Se avecina trasteo doméstico después de haber pasado la temporada más larga en mi biografía en un único domicilio -casi 10 años, cuando vivía con mis padres juntos tendían a mudarse cada 7 años, mi récord era hasta ahora 8 años en mi último domicilio bogotano-.
Me voy al norte pero sigo al oriente de la ciudad. Cambio la vecindad del Rin por la del Düssel (que, no se olvide y no me canso de insistir, es el aportante del nombre de Düsseldorf, esta bella capital de departamento), la de la reserva natural Urdenbacher Kamp y el bosque de Garath por la del del bosque de Düsseldorf y una vieja mina de carbón vuelta lago, el Unterbacher See. Igual sigo rodeada de naturaleza a la mano, aunque sea man made y (era requisito número uno) estaré aún más cerca del trabajo, aun cuando la ciclorruta es más mehh.
Mostrando las entradas con la etiqueta sin (con) raíces. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta sin (con) raíces. Mostrar todas las entradas
sábado, 23 de septiembre de 2017
miércoles, 3 de agosto de 2016
Dicha de verano
Y en menos de nada lleva el verano 800 años aunque las vacaciones escolares en realidad hayan comenzado hace apenas 3 semanas, las condiciones luminosas hasta tarde ya son normales y no joden, pocos pero alcanzó a haber algunos días de sandalia, no llovió el día de mi cumpleaños pero sí estuvo gris.
2016 se escurría en sus rutinas hasta fines de mayo con un fin de semana alargado a partir de una reunión de trabajo un viernes en Berlín. Berlín del alma siempre vale la pena la visita, esta vez me quedé en un barrio occidental en donde nunca pasó nada ni en tiempos del muro ni ahora y se sintió muy raro y conocí personalmente a alguien de Twitter. Junio tuvo dos excursiones a Amsterdam, una a principios del mes en compañía de mi alma gemela y la otra a finales con mis hermanos y sobrino. El encuentro con los -medio- hermanos estuvo muy emotivo por la presencia del mayor y su hijo cincoañero que viven en Colombia (se fueron de nuestra natal Bogotá a Cali hace 2 años) y con quien no hablaba largo y tendido desde hacía más de 30 años -a sobrino sí lo conocía pero con él el trato había sido 0-, todo en el marco de una festividad muy alegre del hermano menor que vive en Holanda hace ya años y ya es como de la casa, como pasa también con el alma gemela.
La visita familiar se replicó en mi domicilio düsseldorfeño a principios de julio. De haber un solo especímen M. en esta casa pasó a haber 4 de un momento para otro. Aún digiero la avalancha de cheveridad de aquellos días. Me alegro mucho de que mis hermanos sean y estén ahí. El sobrino fue un capítulo aparte de aprendizaje y disfrute por parte de esta respetable señora que se quedó vistiendo santos por ese lado.
A fines de julio tuve otro encuentro afortunado y raro, uno de los personajes de mi biografía, mi roommate de 7 años en Bogotá, estaba de paso en Hamburgo. Al lado del tiempo familiar, esas 11 horas con este hombre cuentan entre las más preciadas del año, de la vida, de los recuerdos.
Soy dichosa.
2016 se escurría en sus rutinas hasta fines de mayo con un fin de semana alargado a partir de una reunión de trabajo un viernes en Berlín. Berlín del alma siempre vale la pena la visita, esta vez me quedé en un barrio occidental en donde nunca pasó nada ni en tiempos del muro ni ahora y se sintió muy raro y conocí personalmente a alguien de Twitter. Junio tuvo dos excursiones a Amsterdam, una a principios del mes en compañía de mi alma gemela y la otra a finales con mis hermanos y sobrino. El encuentro con los -medio- hermanos estuvo muy emotivo por la presencia del mayor y su hijo cincoañero que viven en Colombia (se fueron de nuestra natal Bogotá a Cali hace 2 años) y con quien no hablaba largo y tendido desde hacía más de 30 años -a sobrino sí lo conocía pero con él el trato había sido 0-, todo en el marco de una festividad muy alegre del hermano menor que vive en Holanda hace ya años y ya es como de la casa, como pasa también con el alma gemela.
