Lo malo de ausentarse tanto tiempo es que uno no sabe ni por dónde comenzar. El 2019 transcurrió en el nuevo domicilio (a orillas del Düssel y en donde no pasa nada, el domicilio anterior era la esquina del movimiento en comparación: pasaban al menos los erizos) y sin asomarse ni siquiera por aquí.
Angie sigue ahí, pero no pudo irse de feliz ocaso. Su figura opacó a su partido, a su sucesora le quedaron grandes los zapatos y ahora los lobos a los que Angie les pusiera la pata salen de sus grutas, más calvos pero haciendo de cuenta que aún siguen en 2005.
El AfD sigue ahí, ganando fuerza en el oriente, mostrando cada vez más las garras nazis.
El corona virus se impuso, recuerdo el titular pequeñito en una esquina de una nueva enfermedad en China cuando comenzó el año y estábamos todos impresionados con las fotos de los incendios australianos y vea dónde va el bicho ese 2 meses después, unos 3000 muertos en todo el mundo, ya hizo su triunfal entrada en casi todos los continentes (Oceanía no sé). Por todo el alboroto y las medidas (mi empleador canceló todas las reuniones y viajes internacionales, cerró los casinos, entre otros) siento un ligero deja-vu con el 11 de septiembre.
Yo sigo aquí, ya ni me quejo del mucho trabajo y los pocos recursos porque sería como quejarse del mal clima o de la carestía. Tampoco me quejo de la soledad: si sigo sola es porque la gana se me da. El online dating caro no me dio sino rechazos los primeros dos meses (ni que hubiera puesto las fotos de Quasimoda) y por allá no volví a pesar de la inversión. Mis amigos que me quieren me insinúan con toda la diplomacia del mundo que yo debiera cambiar cositas (mi aspecto, mis rutinas) pero es en este punto donde el ser tranquilo que ahora aspiro a ser se embala, se da cabezazos contra la pared y dice: si es así, entonces sola (miserable pero tranquila) y nos vamos todos para nuestra mierda, mucho gusto, buenas noches a todos.
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martes, 3 de marzo de 2020
sábado, 23 de septiembre de 2017
Mudanza
Se avecina trasteo doméstico después de haber pasado la temporada más larga en mi biografía en un único domicilio -casi 10 años, cuando vivía con mis padres juntos tendían a mudarse cada 7 años, mi récord era hasta ahora 8 años en mi último domicilio bogotano-.
Me voy al norte pero sigo al oriente de la ciudad. Cambio la vecindad del Rin por la del Düssel (que, no se olvide y no me canso de insistir, es el aportante del nombre de Düsseldorf, esta bella capital de departamento), la de la reserva natural Urdenbacher Kamp y el bosque de Garath por la del del bosque de Düsseldorf y una vieja mina de carbón vuelta lago, el Unterbacher See. Igual sigo rodeada de naturaleza a la mano, aunque sea man made y (era requisito número uno) estaré aún más cerca del trabajo, aun cuando la ciclorruta es más mehh.
Me voy al norte pero sigo al oriente de la ciudad. Cambio la vecindad del Rin por la del Düssel (que, no se olvide y no me canso de insistir, es el aportante del nombre de Düsseldorf, esta bella capital de departamento), la de la reserva natural Urdenbacher Kamp y el bosque de Garath por la del del bosque de Düsseldorf y una vieja mina de carbón vuelta lago, el Unterbacher See. Igual sigo rodeada de naturaleza a la mano, aunque sea man made y (era requisito número uno) estaré aún más cerca del trabajo, aun cuando la ciclorruta es más mehh.
miércoles, 3 de agosto de 2016
Dicha de verano
Y en menos de nada lleva el verano 800 años aunque las vacaciones escolares en realidad hayan comenzado hace apenas 3 semanas, las condiciones luminosas hasta tarde ya son normales y no joden, pocos pero alcanzó a haber algunos días de sandalia, no llovió el día de mi cumpleaños pero sí estuvo gris.
2016 se escurría en sus rutinas hasta fines de mayo con un fin de semana alargado a partir de una reunión de trabajo un viernes en Berlín. Berlín del alma siempre vale la pena la visita, esta vez me quedé en un barrio occidental en donde nunca pasó nada ni en tiempos del muro ni ahora y se sintió muy raro y conocí personalmente a alguien de Twitter. Junio tuvo dos excursiones a Amsterdam, una a principios del mes en compañía de mi alma gemela y la otra a finales con mis hermanos y sobrino. El encuentro con los -medio- hermanos estuvo muy emotivo por la presencia del mayor y su hijo cincoañero que viven en Colombia (se fueron de nuestra natal Bogotá a Cali hace 2 años) y con quien no hablaba largo y tendido desde hacía más de 30 años -a sobrino sí lo conocía pero con él el trato había sido 0-, todo en el marco de una festividad muy alegre del hermano menor que vive en Holanda hace ya años y ya es como de la casa, como pasa también con el alma gemela.
La visita familiar se replicó en mi domicilio düsseldorfeño a principios de julio. De haber un solo especímen M. en esta casa pasó a haber 4 de un momento para otro. Aún digiero la avalancha de cheveridad de aquellos días. Me alegro mucho de que mis hermanos sean y estén ahí. El sobrino fue un capítulo aparte de aprendizaje y disfrute por parte de esta respetable señora que se quedó vistiendo santos por ese lado.
A fines de julio tuve otro encuentro afortunado y raro, uno de los personajes de mi biografía, mi roommate de 7 años en Bogotá, estaba de paso en Hamburgo. Al lado del tiempo familiar, esas 11 horas con este hombre cuentan entre las más preciadas del año, de la vida, de los recuerdos.
Soy dichosa.
2016 se escurría en sus rutinas hasta fines de mayo con un fin de semana alargado a partir de una reunión de trabajo un viernes en Berlín. Berlín del alma siempre vale la pena la visita, esta vez me quedé en un barrio occidental en donde nunca pasó nada ni en tiempos del muro ni ahora y se sintió muy raro y conocí personalmente a alguien de Twitter. Junio tuvo dos excursiones a Amsterdam, una a principios del mes en compañía de mi alma gemela y la otra a finales con mis hermanos y sobrino. El encuentro con los -medio- hermanos estuvo muy emotivo por la presencia del mayor y su hijo cincoañero que viven en Colombia (se fueron de nuestra natal Bogotá a Cali hace 2 años) y con quien no hablaba largo y tendido desde hacía más de 30 años -a sobrino sí lo conocía pero con él el trato había sido 0-, todo en el marco de una festividad muy alegre del hermano menor que vive en Holanda hace ya años y ya es como de la casa, como pasa también con el alma gemela.
La visita familiar se replicó en mi domicilio düsseldorfeño a principios de julio. De haber un solo especímen M. en esta casa pasó a haber 4 de un momento para otro. Aún digiero la avalancha de cheveridad de aquellos días. Me alegro mucho de que mis hermanos sean y estén ahí. El sobrino fue un capítulo aparte de aprendizaje y disfrute por parte de esta respetable señora que se quedó vistiendo santos por ese lado.
A fines de julio tuve otro encuentro afortunado y raro, uno de los personajes de mi biografía, mi roommate de 7 años en Bogotá, estaba de paso en Hamburgo. Al lado del tiempo familiar, esas 11 horas con este hombre cuentan entre las más preciadas del año, de la vida, de los recuerdos.
Soy dichosa.
miércoles, 4 de noviembre de 2015
Refugiados
Este parece otro país muy distinto del que estaba de fondo en la última entrada de este blog. Ya nadie se acuerda del vaivén de la crisis de Grecia que mandó la parada europea a principio de año. Desde hace ya no sé cuántos meses el hit de moda en las noticias y en la política -no se sabe cuál manda a cuál- son los refugiados. No que nos los hubiera antes, sino que las cantidades ya no pasan inadvertidas. Al contrario de lo que pasa con muchas noticias, esta se niega a abandonar los titulares después de meses. La solidaridad inicial -respaldada por palabras tajantes y precisas de Angie Merkel, lo que fue todo un acontecimiento- persiste en general, a pesar de las peleas entre los partidos, la lentitud de la burocracia, los incendios a hogares y otro tipo de atentados a refugiados, los cretinos que salen a azuzar populacho... y la gente sigue llegando.
