Paul Auster le sacó jugo en su New York Trilogy a la veta borgiana de que es el Verbo el que le da existencia a la realidad, el mundo comienza a existir cuando Adán comienza a nombrarlo, una cerca con portón existe aún en Uqbar nada más porque es recordada por los bichos que allí parchan, el Golem adquiere vida cuando el Verbo le es susurrado, etc.
Dejar de nombrar es también olvidar
por ejemplo:
Dentro de las elementales medidas que tomé sin pensarlo siquiera cuando exmarido anunció su partida estuvieron:
pedirle las llaves de la casa
entregarle el anillo de bodas
dejar de llamarlo por su nombre
Mostrando las entradas con la etiqueta exfamilia. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta exfamilia. Mostrar todas las entradas
viernes, 8 de noviembre de 2013
domingo, 9 de junio de 2013
Poniendo puntos finales.
Los juzgados de este estado están en su capital. Estrenan un edificio muy bonito (hará cosa de 2 años que lo inauguraron) cerca del centro de Düsseldorf. No alcanza a salir en el Street View, cuando fotografiaron esa esquina recién comenzaba la obra. Llegué a eso de las 9:10, había tiempo de sobra, mi cita era las 9:30. Subí por la escalera, parte de un hall amplio techado en vidrio que incluye también la entrada y que tiene obras de arte en cerámica en las paredes laterales, hasta el segundo piso, donde estaba mi sala. Pasillos amplios, como balcones con vista al hall, paredes de madera, con monitores al lado de cada puerta con el horario de citas del día. Primera sorpresa divertida de la mañana: ninguno de los citados aquella mañana en esa sala tenía nombre alemán. Sólo había nombres hispanos, polacos, rusos y griegos. Llegó mi abogado. Tiene un olor particular que no había advertido. Tenía ganas de café y necesidad de agua, así que bajé de nuevo a la cafetería. Esta vez sí usé el ascensor para regresar al segundo piso; al llegar al hall, vi al miex y a su abogado en la baranda del balcón. Hice como si no lo hubiera visto (igual yo estaba distante) y me senté con mi abogado; ese puesto estaba en su radio de vista, así que cuando me vio se despidió de su abogado y vino a verme. Me preguntó en español que cómo estaba, que si había dormido bien. Él no, dijo. Se deja crecer el pelo, lo tiene ya más abajo de las orejas. Ha subido de peso, no está regordo pero ya no es el muchachito esbelto con el que viví 7 años. Llegó la hora de la cita. Su abogado es más joven que el mío. Mientras nos dirigíamos a la sala advertí las batolas negras que tanto su abogado como el mío llevaban. Disfraces, el segundo detalle divertido de la mañana. Menos mal no llevaban pelucas, que ahí sí creo que no hubiera podido contener la risa. El juez también tenía una batola negra. De los tres embatolados, sería el más joven. La sala, muy moderna, tiene las mesas con formas de arco que en su disposición forman un círculo, dándole un aire futurista. Esto, el tapiz verde de la sala (combinado con madera, era armónico) y el juez dictándole a un aparato de dictado toda la diligencia me llevaban a la imagen inevitable del capitán de nave espacial redactando la bitácora de vuelo. Este tercer detalle divertido de la mañana no me dejó concentrarme en la esencia del asunto (sí, quiero divorciarme de este señor; sí, ya acordamos privadamente la división de bienes; no, no estoy de acuerdo con lo del reparto de la pensión) y apenas advertir otros detalles como el contraste de la sobriedad y sobradez de mi abogado con su i-pad con el despelote de carpetas y papeles cayéndose que apenas le cabía en el brazo del suyo. Mi recreación personal de esta película es invariablemente en tono de comedia, wie sonst bei mir.
La salida del juzgado, el regreso a la oficina y el resto de ese día ya no tuvieron más detalles divertidos, ya todo el resto fue nostalgia y tristeza, como la de esta vez pero ahora limitada en el tiempo, no la dejé estar más de 24 horas.. Lo que más me asombra, lo que deja todos estos sentimientos en una campana de vacío es que no hubiera carne que pudiera ser encendida, por primera vez en meses estaba en un abrazo, y también era muy posiblemente la última vez que estuviera en un tal abrazo con ese hombre, con esa persona, y sin embargo no logré abandonarme, por más que quise no pude sentir ni siquiera que algo se me tostara. Mi cuerpo ya había dejado ir hace tiempo y yo no me había dado cuenta.