La visita familiar se replicó en mi domicilio düsseldorfeño a principios de julio. De haber un solo especímen M. en esta casa pasó a haber 4 de un momento para otro. Aún digiero la avalancha de cheveridad de aquellos días. Me alegro mucho de que mis hermanos sean y estén ahí. El sobrino fue un capítulo aparte de aprendizaje y disfrute por parte de esta respetable señora que se quedó vistiendo santos por ese lado.
A fines de julio tuve otro encuentro afortunado y raro, uno de los personajes de mi biografía, mi roommate de 7 años en Bogotá, estaba de paso en Hamburgo. Al lado del tiempo familiar, esas 11 horas con este hombre cuentan entre las más preciadas del año, de la vida, de los recuerdos.
Soy dichosa.
domingo, 9 de noviembre de 2014
Some things never change
Más de 20 y pico de años después, irse a dar vueltas al centro de Bogotá sigue siendo un plan con H. http://sombrerodelahogado.blogspot.de/2011/02/i-was-in-all-those-scenes.html?m=0
Etiquetas:
amigas,
bogotá,
el tiempo pasa,
gestas juveniles,
sin (con) raíces
domingo, 10 de marzo de 2013
Terapia
De adulta fue que comencé a darme cuenta de que la normalidad de mi infancia no era tan normal. Un ejemplo es el lugar de residencia que escogieron mis padres. Eso significó largas horas en compañía apenas de los montones de libros que mi papá compraba por baratos pero que no leía mientras que comenzaba la programación de televisión a las 4:30 pm entre semana o hasta que mis padres se levantaran -tarde- los fines de semana.
Algún día comenzaron a llevarme a cine a la nocturna con ellos, por alta pude entrar desde los 9 a películas de 12, así que yo ya desde esa tierna edad llegaba a la casa a las 11:30, 12, a madrugar al colegio al otro día a las 5:30. Recuerdo un cuento que leí en una revista de Avianca que mi padre traía de sus viajes en esa época de una niña que se les quedaba a los padres en un cine y desde entonces se quedó a vivir ahí. Jamás sospeché que esa pudiera ser una metáfora de aquel momento que vivía.
También hay que reconocer que esa suerte de indiferencia ayudó bastante a que yo me quedara aquí y a que sobrelleve bien el abandono de mi progenitor (próximamente, conmemoración del 4° aniversario) y más o menos bien mi separación (no se pierda la posible alusión al 2° aniversario). Hasta me va mejor: a pesar de seguir igual de sola, al menos estoy menos insegura, tengo una calidad de vida que me gusta más y mis derechos ciudadanos son menos pisoteados. Y hasta soy extrañada por algunos otros, por fin.
Algún día comenzaron a llevarme a cine a la nocturna con ellos, por alta pude entrar desde los 9 a películas de 12, así que yo ya desde esa tierna edad llegaba a la casa a las 11:30, 12, a madrugar al colegio al otro día a las 5:30. Recuerdo un cuento que leí en una revista de Avianca que mi padre traía de sus viajes en esa época de una niña que se les quedaba a los padres en un cine y desde entonces se quedó a vivir ahí. Jamás sospeché que esa pudiera ser una metáfora de aquel momento que vivía.
También hay que reconocer que esa suerte de indiferencia ayudó bastante a que yo me quedara aquí y a que sobrelleve bien el abandono de mi progenitor (próximamente, conmemoración del 4° aniversario) y más o menos bien mi separación (no se pierda la posible alusión al 2° aniversario). Hasta me va mejor: a pesar de seguir igual de sola, al menos estoy menos insegura, tengo una calidad de vida que me gusta más y mis derechos ciudadanos son menos pisoteados. Y hasta soy extrañada por algunos otros, por fin.
Etiquetas:
bogotá,
cinito,
colombilastres,
disonancias,
einsam,
esto es Deutschland,
familia,
neura,
sin (con) raíces
lunes, 7 de mayo de 2012
(Manifiesto)^-1
@11amber11 publica un manifiesto por la conservación de la nacionalidad colombiana habiendo migrado a Europa. Respeto profundamente su sentir, pero no lo comparto. No pretendo rebatir ninguno de sus argumentos, nada más exponer mi sentimiento diferente al respecto.
