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viernes, 20 de junio de 2014

Espejos

La historia de la vecina nonagenaria sería de lo más irrelevante si no fuera porque es un espejo que me pone el destino de otra historia paralela, una que transcurre en dos continentes y no en uno y he ahí donde radica buena parte del drama.

La participante de la historia en el otro continente también tiene otra historia espejo en su entorno que le refleja la nuestra.  Pero los espejos son diferentes:  mientras el mío deforma las figuras, el suyo las pone en negativo.

Y ya. El melodrama sigue su curso como puede, como le toca, pero no deja de parecerme irónico que cada una tenga un bendito espejo sin haberlo buscado que no deja de recordarnos todo el rollo en el que andamos metidas, como si no tuviéramos ya bastante con él.

El ido de marzo

Este blog ha perdido uno de sus lectores.

Recibí un mensaje de alguien desconocido en Facebook con la noticia de que alguien que fue significativo (de hecho, el first love de mi vida, el de las mariposas en el estómago y las levitaciones) murió hace 3 meses.

De la historia, accidentada y absurda como ella sola, quedó apenas un hilillo de contacto simpático que yo, por fin, me negué a anudar de nuevo -siempre fui yo la que anudó ese hilo- cuando él lo rompió hace 3 años. Ahora vengo a saber que en ese entonces fue el primer infarto grave. Facebook, esa máquina chupadatos inmisericorde, fue lo último que nos mantuvo actualizados, y los esporádicos posts, los "me gusta" y los "compartir" fueron nuestro último diálogo.  Algún día puso un post del primer aniversario de la muerte de su perro, ese cachorrito simpático que le habían regalado cuando ese sinsentido de historia nuestra comenzó. De esa historia ya nada quedaba, pero no dejaba de tener su simbolismo. Al menos él seguía vivo.

Ahora le tocó a él, el segundo infarto no lo perdonó. Hacía ya rato que no era parte de mi vida, pero no deja de parecerme absurdo que el mundo haya seguido corriendo sin él. Que ya no esté.

En las rupturas, más que la ruptura misma lo que me más entristecía era pensar en que yo no me enterara de cuando él muriera. No puedo evitar creer que todo el absurdo tuvo al menos un mínimo sentido afectuoso:  a pesar de haber roto siempre, dispuso de algún modo que yo no me quedara en ese limbo.

Adéu, estimat amic.

jueves, 19 de julio de 2012

Preguntas-balanza

La pregunta de la semana pasada en la clase de francés alcanzó a ponerme en mood pensativo.  Comment voyez-vous votre avenir?  En mi futuro es en lo último que quiero pensar ahora, al borde del pliegue cronológico de una esquina (aka: próxima semana cumpleaños terminado en 0) sin tener mucho de dónde agarrarme, ni en lo material, ni en lo afectivo, ni en lo familiar (auch, auch) y al paso que voy, ni en lo espiritual ni en lo mental....

La pregunta de esta semana fue:  Avez-vous de regrets?  Por mucho que me angustie pensar en mi futuro, al menos puedo mirar para atrás y decir con toda la tranquilidad del mundo:  Non, je ne regrette rien.  Puedo doblar la esquina tranquila.

lunes, 27 de diciembre de 2010

navidades

Qué raro sentir que la justicia pierde toda lógica y aunque creo tener razón (ah, victoria vana) el hecho es que sigo siendo indeterminada arbitrariamente y el indeterminador, de acuerdo con third parties, "es así, está loco", así que no hay que hacerle caso y mal hago guardándole el rencor que cada vez más le tengo.

WTF.

No esperé que eso encontrara su desfogue con unos rones de más, maldiciendo y vociferando como una loca, tratando en vano de conectarme a Skpye, poniéndome las gafas nuevas deportivas de J. (que parecen de piloto de automóvil de los anios 20) y cayendo dormida en el piso de la sala. Sólo me acuerdo de los rones. Pobre el invitado -the refered third party-, la que tuvo que lidiar.

sábado, 27 de noviembre de 2010

Veinticinco años no son nada

If you want a happy ending, that depends, of course, on where you stop your story.
Orson Welles


Algún fin de semana de octubre, 1985.
Una enfermera compañera de trabajo de mi mamá decidió celebrar su cumpleaños con un paseo a su finca en Carmen de Apicalá. Casi todo el personal de la clínica -y sus familias- participó. Hasta el propietario de un restaurante aledaño a la clínica, también amigo de la agasajada, estuvo a cargo de la comida del convite. La casa era cómoda, con piscina. La alquilaría mi familia el año siguiente por una semana. Del paseo casi no recuerdo nada, salvo haber bailado por primera -y quizás única vez- con mi papá y la complicidad con los otros dos preadolescentes atrapados en esa fiesta.