La salida del juzgado, el regreso a la oficina y el resto de ese día ya no tuvieron más detalles divertidos, ya todo el resto fue nostalgia y tristeza, como la de esta vez pero ahora limitada en el tiempo, no la dejé estar más de 24 horas.. Lo que más me asombra, lo que deja todos estos sentimientos en una campana de vacío es que no hubiera carne que pudiera ser encendida, por primera vez en meses estaba en un abrazo, y también era muy posiblemente la última vez que estuviera en un tal abrazo con ese hombre, con esa persona, y sin embargo no logré abandonarme, por más que quise no pude sentir ni siquiera que algo se me tostara. Mi cuerpo ya había dejado ir hace tiempo y yo no me había dado cuenta.
lunes, 18 de marzo de 2013
Se rompe un silencio
Bien es cierto que dice más lo que uno calla que lo que uno dice, pero ya ha durado este silencio un buen semestre. Desde que finalmente tuve arrestos para enviar al último engendro de relación a su respectiva mierda, he estado sola. Más o menos la mitad de ese tiempo estuve lidiando con una recaída que tenía que darse tarde o temprano pero que hasta ahora no había tenido la oportunidad de tener lugar: la verdadera nostalgia / saudade del #miex. Ya estaba ahí la necesidad de contactarlo para evitar pagarle al fisco alemán algunos miles de euros que me cobraban por una declaración de impuestos hecha a las carreras y con las patas -por mí- cuando él me llamó a preguntar que cómo estaba. Esas horas que compartimos fue volver a revivir esa compinchería que no he vuelto a encontrar ever, recordar y reconocer un aspecto de esa pérdida que por el transcurso de los hechos había permanecido invisible. ¡Se rió de mis chistes metafísicos! hacía cuánto yo no vivía tal portento, que alguien se riera de eso. El caballero manifestó no tener agenda, cosa que obviamente no era cierta porque estaba muy cariñoso y meloso, eso me complicó también en algo los sentimientos, pero no caí tan bajo, de un abrazo lloroso y de caminar por Colonia y ver El Hobbit tomados del brazo de gancho no dejé pasar el asunto. Con esa tusa tuve para entretenerme el resto del invierno, que estuvo oscuro (el más oscuro en 43 años) y sigue frío. Sigue -remember que es middle march-. En enero por andar corriendo a tomar el tranvía resbalé -malparida empresa de transporte público no había limpiado de hielo la estación- y caí cuán larga soy sobre el lado exterior del muslo izquierdo. Me incorporé inmediatamente y logré subirme al tranvía, pero me dieron naúseas del dolor tan infeliz. No me salían las lágrimas aunque latían en la sordina del dolor. Daba alaridos de dolor en la oficina cuando me acomodaba mal en la silla, aunque eso sólo fue el primer día. Quedó un morado que mutó a verde y luego a negro antes de difuminarse. El dolor tardó semanas en irse. Tal cual sentí que fue la tristeza de haber extrañado por fin el lado que me unía con el #miex. He prescindido de contactos posteriores -que él no deja de proponer-, aparte del día de su cumpleaños en que le mandé un texto corto y hablamos 1:08 min cuando me llamó de vuelta.
El resto del tiempo me he encargado de despreciar al sujeto del obsequio fallido (y de despreciarme a mí misma por haber llegado a atribuirle viabilidad al asunto, guácala) y por ende de encontrar agobiante el mero hecho de considerar la presencia de alguien y de alegrarme montones de andar a mi aire. En suma, en modus "a mí que no me jodan" (dicho con la entonación de mi abuelito, una í muy larga y el resto de la frase breve). También está bien así.
El resto del tiempo me he encargado de despreciar al sujeto del obsequio fallido (y de despreciarme a mí misma por haber llegado a atribuirle viabilidad al asunto, guácala) y por ende de encontrar agobiante el mero hecho de considerar la presencia de alguien y de alegrarme montones de andar a mi aire. En suma, en modus "a mí que no me jodan" (dicho con la entonación de mi abuelito, una í muy larga y el resto de la frase breve). También está bien así.
miércoles, 26 de septiembre de 2012
Historias de CDs
Malkasten, Vol. 5
En un Audi sobre la A3 rumbo a Frankfurt. A llegar a la medianoche a esperar un bus que salía a las 4 am en los bellos y tranquilos entornos de la estación central de esa ciudad -en pocas partes de Alemania se prenden mis alarmas bogotanas: esta es una de ellas-. El bus me llevaría al aeropuerto alternativo disfrazado de Frankfurt (Frankfurt-Hahn, se llama) que en realidad es un pueblucho como a 2 horas en el tal bus. Esos son los aeropuertos en donde operan las aerolíneas pitufo, las que son re-baratas y que deben ser un atentado al CO2. 40 euros por un ticket ida y vuelta Frankfurt-Hahn - Girona-Barcelona (otro disfraz). Claro que lo que se ahorra en el pasaje se paga con creces y más en el transporte entre ciudad de partida - aeropuerto en la porra A y aeropuerto en la porra B - ciudad de llegada.