Todos mis corresponsales en el extranjero me preguntan por los refugiados. S., el amigo fan irredento de Hamburgo estaba impresionado con las escenas que vio el mes pasado que estuvo por allá (8 años después S. aún es cliente frecuente de la ruta México - Hamburgo). Un compañero de trabajo es voluntario de los Johanniter y ya ha ayudado en la mudanza de varios grupos a hogares temporales. Mi entrañable paisana A., está feliz alfabetizando (!) a un grupo de refugiados en la academia donde trabaja. ¿Y yo? Yo voy juiciosa del trabajo a la casa y viceversa, de vez en cuando voy al centro, siempre en la bici y/o en el transporte público. Pero así y todo, sólo los veo cuando prendo la televisión.
Update Nov 19 2015:
Por fin llega la realidad a mi puerta. Mañana se instalan los habitantes de un hogar para refugiados construído en las inmediaciones de un equipo de fútbol local ubicado a unos 500 m de mi casa.
Todos mis corresponsales en el extranjero me preguntan por los refugiados. S., el amigo fan irredento de Hamburgo estaba impresionado con las escenas que vio el mes pasado que estuvo por allá (8 años después S. aún es cliente frecuente de la ruta México - Hamburgo). Un compañero de trabajo es voluntario de los Johanniter y ya ha ayudado en la mudanza de varios grupos a hogares temporales. Mi entrañable paisana A., está feliz alfabetizando (!) a un grupo de refugiados en la academia donde trabaja. ¿Y yo? Yo voy juiciosa del trabajo a la casa y viceversa, de vez en cuando voy al centro, siempre en la bici y/o en el transporte público. Pero así y todo, sólo los veo cuando prendo la televisión.
Update Nov 19 2015:
Por fin llega la realidad a mi puerta. Mañana se instalan los habitantes de un hogar para refugiados construído en las inmediaciones de un equipo de fútbol local ubicado a unos 500 m de mi casa.
lunes, 29 de junio de 2015
Verano
Se instala el verano como si nunca se hubiera ido, como si todo hubiera estado reventando de verdor y soltando motas y polen desde siempre. A veces llueve y no hace tanto calor -ah, como días bogotanos-, a veces salta el termómetro y a mi yo tropical de montaña para quien el calor siempre fue ocio le cuesta mucho trabajo escoger qué ponerse.
Novedoso en este verano 2015:
Ha hecho mucho viento, no lo recuerdo de antes. Es un viento ameno y juguetón, me da emoción poder sumergirme en él, pero cuando sopla más fuerte ya no se puede pedalear -o sí se puede, pero esforzándose mucho más-.
Llegan los loritos a Urdenbach. Me extraña que no se hayan instalado antes.
Limpié las ventanas de mi casa. La última vez fue hace 2 años y con el resultado de ayer siento como si hubiera vivido en penumbras este tiempo.
Ya decidí que me gusta más tener estaciones.
Novedoso en este verano 2015:
Ha hecho mucho viento, no lo recuerdo de antes. Es un viento ameno y juguetón, me da emoción poder sumergirme en él, pero cuando sopla más fuerte ya no se puede pedalear -o sí se puede, pero esforzándose mucho más-.
Llegan los loritos a Urdenbach. Me extraña que no se hayan instalado antes.
Limpié las ventanas de mi casa. La última vez fue hace 2 años y con el resultado de ayer siento como si hubiera vivido en penumbras este tiempo.
Ya decidí que me gusta más tener estaciones.
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viernes, 24 de abril de 2015
Iglesias
En menos de dos semanas he asistido a dos misas. Creo que nunca en mi vida había estado en misa tan frecuentemente. Ambas misas católicas y en ambos casos curas hardcore y regañones. Esto viene a pasarme en Alemania, el país del que pensara que por estar en la ultraarchicivilizada Europa ya se había desentendido de esos lastres.
Nada más alejado de la realidad. Alemania le es fiel a sus iglesias cristianas. No en vano el papa pasado fue de estas tierras. Los domingos NO se trabaja. El idioma alemán se consolidó como tal cuando un cura tradujo la Biblia del latín a la jerigonza que se hablaba en ese entonces en el Sacro Imperio Romano. Hay dos partidos que tienen el adjetivo "cristiano" en el nombre, nefastos y en el poder. Pertenecer a la iglesia no es sólo asunto de fe: quienes pertenecen oficialmente a las iglesias católica o protestante les aportan mensualmente 4% de su salario. Si uno quiere cesar su aporte tiene que presentar renuncia formal, es decir, ir a una oficina, llenar un formulario y firmar*. Le queda a uno 4% más del sueldo pero se pierde el derecho a los sacramentos -supongo que el único que queda disponible es la extremaunción- y sobre todo a los servicios que ofrecen -las guarderías son de los más apetecidos-.
*: De los típicos cuentos de ciencia ficción que cuestan creer al principio en estas tierras. Poner en el mismo cajón con el impuesto de televisión y el empadronamiento e impuesto del perro.
El formulario de empadronamiento tiene el campo "Iglesia" con los cuadraditos "católica", "protestante" para rellenar con una X. Cuando lo llené por vez primera yo ya la tenía muy clara y dejé esa área en blanco, así que gracias a Dios nunca se han quedado esos bandidos con lo que gano con el sudor de mi frente.
Pero yo también aprovecho tanto fervor. Disfruto de los festivos que imponen -en ese sentido el catolicismo es mejor que los demás y por eso Mayo/Junio en Renania del Norte parecen que fueran en un calendario colombiano-, soporto las campanadas que los curas locos dejan sonar por cuartos de hora completos -en los últimos 10 años he vivido en dos ciudades y en cada una he tenido una iglesia a menos de 200 m de mi casa-, comparto los ritos que amigos y conocidos celebran. Ya he estado en un bautizo, una primera comunión y una boda. En un mes asistiré a una confirmación protestante (creo que los protestantes se ahorran un sacramento y tienen un paquete "comunión+confirmación-todo en uno") y espero que aún no me toque asistir a ningún entierro.
Nada más alejado de la realidad. Alemania le es fiel a sus iglesias cristianas. No en vano el papa pasado fue de estas tierras. Los domingos NO se trabaja. El idioma alemán se consolidó como tal cuando un cura tradujo la Biblia del latín a la jerigonza que se hablaba en ese entonces en el Sacro Imperio Romano. Hay dos partidos que tienen el adjetivo "cristiano" en el nombre, nefastos y en el poder. Pertenecer a la iglesia no es sólo asunto de fe: quienes pertenecen oficialmente a las iglesias católica o protestante les aportan mensualmente 4% de su salario. Si uno quiere cesar su aporte tiene que presentar renuncia formal, es decir, ir a una oficina, llenar un formulario y firmar*. Le queda a uno 4% más del sueldo pero se pierde el derecho a los sacramentos -supongo que el único que queda disponible es la extremaunción- y sobre todo a los servicios que ofrecen -las guarderías son de los más apetecidos-.
*: De los típicos cuentos de ciencia ficción que cuestan creer al principio en estas tierras. Poner en el mismo cajón con el impuesto de televisión y el empadronamiento e impuesto del perro.
Pero yo también aprovecho tanto fervor. Disfruto de los festivos que imponen -en ese sentido el catolicismo es mejor que los demás y por eso Mayo/Junio en Renania del Norte parecen que fueran en un calendario colombiano-, soporto las campanadas que los curas locos dejan sonar por cuartos de hora completos -en los últimos 10 años he vivido en dos ciudades y en cada una he tenido una iglesia a menos de 200 m de mi casa-, comparto los ritos que amigos y conocidos celebran. Ya he estado en un bautizo, una primera comunión y una boda. En un mes asistiré a una confirmación protestante (creo que los protestantes se ahorran un sacramento y tienen un paquete "comunión+confirmación-todo en uno") y espero que aún no me toque asistir a ningún entierro.
martes, 23 de diciembre de 2014
Compendio para proseguir.
He sido capaz de romper un record de poco escribir por aquí, 2014 llegó a ser el año con menos posts. Me da pesar con este blog y sus esporádicos lectores haberlo abandonado tanto. Me intriga cómo y cuándo fue que se me cayeron las gafas bloggeras, cuándo comencé a pensar únicamente en 140 caracteres.
Quizás después de 15 años de transplante de tierra haya perdido la sensibilidad de la diferencia que fuera lo que motivó inicialmente el blog. Los contrastes han palidecido y ya no lo son tanto, son apenas sutiles cambios de texturas. 15 años ha sido tiempo suficiente para desmontar el mito de este país, conocerlo tras bambalinas y consolidar mi propia versión. No me molesta ese "no ser de aquí ni ser de allá" pero admito que a veces me aburren tantas medias tintas, tanta agua tibia, tanto ni sí ni no.