No hicimos las grandes diabluras -si acaso nos tomamos una cerveza- ni pactamos la gran amistad -de hecho nunca volvimos a vernos desde entonces-, pero nos dimos mañas de entretenernos decorosamente bajo las estrellas en el trópico en aquel fin de semana con padres festivos en entorno desconocido. Los ojos verdes, el pelo crespo y rubio y la voz grave de M. me desconcertaban. Era dos o tres años mayor que yo, lo que entre niñas a nuestra edad era como una diferencia de 10. Qué inteligente era. E. era simpaticón, sin ser un galanzote. Tenía una sonrisa bonita y ese encanto de los rasgos en los chicos adolescentes, que comienzan a adoptar los tintes adultos paulatinamente, de modo que aún puedes ver algo de los infantiles. Estos contrastaban muy perturbadores con su marcada manzana de Adán. Me atraía profundamente. Me queda la intriga si esa atracción fue correspondida. En un bolsillo descubierto de mi morral encontré semanas después una tarjeta con un número y el texto "Llámame. E.". Cuando por fin me animé a llamar -nada raro que hubiera sido al año siguiente- fue nada más para descubrir que en ese número no conocían a nadie con ese nombre. Me parece tan inútil si lo hizo adrede que por eso descarto la idea, anyway yo montaba mucho en bus para ir al colegio, cualquier gato pudo haber metido la tarjeta en el bolsillo, nunca faltaban los acosadores de colegialas en los buses. Mi mamá y la suya conservaron la amistad y por eso ella siguió viéndolo de vez en cuando. Siempre me mandaba saludos, decía ella.


Noviembre, 2010
Mi mamá fue la última de aquel grupo de colegas en dejar la clínica, hace 5 años. La enfermera anfitriona se sumó a las víctimas fatales que dejó el contraflujo de la carrera 7ma. en Bogotá comenzando los 90s. M. es psicóloga y vive hace ya no sé cuantos años en Estados Unidos. El dueño del restaurante aledaño murió de 12 puñaladas pasionales en su apartamento de Teusaquillo en junio de este año. E. está en la cárcel por alguna estafa que cometió. Yo abandoné el escenario de los hechos hace ya rato.

martes, 19 de octubre de 2010

Finally

El Destiempo por fin lo logró, con esa nueva cara tan infame que se puso.

-Peor que esa redacción y ortografía inexistentes, que no encontrar noticias, que esos blogs horrorosos y que confundan cultura con entretenimiento, es esa mandadera que les dio de "debes leer, saber, hacer, pensar". Tuteando, además.-

Logró que dejara de leerlo.

Mi abuelo estaría triste, supongo, pero ya ni su glorioso partido liberal ni el periódico con el que él mismo se ensenió a leer (y con el que les ensenió a sus hijos y a su nieta) existen como él los conociera.

Languideciendo

A este blog lo están matando la falta de tiempo, la infección ocular que me acompania hace unas semanas y, cómo no, Twitter.

Muere como las plantas que tenía en el balcón y que tuve que entrar a la sala, no por el frío -aún aguanta- sino por arreglos que tienen el edificio sitiado por andamios y gente caminando por las ventanas desde hace como dos meses.

jueves, 31 de diciembre de 2009

Inmunidad chistosa

Posteo esto nada más por su relevancia temática para el blog y porque mal que bien este es una pista perdida que siguen unos pocos (sorry por el tono planhidero no intencional). Patrioterismos aparte, creo que adquirí una nueva inmunidad chistosa*: ya podré contar chistes de alemanes con propiedad porque ya quedan como autocrítica. Así doy inicio a mi campania para reducir el nivel de plastedad de esta nación. Ich bin Deutschland, ich bin Terroristin und


ich bin Papst (fuente: bild.de). Y he ido a todas las copa Mundo y todas las Eurocopas y me he gandado tres de las primeras y tres de las segundas. Anderseits war ich auch Nazi und habe mit Jan Ullrich mitgedoppt.

