Lo malo de ausentarse tanto tiempo es que uno no sabe ni por dónde comenzar. El 2019 transcurrió en el nuevo domicilio (a orillas del Düssel y en donde no pasa nada, el domicilio anterior era la esquina del movimiento en comparación: pasaban al menos los erizos) y sin asomarse ni siquiera por aquí.
Angie sigue ahí, pero no pudo irse de feliz ocaso. Su figura opacó a su partido, a su sucesora le quedaron grandes los zapatos y ahora los lobos a los que Angie les pusiera la pata salen de sus grutas, más calvos pero haciendo de cuenta que aún siguen en 2005.
El AfD sigue ahí, ganando fuerza en el oriente, mostrando cada vez más las garras nazis.
El corona virus se impuso, recuerdo el titular pequeñito en una esquina de una nueva enfermedad en China cuando comenzó el año y estábamos todos impresionados con las fotos de los incendios australianos y vea dónde va el bicho ese 2 meses después, unos 3000 muertos en todo el mundo, ya hizo su triunfal entrada en casi todos los continentes (Oceanía no sé). Por todo el alboroto y las medidas (mi empleador canceló todas las reuniones y viajes internacionales, cerró los casinos, entre otros) siento un ligero deja-vu con el 11 de septiembre.
Yo sigo aquí, ya ni me quejo del mucho trabajo y los pocos recursos porque sería como quejarse del mal clima o de la carestía. Tampoco me quejo de la soledad: si sigo sola es porque la gana se me da. El online dating caro no me dio sino rechazos los primeros dos meses (ni que hubiera puesto las fotos de Quasimoda) y por allá no volví a pesar de la inversión. Mis amigos que me quieren me insinúan con toda la diplomacia del mundo que yo debiera cambiar cositas (mi aspecto, mis rutinas) pero es en este punto donde el ser tranquilo que ahora aspiro a ser se embala, se da cabezazos contra la pared y dice: si es así, entonces sola (miserable pero tranquila) y nos vamos todos para nuestra mierda, mucho gusto, buenas noches a todos.
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martes, 3 de marzo de 2020
sábado, 23 de septiembre de 2017
Mudanza
Se avecina trasteo doméstico después de haber pasado la temporada más larga en mi biografía en un único domicilio -casi 10 años, cuando vivía con mis padres juntos tendían a mudarse cada 7 años, mi récord era hasta ahora 8 años en mi último domicilio bogotano-.
Me voy al norte pero sigo al oriente de la ciudad. Cambio la vecindad del Rin por la del Düssel (que, no se olvide y no me canso de insistir, es el aportante del nombre de Düsseldorf, esta bella capital de departamento), la de la reserva natural Urdenbacher Kamp y el bosque de Garath por la del del bosque de Düsseldorf y una vieja mina de carbón vuelta lago, el Unterbacher See. Igual sigo rodeada de naturaleza a la mano, aunque sea man made y (era requisito número uno) estaré aún más cerca del trabajo, aun cuando la ciclorruta es más mehh.
Me voy al norte pero sigo al oriente de la ciudad. Cambio la vecindad del Rin por la del Düssel (que, no se olvide y no me canso de insistir, es el aportante del nombre de Düsseldorf, esta bella capital de departamento), la de la reserva natural Urdenbacher Kamp y el bosque de Garath por la del del bosque de Düsseldorf y una vieja mina de carbón vuelta lago, el Unterbacher See. Igual sigo rodeada de naturaleza a la mano, aunque sea man made y (era requisito número uno) estaré aún más cerca del trabajo, aun cuando la ciclorruta es más mehh.
lunes, 29 de junio de 2015
Verano
Se instala el verano como si nunca se hubiera ido, como si todo hubiera estado reventando de verdor y soltando motas y polen desde siempre. A veces llueve y no hace tanto calor -ah, como días bogotanos-, a veces salta el termómetro y a mi yo tropical de montaña para quien el calor siempre fue ocio le cuesta mucho trabajo escoger qué ponerse.
Novedoso en este verano 2015:
Ha hecho mucho viento, no lo recuerdo de antes. Es un viento ameno y juguetón, me da emoción poder sumergirme en él, pero cuando sopla más fuerte ya no se puede pedalear -o sí se puede, pero esforzándose mucho más-.
Llegan los loritos a Urdenbach. Me extraña que no se hayan instalado antes.
Limpié las ventanas de mi casa. La última vez fue hace 2 años y con el resultado de ayer siento como si hubiera vivido en penumbras este tiempo.
Ya decidí que me gusta más tener estaciones.
Novedoso en este verano 2015:
Ha hecho mucho viento, no lo recuerdo de antes. Es un viento ameno y juguetón, me da emoción poder sumergirme en él, pero cuando sopla más fuerte ya no se puede pedalear -o sí se puede, pero esforzándose mucho más-.
Llegan los loritos a Urdenbach. Me extraña que no se hayan instalado antes.
Limpié las ventanas de mi casa. La última vez fue hace 2 años y con el resultado de ayer siento como si hubiera vivido en penumbras este tiempo.
Ya decidí que me gusta más tener estaciones.
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viernes, 24 de abril de 2015
Iglesias
En menos de dos semanas he asistido a dos misas. Creo que nunca en mi vida había estado en misa tan frecuentemente. Ambas misas católicas y en ambos casos curas hardcore y regañones. Esto viene a pasarme en Alemania, el país del que pensara que por estar en la ultraarchicivilizada Europa ya se había desentendido de esos lastres.