La "inmunidad chistosa" adquirida me ha sido bastante útil. Puedo usar mi risita sarcástica ante situaciones absurdas y típicas de este país no sólo sin inhibirme, sino exagerando el sarcasmo. He votado cuantas veces he podido, a ver si por lo menos así contribuyo al desmontaje de la godarria en este país (tarea que no es fácil. He ahí un tema para un post, la godarria alemana que aún me cuesta creer, un contraste con el que no he perdido sensibilidad). Fue curioso que este año la elección de alcalde en Düsseldorf coincidiera con la elección presidencial en Colombia: hubo segunda vuelta entre los dos ganadores de la primera y éstas fueron en las mismas fechas. Otra coincidencia: Al final no fue que la gente votara por el uno sino que votamos en contra del otro.
También fue la elección al parlamento europeo, pero de esa sí salí muy decepcionada, puedo entender a los partidos antiEuropa porque eso fue una farsa comprada, ni el luxemburgués que oficia de presidente de la Comisión ni su partido fueron elegidos sino que al tipo lo pusieron ahí a los pupitrazos 2 meses después de las elecciones. Lo mismo va Angie y les dice lo que ellos tienen que hacer y ellos muy juiciosos van y lo hacen.
Angela Merkel, otro tema él solo. Aunque del partido demócrata cristiano (he dicho ya que un partido con el adjetivo cristiano en el nombre es demoníaco) y ambiciosa de poder como pocos, Angie representa también el triunfo de la nerdada, de ser juicioso (Angie trabaja como una berraca), del nadadito de perro, de la no-fantochería. Este año celebró sus 60 con una conferencia académica en donde casi todo el mundo se durmió y perversas revistas de moda le echan en cara que no compra ropa publicando fotos suyas desde principios de los 90 hasta hoy con el mismo chiro. ¿Cómo no simpatizar con ella? Releyendo caigo en cuenta de que no menciono el tema de "mujeres al poder". Angie no le hace mucho bombo al asunto porque no le interesa y si le interesara, creo que haría como si no, porque ponerse muy feminista le quitaría votos irremediablemente. A Alemania no le gustan los cambios y menos si son medio revolucionarios y a Angie no le gusta perder poder.
Ahora ando con compañía, que por primera vez desde hace años es alemana 100%. Tengo que comenzar un poco de cero con toda la compilación de asuntos colombogermanos y aún es temprano para saber si mi barquito navega viendo la costa o está perdido mar adentro.
Quizás después de 15 años de transplante de tierra haya perdido la sensibilidad de la diferencia que fuera lo que motivó inicialmente el blog. Los contrastes han palidecido y ya no lo son tanto, son apenas sutiles cambios de texturas. 15 años ha sido tiempo suficiente para desmontar el mito de este país, conocerlo tras bambalinas y consolidar mi propia versión. No me molesta ese "no ser de aquí ni ser de allá" pero admito que a veces me aburren tantas medias tintas, tanta agua tibia, tanto ni sí ni no.
La "inmunidad chistosa" adquirida me ha sido bastante útil. Puedo usar mi risita sarcástica ante situaciones absurdas y típicas de este país no sólo sin inhibirme, sino exagerando el sarcasmo. He votado cuantas veces he podido, a ver si por lo menos así contribuyo al desmontaje de la godarria en este país (tarea que no es fácil. He ahí un tema para un post, la godarria alemana que aún me cuesta creer, un contraste con el que no he perdido sensibilidad). Fue curioso que este año la elección de alcalde en Düsseldorf coincidiera con la elección presidencial en Colombia: hubo segunda vuelta entre los dos ganadores de la primera y éstas fueron en las mismas fechas. Otra coincidencia: Al final no fue que la gente votara por el uno sino que votamos en contra del otro.
También fue la elección al parlamento europeo, pero de esa sí salí muy decepcionada, puedo entender a los partidos antiEuropa porque eso fue una farsa comprada, ni el luxemburgués que oficia de presidente de la Comisión ni su partido fueron elegidos sino que al tipo lo pusieron ahí a los pupitrazos 2 meses después de las elecciones. Lo mismo va Angie y les dice lo que ellos tienen que hacer y ellos muy juiciosos van y lo hacen.
Angela Merkel, otro tema él solo. Aunque del partido demócrata cristiano (he dicho ya que un partido con el adjetivo cristiano en el nombre es demoníaco) y ambiciosa de poder como pocos, Angie representa también el triunfo de la nerdada, de ser juicioso (Angie trabaja como una berraca), del nadadito de perro, de la no-fantochería. Este año celebró sus 60 con una conferencia académica en donde casi todo el mundo se durmió y perversas revistas de moda le echan en cara que no compra ropa publicando fotos suyas desde principios de los 90 hasta hoy con el mismo chiro. ¿Cómo no simpatizar con ella? Releyendo caigo en cuenta de que no menciono el tema de "mujeres al poder". Angie no le hace mucho bombo al asunto porque no le interesa y si le interesara, creo que haría como si no, porque ponerse muy feminista le quitaría votos irremediablemente. A Alemania no le gustan los cambios y menos si son medio revolucionarios y a Angie no le gusta perder poder.
Ahora ando con compañía, que por primera vez desde hace años es alemana 100%. Tengo que comenzar un poco de cero con toda la compilación de asuntos colombogermanos y aún es temprano para saber si mi barquito navega viendo la costa o está perdido mar adentro.
viernes, 8 de agosto de 2014
Naturaleza - Pájaros
Serán los años o lo emocionante que es mi barrio que de un tiempo para acá reparo en la población de pájaros que también son vecinos.
Están las golondrinas, flechitas aladas, que como dice la canción, sólo se ven en verano -también me asombró en su momento probar que el agua del mar es salada-. Cuando llega el atardecer comienza todo el mundo pajaril a canturrear. Gorriones de pecho amarillo, gorriones de pecho azul, gorriones cafés de cabeza roja. Andan en bandada y se ven tiernos por el tamaño, si fueran más grandes asustarían esos grupos. Las que más se escuchan son las mirlas, que más que cantar, parlotean. Les gusta pararse en un sitio especialmente prominente (la punta de un techo de tres aguas, la esquina del techo de un edificio, la rama más alta de un árbol alto) y de ahí echar sus discursos. Después de unas 3 estrofas hacen pausa, supongo que para escuchar la respuesta que les da otra mirla parada en otro lugar prominente, luego cantan otros tres párrafos, se detienen, y así.
Y están los que no cantan ni son bonitos ni se comen los mosquitos. Los de más clase, los cuervos, que se asoman muy esporádicamente. Las pobres urracas que parecen enchalecadas con su cuerpo blanco y el resto del cuerpo negro, con ese rabo enorme que no las deja ni mal caminar, con esos graznidos espantosos que no creo que ni a ellas mismas les guste. Y los tórtolos, que son más grandes que las palomas normales y tienden a sentarse en ramas delgadas que se doblan con su peso, emparejaditos, todo el día con su currucucú o correteando a los tórtolos intrusos.
Algún día de fin de semana me di cuenta de que mi balcón era parte del escenario en disputa de los tórtolos. Pobre balcón está abandonado a su suerte so pretexto de que el que ponía plantas allí y lo cuidaba se fue del apartamento y de mi vida. Supe de dónde era que salían semejantes cagajonazos que encontraba (ingenuamente llegué a pensar en la notable digestión de los gorriones). Lo peor fue que tener que asumir el rol de tórtolo y entrar a terciar en el asunto marcando mi territorio. Más de una vez tuve que salir al balcón a espantarlos. Recordé el tip de algún conocido y ahora el balcón a su descuido suma una bella decoración de tenedores de plástico puestos cabeza arriba en la baranda. (El resultado final me recordó esta dizque obra de arte que embellece una glorieta en Düsseldorf ). Desde entonces no he vuelto a encontrar cagajonazos.
Ojalá no me de por caminar dando salticos y reburujar el piso con el pico.