*aludiendo al capítulo de Seinfeld en donde se queja de la inmunidad quasi total de su odontólogo para contar chistes políticamente incorrectos, que además de ser odontólogo es judío de origen polaco.

sábado, 26 de diciembre de 2009

Juegos de cartas

En mi casa siempre hubo juegos de naipe, era una de las cosas que, así como también un frasco de ají en la nevera, nunca podían faltar en donde estuviera mi papá. A él en sus desvelos le gustaba jugar solitario y cuando vivíamos en el centro jugaba "21" con sus amigos (creo que es el mismo black jack) y una especie de póquer con dados. La familia de mis medio hermanos también era entusiasta a la hora de jugar cartas y podían pasar tardes enteras jugando rumy, contando chistes, hablando tonterías y escuchando a Rocío Durcal. Comenzando la universidad di en frecuentar gente que jugaba "ocho loco" o "uno", que es la versión gringa del ocho loco con cartas especiales del juego, no con naipes; juego bastante apto para emborracharse rápido. A posteriores amigos les dio en una época la fiebre del póquer, las veladas eran divertidísmas con todas las construcciones posibles que se inventaban para asignar las cartas del juego.

Y hasta ahí fue mi experiencia como tahúr en Colombia. Siempre participé, jugué sin problemas y me divertí mucho.

Mi siguiente encuentro con los juegos de cartas vino en alguna velada en Hamburgo con mi ya entonces marido en casa de algún amigo suyo. Que por qué no jugábamos "Doppelkopf" (doble cabeza). He de confesar que hasta el sol de hoy aún no logro entender este bendito juego, pero comienzo a intuir por qué su dinámica es tan distinta*. Tiene cosas en común con el bridge, otro hueso que traté de roer sin éxito en estos días navidenios. El concepto del "Trumpf" , una pinta que le gana a las demás sin importar ni cómo ni cuándo -como el rol del 8 en el ocho loco-, es concebible, pero cómo se determina continúa siendo un misterio. Sobra decir que las jornadas de juego bastante lejos están de ser entretenidas. Me ofusca sobremanera ser tan bruta.

Será ese tipo de razonamiento lúdico otra cosa que marca tanta diferencia en la concepción de la vida en ambos países (o por supuesto al revés)?

*: Recuerdo que lo primero que pensé cuando jugué la primera vez fue que tenía más reglas que un tute de gamines. Como para dar una idea.

lunes, 2 de noviembre de 2009

In-laws

Que haya gente rara es algo que a estas alturas de la vida puede aceptarse sin ningún tipo de asombro. El problema viene cuando esa gente rara está a una distancia inferior a un grado de separación. Aquí el asunto deja de no importarme y no puedo dejar de romperme el coco ante lo incomprensible de su accionar. No, no es lo descocado de su accionar lo que me desconcierta. Lo que no deja de picarme ni un segundo como si tuviera una pulga en la ropa es que cómo puede ser posible que yo, con toda la open-mindness y frescura que me caracterizan, A SU LADO, quede con posturas y frases de Godofreda Cínica. Cómo.

viernes, 4 de septiembre de 2009

Nombres bien puestos

Olvidada por Dios y por los hombres

(bueeeeno, no me va tan mal,
nada más que
gute Laune sieht anders aus als hier im Moment bei mir)



pero con un blog en donde postear.

lunes, 27 de julio de 2009

So it goes

Das Leben ist tödlich, sagt J. schon.

So it goes.
Ya no vale la pena pensar en lo que no fue y ya no podrá ser,
sino más bien alegrarse de lo que gracias a Dios
o a la dichosa casualidad hubo.

Una complicidad deliciosa fácil y espontánea
como todo lo que fluía a través de nosotros en aquellos tiempos,
los ratos en la habitación al frente del parque del Brasil,
-así llamado porque jugara la Selecao para su inauguración
por allá en los mil novecientos treinta-,
tu sangre caribe,
tus recuerdos del Valle (el de Upar, cuál otro?),
el entusiasmo mutuo por la literatura,
our funny lust for life and for lust,
la fiesta hasta sus últimas consecuencias,
las vacas gordas y
-cómo no- las flacas
del bolsillo, del corazón y de la nalga,
y ya lejos
el seguir andando nuestros propios caminos,
hasta ahora, hasta siempre.

Como bien ya te dijera nuestro líder espiritual:
saltaste, espéranos y ayúdanos.
Esperar y confiar.
Te quiero mucho, te recordé mucho y
te extranharé siempre, mulato hermoso,
bocanada de brisa fresca y desparpajada en mi vida.

jueves, 9 de julio de 2009

La triste realidad: Con la quijada desajustada (por la bostezadera)

Después de casi una década creo que tengo que bajar la cabeza y darle la razón a más de uno que ya me lo había dicho.

Estos cristianos de por aquí de veras que son super linda gente. Sin su desinterés por ayudar a otros, su curiosidad por otras culturas, su reconocimiento a quienes se animan a integrarse en su cultura (y un largo etcétera) no estaría yo en donde estoy ahora. Gewiss.