Mis pasos no me llevaban a Barcelona, sino a Rosas, a un encuentro incierto que resultó ser en una casa con vista a la bahía desde la terraza con piscina, al inicio de la carretera que llevaba al restaurante El Bulli (que conste que yo ignoraba toda esa escenografía antes de llegar). Mi momento Paris Hilton en la vida. Creo que esa es una historia de otro post. El caso es que estaba en el trayecto al aeropuerto perdido del vuelo pitufo. Iba en un grupo de viajeros, una opción barata: gente que va en su carro a otra parte pone un aviso que quién viaja con él. El precio es menos de la mitad de lo de un pasaje en tren, el dueño del carro apenas hace lo de la gasolina y viéndolo bien, es hasta eco-friendly, se optimiza el uso de los carros. El dueño de este coche iba a todísima mierda, please remember que la Autobahn tiene tres carriles en cada sentido. El otro co-viajero se bajó apenas pudo y yo, pues bueno, este, acérquenme por favor a la estación central... -oye, pues si tu bus sale hasta las 4 y recién son las 11, porque no te vienes con nosotros? vamos a la casa de un amigo, aquí llevamos harto trago, oímos música.... pues ante mi otra alternativa -la hermosa estación central-, quedar en manos de quien pudo haberme destutanado a 200 kmh fue cuasi-providencial. La reunioncilla se puso hasta buena. A eso de las 3:30 decidí emprender mi camino, pero primero fui al baño. Cuando quise salir, la puerta no abría. El desespero de pensar que tanto esfuerzo invertido para venir a perder el vuelo porque me había quedado encerrada en un baño era insoportable. A los no sé cuántos tropecientos mil minutos logré abrir la puerta. Nadie se había dado cuenta de nada. Esta parte de la historia tuvo happy end, sí logré tomar el bus y después el vuelo. No porque recuerde el alivio después del desespero, sino porque no tengo recuerdo alguno de otros contratiempos.
El anfitrión de la velada trabajaba en una productora de música y recién acababan de sacar una compilación. Me regaló una copia. Son 2 CDs, uno de club y el otro de lounge. Este me gusta más y es el que estoy escuchando ahora.
Eco2, Jorge Drexler
Esta historia le pasó a una amiga de una amiga mía. Su gallinazo novio no tuvo ningún reparo en arrastrarle el ala a una amiga suya (de ella, la novia) y la supuesta amiga no tuvo reparo tampoco en acceder a tales propuestas. Cuando todo el teatrito se descubrió, la mujer traicionada no dudó un segundo en echar a la basura el CD que la ya ex-amiga le había regalado. Nuestra amiga en común lo rescató aunque ya lo tenía, así que andaba buscándole doliente al CD repetido y esa fui yo. Lo oí hasta el cansancio, adoro Todo se transforma -es la canción perfecta de un ONS-, pero fue durante mis años de casada. Quedó una asociación extraña ahí. No da como para tirarlo a la basura, pero tampoco para escucharlo.
En un Audi sobre la A3 rumbo a Frankfurt. A llegar a la medianoche a esperar un bus que salía a las 4 am en los bellos y tranquilos entornos de la estación central de esa ciudad -en pocas partes de Alemania se prenden mis alarmas bogotanas: esta es una de ellas-. El bus me llevaría al aeropuerto alternativo disfrazado de Frankfurt (Frankfurt-Hahn, se llama) que en realidad es un pueblucho como a 2 horas en el tal bus. Esos son los aeropuertos en donde operan las aerolíneas pitufo, las que son re-baratas y que deben ser un atentado al CO2. 40 euros por un ticket ida y vuelta Frankfurt-Hahn - Girona-Barcelona (otro disfraz). Claro que lo que se ahorra en el pasaje se paga con creces y más en el transporte entre ciudad de partida - aeropuerto en la porra A y aeropuerto en la porra B - ciudad de llegada.