Están las golondrinas, flechitas aladas, que como dice la canción, sólo se ven en verano -también me asombró en su momento probar que el agua del mar es salada-. Cuando llega el atardecer comienza todo el mundo pajaril a canturrear. Gorriones de pecho amarillo, gorriones de pecho azul, gorriones cafés de cabeza roja. Andan en bandada y se ven tiernos por el tamaño, si fueran más grandes asustarían esos grupos. Las que más se escuchan son las mirlas, que más que cantar, parlotean. Les gusta pararse en un sitio especialmente prominente (la punta de un techo de tres aguas, la esquina del techo de un edificio, la rama más alta de un árbol alto) y de ahí echar sus discursos. Después de unas 3 estrofas hacen pausa, supongo que para escuchar la respuesta que les da otra mirla parada en otro lugar prominente, luego cantan otros tres párrafos, se detienen, y así.
Y están los que no cantan ni son bonitos ni se comen los mosquitos. Los de más clase, los cuervos, que se asoman muy esporádicamente. Las pobres urracas que parecen enchalecadas con su cuerpo blanco y el resto del cuerpo negro, con ese rabo enorme que no las deja ni mal caminar, con esos graznidos espantosos que no creo que ni a ellas mismas les guste. Y los tórtolos, que son más grandes que las palomas normales y tienden a sentarse en ramas delgadas que se doblan con su peso, emparejaditos, todo el día con su currucucú o correteando a los tórtolos intrusos.
Algún día de fin de semana me di cuenta de que mi balcón era parte del escenario en disputa de los tórtolos. Pobre balcón está abandonado a su suerte so pretexto de que el que ponía plantas allí y lo cuidaba se fue del apartamento y de mi vida. Supe de dónde era que salían semejantes cagajonazos que encontraba (ingenuamente llegué a pensar en la notable digestión de los gorriones). Lo peor fue que tener que asumir el rol de tórtolo y entrar a terciar en el asunto marcando mi territorio. Más de una vez tuve que salir al balcón a espantarlos. Recordé el tip de algún conocido y ahora el balcón a su descuido suma una bella decoración de tenedores de plástico puestos cabeza arriba en la baranda. (El resultado final me recordó esta dizque obra de arte que embellece una glorieta en Düsseldorf ). Desde entonces no he vuelto a encontrar cagajonazos.
Ojalá no me de por caminar dando salticos y reburujar el piso con el pico.
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jueves, 17 de julio de 2014
Naturaleza - La tormenta
Tormentas las hay con cierta frecuencia en verano en este valle del Rin, pero aquella que hubo el lunes de pentecostés pasado a fines de mayo, que fue festivo, será recordada por mucho tiempo por lo fuerte que fue y los daños que dejó. En Düsseldorf fue donde hubo más daños. Dijo alguna estadística que uno de cada 4 árboles fue arrancado de raíz o quebrado. Hubo 6 muertos en la ciudad, 4 de ellos por refugiarse en una "casita de huerto" -la parcela /huerto con casita, otra especialidad alemana- a la que le cayó un árbol encima. Más de un mes después los parques aún parecen recién salidos de una guerra y se ve un montón de árboles descuajados de raíz tirados por todas partes.

El tráfico de la región Colonia-Düsseldorf-Ruhr estuvo paralizado durante días después del evento, muchos tuvieron que tomar vacaciones forzadas o llegar caminando al trabajo porque literalemente no había cómo circular. Hasta hace poco algunas ciclorutas aún estaban intransitables. Casi no hubo nadie que yo conozca que no reportara daños en su casa / propiedades: oí de macetas quebradas, tejas voladas, ventanas rotas, jardines destrozados, carros aplastados por astas o troncos, pero menos mal no de lesiones personales.
Yo no tuve nada que reportar, aparte de 4 días sin internet en la casa por culpa de un rayo que achicharró la caja de conexiones de mi zona. Pero yo, a diferencia de todo el mundo con quien he hablado y que estaba muy juicioso en su casa en la velada de aquel lunes festivo, estaba callejeando en la bicicleta. Fue por fuerza mayor: aunque veces me falte lucidez, no soy tan estúpida para haber salido esa tarde con semejante cielo tan negro sin una buena razón. Recuerdo haber pensado que por fin había condiciones de luz "normales" cuando vi en un reloj en la calle que eran casi las nueve y estaba totalmente oscuro. "Normal" es en este caso como en latitudes ecuatoriales, a mi animalito interior aún le parecen increíbles los días largos en verano y las noches eternas de invierno. Tuve suerte de encontrar un buen refugio cuando se desgajó el aguacero y pasé unos 50 minutos bajo un puente de ferrocarril. Las cortinas de agua caían espesas, iluminadas cada tanto por los rayos. El viento se puso a soplar al rato de haber comenzado a llover, era de locos ver cómo zarandeaba todo lo que estuviera a su alcance. Cuando algún carro pasaba ilumninando su paso, se veía como una escena de fin del mundo. Pensé que había alcanzado a hacer más de un video, pero esto fue todo lo que encontré finalmente en el celular:
Cuando amainó la lluvia decidí proseguir. Lo que vi bajo el puente no permitía adivinar de ninguna manera que encontraría el camino intransitable, lleno de árboles y ramas caídos. El viento todavía soplaba tan fuerte que por momentos alcancé a sentirme arrastrada y a perder el control de la bicicleta. Por fin me dio miedo cuando vi que seguían cayendo rayos cerca de mi trayecto. Me sentí toda una sobreviviente cuando abrí la puerta de mi casa.
Llegando a mi calle vi dos cosas extraordinarias: una, no había alumbrado público y la segunda, la más rara, la gente del vecindario estaba a esa hora (sería eso de las 10 pasadas) volcada en la calle evaluando daños, tratando de mover troncos, conversando, interactuando entre sí. Fue mucha más interacción de la que se vio en la madrugada del lunes pasado después de la final del mundial de fútbol. El lunes pentecostal de 2014 nos quedó grabado a los düsseldorfeños un poco a su modo como el 11 de septiembre de 2001 a todo el mundo.
jueves, 13 de febrero de 2014
Una vecina mala gente
La vecina octogenaria ya se convirtió en nonagenaria. Después de 6 años de indiferencia vecinal mía, ella se empeña en que seamos buenas vecinas. Nunca ha dejado de insistir en hacer de mí la vecina que ella sueña, pero hasta ahora me había quedado muy cómodo hacerme la loca porque siempre lo hacía regañándome y reprochándome. No olvidar que su apartamento apesta a bar de mala muerte por su fumadera, la escalera queda apestando a lo mismo cuando ella abre su puerta. [Dato: fumar no necesariamente mata, vean este ejemplo]. Y no es que esté íngrima sola: el hijo viene a verla los domingos y entre semana, también tiene una amiga que la visita (me doy cuenta cuando la visitante deja su rollator -en inglés "walking frame" y en español no encuentro- junto a la puerta del edificio) y consiguió chantajear al vecino cubano para que vaya a verla arrojándose a llorar a sus brazos cuando él le abrió la puerta una vez que ella fue a pedirle que la visitara. Eso me lo contó él cuando nos encontramos alguna vez en el sótano, también haciéndole publicidad a la señora: "Tu deberíah también ir a verla".
Pero la señora cambió su approach la semana pasada. Llegó el lunes muy decente a invitarme a su casa. Con mucho esfuerzo para no desviar la mirada al cielo asentí ir a verla y jugar parqués (el nombre alemán del parqués es divertido, se llama "no te enojes"), pero ese lunes mismo no podía, todavía me faltaba hablar con mi mamá por Skype. Todo el resto de la semana llegué tarde. El viernes llegué a eso de las 19:30, cansada y con ganas de tomarme una cervecita que había comprado, nada más para que doña vecina llegara inmediatamente a tocar a la puerta (no he querido cambiarle la pila al timbre de arriba -es un ridículo timbre de pila!!- precisamente para no tener que oír los timbrazos de la señora en cuestión). Renegué en buen español y no abrí. Mis eventuales propósitos de ir a hacerle una visitica corta se fueron al cuerno.
Maldita vieja, consiguió hacerme sentir mala gente, pero mi vana rebeldía es tanta que prefiero mis remordimientos a tener que ir a verla.