Pero para plastas aburridas no les gana nadie.
Si no, por qué cuernos siempre acabo sintiéndome a mis anchas con otros extranjeros o con las escasas excepciones a la regla?

Hipótesis A: esa cierta afinidad por / entre ellos sólo se adquiere durante los anios tempranos y por eso los que llegamos tarde nos quedamos por fuera.

B: son así :-S

martes, 25 de noviembre de 2008

Ataque de las pequeñas cosas

Tengo mi rincón de mamertez que tiene el desagravante tonto de que fue en mi tierna infancia, porque aquí a los que se podía acusar de mamertos era a mis padres. -A quienes al menos se les abona que no me pusieran a vender "Tribuna Roja" en los barrios deprimidos de la ciudad a mis tiernos tres anios, como si hicieran los entusiastas padres de otros contemporáneos. Así que sí, me dejo atacar de las pequeñas cosas que me acechan detrás de la puerta,
en un rincón,
en un papel
o en un cajón.


Ese lastre que algunos siempre llevamos con nosotros y que incluye diarios, cartas de las amigas, de loe exnovios, fotos y notas de los que alguna vez fueran nuestros amigos y casi nuestra única familia, a veces los últimos rastros de una pista que perdimos seguramente para siempre, postales -me gusta comprar postales de los sitios que visito-, mapas de ciudades, souvenires de viajes -por ejemplo tickets de transporte público de París y de Bangkok, la tarjeta del hostal en donde me quedé, un papelito con mi nombre escrito en árabe y en hebreo...

Desde que me mudé con J. quedaron todas como almas en pena en una caja en el depósito. La caja permaneció cerrada en la sala de Düsseldorf, hasta la semana pasada en que decidí abrirla para sacar su contenido y organizarlo por fin. Después del ataque silencioso, casi inofensivo, del nido de pequeñas cosas que infestaban esa caja olvidada, comprendí que habían perdido su lugar físico en mi vivienda y quedarían condenadas para siempre al depósito, aún cuando no las quiera botar nunca.

lunes, 24 de noviembre de 2008

An expected visitor

Resulta que tengo un pariente en intraterra. Mi medio hermano menor está en la TU Delft haciendo un máster de Transportes. Aunque ya ambos bordeamos los treinta y nuestra diferencia de edad es de tres anios cuasi exactos, el tiempo en el que departimos juntos el aún seguía siendo un ninio. Mientras nuestros hermanos mayores (100% de él y 50% míos, pues yo soy hija única de mi mamá y ellos tres son hijitos de la suya de ellos: el por qué de todo este enredo nunca lo ha querido -ni lo querrá- decir claramente don M., el triste antihéroe y btw el papá de todos en esta historia), ejem, prosigo, mientras nuestros hermanos mayores y yo despuntábamos juntos en los albores de la adolescencia, él seguía refugiándose en el nintendo y en los cómics.

Dada la cercanía geográfica de los dos parientes y cronológica de la navidad, mi hermanito viene a visitarme para tales calendas. Será una oportunidad interesante para conocer por fin a este personaje, el último que me falta de los cuatro que llevamos aunque sea el mismo 50% de origen compartido.

domingo, 9 de noviembre de 2008

Mal de amores

Hace dos semanas mis huesitos se pasearon por Hamburgo. Siempre estuve a la expectativa del post que saldría de la visita y de la recogida de los pasos, pero tuvieron que pasar primero algunos días y eso para sacar un post al respecto un poco a la maldita sea. Pero el tema lo amerita, aunque sea nada más por la casualidad boba de que a esa ciudad, en donde entoces vivía, le dediqué buena parte de los primeros anios de este blog.

Aunque no me recibió con la complicidad de viejos amigos con la que recibiera a S. en la última visita que lo vi, sí estuvo querida y se dejó acariciar, hasta ronroneó gustosa y su lloviznita de mierda -que no dejo de comparar con un banio turco frío- me alegró el corazón. Además, justo cuando iba caminando por la Große Freiheit el viernes por la noche, como corresponde, entró una llamada de mi papá al celular, lo que me hizo entrar en una especie de momento shock "tantas-cosas-juntas-no-te-pueden-estar-pasando-al-tiempo".

Sobra decir que me sentí como una princesa montando en trenes limpios y frecuentes y que hablé como lora mojada todos los días salvo el último. Fue un refresco para el alma departir con los viejos amigos.

Extranié a J., pero para él todos los signos de la ciudad que acaricié de nuevo hubieran sido mudos. O al menos eso hubiera dicho.

jueves, 25 de septiembre de 2008

A common type

En Colombia no sólo solía encontrarme con gente inesperada en lugares ídem, sino que también solía ser confundida con otra tanta. Nunca dejé de parecerme a la amiga, tía, prima, hermana, sobrina o lo que fuera de muchos interlocutores.