Nada más alejado de la realidad. Alemania le es fiel a sus iglesias cristianas. No en vano el papa pasado fue de estas tierras. Los domingos NO se trabaja. El idioma alemán se consolidó como tal cuando un cura tradujo la Biblia del latín a la jerigonza que se hablaba en ese entonces en el Sacro Imperio Romano. Hay dos partidos que tienen el adjetivo "cristiano" en el nombre, nefastos y en el poder. Pertenecer a la iglesia no es sólo asunto de fe: quienes pertenecen oficialmente a las iglesias católica o protestante les aportan mensualmente 4% de su salario. Si uno quiere cesar su aporte tiene que presentar renuncia formal, es decir, ir a una oficina, llenar un formulario y firmar*. Le queda a uno 4% más del sueldo pero se pierde el derecho a los sacramentos -supongo que el único que queda disponible es la extremaunción- y sobre todo a los servicios que ofrecen -las guarderías son de los más apetecidos-.
*: De los típicos cuentos de ciencia ficción que cuestan creer al principio en estas tierras. Poner en el mismo cajón con el impuesto de televisión y el empadronamiento e impuesto del perro.
El formulario de empadronamiento tiene el campo "Iglesia" con los cuadraditos "católica", "protestante" para rellenar con una X. Cuando lo llené por vez primera yo ya la tenía muy clara y dejé esa área en blanco, así que gracias a Dios nunca se han quedado esos bandidos con lo que gano con el sudor de mi frente.
Pero yo también aprovecho tanto fervor. Disfruto de los festivos que imponen -en ese sentido el catolicismo es mejor que los demás y por eso Mayo/Junio en Renania del Norte parecen que fueran en un calendario colombiano-, soporto las campanadas que los curas locos dejan sonar por cuartos de hora completos -en los últimos 10 años he vivido en dos ciudades y en cada una he tenido una iglesia a menos de 200 m de mi casa-, comparto los ritos que amigos y conocidos celebran. Ya he estado en un bautizo, una primera comunión y una boda. En un mes asistiré a una confirmación protestante (creo que los protestantes se ahorran un sacramento y tienen un paquete "comunión+confirmación-todo en uno") y espero que aún no me toque asistir a ningún entierro.
Nada más alejado de la realidad. Alemania le es fiel a sus iglesias cristianas. No en vano el papa pasado fue de estas tierras. Los domingos NO se trabaja. El idioma alemán se consolidó como tal cuando un cura tradujo la Biblia del latín a la jerigonza que se hablaba en ese entonces en el Sacro Imperio Romano. Hay dos partidos que tienen el adjetivo "cristiano" en el nombre, nefastos y en el poder. Pertenecer a la iglesia no es sólo asunto de fe: quienes pertenecen oficialmente a las iglesias católica o protestante les aportan mensualmente 4% de su salario. Si uno quiere cesar su aporte tiene que presentar renuncia formal, es decir, ir a una oficina, llenar un formulario y firmar*. Le queda a uno 4% más del sueldo pero se pierde el derecho a los sacramentos -supongo que el único que queda disponible es la extremaunción- y sobre todo a los servicios que ofrecen -las guarderías son de los más apetecidos-.
*: De los típicos cuentos de ciencia ficción que cuestan creer al principio en estas tierras. Poner en el mismo cajón con el impuesto de televisión y el empadronamiento e impuesto del perro.
Pero yo también aprovecho tanto fervor. Disfruto de los festivos que imponen -en ese sentido el catolicismo es mejor que los demás y por eso Mayo/Junio en Renania del Norte parecen que fueran en un calendario colombiano-, soporto las campanadas que los curas locos dejan sonar por cuartos de hora completos -en los últimos 10 años he vivido en dos ciudades y en cada una he tenido una iglesia a menos de 200 m de mi casa-, comparto los ritos que amigos y conocidos celebran. Ya he estado en un bautizo, una primera comunión y una boda. En un mes asistiré a una confirmación protestante (creo que los protestantes se ahorran un sacramento y tienen un paquete "comunión+confirmación-todo en uno") y espero que aún no me toque asistir a ningún entierro.
viernes, 8 de agosto de 2014
Naturaleza - Pájaros
Serán los años o lo emocionante que es mi barrio que de un tiempo para acá reparo en la población de pájaros que también son vecinos.
Están las golondrinas, flechitas aladas, que como dice la canción, sólo se ven en verano -también me asombró en su momento probar que el agua del mar es salada-. Cuando llega el atardecer comienza todo el mundo pajaril a canturrear. Gorriones de pecho amarillo, gorriones de pecho azul, gorriones cafés de cabeza roja. Andan en bandada y se ven tiernos por el tamaño, si fueran más grandes asustarían esos grupos. Las que más se escuchan son las mirlas, que más que cantar, parlotean. Les gusta pararse en un sitio especialmente prominente (la punta de un techo de tres aguas, la esquina del techo de un edificio, la rama más alta de un árbol alto) y de ahí echar sus discursos. Después de unas 3 estrofas hacen pausa, supongo que para escuchar la respuesta que les da otra mirla parada en otro lugar prominente, luego cantan otros tres párrafos, se detienen, y así.
Y están los que no cantan ni son bonitos ni se comen los mosquitos. Los de más clase, los cuervos, que se asoman muy esporádicamente. Las pobres urracas que parecen enchalecadas con su cuerpo blanco y el resto del cuerpo negro, con ese rabo enorme que no las deja ni mal caminar, con esos graznidos espantosos que no creo que ni a ellas mismas les guste. Y los tórtolos, que son más grandes que las palomas normales y tienden a sentarse en ramas delgadas que se doblan con su peso, emparejaditos, todo el día con su currucucú o correteando a los tórtolos intrusos.