Yo sí adopté la nacionalidad alemana. He tenido obstáculos que no hubiera tenido de seguir siendo colombiana (ejemplo: un alemán necesita visa a Rusia) o he perdido supuestas ventajas (ejemplo: un colombiano ya no necesita visa a Turquía). Pero de otra parte se acabaron las idas a la oficina de extranjería, las declaraciones extras en la policía, la inseguridad del estatus de inmigrante. Sin haberme vuelto alemana mi inminente separación hubiera sido mucho más difícil. No está de más la inmunidad diplomática para despotricar de los impuestos que pago, las güevonadas que hacen los políticos, las plastedades que plagan este país o para alegrarme por fin de una buena selección nacional de fútbol. No creo que eso me haya vuelto mejor persona, solo simplifiqué algunos aspectos de la vida práctica.
La sociedad alemana integra pero a regañadientes y por allá a la 5° generación, así que soy perfectamente consciente de que jamás seré 100% percibida como paisana por estas buenas gentes. Me cambié la nacionalidad, no los nombres, así que a mis apellidos igual los seguirán discriminando porque estadísticamente aquí la gente de apellidos hispanos es mala paga. Para el efecto, lo que diga el pasaporte importa un rábano. No me siento vendepatrias de haberlo cambiado, mucho menos orgullosa del que tuve antes ni del que tengo ahora (de mi licencia de conducción alemana si me siento muy orgullosa porque fue con repetición de examen y todo). Lo colombiano no me lo podré quitar con nada, ni siquiera con lo que diga un papel que toca tener. Se supone que ahora dizque puedo recuperar el papelito colombiano sin perder el alemán, espero nada más que el diablo procrastinador de esas tareas jartas (ay, la declaración de impuestos, la cuenta de la luz, los objetivos del trabajo) se descuide para ponerme a ello. Al menos para que no me regañen los del DAS cuando pretenda entrar de nuevo a Colombia.
Yo sí adopté la nacionalidad alemana. He tenido obstáculos que no hubiera tenido de seguir siendo colombiana (ejemplo: un alemán necesita visa a Rusia) o he perdido supuestas ventajas (ejemplo: un colombiano ya no necesita visa a Turquía). Pero de otra parte se acabaron las idas a la oficina de extranjería, las declaraciones extras en la policía, la inseguridad del estatus de inmigrante. Sin haberme vuelto alemana mi inminente separación hubiera sido mucho más difícil. No está de más la inmunidad diplomática para despotricar de los impuestos que pago, las güevonadas que hacen los políticos, las plastedades que plagan este país o para alegrarme por fin de una buena selección nacional de fútbol. No creo que eso me haya vuelto mejor persona, solo simplifiqué algunos aspectos de la vida práctica.
La sociedad alemana integra pero a regañadientes y por allá a la 5° generación, así que soy perfectamente consciente de que jamás seré 100% percibida como paisana por estas buenas gentes. Me cambié la nacionalidad, no los nombres, así que a mis apellidos igual los seguirán discriminando porque estadísticamente aquí la gente de apellidos hispanos es mala paga. Para el efecto, lo que diga el pasaporte importa un rábano. No me siento vendepatrias de haberlo cambiado, mucho menos orgullosa del que tuve antes ni del que tengo ahora (de mi licencia de conducción alemana si me siento muy orgullosa porque fue con repetición de examen y todo). Lo colombiano no me lo podré quitar con nada, ni siquiera con lo que diga un papel que toca tener. Se supone que ahora dizque puedo recuperar el papelito colombiano sin perder el alemán, espero nada más que el diablo procrastinador de esas tareas jartas (ay, la declaración de impuestos, la cuenta de la luz, los objetivos del trabajo) se descuide para ponerme a ello. Al menos para que no me regañen los del DAS cuando pretenda entrar de nuevo a Colombia.
Etiquetas:
colombilastres,
disonancias,
esto es Deutschland,
sin (con) raíces,
so it goes
domingo, 28 de marzo de 2010
Refuerzos
Llegó la hora de un replanteamiento difícil pero mandatory.