Mis pasos no me llevaban a Barcelona, sino a Rosas, a un encuentro incierto que resultó ser en una casa con vista a la bahía desde la terraza con piscina, al inicio de la carretera que llevaba al restaurante El Bulli (que conste que yo ignoraba toda esa escenografía antes de llegar). Mi momento Paris Hilton en la vida. Creo que esa es una historia de otro post. El caso es que estaba en el trayecto al aeropuerto perdido del vuelo pitufo. Iba en un grupo de viajeros, una opción barata: gente que va en su carro a otra parte pone un aviso que quién viaja con él. El precio es menos de la mitad de lo de un pasaje en tren, el dueño del carro apenas hace lo de la gasolina y viéndolo bien, es hasta eco-friendly, se optimiza el uso de los carros. El dueño de este coche iba a todísima mierda, please remember que la Autobahn tiene tres carriles en cada sentido. El otro co-viajero se bajó apenas pudo y yo, pues bueno, este, acérquenme por favor a la estación central... -oye, pues si tu bus sale hasta las 4 y recién son las 11, porque no te vienes con nosotros? vamos a la casa de un amigo, aquí llevamos harto trago, oímos música.... pues ante mi otra alternativa -la hermosa estación central-, quedar en manos de quien pudo haberme destutanado a 200 kmh fue cuasi-providencial. La reunioncilla se puso hasta buena. A eso de las 3:30 decidí emprender mi camino, pero primero fui al baño. Cuando quise salir, la puerta no abría. El desespero de pensar que tanto esfuerzo invertido para venir a perder el vuelo porque me había quedado encerrada en un baño era insoportable. A los no sé cuántos tropecientos mil minutos logré abrir la puerta. Nadie se había dado cuenta de nada. Esta parte de la historia tuvo happy end, sí logré tomar el bus y después el vuelo. No porque recuerde el alivio después del desespero, sino porque no tengo recuerdo alguno de otros contratiempos.
El anfitrión de la velada trabajaba en una productora de música y recién acababan de sacar una compilación. Me regaló una copia. Son 2 CDs, uno de club y el otro de lounge. Este me gusta más y es el que estoy escuchando ahora.
Eco2, Jorge Drexler
Esta historia le pasó a una amiga de una amiga mía. Su gallinazo novio no tuvo ningún reparo en arrastrarle el ala a una amiga suya (de ella, la novia) y la supuesta amiga no tuvo reparo tampoco en acceder a tales propuestas. Cuando todo el teatrito se descubrió, la mujer traicionada no dudó un segundo en echar a la basura el CD que la ya ex-amiga le había regalado. Nuestra amiga en común lo rescató aunque ya lo tenía, así que andaba buscándole doliente al CD repetido y esa fui yo. Lo oí hasta el cansancio, adoro Todo se transforma -es la canción perfecta de un ONS-, pero fue durante mis años de casada. Quedó una asociación extraña ahí. No da como para tirarlo a la basura, pero tampoco para escucharlo.
Etiquetas:
amigas,
esto es Deutschland,
exfamilia,
frauen,
gestas juveniles,
otros parajes,
soundtrack
domingo, 27 de noviembre de 2011
Blog tomado
Voy entreviendo que este blog es de los pocos lugares de mi vida actual en donde aún la ausencia de mi ex-marido se nota. Eso, el retorno a casa los lunes desde la escuela de idiomas (j'apprends le francais depuis deux ans), el bistreau italiano del barrio que visité hace poco y en donde subieron los precios y cambiaron la vajilla -¿quién más apropiado para contarle tales eventos sino él, que btw insistió tanto para que posteara aquí al respecto, cosa que jamás hice sino hasta ahora?-, a su FC Köln de las pelotas primero le cancelan un partido porque el árbitro intentó suicidarse y no encontraron reemplazo last minute y luego llega el archirival de patio Mönchengladbach y le da una tunda en su propia casa -otra vez su fe de fan a prueba, jaja-...
Es interesante como se cierra solo el círculo. Si no fuera porque el blog buscara el tema de esa ausencia, no yo, no lo expresaría en mi vida de ahora, la que es sin él, porque ya ese vacío casi desapareció, salvo los pocos restos que quedan por ahí en rincones inesperados como mencionara above.
Valga este gesto de exorcismo, a ver si mi vida actual. la que es sin él, logra recuperar el mood del blog. La vida sigue siendo posteable.
Es interesante como se cierra solo el círculo. Si no fuera porque el blog buscara el tema de esa ausencia, no yo, no lo expresaría en mi vida de ahora, la que es sin él, porque ya ese vacío casi desapareció, salvo los pocos restos que quedan por ahí en rincones inesperados como mencionara above.
Valga este gesto de exorcismo, a ver si mi vida actual. la que es sin él, logra recuperar el mood del blog. La vida sigue siendo posteable.
Etiquetas:
comeback,
disonancias,
einsam,
exfamilia,
galanes,
so it goes
viernes, 12 de agosto de 2011
Los fantasmas no se van tan fácil
Si algo enseñan las películas de terror en general es que deshacerse de los malos espíritus es todo un camello, puede tomar hasta más de cinco partes.
