo bastante ajetreado. Pero hoy comienzo una pausa de 12 días en los que voy a poder dormir a pierna suelta y a hacer lo que se me dé la gana.   Desparcharemos juntas la Navidad con una amiga de Medellín que pronto se regresa.  Me expondré a la luz del escaso sol en un día mujercito de shopping y latte machiato -con recompensa en la tienda de libros, as usual- en uno de los días hábiles que tendré a disposición.  Tendré invitados a cocinar en la casa.  Espero poder recibir a 2013 bailoteando ebria.  Veré a un compañero de ruta entrañable en la parte bonita de la isla en que vive en enero.

viernes, 19 de octubre de 2012

Fin de año autoinflingido

Estoy aterrada de la vacaloca que tengo de aquí hasta el primer fin de semana de diciembre.
A respirar hondo, maestra, soltar el aire poco a poco y prepararme para el fondo que me espera estas semanas.  Dejar todo listo hasta el jueves para desaparecer por dos semanas casi que literalmente en la Cochichina (confieso mi amplia ignorancia de que siempre pensé que este nombre era un chiste, un juego de palabras, y no un lugar real), no allá sino en Camboya.  17 días.  Llego un lunes a las 5 am directo a trabajar.  Y llego y no paro, pero dejo así por ahora esta descripción de la marejada.

viernes, 14 de octubre de 2011

Twitter killed the blogstar

Así pasa con las cosas que no eran imprescindibles en la vida sino que sólo fueron moda, un día estás totalmente inmerso en ella y al siguiente ya ni la recuerdas.

¡Pobre blog, pobres blogs!

Ni siquiera estoy abriendo mi reader (me asombra cuando @yosola da a entender lo despejado que mantiene ella su bandeja de entrada. Yo tengo +1000 nuevas entradas hace meses). Se desprende del mote de mi referenciada que no me sacan de twitter, aunque puedo pasar días sin él. Admito que no me hago a un smartphone (Dios, líbrame del iPhone) porque temo que por estar trinando deje de trabajar. En twitter he rearmado el que fuera mi mundo blogger. Tengo casi los mismos contactos. Adenda del 17 de octubre: En cambio los amigos que nunca leyeron el blog están mayoritariamente en fb.

Después de dos años de cuenta abierta, por fin le encontré la comba al palo de twitter. Sin embargo, soy incapaz de explicar por qué twitter es tan encarretador. Me da hasta vergüenza con los amigos que sé que sólo puedo ubicar por facebook por no poder unirme a su fiesta facebookera, es que a mí fb no me mola, twitter me jala más. Qué torpe que me siento por no poder convertirlos. Menos mal no me falta el híbrido @donalvar, entrañablísimo amigo que me hace guiños en los dos lugares.

Acorde con la temática tratada, el título de esta entrada es un trino mío de hace no sé cuánto.

miércoles, 6 de julio de 2011

Another second time - Continuación

Cumplí cabalmente con mi cometido.

Tanto, que llego a lamentarlo.
No porque lo haya hecho, menos mal sí lo hice, sino por no poder recordarlo.
(no se crea que no me da pena escribirlo)

Me quedó una bendita saudade de no sé qué.

sábado, 18 de junio de 2011

Is anyone there?

El 25 de septiembre de 2010 escribí:

Acabo de desbaratar mi mundo de los últimos seis anios de un plumazo.

La certeza de que no quedaba de otra ayuda a paliar la tristeza.


como se puede ver y como muchas veces, gracias Autoliniers.


Aún no sé por qué decidí seguir y por ende borrar esa entrada. Lo bueno de esa terquedad fue que ahora no estoy haciéndome ninguna pregunta del tipo "what if I had done...". La cifra del tiempo casi alcanza a llegar al séptimo año y fue él el que se fue a motu propio, él buscó solito la puerta de salida.

No me sentía de ningún ánimo para postear en este blog, que comenzó poco después de empezar nuestra convivencia juntos. Siempre estuvo él a mi lado desde que aquí escribo. Hasta hace dos meses. Esa sensación de "it's gone" es aterradora, es casi como una muerte, pero ya la superé, igual el muchacho is still alive.

Aquí tal vez no, pero en mi diario personal sí hay buena cuenta de que esta no fue ninguna decisión súbita, sino algo que venía cocinándose hace ya rato. Es triste ver que la persona que amas está impedida para amar, no puede porque tiene otro montón de rollos propios que resolver.

Me siento sola, pero sé estar sola. Si no, hubiera regresado loca de mi autodestierro maltés de diez largos días. Como el apóstol San Pablo, vine a encallar en esa isla (de hecho mi hotel quedaba en la Saint Paul's Bay, convertida hoy en el Melgar / veraneadero de medio pelo maltés). En el largo vuelo de regreso leí la prensa local. En primera página daban cuenta de la identificación del sospechoso de haber apuñaleado a una turista búlgara de 40 años en un hotel en la misma calle en la que quedaba el mío. Por poco y alcanzo a mojar prensa yo también.