Adenda: La buena señora no se cansa de insistir. La he pillado tocando a la puerta una que otra vez desde el ojo mágico. También hemos tenido (a junio de 2014) otros dos encontrones. El primero, en el cual no sé por qué cuernos abrí la puerta, comenzó ella con su perorata "usted quedó que iba a venir a verme", "vea que yo tan sola", etc. Cuando puso cara de cordero degollado, no encontré otra que decir "qué pena, no tengo tiempo" y tirarle la puerta en la cara. El segundo fue el fin de semana pasado, yo llegaba cargando mi canasta de botellas de agua y ella me esperaba con su puerta de par en par (de lo que puede darse cuenta cualquier cristiano que llega al edificio por la peste tabacalera que sale de su apartamento). "Ah, ahí está ella, a quien no le interesa lo que nos pase a nosotros las personas viejas...". Yo me metí a mi casa diciendo algo así como "Buen día a usted también", cerré mi puerta y eché llave -cosa que hago siempre desde que azotara la puerta el otro día y la desajustara-. El quid del asunto en esta ocasión es que el vecino cubano, que está de su lado, fue testigo. No sé si la vecina nonagenaria deje de joderme, pero lo que sí es cierto es que perdí todos afectos del vecino, que ya no me hace la charla como antes sino que apenas me da fríamente los buenos días cuando me lo encuentro.
Lo dicho, soy una vecina mala gente.
Pero la señora cambió su approach la semana pasada. Llegó el lunes muy decente a invitarme a su casa. Con mucho esfuerzo para no desviar la mirada al cielo asentí ir a verla y jugar parqués (el nombre alemán del parqués es divertido, se llama "no te enojes"), pero ese lunes mismo no podía, todavía me faltaba hablar con mi mamá por Skype. Todo el resto de la semana llegué tarde. El viernes llegué a eso de las 19:30, cansada y con ganas de tomarme una cervecita que había comprado, nada más para que doña vecina llegara inmediatamente a tocar a la puerta (no he querido cambiarle la pila al timbre de arriba -es un ridículo timbre de pila!!- precisamente para no tener que oír los timbrazos de la señora en cuestión). Renegué en buen español y no abrí. Mis eventuales propósitos de ir a hacerle una visitica corta se fueron al cuerno.
Maldita vieja, consiguió hacerme sentir mala gente, pero mi vana rebeldía es tanta que prefiero mis remordimientos a tener que ir a verla.
Adenda: La buena señora no se cansa de insistir. La he pillado tocando a la puerta una que otra vez desde el ojo mágico. También hemos tenido (a junio de 2014) otros dos encontrones. El primero, en el cual no sé por qué cuernos abrí la puerta, comenzó ella con su perorata "usted quedó que iba a venir a verme", "vea que yo tan sola", etc. Cuando puso cara de cordero degollado, no encontré otra que decir "qué pena, no tengo tiempo" y tirarle la puerta en la cara. El segundo fue el fin de semana pasado, yo llegaba cargando mi canasta de botellas de agua y ella me esperaba con su puerta de par en par (de lo que puede darse cuenta cualquier cristiano que llega al edificio por la peste tabacalera que sale de su apartamento). "Ah, ahí está ella, a quien no le interesa lo que nos pase a nosotros las personas viejas...". Yo me metí a mi casa diciendo algo así como "Buen día a usted también", cerré mi puerta y eché llave -cosa que hago siempre desde que azotara la puerta el otro día y la desajustara-. El quid del asunto en esta ocasión es que el vecino cubano, que está de su lado, fue testigo. No sé si la vecina nonagenaria deje de joderme, pero lo que sí es cierto es que perdí todos afectos del vecino, que ya no me hace la charla como antes sino que apenas me da fríamente los buenos días cuando me lo encuentro.
Lo dicho, soy una vecina mala gente.
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domingo, 9 de junio de 2013
Poniendo puntos finales.
Los juzgados de este estado están en su capital. Estrenan un edificio muy bonito (hará cosa de 2 años que lo inauguraron) cerca del centro de Düsseldorf. No alcanza a salir en el Street View, cuando fotografiaron esa esquina recién comenzaba la obra. Llegué a eso de las 9:10, había tiempo de sobra, mi cita era las 9:30. Subí por la escalera, parte de un hall amplio techado en vidrio que incluye también la entrada y que tiene obras de arte en cerámica en las paredes laterales, hasta el segundo piso, donde estaba mi sala. Pasillos amplios, como balcones con vista al hall, paredes de madera, con monitores al lado de cada puerta con el horario de citas del día. Primera sorpresa divertida de la mañana: ninguno de los citados aquella mañana en esa sala tenía nombre alemán. Sólo había nombres hispanos, polacos, rusos y griegos. Llegó mi abogado. Tiene un olor particular que no había advertido. Tenía ganas de café y necesidad de agua, así que bajé de nuevo a la cafetería. Esta vez sí usé el ascensor para regresar al segundo piso; al llegar al hall, vi al miex y a su abogado en la baranda del balcón. Hice como si no lo hubiera visto (igual yo estaba distante) y me senté con mi abogado; ese puesto estaba en su radio de vista, así que cuando me vio se despidió de su abogado y vino a verme. Me preguntó en español que cómo estaba, que si había dormido bien. Él no, dijo. Se deja crecer el pelo, lo tiene ya más abajo de las orejas. Ha subido de peso, no está regordo pero ya no es el muchachito esbelto con el que viví 7 años. Llegó la hora de la cita. Su abogado es más joven que el mío. Mientras nos dirigíamos a la sala advertí las batolas negras que tanto su abogado como el mío llevaban. Disfraces, el segundo detalle divertido de la mañana. Menos mal no llevaban pelucas, que ahí sí creo que no hubiera podido contener la risa. El juez también tenía una batola negra. De los tres embatolados, sería el más joven. La sala, muy moderna, tiene las mesas con formas de arco que en su disposición forman un círculo, dándole un aire futurista. Esto, el tapiz verde de la sala (combinado con madera, era armónico) y el juez dictándole a un aparato de dictado toda la diligencia me llevaban a la imagen inevitable del capitán de nave espacial redactando la bitácora de vuelo. Este tercer detalle divertido de la mañana no me dejó concentrarme en la esencia del asunto (sí, quiero divorciarme de este señor; sí, ya acordamos privadamente la división de bienes; no, no estoy de acuerdo con lo del reparto de la pensión) y apenas advertir otros detalles como el contraste de la sobriedad y sobradez de mi abogado con su i-pad con el despelote de carpetas y papeles cayéndose que apenas le cabía en el brazo del suyo. Mi recreación personal de esta película es invariablemente en tono de comedia, wie sonst bei mir.
La salida del juzgado, el regreso a la oficina y el resto de ese día ya no tuvieron más detalles divertidos, ya todo el resto fue nostalgia y tristeza, como la de esta vez pero ahora limitada en el tiempo, no la dejé estar más de 24 horas.. Lo que más me asombra, lo que deja todos estos sentimientos en una campana de vacío es que no hubiera carne que pudiera ser encendida, por primera vez en meses estaba en un abrazo, y también era muy posiblemente la última vez que estuviera en un tal abrazo con ese hombre, con esa persona, y sin embargo no logré abandonarme, por más que quise no pude sentir ni siquiera que algo se me tostara. Mi cuerpo ya había dejado ir hace tiempo y yo no me había dado cuenta.
La salida del juzgado, el regreso a la oficina y el resto de ese día ya no tuvieron más detalles divertidos, ya todo el resto fue nostalgia y tristeza, como la de esta vez pero ahora limitada en el tiempo, no la dejé estar más de 24 horas.. Lo que más me asombra, lo que deja todos estos sentimientos en una campana de vacío es que no hubiera carne que pudiera ser encendida, por primera vez en meses estaba en un abrazo, y también era muy posiblemente la última vez que estuviera en un tal abrazo con ese hombre, con esa persona, y sin embargo no logré abandonarme, por más que quise no pude sentir ni siquiera que algo se me tostara. Mi cuerpo ya había dejado ir hace tiempo y yo no me había dado cuenta.
viernes, 10 de agosto de 2012
Pathos
Mi corazón me decía, por motivos varios, que tenía que despedirme de este galán. Me puse uno de esos plazos procastinadores que uno siempre se inventa, pero se atravesó un evento inesperado que lo adelantó. Gracias también a este evento quedé inmovilizada para comunicar mis intenciones y sentimientos: ¿cómo se le dice a alguien cuyo padre acaba de morir que uno quiere abrirse? Peor aún, el hombre no tuvo ninguna necesidad de salir de la clinica cuando fue a ver a su padre, pues (mi versión) su cuerpo aprovechó la situación para reportarse -algo como "hey, estoy descuidado"- y tuvo que quedarse ahí.