El fantasma de mi ex me ronda por estos días, no sé por qué cuernos.
Quizás por haber hablado de él con mi amigote de Berlín, quien ha estado bastante pendiente de mí en esta situación, o por haber visto un fotograma de Chad Vader (yo adoraba a Chad Vader) en el Spiegel Online, que invariablemente consulto varias veces al día, no vaya y sea que el mundo se desbarate en cualquier momento (aunque me caen mal, me gusta el dinamismo de su diseño), o por ver ahora solo mis nombres, con más espacio, en el timbre del portón del edificio y en el buzón -este es otro de los típicos asombros anecdóticos de inmigrante: en Alemania el apartamento no se identifica con un número como en Colombia, sino con el apellido mismo de quienes lo habitan. En los timbres y buzones de las casas también aparece el apellido de los habitantes-. También he pasado por el dolor de recordar promesas que quedaron incumplidas.
Me quedaron un montón de cosas de él que decido conservar porque a mí también me gustan y no veo por qué tenga que renunciar a ellas: la buena comida, la Bundesliga y la Nationalmannschaft, las (buenas) películas y series sin doblar, la política, el no tragar entero, la cama de agua, la conciencia de cómo es que puede funcionar el mundo, ser trendsetter sin buscarlo, este apartamento en la provincia dusseldorfeña (él fue quien insistió en esta zona), buscar calidad (soy tan pobre que no puedo permitirme comprar cosas malas, decía), el desprecio y apego por lo material... encontrar un conspicuo contertulio como él está bien difícil. Así visto, no creo que sea tan reprochable extrañar algo bueno que tuve tanto tiempo.
Pero eso ya es periódico de ayer, Schnee vom gestern. Mi aquí y mi ahora son distintos a los de aquellos tiempos -aunque me cueste creerlo a veces-; añoro ese aspecto del pasado pero no quiero que vuelva a ser parte de ningún modo ni de mi presente ni de mi futuro.
Vuela, zapato viejo.
El fantasma de mi ex me ronda por estos días, no sé por qué cuernos.
Quizás por haber hablado de él con mi amigote de Berlín, quien ha estado bastante pendiente de mí en esta situación, o por haber visto un fotograma de Chad Vader (yo adoraba a Chad Vader) en el Spiegel Online, que invariablemente consulto varias veces al día, no vaya y sea que el mundo se desbarate en cualquier momento (aunque me caen mal, me gusta el dinamismo de su diseño), o por ver ahora solo mis nombres, con más espacio, en el timbre del portón del edificio y en el buzón -este es otro de los típicos asombros anecdóticos de inmigrante: en Alemania el apartamento no se identifica con un número como en Colombia, sino con el apellido mismo de quienes lo habitan. En los timbres y buzones de las casas también aparece el apellido de los habitantes-. También he pasado por el dolor de recordar promesas que quedaron incumplidas.
Me quedaron un montón de cosas de él que decido conservar porque a mí también me gustan y no veo por qué tenga que renunciar a ellas: la buena comida, la Bundesliga y la Nationalmannschaft, las (buenas) películas y series sin doblar, la política, el no tragar entero, la cama de agua, la conciencia de cómo es que puede funcionar el mundo, ser trendsetter sin buscarlo, este apartamento en la provincia dusseldorfeña (él fue quien insistió en esta zona), buscar calidad (soy tan pobre que no puedo permitirme comprar cosas malas, decía), el desprecio y apego por lo material... encontrar un conspicuo contertulio como él está bien difícil. Así visto, no creo que sea tan reprochable extrañar algo bueno que tuve tanto tiempo.
Pero eso ya es periódico de ayer, Schnee vom gestern. Mi aquí y mi ahora son distintos a los de aquellos tiempos -aunque me cueste creerlo a veces-; añoro ese aspecto del pasado pero no quiero que vuelva a ser parte de ningún modo ni de mi presente ni de mi futuro.
Vuela, zapato viejo.
Etiquetas:
disonancias,
einsam,
exfamilia,
galanes,
prensa,
so it goes,
soundtrack
miércoles, 3 de agosto de 2011
Desempolvando
Only for register.
No es que no esté pasando nada, todo lo contrario, esto se tornó bastante más telenovelesco de lo imaginado en los frentes laboral, ex-familiar y -ejem- de relaciones interpersonales (el hombre que apareció de la nada sigue ahí).
Supongo que es inevitable que una nueva sociedad le robe el tiempo y la atención al obsoleto blog.