Un fin de semana en la capital del otrora imperio espanhol -imposible dejar de pensar de dónde salió toda la plata para eso que tenía en frente, muy mamerta de mi parte, I know-, con otras amigas, ayudando y disfrutando en donde y cuanto pudiera -y vaya si lo hice en el reencuentro con una pareja amigota de los viejos buenos tiempos que también anda por allá, todavía cargo con ese guayabo / resaca-, y el siguiente con una de las amigas de Colombia que más echo de menos y con quien tuve el privilegio de compartir casi 48 horas seguidas me dejaron en forma para lo que se me viene pierna arriba.
Como bien sabe burlarse el entranhable ser pastuso que me acogió en Madrid, si vienen a visitarme a Düsseldorf es que me quieren mucho. Ella ya estuvo por aquí, valga la aclaración.
Lo bueno de las treintonas es que ya estamos más aterrizadas, somos más glamorosas y nos meten menos los dedos en la jeta. Ya no estamos como para. Claro que si nos toca, cerramos filas y hacemos todo lo posible por ofrecer "wellness para el alma", porque sabemos y podemos darlo. Otra cosa es que todas lo reciban, pero se cumple con haber "dado feedback", como dicen en mi empresa.
La amargura fingida contra los galanes en nuestros veintes se torna en auténtica en esta treintena. Inevitable: todos, absolutely all, resultan siendo unos malparidos que no son dignos de nuestro querer. Y ahí seguimos a la pata de ellos, o ellos a la de nosotras. Triste la condición humana.
Anio de decisiones. La fuerza esté con nosotras.
Un fin de semana en la capital del otrora imperio espanhol -imposible dejar de pensar de dónde salió toda la plata para eso que tenía en frente, muy mamerta de mi parte, I know-, con otras amigas, ayudando y disfrutando en donde y cuanto pudiera -y vaya si lo hice en el reencuentro con una pareja amigota de los viejos buenos tiempos que también anda por allá, todavía cargo con ese guayabo / resaca-, y el siguiente con una de las amigas de Colombia que más echo de menos y con quien tuve el privilegio de compartir casi 48 horas seguidas me dejaron en forma para lo que se me viene pierna arriba.
Como bien sabe burlarse el entranhable ser pastuso que me acogió en Madrid, si vienen a visitarme a Düsseldorf es que me quieren mucho. Ella ya estuvo por aquí, valga la aclaración.
Lo bueno de las treintonas es que ya estamos más aterrizadas, somos más glamorosas y nos meten menos los dedos en la jeta. Ya no estamos como para. Claro que si nos toca, cerramos filas y hacemos todo lo posible por ofrecer "wellness para el alma", porque sabemos y podemos darlo. Otra cosa es que todas lo reciban, pero se cumple con haber "dado feedback", como dicen en mi empresa.
La amargura fingida contra los galanes en nuestros veintes se torna en auténtica en esta treintena. Inevitable: todos, absolutely all, resultan siendo unos malparidos que no son dignos de nuestro querer. Y ahí seguimos a la pata de ellos, o ellos a la de nosotras. Triste la condición humana.
Anio de decisiones. La fuerza esté con nosotras.
Etiquetas:
albricias,
amigas,
colombilastres,
disonancias,
frauen,
galanes,
gestas juveniles,
otros parajes,
sin (con) raíces,
vista 180°
domingo, 30 de agosto de 2009
Jahrestag
Décimo aniversario.
Hay mucho qué celebrar.
Hay mucho qué celebrar.
Etiquetas:
albricias,
evolution,
sin (con) raíces
viernes, 7 de agosto de 2009
Güerfanita
Es extrania esta sensación de estar huérfana de padre nada más por mero capricho suyo y no porque en realidad "lo haya dispuesto el destino". No es que me haga tanta falta: al contrario, debo admitir con algo de remordimiento que me siento hasta -gasp- un poco liberada.
El es el imbécil del paseo, no yo. No senior, no más.
Pero lo digo sin rencores, que conste en el acta.
De todos modos, saludos y alles Gute.
El es el imbécil del paseo, no yo. No senior, no más.
Pero lo digo sin rencores, que conste en el acta.