El remate: mientras el otro pasaba su primera noche en el hospital, yo conocia a alguien wirklich interessant (tercer hombre interesante que conozco en dos meses en esta ciudad sin haber recurrido a servicios chimbos de parship en Internet sino solo a mis encantos. Prometo despotricar menos de este pueblo de ahora en adelante). Hacía rato no conversaba así con nadie. Entre diversos tiros, también el de ser ingeniero químico. Pero me siento maniatada: aunque ya tomé la decisión de ser "libre", un no sé qué escrupuloso me impide saltar de buenas a primeras estando el aún-galán en esa situación tan adversa.
Linda la telenovela. Tendré que conseguirme un tercero para pasar sin remordimientos el fin de semana sin tener que quedarme sola.
El remate: mientras el otro pasaba su primera noche en el hospital, yo conocia a alguien wirklich interessant (tercer hombre interesante que conozco en dos meses en esta ciudad sin haber recurrido a servicios chimbos de parship en Internet sino solo a mis encantos. Prometo despotricar menos de este pueblo de ahora en adelante). Hacía rato no conversaba así con nadie. Entre diversos tiros, también el de ser ingeniero químico. Pero me siento maniatada: aunque ya tomé la decisión de ser "libre", un no sé qué escrupuloso me impide saltar de buenas a primeras estando el aún-galán en esa situación tan adversa.
Linda la telenovela. Tendré que conseguirme un tercero para pasar sin remordimientos el fin de semana sin tener que quedarme sola.
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lunes, 9 de julio de 2012
De malas xvii
Casi nunca me decido a emprender actividades culturales en este pueblo. Esta vez fui juiciosa y busqué en internet la información de este festival que vi anunciado en un cartel callejero. Había dizque un tal "Tour der sanften Tristesse", un nombre matador para este estado de ánimo que tiende a reconocer, entre otras cosas, una vez más, lo difícil que me resulta encontrar un partner con quien no me aburra.
Hoy me fui para el tal sitio donde era la obra -¡yo emprendiendo camino espontáneamente a la ciudad!!! ¡eso no se ve nunca!- nada más para encontrar que los tickets estaban agotados. Qué cuernos les costaba hacer medio click en la página de internet anunciándolo. Al menos el lugar no era en la quinta porra, nada más perdí una hora de mi apreciado tiempo (media hora yendo y otra media regresando).
Hoy me fui para el tal sitio donde era la obra -¡yo emprendiendo camino espontáneamente a la ciudad!!! ¡eso no se ve nunca!- nada más para encontrar que los tickets estaban agotados. Qué cuernos les costaba hacer medio click en la página de internet anunciándolo. Al menos el lugar no era en la quinta porra, nada más perdí una hora de mi apreciado tiempo (media hora yendo y otra media regresando).
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martes, 19 de junio de 2012
Carteros raros
No deja de ser curioso cómo los carteros de esta área no pueden distinguir los nombres de los dos latinos que vivimos en este edificio y me ponen muchas cartas del vecino cubano -no es que seamos Hernández y Fernández, los nombres son bastantes diferentes- pero si tienen memoria de elefante para recordar que en mi buzón hubo alguna vez también un nombre polaco y me sigue apareciendo todo tipo de folletos de tiendas y fiestas alusivas a tal país.
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Nuevas del vecindario
Frau Furia-de-los-Infiernos o la Hijueputa Vieja Loca
Mirar a esta señora de apariencia descuidada es como mirar a una Furia: cuando percibe la mirada, la vieja comienza a insultar. Lo mejor es ignorarla, hacer de cuenta que no existe. El problema es cuando el esperpento se aproxima por atrás y uno está descuidado: como mi pulgar izquierdo lo sigue recordando meses después, uno se torna en el objeto de su rabia con el universo y puede resultar lesionado. Otros vecinos han sido amenazados con un cuchillo, golpeados con objetos en bolsas voladoras o bombardeados con agua y basura desde su balcón (de ella). Los dos maridos que ha tenido la han abandonado y va y viene del hospital psiquiátrico como quien sale de vacaciones.
Frau Koch
Frau Koch era una maestra pensionada, debía tener sus setenta y tantos. No vacilaba en hacerme la charla cuando nos encontrábamos, era amable, me contaba chismes de los otros vecinos. Cuando hablamos del #miex me contó su propia historia: mantuvo una relación durante 38 años en la que cada uno vivió en su casa hasta que se caNsaron y decidieron terminar. Deduzco que no se casó y no tuvo hijos. Esta semana me enteré de que Frau Koch falleció en su apartamento de un ataque cardíaco hace cosa de un mes. Yo la recuerdo "saludable", pero mi fuente asegura que ya venía quejándose de achaques y dolores.
El cubano
Mi último domicilio en Bogotá comenzó a llenarse de cubanos a fines de los 90. Algunos todavía viven ahí. Supongo que a mi destino le chifla la simetría y por eso me puso un vecino cubano en el piso inmediatamente superior de mi residencia dusseldorfeña. Llegó a la USSR y allí se hizo a su esposa kasajistana, que es ingeniera y como muchos kasakos, alemana de 3° generación, por lo que presumo vinieron a parar a estos lares. Las hijas veinteañeas ya se fueron de la casa, queda el suegro kasako con ellos. Nunca me ha dicho nada de la peste que debe llegarle a su balcón (no es su balcón principal, ha de ser por eso) cuando fumo marihuana en el mío. Escribe novelas, cree en ovnis y quiere mandar su matrimonio a la mierda, pero me da la impresión de que tiene una posición ídem a la que tuviéramos con el #miex (ella es la que más gana y él es el amo de casa) que lo inmoviliza.
El dentista
Señor buenísima onda que tiene el consultorio en la planta baja. Aunque tiene la mano un poquito dura, las carteleras de aire escolar que tiene en su consultorio explicando las caries y cómo lavarse bien los dientes y su vehemente propaganda contra los cepillos eléctricos me convencen de ir a abrirle las fauces cada 6 meses. A mí me gustaría quedarme hablando con él más rato cuando me lo encuentro en el pasillo o en el sótano, pero no encuentro el pretexto y él tampoco da la pata.
Mirar a esta señora de apariencia descuidada es como mirar a una Furia: cuando percibe la mirada, la vieja comienza a insultar. Lo mejor es ignorarla, hacer de cuenta que no existe. El problema es cuando el esperpento se aproxima por atrás y uno está descuidado: como mi pulgar izquierdo lo sigue recordando meses después, uno se torna en el objeto de su rabia con el universo y puede resultar lesionado. Otros vecinos han sido amenazados con un cuchillo, golpeados con objetos en bolsas voladoras o bombardeados con agua y basura desde su balcón (de ella). Los dos maridos que ha tenido la han abandonado y va y viene del hospital psiquiátrico como quien sale de vacaciones.
Frau Koch
Frau Koch era una maestra pensionada, debía tener sus setenta y tantos. No vacilaba en hacerme la charla cuando nos encontrábamos, era amable, me contaba chismes de los otros vecinos. Cuando hablamos del #miex me contó su propia historia: mantuvo una relación durante 38 años en la que cada uno vivió en su casa hasta que se caNsaron y decidieron terminar. Deduzco que no se casó y no tuvo hijos. Esta semana me enteré de que Frau Koch falleció en su apartamento de un ataque cardíaco hace cosa de un mes. Yo la recuerdo "saludable", pero mi fuente asegura que ya venía quejándose de achaques y dolores.
El cubano
Mi último domicilio en Bogotá comenzó a llenarse de cubanos a fines de los 90. Algunos todavía viven ahí. Supongo que a mi destino le chifla la simetría y por eso me puso un vecino cubano en el piso inmediatamente superior de mi residencia dusseldorfeña. Llegó a la USSR y allí se hizo a su esposa kasajistana, que es ingeniera y como muchos kasakos, alemana de 3° generación, por lo que presumo vinieron a parar a estos lares. Las hijas veinteañeas ya se fueron de la casa, queda el suegro kasako con ellos. Nunca me ha dicho nada de la peste que debe llegarle a su balcón (no es su balcón principal, ha de ser por eso) cuando fumo marihuana en el mío. Escribe novelas, cree en ovnis y quiere mandar su matrimonio a la mierda, pero me da la impresión de que tiene una posición ídem a la que tuviéramos con el #miex (ella es la que más gana y él es el amo de casa) que lo inmoviliza.