Algún día de fin de semana me di cuenta de que mi balcón era parte del escenario en disputa de los tórtolos. Pobre balcón está abandonado a su suerte so pretexto de que el que ponía plantas allí y lo cuidaba se fue del apartamento y de mi vida. Supe de dónde era que salían semejantes cagajonazos que encontraba (ingenuamente llegué a pensar en la notable digestión de los gorriones). Lo peor fue que tener que asumir el rol de tórtolo y entrar a terciar en el asunto marcando mi territorio. Más de una vez tuve que salir al balcón a espantarlos. Recordé el tip de algún conocido y ahora el balcón a su descuido suma una bella decoración de tenedores de plástico puestos cabeza arriba en la baranda. (El resultado final me recordó esta dizque obra de arte que embellece una glorieta en Düsseldorf ). Desde entonces no he vuelto a encontrar cagajonazos.
Ojalá no me de por caminar dando salticos y reburujar el piso con el pico.
Están las golondrinas, flechitas aladas, que como dice la canción, sólo se ven en verano -también me asombró en su momento probar que el agua del mar es salada-. Cuando llega el atardecer comienza todo el mundo pajaril a canturrear. Gorriones de pecho amarillo, gorriones de pecho azul, gorriones cafés de cabeza roja. Andan en bandada y se ven tiernos por el tamaño, si fueran más grandes asustarían esos grupos. Las que más se escuchan son las mirlas, que más que cantar, parlotean. Les gusta pararse en un sitio especialmente prominente (la punta de un techo de tres aguas, la esquina del techo de un edificio, la rama más alta de un árbol alto) y de ahí echar sus discursos. Después de unas 3 estrofas hacen pausa, supongo que para escuchar la respuesta que les da otra mirla parada en otro lugar prominente, luego cantan otros tres párrafos, se detienen, y así.
Y están los que no cantan ni son bonitos ni se comen los mosquitos. Los de más clase, los cuervos, que se asoman muy esporádicamente. Las pobres urracas que parecen enchalecadas con su cuerpo blanco y el resto del cuerpo negro, con ese rabo enorme que no las deja ni mal caminar, con esos graznidos espantosos que no creo que ni a ellas mismas les guste. Y los tórtolos, que son más grandes que las palomas normales y tienden a sentarse en ramas delgadas que se doblan con su peso, emparejaditos, todo el día con su currucucú o correteando a los tórtolos intrusos.
Algún día de fin de semana me di cuenta de que mi balcón era parte del escenario en disputa de los tórtolos. Pobre balcón está abandonado a su suerte so pretexto de que el que ponía plantas allí y lo cuidaba se fue del apartamento y de mi vida. Supe de dónde era que salían semejantes cagajonazos que encontraba (ingenuamente llegué a pensar en la notable digestión de los gorriones). Lo peor fue que tener que asumir el rol de tórtolo y entrar a terciar en el asunto marcando mi territorio. Más de una vez tuve que salir al balcón a espantarlos. Recordé el tip de algún conocido y ahora el balcón a su descuido suma una bella decoración de tenedores de plástico puestos cabeza arriba en la baranda. (El resultado final me recordó esta dizque obra de arte que embellece una glorieta en Düsseldorf ). Desde entonces no he vuelto a encontrar cagajonazos.
Ojalá no me de por caminar dando salticos y reburujar el piso con el pico.
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jueves, 13 de febrero de 2014
Una vecina mala gente
La vecina octogenaria ya se convirtió en nonagenaria. Después de 6 años de indiferencia vecinal mía, ella se empeña en que seamos buenas vecinas. Nunca ha dejado de insistir en hacer de mí la vecina que ella sueña, pero hasta ahora me había quedado muy cómodo hacerme la loca porque siempre lo hacía regañándome y reprochándome. No olvidar que su apartamento apesta a bar de mala muerte por su fumadera, la escalera queda apestando a lo mismo cuando ella abre su puerta. [Dato: fumar no necesariamente mata, vean este ejemplo]. Y no es que esté íngrima sola: el hijo viene a verla los domingos y entre semana, también tiene una amiga que la visita (me doy cuenta cuando la visitante deja su rollator -en inglés "walking frame" y en español no encuentro- junto a la puerta del edificio) y consiguió chantajear al vecino cubano para que vaya a verla arrojándose a llorar a sus brazos cuando él le abrió la puerta una vez que ella fue a pedirle que la visitara. Eso me lo contó él cuando nos encontramos alguna vez en el sótano, también haciéndole publicidad a la señora: "Tu deberíah también ir a verla".
Pero la señora cambió su approach la semana pasada. Llegó el lunes muy decente a invitarme a su casa. Con mucho esfuerzo para no desviar la mirada al cielo asentí ir a verla y jugar parqués (el nombre alemán del parqués es divertido, se llama "no te enojes"), pero ese lunes mismo no podía, todavía me faltaba hablar con mi mamá por Skype. Todo el resto de la semana llegué tarde. El viernes llegué a eso de las 19:30, cansada y con ganas de tomarme una cervecita que había comprado, nada más para que doña vecina llegara inmediatamente a tocar a la puerta (no he querido cambiarle la pila al timbre de arriba -es un ridículo timbre de pila!!- precisamente para no tener que oír los timbrazos de la señora en cuestión). Renegué en buen español y no abrí. Mis eventuales propósitos de ir a hacerle una visitica corta se fueron al cuerno.
Maldita vieja, consiguió hacerme sentir mala gente, pero mi vana rebeldía es tanta que prefiero mis remordimientos a tener que ir a verla.