No es que no esté pasando nada, todo lo contrario, esto se tornó bastante más telenovelesco de lo imaginado en los frentes laboral, ex-familiar y -ejem- de relaciones interpersonales (el hombre que apareció de la nada sigue ahí).
Supongo que es inevitable que una nueva sociedad le robe el tiempo y la atención al obsoleto blog.
Etiquetas:
disonancias,
el sudor de la frente,
exfamilia,
galanes,
neura
miércoles, 6 de julio de 2011
La vida supera la tragedia
Tanto que luché por que J. hiciera algo con su tiempo,
para que ahora por cuenta de la ley tenga que pasarle dinero y así seguirle alcahueteando.
No hay justicia humana, soy una víctima del destino.
A punta de cliché será, porque de veras que ya estoy más allá de la indignación y el empute.
Es el precio de mi libertad.
para que ahora por cuenta de la ley tenga que pasarle dinero y así seguirle alcahueteando.
No hay justicia humana, soy una víctima del destino.
A punta de cliché será, porque de veras que ya estoy más allá de la indignación y el empute.
Es el precio de mi libertad.
Etiquetas:
exfamilia,
galanes,
injusticia,
lumbreras,
traición
martes, 28 de junio de 2011
Another second time
Corría el año 2001 y la Universidad Tecnológica de Hamburgo (TUHH por sus siglas auf Deutsch) recién diseñaba un currículum de un máster de Ingeniería Ambiental, al cual por diversas razones vine a caer. Había un docente dudoso llamado Walter Leao Filha o similares, brasilero radicado en Alemania, bastante ducho en aquello del lobby de proyectos chimbos para financiarlos. Gracias a sus contactos acabamos un indio de India -un hombrecillo pequeño-, un mexicano y yo como únicos representantes alemanes (!!) en un congreso de estudiantes de ciencias ambientales de la cuenca (?) del Mar Báltico. El evento tenía lugar en un former veraneadero comunista en la gloriosa ciudad de Lodz, hagan de cuenta como una Ibagué / ciudad intermedia sin ningún encanto polaca. En ese entonces llevaba el pelo muy corto -recién salía de mi rubio sideral, aventura sobre la que aún debo un post- y tenía algunos kilillos de más.
En la fiesta de cierre del evento me tomé literalmente hasta el agua del florero. Creo que me rumbié con todo lo que se me atravesó por delante y recuerdo un amanecer en un bosque cayéndole a una finlandesa. Lo mejor vino después (ah, los tiempos Bridget Jones): los dos buses con los estudiantes partieron con media hora de retraso, pues cuando ya estaban todos subiditos en el bus, notaron que hacía falta una participante. Alguien se bajó del bus y fue a tocar a la puerta de la habitación de la susodicha, que aún dormía la mona. Para llegar a la puerta del bus tuve que caminar por fuera del mismo soportando las miradas airadas de los puntuales -o sea todos los otros casi 100 participantes-. Vendría a continuación un lovely day de primavera, lluvioso, frío, con guayabo, con hambre, sin plata, en día festivo con todo cerrado y por ende sin posibilidad de cambiar marcos (!!) -tenía una tarjeta de banco horrorosa- en Cracovia. Volví en el tren nocturno a Hamburgo, pues tenía un examen al otro día.
Durante mi matrimonio mantuve una cierta relación con ese país por ser el exmarido y su familia de allá nativos, pero del norte que fuera prusiano alguna vez, de Danzig. Estuve dos veces en esa ciudad.
Quiere el destino que, aun cuando ese vínculo con Polonia se rompió, vuelva yo de nuevo a tales tierras. A Lodz itself. A ver si se nos da por fin el milagrito de encontrarnos con esta amigota -see below in the link- a quien hace ya más de una década no veo pero con quien hemos mantenido buen contacto: un amigo de su marido (ambos neozelandeses) se casa con una polaca y ella viene a la boda.
Como se echa de ver, yo vengo quedando como la amiga de la esposa del amigo del novio, un personaje muy cercano a la pareja... la ocasión está, al menos en el papel, que ni pintada para repetir el performance de hace 10 (!!) años. De hecho compré unos zapatos en mí impensables, 8 cm de tacos así nada más como para combinarlos con algunos vodkas, que no faltarán.