La soledad maltesa me sirvió para pensar; el regreso, París con mis amigos queridos del tiempo alemán (ambos juntos los dos, aún me falta juntarlos con mi recontra partner número tres en Berlín) y Bretaña me sirvieron para tomar ánimos y comenzar ahora sí a despedirme de él en el interior de mi ser.

La vez que se me ocurrió mirar a mi alrededor en Malta tuvo la mala suerte de pasar en mi segundo día en el Melgar maltés. Un chico nigeriano que trabajaba lavando platos (me late que buscando algún lucro: aún no estoy tan necesitada como para pagar!) y un "ñor" australiano en sus late 50's -aunque pobre balance, siquiera se me arrimó alguien- Pero eso no fue lo peor. Lo peor fue que justo ahí caí en cuenta de que la última vez que salí en ese plan había sido hace exactamente siete años, el very day que conocí a mi hoy exmarido; de ese aniversario quise escapar con este viaje. Ese hallazgo me sacó el aire y me dolió un poco. Quedé escaldada y en primera, quietecita en mi rincón.

Hasta anoche. Caí en el único bar de Düsseldorf que mi Bauchgefühl zugelassen hat, había buenos tunes que invitaban a la danza y súbitamente comenzamos la danza y yo, el resto no importaba, ni siquiera los pocos ejemplares mirables y solos o con otros amigos -léase: sin pareja- que por ahí se veían -mi olfato de bares aún funciona!-, cuando de la nada salió un hombre y se plantó al frente mío...

Mientras estuve en el quiet modus recordé los innúmeros encuentros casuales que hasta ahora he tenido, desde los amigos espontáneos hechos mientras esperaba al novio o a las amigas que nunca llegaron, pasando por alegres ONSs que comenzaron preguntando la hora o pidiendo fuego, y por escenas dignas de cualquier película de Meg Ryan o de "Before sunrise" (me quedé en los 90's en ese género, lo siento). Y pensé que jamás me volvería a ocurrir, pero no era cierto, menos mal. Qué cosquilleo y qué alivio me causa el que esas escenitas aún no me abandonen.

sábado, 26 de febrero de 2011

El pez muere por la boca

Este tema ya tratado ha tenido continuidad pero no ha sido reportado en este blog: justo las nenas a las que les gusta esto han sido promovidas en la empresa, cosa que yo no. Como si el gustar de tales huesos televisivos estuviera somehow correlacionado con ciertos cotizados talentos laborales. Qué perversa y estrecha manera de ver el asunto, lo sé, porque si soy arrogante y pienso que siendo así, mejor fracasar en el trabajo, me justifico de plano para fracasar en el trabajo. Y no estoy segura de querer fracasar, tiene que haber una vía al éxito profesional sin necesidad de seguir estos bodrios televisivos. Hace rato superé a la vaca imbécil -blöde Küh- Bridget Jones.

Colega (ver Miranda me perdone) detallista -ver Colega- se va de la división después de haber jugado un papel decisivo en una época de turbulencias e incertidumbres. Sin embargo el estrés de todos fue tal que yo -la vaca insensible del detalle- fui la única que se acordó de organizar el regalo de despedida. No daba el tiempo ni el ánimo para álbum de fotos comentadas ni chocolocuras por el estilo, así que tocó conformarse con tarjeta convencional firmada por todos, impersonal bono de compra por más de €150 en una tienda chic de Düsseldorf y como intento de guiño y personalización, los DVD de la tercera temporada de "Doctor's Diary", el bodrio arriba mencionado. No deja de parecerme una broma cruel del destino que justo yo haya tenido que comprar ese DVD; ruego para que no me haya visto nadie con el DVD en la mano mientras me dirigía a la caja de la tienda. Me alcanzó la lucidez para hacerlo empacar con el bono impersonal y quedó re-bonito, como a mí nunca hubiera podido quedarme, pero sobre todo como colega detallista se merece que se lo empaquen. Es que ella es la mata del detalle, cualidad que es para mí como el dibujo de una golondrina sobre el caparazón porque, insisto, soy bien res para eso.

No podía irme chirosa como suelo estar el fin de semana a la tienda chic del bono. Tuve que medio arreglarme, gracias a lo cual no me sentí mosco en leche en la glamorosa Königstrasse düsseldorfeña. Tomé un latte machiato en un restaurante concurrido en Kaiserstadt. Compré juiciosa el regalo de colega detallista y luego hice el deber de comprar algunas vestimentas: un primoroso vestidito de corte Josefina Bonaparte, un pantalón con las arrugas por delante que ya sabemos pero lo suficientemente oscuro para disimularlas, por lo demás buen corte y, valga decirlo, en rebaja, y un discreto suéter azul tirando a rey. Para recompensarme por mi buen comportamiento de haber comprado ropa -sigue siendo un deber, un sacrificio, nada que haga con gusto-, pasé por la librería de la zona y salí con una antología de relatos de Hanif Kureishi, un libro de Siri Hustvedt, que supuestamente es mejor que su marido, y un librito del relamido Palahniuk.