Adenda: La buena señora no se cansa de insistir. La he pillado tocando a la puerta una que otra vez desde el ojo mágico. También hemos tenido (a junio de 2014) otros dos encontrones. El primero, en el cual no sé por qué cuernos abrí la puerta, comenzó ella con su perorata "usted quedó que iba a venir a verme", "vea que yo tan sola", etc. Cuando puso cara de cordero degollado, no encontré otra que decir "qué pena, no tengo tiempo" y tirarle la puerta en la cara. El segundo fue el fin de semana pasado, yo llegaba cargando mi canasta de botellas de agua y ella me esperaba con su puerta de par en par (de lo que puede darse cuenta cualquier cristiano que llega al edificio por la peste tabacalera que sale de su apartamento). "Ah, ahí está ella, a quien no le interesa lo que nos pase a nosotros las personas viejas...". Yo me metí a mi casa diciendo algo así como "Buen día a usted también", cerré mi puerta y eché llave -cosa que hago siempre desde que azotara la puerta el otro día y la desajustara-. El quid del asunto en esta ocasión es que el vecino cubano, que está de su lado, fue testigo. No sé si la vecina nonagenaria deje de joderme, pero lo que sí es cierto es que perdí todos afectos del vecino, que ya no me hace la charla como antes sino que apenas me da fríamente los buenos días cuando me lo encuentro.
Lo dicho, soy una vecina mala gente.
Pero la señora cambió su approach la semana pasada. Llegó el lunes muy decente a invitarme a su casa. Con mucho esfuerzo para no desviar la mirada al cielo asentí ir a verla y jugar parqués (el nombre alemán del parqués es divertido, se llama "no te enojes"), pero ese lunes mismo no podía, todavía me faltaba hablar con mi mamá por Skype. Todo el resto de la semana llegué tarde. El viernes llegué a eso de las 19:30, cansada y con ganas de tomarme una cervecita que había comprado, nada más para que doña vecina llegara inmediatamente a tocar a la puerta (no he querido cambiarle la pila al timbre de arriba -es un ridículo timbre de pila!!- precisamente para no tener que oír los timbrazos de la señora en cuestión). Renegué en buen español y no abrí. Mis eventuales propósitos de ir a hacerle una visitica corta se fueron al cuerno.
Maldita vieja, consiguió hacerme sentir mala gente, pero mi vana rebeldía es tanta que prefiero mis remordimientos a tener que ir a verla.
Adenda: La buena señora no se cansa de insistir. La he pillado tocando a la puerta una que otra vez desde el ojo mágico. También hemos tenido (a junio de 2014) otros dos encontrones. El primero, en el cual no sé por qué cuernos abrí la puerta, comenzó ella con su perorata "usted quedó que iba a venir a verme", "vea que yo tan sola", etc. Cuando puso cara de cordero degollado, no encontré otra que decir "qué pena, no tengo tiempo" y tirarle la puerta en la cara. El segundo fue el fin de semana pasado, yo llegaba cargando mi canasta de botellas de agua y ella me esperaba con su puerta de par en par (de lo que puede darse cuenta cualquier cristiano que llega al edificio por la peste tabacalera que sale de su apartamento). "Ah, ahí está ella, a quien no le interesa lo que nos pase a nosotros las personas viejas...". Yo me metí a mi casa diciendo algo así como "Buen día a usted también", cerré mi puerta y eché llave -cosa que hago siempre desde que azotara la puerta el otro día y la desajustara-. El quid del asunto en esta ocasión es que el vecino cubano, que está de su lado, fue testigo. No sé si la vecina nonagenaria deje de joderme, pero lo que sí es cierto es que perdí todos afectos del vecino, que ya no me hace la charla como antes sino que apenas me da fríamente los buenos días cuando me lo encuentro.
Lo dicho, soy una vecina mala gente.
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domingo, 24 de noviembre de 2013
Tren de regreso
Como no tenía reservación, decidí tomar el primer puesto que encontré, que fue justo frente a la puerta automática que hacía unos ruidos como de asmático sin aire cada vez que se cerraba. En la ventana iba una francesita joven viendo este bodrio de película en su ipad y al otro lado del pasillo iba una chica presumo europea del este asentada en Alemania -es un no sé qué indefinible, oxigenado y gatuno que tienen estas nenas o que les pone mi prejuicio- que había abandonado su puesto reservado por tratarse de uno de los superpuestos que traen los trenes rápidos alemanes: SIN ventana. Estaría en sus early 20's y venía también con unas maletotas. A su lado se sentó un chico negro, apenas unos años mayor que ella. Ella venía un poco cual perdido recién encontrado y se puso a hacerle la charla al muchacho. Él le siguió la corriente y ella le contó que venía de estar dos meses en Londres, que le iba a dar muy duro regresar otra vez a su pueblo donde nadie sale después de haber disfrutado el espíritu nightclubbing de Londres, en donde todos se esmeran por salir. El era camerunés, hablaba bien alemán pero accedió a desempolvar con ella el inglés que aprendió hace años en Australia a todo lo largo del camino, que duró cosa de 3 horas. Ella también había considerado ese continente para ir a aprender inglés, lo que había hecho en Londres, pero la distancia la asustó. Me conmovió la espontaneidad de su contacto, la fluidez de los temas. Cuántas veces no he quedado yo misma atrapada en un diálogo así, aunque ahora que lo escribo hace ya rato que no me pasa, ha de ser que ese entusiasmo y esa naivität de compartir tu alegría con el mundo se vayan perdiendo. Si bien es cierto que ella venía really overexcited de su aventura londinense y le hubiera sacado charla a quien quiera que se hubiera sentado a su lado, hubo la suerte de que su interlocutor fue bueno. Aunque él dijo que en casa lo esperaban su esposa y sus hijos y no hubo flirt en el diálogo hablado (no pude ver el corporal) al final acabaron haciéndose confidencias del tipo "eres la primera persona a la que le cuento". Entre esta escena quasi Before Sunrise y el bodrio de película, que entendí completísimo a pesar de haberla visto a pedazos de lejos y de medio lado en un ipod vecino y sin audio, se me olvidaban los ahogos de la puerta cada que se cerraba y se pasó rápido el viaje de regreso.