En la fiesta de cierre del evento me tomé literalmente hasta el agua del florero. Creo que me rumbié con todo lo que se me atravesó por delante y recuerdo un amanecer en un bosque cayéndole a una finlandesa. Lo mejor vino después (ah, los tiempos Bridget Jones): los dos buses con los estudiantes partieron con media hora de retraso, pues cuando ya estaban todos subiditos en el bus, notaron que hacía falta una participante. Alguien se bajó del bus y fue a tocar a la puerta de la habitación de la susodicha, que aún dormía la mona. Para llegar a la puerta del bus tuve que caminar por fuera del mismo soportando las miradas airadas de los puntuales -o sea todos los otros casi 100 participantes-. Vendría a continuación un lovely day de primavera, lluvioso, frío, con guayabo, con hambre, sin plata, en día festivo con todo cerrado y por ende sin posibilidad de cambiar marcos (!!) -tenía una tarjeta de banco horrorosa- en Cracovia. Volví en el tren nocturno a Hamburgo, pues tenía un examen al otro día.
Durante mi matrimonio mantuve una cierta relación con ese país por ser el exmarido y su familia de allá nativos, pero del norte que fuera prusiano alguna vez, de Danzig. Estuve dos veces en esa ciudad.
Quiere el destino que, aun cuando ese vínculo con Polonia se rompió, vuelva yo de nuevo a tales tierras. A Lodz itself. A ver si se nos da por fin el milagrito de encontrarnos con esta amigota -see below in the link- a quien hace ya más de una década no veo pero con quien hemos mantenido buen contacto: un amigo de su marido (ambos neozelandeses) se casa con una polaca y ella viene a la boda.
Como se echa de ver, yo vengo quedando como la amiga de la esposa del amigo del novio, un personaje muy cercano a la pareja... la ocasión está, al menos en el papel, que ni pintada para repetir el performance de hace 10 (!!) años. De hecho compré unos zapatos en mí impensables, 8 cm de tacos así nada más como para combinarlos con algunos vodkas, que no faltarán.
Etiquetas:
albricias,
amigas,
disonancias,
exfamilia,
gestas juveniles,
otros parajes
sábado, 18 de junio de 2011
Is anyone there?
El 25 de septiembre de 2010 escribí:
Aún no sé por qué decidí seguir y por ende borrar esa entrada. Lo bueno de esa terquedad fue que ahora no estoy haciéndome ninguna pregunta del tipo "what if I had done...". La cifra del tiempo casi alcanza a llegar al séptimo año y fue él el que se fue a motu propio, él buscó solito la puerta de salida.
No me sentía de ningún ánimo para postear en este blog, que comenzó poco después de empezar nuestra convivencia juntos. Siempre estuvo él a mi lado desde que aquí escribo. Hasta hace dos meses. Esa sensación de "it's gone" es aterradora, es casi como una muerte, pero ya la superé, igual el muchacho is still alive.
Aquí tal vez no, pero en mi diario personal sí hay buena cuenta de que esta no fue ninguna decisión súbita, sino algo que venía cocinándose hace ya rato. Es triste ver que la persona que amas está impedida para amar, no puede porque tiene otro montón de rollos propios que resolver.
Me siento sola, pero sé estar sola. Si no, hubiera regresado loca de mi autodestierro maltés de diez largos días. Como el apóstol San Pablo, vine a encallar en esa isla (de hecho mi hotel quedaba en la Saint Paul's Bay, convertida hoy en el Melgar / veraneadero de medio pelo maltés). En el largo vuelo de regreso leí la prensa local. En primera página daban cuenta de la identificación del sospechoso de haber apuñaleado a una turista búlgara de 40 años en un hotel en la misma calle en la que quedaba el mío. Por poco y alcanzo a mojar prensa yo también.
La soledad maltesa me sirvió para pensar; el regreso, París con mis amigos queridos del tiempo alemán (ambos juntos los dos, aún me falta juntarlos con mi recontra partner número tres en Berlín) y Bretaña me sirvieron para tomar ánimos y comenzar ahora sí a despedirme de él en el interior de mi ser.
La vez que se me ocurrió mirar a mi alrededor en Malta tuvo la mala suerte de pasar en mi segundo día en el Melgar maltés. Un chico nigeriano que trabajaba lavando platos (me late que buscando algún lucro: aún no estoy tan necesitada como para pagar!) y un "ñor" australiano en sus late 50's -aunque pobre balance, siquiera se me arrimó alguien- Pero eso no fue lo peor. Lo peor fue que justo ahí caí en cuenta de que la última vez que salí en ese plan había sido hace exactamente siete años, el very day que conocí a mi hoy exmarido; de ese aniversario quise escapar con este viaje. Ese hallazgo me sacó el aire y me dolió un poco. Quedé escaldada y en primera, quietecita en mi rincón.
Hasta anoche. Caí en el único bar de Düsseldorf que mi Bauchgefühl zugelassen hat, había buenos tunes que invitaban a la danza y súbitamente comenzamos la danza y yo, el resto no importaba, ni siquiera los pocos ejemplares mirables y solos o con otros amigos -léase: sin pareja- que por ahí se veían -mi olfato de bares aún funciona!-, cuando de la nada salió un hombre y se plantó al frente mío...