De todos modos, saludos y alles Gute.
Etiquetas:
familia,
neura,
sin (con) raíces
lunes, 27 de julio de 2009
Coming back home
No dejo de sentirme un poco extrania cuando regreso al interior de las fronteras alemanas y me siento como regresando a casa porque ya puedo entender los avisos y lo que dice la gente por la calle y sé lo que hay que hacer.
Like coming back home. Liebes Zuhause.
Like coming back home. Liebes Zuhause.
Etiquetas:
disonancias,
evolution,
sin (con) raíces
jueves, 9 de julio de 2009
Que yo no soy así
El fin de semana me encontré con este artículo por casualidad.
Cuando terminé de leerlo, no sé por qué cuernos estaba anegada en lágrimas.
Será porque yo no puedo decir lo mismo?
Cuando terminé de leerlo, no sé por qué cuernos estaba anegada en lágrimas.
Será porque yo no puedo decir lo mismo?
Etiquetas:
colombilastres,
sin (con) raíces
domingo, 12 de abril de 2009
Lamento de cajón
Oh por Dios.
A qué hora fue que este blog cumplió cuatro anios y yo ni me di cuenta?
So it goes.
A qué hora fue que este blog cumplió cuatro anios y yo ni me di cuenta?
So it goes.
Etiquetas:
albricias,
sin (con) raíces
viernes, 13 de marzo de 2009
Otro retorno
Este es el segundo retorno de Colombia desde que este blog existe.
Me aterra cuánto sigue creciendo Bogotá y cuánto se me ha europeizado la visión.
Todos en Colombia me parecieron alegres, dedicados, entusiastas, etc. -hasta los de la Registraduría cuando fui dizque a renovar la cédula (documento de identidad).
Claro que al segundo día ya había perdido la amabilidad y me había dejado caer de nuevo en los finos modales bogotanos.
Düsseldorf y mi trabajo lo lograron: por fin regreso con saudades colombianas.
PS: Desde el regreso Düsseldorf no ha dejado de parecerme un desierto inhabitado y silencioso. (No perder de vista que vivo en un plácido suburbio, alejado del centro).
Me aterra cuánto sigue creciendo Bogotá y cuánto se me ha europeizado la visión.
Todos en Colombia me parecieron alegres, dedicados, entusiastas, etc. -hasta los de la Registraduría cuando fui dizque a renovar la cédula (documento de identidad).
Claro que al segundo día ya había perdido la amabilidad y me había dejado caer de nuevo en los finos modales bogotanos.
Düsseldorf y mi trabajo lo lograron: por fin regreso con saudades colombianas.
PS: Desde el regreso Düsseldorf no ha dejado de parecerme un desierto inhabitado y silencioso. (No perder de vista que vivo en un plácido suburbio, alejado del centro).
Etiquetas:
otros parajes,
sin (con) raíces
miércoles, 28 de enero de 2009
Casi muere un blog
En lo que va de 2009 a este blog se le comieron la lengua los ratones. Sin razones especiales ni conscientes. Así no más.
Será por haber caído en cuenta tantísimas veces de estarle contando un post aquí escrito a mi hermano?
O por haberme acostumbrado a contarle a él las cosas que normalmente hubiera escrito aquí?
La visita me reconcilió con la figura paterna, dejó caer sobre mí la sensación de estar más vieja de lo que pensaba (viendo fotos de tanta gente desconocida, los que dejé de ver siendo bebés o los que han nacido entre tanto), me recordó que no ando con las raíces tan al aire como sentía y, según parece, también casi que acaba con este blog.
Será por haber caído en cuenta tantísimas veces de estarle contando un post aquí escrito a mi hermano?
O por haberme acostumbrado a contarle a él las cosas que normalmente hubiera escrito aquí?
La visita me reconcilió con la figura paterna, dejó caer sobre mí la sensación de estar más vieja de lo que pensaba (viendo fotos de tanta gente desconocida, los que dejé de ver siendo bebés o los que han nacido entre tanto), me recordó que no ando con las raíces tan al aire como sentía y, según parece, también casi que acaba con este blog.
Etiquetas:
disonancias,
familia,
sin (con) raíces
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