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sábado, 3 de agosto de 2013
Escena cotidiana (con risas pregrabadas al final).
En un claro acto de descoordine el miércoles de la semana antepasada me arranqué la piel de medio talón derecho con el borde inferior de la puerta saliendo al balcón -no la cerré tras sino antes de mí, parece-. Curiosamente y a pesar de su aspecto horroroso, no fue dolorosa la herida. Pude andar en flip flops todo el tiempo por el buen clima, así que ya sanó y la costra cada día es más chica. Igual no era nada comparada con la chamba que me hice en Camboya cuando caí sobre el codo izquierdo tras arrollar un pobre perro con la bicicleta. Era la segunda vez que pasaba, la segunda cicatriz tiene más bien forma de un signo de admiración en cuyo punto inferior la primera cicatriz también hace un aporte.
Cuando fui al baño a desinfectar la herida del talón, subí la pierna derecha al borde de la tina, pero lo hice tan cerca del lavamanos que me pegué en la rodilla con su borde. Ay. Aua (así se dice en #DE, btw). No sea marica, parezco en los Simpsons.... Con lo jodida que pueda andar, qué gusto poder reír sola a pierna suelta de mis tragediecitas. Quedó la pierna derecha full decorated, con un bello moretón en la parte superior de la rodilla, en bella armonía con la costra del talón.
Cuando fui al baño a desinfectar la herida del talón, subí la pierna derecha al borde de la tina, pero lo hice tan cerca del lavamanos que me pegué en la rodilla con su borde. Ay. Aua (así se dice en #DE, btw). No sea marica, parezco en los Simpsons.... Con lo jodida que pueda andar, qué gusto poder reír sola a pierna suelta de mis tragediecitas. Quedó la pierna derecha full decorated, con un bello moretón en la parte superior de la rodilla, en bella armonía con la costra del talón.
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viernes, 15 de marzo de 2013
Karrieristen
La vida social de la empresa da para que más o menos uno alcance a conocer a los otros que comenzaron a trabajar con uno en la misma época y según el área de trabajo y la empatía, uno ha alcanzado a estrechar más o menos ese contacto. A lo largo de 5 años he visto cómo algunos se han ido bajando del tren, cómo los altos cargos se han ido renovando -los que llegan son quasi-advenedizos cuyo principal fuerte es la business administration y la strategy- y cómo estos remezones de los cambios en las altas esferas alcanzan mi nivel y las carreras de los más vivaces comienzan a despegar.
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el sudor de la frente
jueves, 14 de marzo de 2013
Solicitud
Querido invierno 2012/2013:
Haz la caridad de largarte de una vez por todas.
Ya estuvo bien.
Haz la caridad de largarte de una vez por todas.
Ya estuvo bien.
miércoles, 25 de julio de 2012
Is that so odd?
The mobile phone on the table beside me is silent. It hasn't rung, beeped or throbbed, probably since yesterday, maybe the day before. No calls, no emails, no texts, no Facebook notifications, no tweets, and there's nothing blinking on the answerphone, because the landline hasn't rung since December, except people in call centres who can't pronounce my name.
All these methods of communication and yet nobody's communicating with me.
Marion McGilvaryEste artículo me mató -aparte de lo del nido abandonado: el mío ni siquiera ha estado habitado nunca-. Tenía que guardarlo en alguna parte.
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plumas ajenas
lunes, 9 de julio de 2012
Mi suerte de recicladora
Cuando bajé al sótano a parquear la bicicleta vi una caja recostada contra el container amarillo de la basura (el de los empaques) que reflejaba de manera extraña la luz trasera de la bicicleta. Pensé que era un empaque grande de chocolates, pero cuando lo alcé, se leían las siguientes palabras:
y abajo en un cuadrito amarillo
Al menos mi suerte como recicladora involuntaria se mantiene.
No sé si conservar la caja (no tengo tocadiscos) o irme de gesto "chimbo" de amistad dándosela al hombre que salió de y volvió a la nada, con quien hará unos dos meses reanudamos relaciones diplomáticas. No porque lo tenga en especial consideración, sino sería apenas una cuestión de optimizar la emoción del hallazgo: por su naturaleza de cazador de LPs en mercados de pulgas supongo que él, de todas las personas que conozco (incluída yo), es quien más se alegraría de poseer la caja. Claro que capaz que se la doy y me dice que ya la tiene, que el hombre también suele salir con tiros así.
Beethoven
9 Symphonien
Karajan
Berliner Philarmoniker
y abajo en un cuadrito amarillo
Deutsche Gramophon
Al menos mi suerte como recicladora involuntaria se mantiene.
No sé si conservar la caja (no tengo tocadiscos) o irme de gesto "chimbo" de amistad dándosela al hombre que salió de y volvió a la nada, con quien hará unos dos meses reanudamos relaciones diplomáticas. No porque lo tenga en especial consideración, sino sería apenas una cuestión de optimizar la emoción del hallazgo: por su naturaleza de cazador de LPs en mercados de pulgas supongo que él, de todas las personas que conozco (incluída yo), es quien más se alegraría de poseer la caja. Claro que capaz que se la doy y me dice que ya la tiene, que el hombre también suele salir con tiros así.