Aquí el plan ya era otro, la Frau Rodríguez tenía un perfil propio y aunque mi encasillamiento con esta apariencia no es para nada difícil, la jorobadera evocando a mis Doppelgänger se había reducido notablemente.

La semana pasada me presentaron a otro colombiano que trabaja en la empresa. El por qué yo no tiendo a la masificación con los compatriotas o con los hispanohablantes podría dar cuerda para muchos posts que no sé si algún día quiera escribir, así que dejemos en que es el primer colombiano que conozco ahí -no tengo ni idea de cuántos seamos-.

El hablado rolo me desconcertó y me pareció feo. Seguramente mi hablado no es ninguna belleza, pero definitivamente yo ya no sueno como recién desempacada del altiplano. Y cuando nos presentaron, el hombre me dice: "ah, pero si ya nos habíamos conocido, viendo un partido de la Eurocopa". Ajá. Yo los partidos de la Eurocopa los vi sólo con mi marido o en el peor de los casos, con A. y su marido.

Con que sigo siendo la antecesora de la Frau Rodríguez, esa que se fue hace ya casi una década.

jueves, 17 de julio de 2008

Todavía hay de dónde

Maniana manejaré por primera vez en mi vida un auto estando sola en el auto. Lo que para muchos es una actividad tan cotidiana como lavarse los dientes o comer, para mí resulta ser todo un acontecimiento. Si se tiene en cuenta que me dieron la licencia (el pase) de conducción alemán hace apenas dos semanas -culminando por fin todo un proceso que había comenzado hace más de un anio- y que en Chibchombia nunca conduje, la risita nerviosa y las mariposas en el estómago son un poco más comprensibles.

Que consuelo que a estas alturas de mi vida, cuando ya tengo a mis espaldas varias situaciones que viví sola y que requirieron en su momento de algo de valentía de mi parte, todavía haya algo que me ponga en ese estado de excitacion.

Ya me tengo el soundtrack:
-Autobahn, la original y la versión del Senior Coconut
-Dile a papá, de Christina y los Subterráneos

Mientras canturreaba hoy la segunda en la bici rumbo al trabajo, caí en cuenta de que yo, por querer
...llegar muy lejos,
casi casi hasta el final,
en donde nadie da consejos,

literalmente me fui de la ciudad y no volví más, y no pude evitar el miniembiste de la tristeza.

miércoles, 28 de noviembre de 2007

Por fin caigo

Finalmente me atraparon dos saudades:
-la de Hamburgo, hijuemadre!! Qué bella eres, maldita, ahora sí te extranio. Pero más por razones de infraestructura que por razones sentimentales. Tu tren urbano es un lujo comparado con el horror del de Düsseldorf (hablo del S-Bahn, que no es lo mismo que el U-Bahn o que el tranvía). Tienes un parque en cada esquina, estás llena de árboles, tus casas a la orilla del Alster, de Winterhude, de Eppendorf no se ven en ninguna otra parte.

-El fin de semana anterior me encontré en Frankfurt con mi amiga A., que venía a un curso en el sur. Cuando su tren partió, me quedó bailando en la cabeza una pregunta que a punta de olvido hacía mucho tiempo no me acuciaba: por qué carajos están los amigos tan lejos?

miércoles, 24 de octubre de 2007

No membership in that club

Con el título de esta entrada el lector puede temer otra escena lacrimosa de extranjera "contra" los nacionales (o los nacionales "contra" extranjera, según se vea).

O también podría esperarse el triste cuadro de una outsider observando desde algún rincón alemán sin poder entender ni participar. Lo cual es el caso. Pero el objeto observado no corresponde a nadie ni a nada de por aquí. El objeto observado es nada más y nada menos que la "propia" familia :S

Me refiero a la famila paterna, en la cual las distintas "ramas" llevan nombres diferentes por cosas de la vida de la "bizcabuela" (así que ni modo de poder referirse a los XXXX de un solo golpe). En ese árbol genealógico yo vendría siendo una rama por allá bien arriba, aislada del tronco y de las demás ramas. Mi papá no fue un buen puente entre la ramita y el resto del árbol. A nadie sorprende que, cuando se da alguna esporádica interacción entre nosotros, yo reaccione "raro" y meta la pata; por lo mismo, nadie se enoja conmigo.

Moraleja:
- Lo bueno de no pertenecer a una agrupación es que a uno no lo pueden echar.

Y aquí todavía me preguntan que si no extranio a la familia.....