El dentista
Señor buenísima onda que tiene el consultorio en la planta baja. Aunque tiene la mano un poquito dura, las carteleras de aire escolar que tiene en su consultorio explicando las caries y cómo lavarse bien los dientes y su vehemente propaganda contra los cepillos eléctricos me convencen de ir a abrirle las fauces cada 6 meses. A mí me gustaría quedarme hablando con él más rato cuando me lo encuentro en el pasillo o en el sótano, pero no encuentro el pretexto y él tampoco da la pata.
Ironic
En la esquina de mi edificio hay un supermercado en el que solo compro el agua embotellada, la leche y cosas last minute del tipo "se me olvidó la mantequilla". Antes compraba ahí también el jugo y algo de monchis, pero el surtido de estas secciones ha desmejorado notablemente. Ya no se consigue el jugo de la granja exprimido directamente -era industrial pero publicitaba un aporte para sembrar manzanos silvestres y tenía las variedades "manzana-frambuesa" y "manzana-saúco*" que eran riquísimas-, sino solo se encuentran los jarabes azucarados de los otros jugos industriales y en la sección de monchis los paquetes de papas fritas con ese asqueroso polvo rojo invaden cada vez más estantes y dejan menos espacio para las nueces y los pistachos.
Toda esta descripción de este supermercado rascuache nada más para resaltar la ironía de que justo ahí consigo casi todas las semanas los mejores aguacates que haya probado ever en Alemania.
*¡recién me entero de que el novedoso Holunder es el mero saúco!!
Toda esta descripción de este supermercado rascuache nada más para resaltar la ironía de que justo ahí consigo casi todas las semanas los mejores aguacates que haya probado ever en Alemania.
*¡recién me entero de que el novedoso Holunder es el mero saúco!!
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domingo, 4 de marzo de 2012
Extraños en un tren
Llegué jadeando a la máquina vendetiquetes, nada más para ver a un viejito empedernido pulsando combinaciones inútiles en la pantalla, mientras el minutero pasaba a las 18:59 (el tren a Colonia, cuyo tiquete yo quería comprar en la máquina, llegaba a las 19:05). Una señora me ofreció un tiquete que había comprado por error. Era justo el que yo necesitaba, así que accedí al trato. La señora se volteó y le dijo al viejito de la máquina "ve, mijo, ya apareció alguien que compra el tiquete". Yo mencioné que no sabía cómo usar mi tarjeta de cliente del ferrocarril para el trayecto, y señora vendedora dijo que otra tercera señora sí sabía, venga y le preguntamos. Tercera señora dice que se puede pero con la tarjeta cliente 50 y yo tengo la 25, así que ni modo. Cuarto participante sale de la nada, un joven oficinista apuesto, también se inmiscuye y aporta que también hay una opción si uno es viajero regular, que no es mi caso tampoco, apenas voy esta noche. OK, se disuelve el súbito coloquio sobre opciones baratas de llegar a Colonia, pero el jovencillo apuesto me queda sonando, yo lo he visto, así que me voy detrás suyo y lo interpelo con un "oiga, usted trabaja en H., cierto?" "sí, usted también? yo no la he visto..." "yo a usted sí.. yo estoy en la división tal" (es dato importante en la empresa, lo aprendí cuando nueva) "cómo es su nombre?" "X.X." "ah, yo si he visto su nombre en listas de correo, soy Y.Y., participé del proyecto tal"..... y bla, bla, teníamos conocidos en común, había estado alguna vez en auditoría a la empresa en Bogotá, ja, ja, jo, jo... Pillamos asientos vecinos en el tren, que llegó tarde. Vive en Colonia trabajando en Düsseldorf porque la compañera (ah, "emparejado") trabaja en Bonn, así que C. era buen compromiso, blabla... Mi charla lo había alejado de su BigMac a medio mordisquear, así que cuando nos sentamos se excusó y se dispuso a seguir comiendo. Yo aproveché entonces para sacar mi bolsito de cosméticos y comenzar a maquillarme al frente del apuesto contertulio. Cuando salgo el viernes por la noche voy con el tiempo ajustado y generalmente la maquillada queda para el trayecto. No iba a llegar como un moco carilavado a mi segundo rende-vouz del servicio este de internet que decidí pagar nada más por pena con un desconocido buen mozo con el que resultó haber una conversación muy animada acompañando su cena y mi arreglada. Al final nos aburrimos del ustedeo y nos despedimos tuteándonos.
No puedo quejarme de que #almost40 y todavía me sigan pasando escenas de película de Meg Ryan. Soy lovely.
Y a propo este recuerdo, ahora que Morrisey por fin va a Bogotá, aprovecho para chicanear de los dos conciertos de él que llevo a cuestas, en el 99 y en 2006. Gracias, Hamburgo.
Update de Julio / 2012: Por fin volví a encontrarme al jovencito del relato en alguna reunión de trabajo. Ya no tiene compañera: ahora tiene esposa, a juzgar por la argolla (brillada con Pomada Brasso, relucientísima) que llevaba puesta.
No puedo quejarme de que #almost40 y todavía me sigan pasando escenas de película de Meg Ryan. Soy lovely.
Y a propo este recuerdo, ahora que Morrisey por fin va a Bogotá, aprovecho para chicanear de los dos conciertos de él que llevo a cuestas, en el 99 y en 2006. Gracias, Hamburgo.
Update de Julio / 2012: Por fin volví a encontrarme al jovencito del relato en alguna reunión de trabajo. Ya no tiene compañera: ahora tiene esposa, a juzgar por la argolla (brillada con Pomada Brasso, relucientísima) que llevaba puesta.
sábado, 18 de junio de 2011
Is anyone there?
El 25 de septiembre de 2010 escribí:
Aún no sé por qué decidí seguir y por ende borrar esa entrada. Lo bueno de esa terquedad fue que ahora no estoy haciéndome ninguna pregunta del tipo "what if I had done...". La cifra del tiempo casi alcanza a llegar al séptimo año y fue él el que se fue a motu propio, él buscó solito la puerta de salida.
No me sentía de ningún ánimo para postear en este blog, que comenzó poco después de empezar nuestra convivencia juntos. Siempre estuvo él a mi lado desde que aquí escribo. Hasta hace dos meses. Esa sensación de "it's gone" es aterradora, es casi como una muerte, pero ya la superé, igual el muchacho is still alive.
Aquí tal vez no, pero en mi diario personal sí hay buena cuenta de que esta no fue ninguna decisión súbita, sino algo que venía cocinándose hace ya rato. Es triste ver que la persona que amas está impedida para amar, no puede porque tiene otro montón de rollos propios que resolver.
Me siento sola, pero sé estar sola. Si no, hubiera regresado loca de mi autodestierro maltés de diez largos días. Como el apóstol San Pablo, vine a encallar en esa isla (de hecho mi hotel quedaba en la Saint Paul's Bay, convertida hoy en el Melgar / veraneadero de medio pelo maltés). En el largo vuelo de regreso leí la prensa local. En primera página daban cuenta de la identificación del sospechoso de haber apuñaleado a una turista búlgara de 40 años en un hotel en la misma calle en la que quedaba el mío. Por poco y alcanzo a mojar prensa yo también.
La soledad maltesa me sirvió para pensar; el regreso, París con mis amigos queridos del tiempo alemán (ambos juntos los dos, aún me falta juntarlos con mi recontra partner número tres en Berlín) y Bretaña me sirvieron para tomar ánimos y comenzar ahora sí a despedirme de él en el interior de mi ser.
La vez que se me ocurrió mirar a mi alrededor en Malta tuvo la mala suerte de pasar en mi segundo día en el Melgar maltés. Un chico nigeriano que trabajaba lavando platos (me late que buscando algún lucro: aún no estoy tan necesitada como para pagar!) y un "ñor" australiano en sus late 50's -aunque pobre balance, siquiera se me arrimó alguien- Pero eso no fue lo peor. Lo peor fue que justo ahí caí en cuenta de que la última vez que salí en ese plan había sido hace exactamente siete años, el very day que conocí a mi hoy exmarido; de ese aniversario quise escapar con este viaje. Ese hallazgo me sacó el aire y me dolió un poco. Quedé escaldada y en primera, quietecita en mi rincón.
Hasta anoche. Caí en el único bar de Düsseldorf que mi Bauchgefühl zugelassen hat, había buenos tunes que invitaban a la danza y súbitamente comenzamos la danza y yo, el resto no importaba, ni siquiera los pocos ejemplares mirables y solos o con otros amigos -léase: sin pareja- que por ahí se veían -mi olfato de bares aún funciona!-, cuando de la nada salió un hombre y se plantó al frente mío...