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martes, 19 de junio de 2012
Carteros raros
No deja de ser curioso cómo los carteros de esta área no pueden distinguir los nombres de los dos latinos que vivimos en este edificio y me ponen muchas cartas del vecino cubano -no es que seamos Hernández y Fernández, los nombres son bastantes diferentes- pero si tienen memoria de elefante para recordar que en mi buzón hubo alguna vez también un nombre polaco y me sigue apareciendo todo tipo de folletos de tiendas y fiestas alusivas a tal país.
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Nuevas del vecindario
Frau Furia-de-los-Infiernos o la Hijueputa Vieja Loca
Mirar a esta señora de apariencia descuidada es como mirar a una Furia: cuando percibe la mirada, la vieja comienza a insultar. Lo mejor es ignorarla, hacer de cuenta que no existe. El problema es cuando el esperpento se aproxima por atrás y uno está descuidado: como mi pulgar izquierdo lo sigue recordando meses después, uno se torna en el objeto de su rabia con el universo y puede resultar lesionado. Otros vecinos han sido amenazados con un cuchillo, golpeados con objetos en bolsas voladoras o bombardeados con agua y basura desde su balcón (de ella). Los dos maridos que ha tenido la han abandonado y va y viene del hospital psiquiátrico como quien sale de vacaciones.
Frau Koch
Frau Koch era una maestra pensionada, debía tener sus setenta y tantos. No vacilaba en hacerme la charla cuando nos encontrábamos, era amable, me contaba chismes de los otros vecinos. Cuando hablamos del #miex me contó su propia historia: mantuvo una relación durante 38 años en la que cada uno vivió en su casa hasta que se caNsaron y decidieron terminar. Deduzco que no se casó y no tuvo hijos. Esta semana me enteré de que Frau Koch falleció en su apartamento de un ataque cardíaco hace cosa de un mes. Yo la recuerdo "saludable", pero mi fuente asegura que ya venía quejándose de achaques y dolores.
El cubano
Mi último domicilio en Bogotá comenzó a llenarse de cubanos a fines de los 90. Algunos todavía viven ahí. Supongo que a mi destino le chifla la simetría y por eso me puso un vecino cubano en el piso inmediatamente superior de mi residencia dusseldorfeña. Llegó a la USSR y allí se hizo a su esposa kasajistana, que es ingeniera y como muchos kasakos, alemana de 3° generación, por lo que presumo vinieron a parar a estos lares. Las hijas veinteañeas ya se fueron de la casa, queda el suegro kasako con ellos. Nunca me ha dicho nada de la peste que debe llegarle a su balcón (no es su balcón principal, ha de ser por eso) cuando fumo marihuana en el mío. Escribe novelas, cree en ovnis y quiere mandar su matrimonio a la mierda, pero me da la impresión de que tiene una posición ídem a la que tuviéramos con el #miex (ella es la que más gana y él es el amo de casa) que lo inmoviliza.
El dentista
Señor buenísima onda que tiene el consultorio en la planta baja. Aunque tiene la mano un poquito dura, las carteleras de aire escolar que tiene en su consultorio explicando las caries y cómo lavarse bien los dientes y su vehemente propaganda contra los cepillos eléctricos me convencen de ir a abrirle las fauces cada 6 meses. A mí me gustaría quedarme hablando con él más rato cuando me lo encuentro en el pasillo o en el sótano, pero no encuentro el pretexto y él tampoco da la pata.
Mirar a esta señora de apariencia descuidada es como mirar a una Furia: cuando percibe la mirada, la vieja comienza a insultar. Lo mejor es ignorarla, hacer de cuenta que no existe. El problema es cuando el esperpento se aproxima por atrás y uno está descuidado: como mi pulgar izquierdo lo sigue recordando meses después, uno se torna en el objeto de su rabia con el universo y puede resultar lesionado. Otros vecinos han sido amenazados con un cuchillo, golpeados con objetos en bolsas voladoras o bombardeados con agua y basura desde su balcón (de ella). Los dos maridos que ha tenido la han abandonado y va y viene del hospital psiquiátrico como quien sale de vacaciones.
Frau Koch
Frau Koch era una maestra pensionada, debía tener sus setenta y tantos. No vacilaba en hacerme la charla cuando nos encontrábamos, era amable, me contaba chismes de los otros vecinos. Cuando hablamos del #miex me contó su propia historia: mantuvo una relación durante 38 años en la que cada uno vivió en su casa hasta que se caNsaron y decidieron terminar. Deduzco que no se casó y no tuvo hijos. Esta semana me enteré de que Frau Koch falleció en su apartamento de un ataque cardíaco hace cosa de un mes. Yo la recuerdo "saludable", pero mi fuente asegura que ya venía quejándose de achaques y dolores.
El cubano
Mi último domicilio en Bogotá comenzó a llenarse de cubanos a fines de los 90. Algunos todavía viven ahí. Supongo que a mi destino le chifla la simetría y por eso me puso un vecino cubano en el piso inmediatamente superior de mi residencia dusseldorfeña. Llegó a la USSR y allí se hizo a su esposa kasajistana, que es ingeniera y como muchos kasakos, alemana de 3° generación, por lo que presumo vinieron a parar a estos lares. Las hijas veinteañeas ya se fueron de la casa, queda el suegro kasako con ellos. Nunca me ha dicho nada de la peste que debe llegarle a su balcón (no es su balcón principal, ha de ser por eso) cuando fumo marihuana en el mío. Escribe novelas, cree en ovnis y quiere mandar su matrimonio a la mierda, pero me da la impresión de que tiene una posición ídem a la que tuviéramos con el #miex (ella es la que más gana y él es el amo de casa) que lo inmoviliza.