No esperé reconcer que gracias a colega detallista pudiera pasar un día de "típica mujercita" como generalmente no los tengo y acabara gustándome.

sábado, 20 de febrero de 2010

Carnestolenda

Pasaron los carnavales y en esta ocasión decidí celebrar como era debido en esta hidalga ciudad capital en donde también tienen lugar tales festejos. Me puse cita con unos colegas del trabajo en un lugar muy famoso a orillas del Rin. Mi disfraz era una capa y un antifaz (y de resto estaba vestida normal de negro). Hacían carnavelescos -5°C en la calle y tuve que esperar tres horas para ingresar al lugar en cuestión. Menos mal había abundante oferta de bebidas espirituosas (ese jueves de Altweiber tomé toda la cerveza alt -la especialidad de la región- que no había tomado en dos anios en estas tierras) que ayudaron a sobrellevar la fría y larga espera. Mi mamá menos mal llamó a un nombre que no era en su celular y me alegró también la fila. El resto del carnaval (la quinta estación del anio, le dicen aquí) me la pasé guardadita escondiendo mi resfriado de la nieve y me perdí de los desfiles de los demás días.

A mi pesar, resulté celebrando plastamente, como de costumbre en estos últimos tiempos, pero pude extender mi plastez al lunes que tuve libre gracias al carnaval.

sábado, 26 de diciembre de 2009

Juegos de cartas

En mi casa siempre hubo juegos de naipe, era una de las cosas que, así como también un frasco de ají en la nevera, nunca podían faltar en donde estuviera mi papá. A él en sus desvelos le gustaba jugar solitario y cuando vivíamos en el centro jugaba "21" con sus amigos (creo que es el mismo black jack) y una especie de póquer con dados. La familia de mis medio hermanos también era entusiasta a la hora de jugar cartas y podían pasar tardes enteras jugando rumy, contando chistes, hablando tonterías y escuchando a Rocío Durcal. Comenzando la universidad di en frecuentar gente que jugaba "ocho loco" o "uno", que es la versión gringa del ocho loco con cartas especiales del juego, no con naipes; juego bastante apto para emborracharse rápido. A posteriores amigos les dio en una época la fiebre del póquer, las veladas eran divertidísmas con todas las construcciones posibles que se inventaban para asignar las cartas del juego.

Y hasta ahí fue mi experiencia como tahúr en Colombia. Siempre participé, jugué sin problemas y me divertí mucho.

Mi siguiente encuentro con los juegos de cartas vino en alguna velada en Hamburgo con mi ya entonces marido en casa de algún amigo suyo. Que por qué no jugábamos "Doppelkopf" (doble cabeza). He de confesar que hasta el sol de hoy aún no logro entender este bendito juego, pero comienzo a intuir por qué su dinámica es tan distinta*. Tiene cosas en común con el bridge, otro hueso que traté de roer sin éxito en estos días navidenios. El concepto del "Trumpf" , una pinta que le gana a las demás sin importar ni cómo ni cuándo -como el rol del 8 en el ocho loco-, es concebible, pero cómo se determina continúa siendo un misterio. Sobra decir que las jornadas de juego bastante lejos están de ser entretenidas. Me ofusca sobremanera ser tan bruta.

Será ese tipo de razonamiento lúdico otra cosa que marca tanta diferencia en la concepción de la vida en ambos países (o por supuesto al revés)?

*: Recuerdo que lo primero que pensé cuando jugué la primera vez fue que tenía más reglas que un tute de gamines. Como para dar una idea.

sábado, 21 de noviembre de 2009

Disfrútese en sorbos muy, muy lentos

(de lo contrario no se responde por posibles danhos y perjuicios)

Cerveza ahumada.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Lecturas perniciosas

Acaba de ocurrirme otra coincidencia temática de aquellas que suelen encontrarme*. Leí una autobiografía póstuma hecha con remiendos de diarios y cartas nada más para seguir con la lectura de otra autobiografía póstuma hecha con remiendos de artículos y entrevistas.