Mientras estuve en el quiet modus recordé los innúmeros encuentros casuales que hasta ahora he tenido, desde los amigos espontáneos hechos mientras esperaba al novio o a las amigas que nunca llegaron, pasando por alegres ONSs que comenzaron preguntando la hora o pidiendo fuego, y por escenas dignas de cualquier película de Meg Ryan o de "Before sunrise" (me quedé en los 90's en ese género, lo siento). Y pensé que jamás me volvería a ocurrir, pero no era cierto, menos mal. Qué cosquilleo y qué alivio me causa el que esas escenitas aún no me abandonen.
Acabo de desbaratar mi mundo de los últimos seis anios de un plumazo.
La certeza de que no quedaba de otra ayuda a paliar la tristeza.
como se puede ver y como muchas veces, gracias Autoliniers.
Aún no sé por qué decidí seguir y por ende borrar esa entrada. Lo bueno de esa terquedad fue que ahora no estoy haciéndome ninguna pregunta del tipo "what if I had done...". La cifra del tiempo casi alcanza a llegar al séptimo año y fue él el que se fue a motu propio, él buscó solito la puerta de salida.
No me sentía de ningún ánimo para postear en este blog, que comenzó poco después de empezar nuestra convivencia juntos. Siempre estuvo él a mi lado desde que aquí escribo. Hasta hace dos meses. Esa sensación de "it's gone" es aterradora, es casi como una muerte, pero ya la superé, igual el muchacho is still alive.
Aquí tal vez no, pero en mi diario personal sí hay buena cuenta de que esta no fue ninguna decisión súbita, sino algo que venía cocinándose hace ya rato. Es triste ver que la persona que amas está impedida para amar, no puede porque tiene otro montón de rollos propios que resolver.
Me siento sola, pero sé estar sola. Si no, hubiera regresado loca de mi autodestierro maltés de diez largos días. Como el apóstol San Pablo, vine a encallar en esa isla (de hecho mi hotel quedaba en la Saint Paul's Bay, convertida hoy en el Melgar / veraneadero de medio pelo maltés). En el largo vuelo de regreso leí la prensa local. En primera página daban cuenta de la identificación del sospechoso de haber apuñaleado a una turista búlgara de 40 años en un hotel en la misma calle en la que quedaba el mío. Por poco y alcanzo a mojar prensa yo también.
La soledad maltesa me sirvió para pensar; el regreso, París con mis amigos queridos del tiempo alemán (ambos juntos los dos, aún me falta juntarlos con mi recontra partner número tres en Berlín) y Bretaña me sirvieron para tomar ánimos y comenzar ahora sí a despedirme de él en el interior de mi ser.
La vez que se me ocurrió mirar a mi alrededor en Malta tuvo la mala suerte de pasar en mi segundo día en el Melgar maltés. Un chico nigeriano que trabajaba lavando platos (me late que buscando algún lucro: aún no estoy tan necesitada como para pagar!) y un "ñor" australiano en sus late 50's -aunque pobre balance, siquiera se me arrimó alguien- Pero eso no fue lo peor. Lo peor fue que justo ahí caí en cuenta de que la última vez que salí en ese plan había sido hace exactamente siete años, el very day que conocí a mi hoy exmarido; de ese aniversario quise escapar con este viaje. Ese hallazgo me sacó el aire y me dolió un poco. Quedé escaldada y en primera, quietecita en mi rincón.
Hasta anoche. Caí en el único bar de Düsseldorf que mi Bauchgefühl zugelassen hat, había buenos tunes que invitaban a la danza y súbitamente comenzamos la danza y yo, el resto no importaba, ni siquiera los pocos ejemplares mirables y solos o con otros amigos -léase: sin pareja- que por ahí se veían -mi olfato de bares aún funciona!-, cuando de la nada salió un hombre y se plantó al frente mío...
Mientras estuve en el quiet modus recordé los innúmeros encuentros casuales que hasta ahora he tenido, desde los amigos espontáneos hechos mientras esperaba al novio o a las amigas que nunca llegaron, pasando por alegres ONSs que comenzaron preguntando la hora o pidiendo fuego, y por escenas dignas de cualquier película de Meg Ryan o de "Before sunrise" (me quedé en los 90's en ese género, lo siento). Y pensé que jamás me volvería a ocurrir, pero no era cierto, menos mal. Qué cosquilleo y qué alivio me causa el que esas escenitas aún no me abandonen.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