El dentista
Señor buenísima onda que tiene el consultorio en la planta baja. Aunque tiene la mano un poquito dura, las carteleras de aire escolar que tiene en su consultorio explicando las caries y cómo lavarse bien los dientes y su vehemente propaganda contra los cepillos eléctricos me convencen de ir a abrirle las fauces cada 6 meses. A mí me gustaría quedarme hablando con él más rato cuando me lo encuentro en el pasillo o en el sótano, pero no encuentro el pretexto y él tampoco da la pata.
Ironic
En la esquina de mi edificio hay un supermercado en el que solo compro el agua embotellada, la leche y cosas last minute del tipo "se me olvidó la mantequilla". Antes compraba ahí también el jugo y algo de monchis, pero el surtido de estas secciones ha desmejorado notablemente. Ya no se consigue el jugo de la granja exprimido directamente -era industrial pero publicitaba un aporte para sembrar manzanos silvestres y tenía las variedades "manzana-frambuesa" y "manzana-saúco*" que eran riquísimas-, sino solo se encuentran los jarabes azucarados de los otros jugos industriales y en la sección de monchis los paquetes de papas fritas con ese asqueroso polvo rojo invaden cada vez más estantes y dejan menos espacio para las nueces y los pistachos.
Toda esta descripción de este supermercado rascuache nada más para resaltar la ironía de que justo ahí consigo casi todas las semanas los mejores aguacates que haya probado ever en Alemania.
*¡recién me entero de que el novedoso Holunder es el mero saúco!!
Toda esta descripción de este supermercado rascuache nada más para resaltar la ironía de que justo ahí consigo casi todas las semanas los mejores aguacates que haya probado ever en Alemania.
*¡recién me entero de que el novedoso Holunder es el mero saúco!!
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viernes, 20 de abril de 2012
Elecciones de nuevo
He sido tan afortunada de que en el estado alemán en el que vivo haya habido ya dos elecciones en apenas 2 años y medio. Desde hace ese tiempo que me "integré". Creo que a mediados de mayo tengo el derecho de dar mi voto por el partido político de mi predilección (se vota por partido y no por candidato, aunque claro que cada partido tiene su cabeza). Los afiches llegan a ser más puercos que los de la campaña anterior. Entre más plasta el candidato, peorcito el afiche. El del tipo de la CDU, los godos fuera del poder, es un montaje de photoshop lamentable. No se ven afiches de los verdes ni de los piratas. Estos últimos son una especie de Antanas Mockus, bichos raros populares de lo mismo raros, pero no tienen posiciones respecto a nada, solo que no son los mismos de siempre. Las encuestas les dan un flamante 12%, pisándole los talones cuando no superando a los verdes. Me asusta su falta de propuestas, son otro "no-go". Los verdes siguen siendo lo menos pior, pero no estoy 100% convencida.
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sábado, 21 de enero de 2012
Fin de las droguerías inmundas
En alemán existe la palabra "Drogerie", que no se refiere a la droguería colombiana / farmacia hispana, sino a la droguería española: "tienda en la que se venden productos de limpieza y pinturas". Como yo la defino: un supermercado sin líchigo. O como el Tía, ahora que lo pienso. Claro que ese modelo fue el que yo conocí a mi llegada, antes las droguerías eran también como las tiendas de barrio y poco a poco fue que se fueron convirtiendo en autoservicios.
En general me encanta ir a la droguería -yo, que me creo tan inmune al consumo-, pero hay una cadena que desde el principio me sacó corriendo por su nombre (en mi alemán nulo "Schlecker" siempre me sonó como "schlechter", más malo) y por lo feo de sus locales. Asombroso cómo podían quitarle el encanto al espíritu del negocio. Sus prácticas con los empleados (los hacían renunciar para contratarlos después como temporales) no ayudaron a mejorar esa imagen paila. Ayer la administración anunció la declaración oficial de bancarrota, por lo que la prensa también tiene todo tipo de resumenes de la historia de la empresa. Dizque fue la líder del sector en los 80s -hard to believe-. Bien idos.
Lo que me llama la atención es que por ninguna parte se menciona lo inmundo de los locales como causa del declive, ha de ser hipersensibilidad mía.
En general me encanta ir a la droguería -yo, que me creo tan inmune al consumo-, pero hay una cadena que desde el principio me sacó corriendo por su nombre (en mi alemán nulo "Schlecker" siempre me sonó como "schlechter", más malo) y por lo feo de sus locales. Asombroso cómo podían quitarle el encanto al espíritu del negocio. Sus prácticas con los empleados (los hacían renunciar para contratarlos después como temporales) no ayudaron a mejorar esa imagen paila. Ayer la administración anunció la declaración oficial de bancarrota, por lo que la prensa también tiene todo tipo de resumenes de la historia de la empresa. Dizque fue la líder del sector en los 80s -hard to believe-. Bien idos.
Lo que me llama la atención es que por ninguna parte se menciona lo inmundo de los locales como causa del declive, ha de ser hipersensibilidad mía.
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Dejen en paz al presidente pelmazo
Hoy, una serie especial de posts sobre el entorno geográfico, para deshacerme de algunas impresiones que no puedo comentar sino con mi compañero de oficina, a quien por razones laborales obvias y otras de afinidades personales no tan obvias no puedo estar todo el día importunando con pendejadas como estas.