Me conmovió la sinceridad y la naivität de Andrés Caicedo. Su imagen en mi mente adquiere un matiz adicional que es consecuente y le da profundidad. Y leer a Bolaño hasta ahora nunca ha dejado de ser peligroso y tonificante para mi salud mental.

viernes, 4 de septiembre de 2009

Nombres bien puestos

Olvidada por Dios y por los hombres

(bueeeeno, no me va tan mal,
nada más que
gute Laune sieht anders aus als hier im Moment bei mir)



pero con un blog en donde postear.

martes, 7 de julio de 2009

Decadente, a veces

Bronceándome top less en la cubierta de un yate en alguna rada tranquila en la Costa Brava, viendo los fuegos artificiales sobre la bahía de Rosas desde la terraza de una casa de verano, cenando en el muelle de un restaurante exclusivo en Chian Mai, estando 25 horas en Zürich so pretexto de una boda.

Sin proponérmelo y sin medios para ello, resulta que también he podido darme mis aires de Paris Hilton. JAJAJAJAJAJA.

martes, 12 de mayo de 2009

Darum

Para eso es que una ve películas de Almodóvar.

Para poder sentirse tan joven y tan absurda cuando estaba practicando en el curso de prevención de cáncer de seno con los modelos de silicona sobre la mesa.

sábado, 11 de abril de 2009

Buen clima es....

...cuando salir a pasear con el asador en el portaequipaje de la bicicleta se vuelve rutina de fin de semana y vas a dar a destinos playeros a la orilla del Rin con faisán y todo, incluído grupo de adolescentes que se reúnen sólo para beber hasta la inconsciencia. No recuerdo a nadie que se haya alegrado tanto de verme partir como ese día aquellos chicos cuando levantamos nuestros corotos y les dejamos el pequenio refugio que compartíamos a su entera disposición.

lunes, 30 de marzo de 2009

Kleine Welt

"La amiga en cuya boda estuve hace ocho días en Hamburgo fue companiera de juegos de infancia del amigo que vino a visitarme este fin de semana".


La frase me parece divertidísima, en buena parte por ser verídica.

Al visitante, que muchas gracias por haber venido y que por favor que vuelva.
O que nos espere ;-)

sábado, 10 de enero de 2009

Back

Por primera vez en un tiempo que ahora se me antoja larguísimo, dispongo de tiempo libre para mí sola.

Feliz Anio Nuevo.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Un día en cámara lenta

8:05
Espero refunfuniando el bus que ya lleva 11 minutos (!!!) de atraso.

8:09
Me encuentro un celular en el asiento de atrás del bus retrasado.

10:10
Llama mi jefa. "Vas a venir a la reunión o no?". El segundo miércoles que se me olvida la reunión de las 10.

14:15
Breve reunión de "feedback" después de un anio de labores y 8 semanas antes de la evaluación de rigor.
Jefa: -Necesitas ser más....
Yo: -......comunicativa.

14:25
Mi jefa me da una carta en la que se lee: Aumento de sueldo.

16:50
Hago el oso de mandar un email a una lista con una información que alguien (el autor de la información) envió a la misma lista a las 16:48.

17:30
El tipo buenón de pelo largo al que miro siempre de reojo cuando lo veo en alguna asamblea o en el comedor de la empresa -ni idea quién será ni en qué división trabaja- me saluda cuando nos encontramos a la salida del edificio.

18:05 - 18:20
Por fin encuentro una oportunidad de mirar gente pasar. Estoy en una estación de metro bastante transitada en donde está la oficina de remesas. Hoy la oficina atiende a ritmo de tortuga y mientras los dos africanos al frente mío en la fila siguen exasperándose, yo miro los adolescentes descriteriados, las viejitas en sus abrigos de pieles, las mamás con ninios, los grupos de amigas, las parejas.

19:00
Paso por un momento de transparencia en el supermercado. La cajera recoge las cosas que puse sobre la banda, las pone detrás de ella y comienza a registrar las cosas del siguiente cliente.

19:25
No me repongo de la sorpresa de leer un email de alguien absolutamente inesperado. Aunque cariniosa y respetuosa, me desconcierta que esta persona me trate de usted después de tantísimos anios y tanta agua bajo los puentes. Le respondo tuteándola.

jueves, 27 de noviembre de 2008

De cómo volverse el alma de la fiesta

Para decepción de la clientela de este blog que me conoce de antes, este post no va de ponerse la seniora borrachera y salir a departir con todos en la fiesta (y no porque no haya anécdotas que contar, sino porque el asunto con todo lo cotidiano que llegó a ser, hoy simplemente ya no lo es y se convirtió en eso, en anécdota).

Jódase una mano y véndesela (o bueno, si tiene tripas para la actuación, obvie el primer paso). Absolutamente todo el mundo se detendrá a verlo y no dejarán de preguntarle qué fue lo que hizo. No deje de responder con estoicismo -"Alt werden", porque ya es la tercera vez en el anio que organiza el performance de la venda. Para rematar, váyase a jugar bolos con sus companieros y haga hasta monionas con la izquierda.