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El presidente en Deutschland es más bien como de adorno, algo así como los reyes en las monarquías constitucionales. El cargo no es hereditario sino elegido por el congreso, así que tiene peso político y reviste eso sí mucha dignidad. No faltó el presidente turbayesco en los 60's, al que se le abona que visitara África aunque hubiera comenzado sus discursos con "Estimados damas y señores, queridos negros", y el pobre anterior que sacaron corriendo nada más por llamar las cosas por su nombre (¿por qué hay soldados alemanes en Afganistán sino es por defender los intereses económicos de Deutschland?)...
Pero el caballero que está ahora se las ha arreglado para quedar aún peor por haber aceptado favore$ de amigos estando ya en sus altas posiciones (antes fue gobernador de Baja Sajonia). ¿Quién no acepta gestos de simpatía? eso no es lo que me parece malo, allá él y su moral elástica; el problema fue que al principio lo negó todo, nada más para irlo admitiendo después pero a cuentagotas. Los medios se resintieron -Mr. President también dizque llamó a varias redacciones a pedir que no publicaran cosas- y ahora también se dan garra con detallitos insignificantes. Falta nada más que sigan denunciándolo por haber cambiado puntos acumulados en las compras o haber comprado ropa en rebaja.
PS1 del 24 de enero: Y siguen saliendo trapitos. Ya estuvo bien, hombre.
PS2 del 24 de enero: Después de lo del seguimiento a congresistas de la izquierda por parte de los servicios de inteligencia mientras que los neonazis mataron e hicieron a su antojo (se supone que a estos chicos también los vigilan los servicios de inteligencia), I give up. Este pedazo de país tiene el presidente que se merece.
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El presidente en Deutschland es más bien como de adorno, algo así como los reyes en las monarquías constitucionales. El cargo no es hereditario sino elegido por el congreso, así que tiene peso político y reviste eso sí mucha dignidad. No faltó el presidente turbayesco en los 60's, al que se le abona que visitara África aunque hubiera comenzado sus discursos con "Estimados damas y señores, queridos negros", y el pobre anterior que sacaron corriendo nada más por llamar las cosas por su nombre (¿por qué hay soldados alemanes en Afganistán sino es por defender los intereses económicos de Deutschland?)...
Pero el caballero que está ahora se las ha arreglado para quedar aún peor por haber aceptado favore$ de amigos estando ya en sus altas posiciones (antes fue gobernador de Baja Sajonia). ¿Quién no acepta gestos de simpatía? eso no es lo que me parece malo, allá él y su moral elástica; el problema fue que al principio lo negó todo, nada más para irlo admitiendo después pero a cuentagotas. Los medios se resintieron -Mr. President también dizque llamó a varias redacciones a pedir que no publicaran cosas- y ahora también se dan garra con detallitos insignificantes. Falta nada más que sigan denunciándolo por haber cambiado puntos acumulados en las compras o haber comprado ropa en rebaja.
PS1 del 24 de enero: Y siguen saliendo trapitos. Ya estuvo bien, hombre.
PS2 del 24 de enero: Después de lo del seguimiento a congresistas de la izquierda por parte de los servicios de inteligencia mientras que los neonazis mataron e hicieron a su antojo (se supone que a estos chicos también los vigilan los servicios de inteligencia), I give up. Este pedazo de país tiene el presidente que se merece.
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jueves, 10 de febrero de 2011
Al fin: pericia lúdica
Aunque parezca increíble, si hubo otro juego además de "Sabelotodo" con el que pude impresionar a otros.
El juego consistía en adivinar la historia implícita en una frase que la resumía. Adiviné casi todas las historias. Del tipo "El recibió un paquete y supo que moriría a los pocos días". Era obvio que el tipo había recibido una amenaza de la mafia, o no? Según mis trompañeritos de oficina, no. Y así.
Hicieron bromas de que era por venir de Colombia. Yo creo que es más bien por haber visto tantas películas y haber leído tanto.
El juego consistía en adivinar la historia implícita en una frase que la resumía. Adiviné casi todas las historias. Del tipo "El recibió un paquete y supo que moriría a los pocos días". Era obvio que el tipo había recibido una amenaza de la mafia, o no? Según mis trompañeritos de oficina, no. Y así.
Hicieron bromas de que era por venir de Colombia. Yo creo que es más bien por haber visto tantas películas y haber leído tanto.
domingo, 30 de enero de 2011
Desde el ring
En estos dos meses han sido una sola lucha contra un variado equipo de monstruos de esos que exprimen el alma. Varios propios y uno ajeno, el que apareció de último y el más grande de todos. Casi todos los propios son pequeños, pero son poderosos porque yo me empecino en verlos enormes.
El ajeno venía incubándose y engordando hacía años en mi nave espacial y ocasionaba problemas graves que nunca pude solucionar del todo porque no eran problemas sino meras señales de esa presencia. Espero que pueda echarlo por la borda, pero lo único que puedo hacer por el momento es hacerle barra al dueño (y ahora contendor) del monstruo.
A pesar de no salir y no hacer mayor cosa, no puede decirse que mi vida sea aburrida.
El ajeno venía incubándose y engordando hacía años en mi nave espacial y ocasionaba problemas graves que nunca pude solucionar del todo porque no eran problemas sino meras señales de esa presencia. Espero que pueda echarlo por la borda, pero lo único que puedo hacer por el momento es hacerle barra al dueño (y ahora contendor) del monstruo.
A pesar de no salir y no hacer mayor cosa, no puede decirse que mi vida sea aburrida.
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