Mientras estuve en el quiet modus recordé los innúmeros encuentros casuales que hasta ahora he tenido, desde los amigos espontáneos hechos mientras esperaba al novio o a las amigas que nunca llegaron, pasando por alegres ONSs que comenzaron preguntando la hora o pidiendo fuego, y por escenas dignas de cualquier película de Meg Ryan o de "Before sunrise" (me quedé en los 90's en ese género, lo siento). Y pensé que jamás me volvería a ocurrir, pero no era cierto, menos mal. Qué cosquilleo y qué alivio me causa el que esas escenitas aún no me abandonen.
Acabo de desbaratar mi mundo de los últimos seis anios de un plumazo.
La certeza de que no quedaba de otra ayuda a paliar la tristeza.
como se puede ver y como muchas veces, gracias Autoliniers.
Aún no sé por qué decidí seguir y por ende borrar esa entrada. Lo bueno de esa terquedad fue que ahora no estoy haciéndome ninguna pregunta del tipo "what if I had done...". La cifra del tiempo casi alcanza a llegar al séptimo año y fue él el que se fue a motu propio, él buscó solito la puerta de salida.
No me sentía de ningún ánimo para postear en este blog, que comenzó poco después de empezar nuestra convivencia juntos. Siempre estuvo él a mi lado desde que aquí escribo. Hasta hace dos meses. Esa sensación de "it's gone" es aterradora, es casi como una muerte, pero ya la superé, igual el muchacho is still alive.
Aquí tal vez no, pero en mi diario personal sí hay buena cuenta de que esta no fue ninguna decisión súbita, sino algo que venía cocinándose hace ya rato. Es triste ver que la persona que amas está impedida para amar, no puede porque tiene otro montón de rollos propios que resolver.
Me siento sola, pero sé estar sola. Si no, hubiera regresado loca de mi autodestierro maltés de diez largos días. Como el apóstol San Pablo, vine a encallar en esa isla (de hecho mi hotel quedaba en la Saint Paul's Bay, convertida hoy en el Melgar / veraneadero de medio pelo maltés). En el largo vuelo de regreso leí la prensa local. En primera página daban cuenta de la identificación del sospechoso de haber apuñaleado a una turista búlgara de 40 años en un hotel en la misma calle en la que quedaba el mío. Por poco y alcanzo a mojar prensa yo también.
La soledad maltesa me sirvió para pensar; el regreso, París con mis amigos queridos del tiempo alemán (ambos juntos los dos, aún me falta juntarlos con mi recontra partner número tres en Berlín) y Bretaña me sirvieron para tomar ánimos y comenzar ahora sí a despedirme de él en el interior de mi ser.
La vez que se me ocurrió mirar a mi alrededor en Malta tuvo la mala suerte de pasar en mi segundo día en el Melgar maltés. Un chico nigeriano que trabajaba lavando platos (me late que buscando algún lucro: aún no estoy tan necesitada como para pagar!) y un "ñor" australiano en sus late 50's -aunque pobre balance, siquiera se me arrimó alguien- Pero eso no fue lo peor. Lo peor fue que justo ahí caí en cuenta de que la última vez que salí en ese plan había sido hace exactamente siete años, el very day que conocí a mi hoy exmarido; de ese aniversario quise escapar con este viaje. Ese hallazgo me sacó el aire y me dolió un poco. Quedé escaldada y en primera, quietecita en mi rincón.
Hasta anoche. Caí en el único bar de Düsseldorf que mi Bauchgefühl zugelassen hat, había buenos tunes que invitaban a la danza y súbitamente comenzamos la danza y yo, el resto no importaba, ni siquiera los pocos ejemplares mirables y solos o con otros amigos -léase: sin pareja- que por ahí se veían -mi olfato de bares aún funciona!-, cuando de la nada salió un hombre y se plantó al frente mío...
Mientras estuve en el quiet modus recordé los innúmeros encuentros casuales que hasta ahora he tenido, desde los amigos espontáneos hechos mientras esperaba al novio o a las amigas que nunca llegaron, pasando por alegres ONSs que comenzaron preguntando la hora o pidiendo fuego, y por escenas dignas de cualquier película de Meg Ryan o de "Before sunrise" (me quedé en los 90's en ese género, lo siento). Y pensé que jamás me volvería a ocurrir, pero no era cierto, menos mal. Qué cosquilleo y qué alivio me causa el que esas escenitas aún no me abandonen.
sábado, 26 de febrero de 2011
El pez muere por la boca
Este tema ya tratado ha tenido continuidad pero no ha sido reportado en este blog: justo las nenas a las que les gusta esto han sido promovidas en la empresa, cosa que yo no. Como si el gustar de tales huesos televisivos estuviera somehow correlacionado con ciertos cotizados talentos laborales. Qué perversa y estrecha manera de ver el asunto, lo sé, porque si soy arrogante y pienso que siendo así, mejor fracasar en el trabajo, me justifico de plano para fracasar en el trabajo. Y no estoy segura de querer fracasar, tiene que haber una vía al éxito profesional sin necesidad de seguir estos bodrios televisivos. Hace rato superé a la vaca imbécil -blöde Küh- Bridget Jones.
Colega (ver Miranda me perdone) detallista -ver Colega- se va de la división después de haber jugado un papel decisivo en una época de turbulencias e incertidumbres. Sin embargo el estrés de todos fue tal que yo -la vaca insensible del detalle- fui la única que se acordó de organizar el regalo de despedida. No daba el tiempo ni el ánimo para álbum de fotos comentadas ni chocolocuras por el estilo, así que tocó conformarse con tarjeta convencional firmada por todos, impersonal bono de compra por más de €150 en una tienda chic de Düsseldorf y como intento de guiño y personalización, los DVD de la tercera temporada de "Doctor's Diary", el bodrio arriba mencionado. No deja de parecerme una broma cruel del destino que justo yo haya tenido que comprar ese DVD; ruego para que no me haya visto nadie con el DVD en la mano mientras me dirigía a la caja de la tienda. Me alcanzó la lucidez para hacerlo empacar con el bono impersonal y quedó re-bonito, como a mí nunca hubiera podido quedarme, pero sobre todo como colega detallista se merece que se lo empaquen. Es que ella es la mata del detalle, cualidad que es para mí como el dibujo de una golondrina sobre el caparazón porque, insisto, soy bien res para eso.
No podía irme chirosa como suelo estar el fin de semana a la tienda chic del bono. Tuve que medio arreglarme, gracias a lo cual no me sentí mosco en leche en la glamorosa Königstrasse düsseldorfeña. Tomé un latte machiato en un restaurante concurrido en Kaiserstadt. Compré juiciosa el regalo de colega detallista y luego hice el deber de comprar algunas vestimentas: un primoroso vestidito de corte Josefina Bonaparte, un pantalón con las arrugas por delante que ya sabemos pero lo suficientemente oscuro para disimularlas, por lo demás buen corte y, valga decirlo, en rebaja, y un discreto suéter azul tirando a rey. Para recompensarme por mi buen comportamiento de haber comprado ropa -sigue siendo un deber, un sacrificio, nada que haga con gusto-, pasé por la librería de la zona y salí con una antología de relatos de Hanif Kureishi, un libro de Siri Hustvedt, que supuestamente es mejor que su marido, y un librito del relamido Palahniuk.
No esperé reconcer que gracias a colega detallista pudiera pasar un día de "típica mujercita" como generalmente no los tengo y acabara gustándome.
Colega (ver Miranda me perdone) detallista -ver Colega- se va de la división después de haber jugado un papel decisivo en una época de turbulencias e incertidumbres. Sin embargo el estrés de todos fue tal que yo -la vaca insensible del detalle- fui la única que se acordó de organizar el regalo de despedida. No daba el tiempo ni el ánimo para álbum de fotos comentadas ni chocolocuras por el estilo, así que tocó conformarse con tarjeta convencional firmada por todos, impersonal bono de compra por más de €150 en una tienda chic de Düsseldorf y como intento de guiño y personalización, los DVD de la tercera temporada de "Doctor's Diary", el bodrio arriba mencionado. No deja de parecerme una broma cruel del destino que justo yo haya tenido que comprar ese DVD; ruego para que no me haya visto nadie con el DVD en la mano mientras me dirigía a la caja de la tienda. Me alcanzó la lucidez para hacerlo empacar con el bono impersonal y quedó re-bonito, como a mí nunca hubiera podido quedarme, pero sobre todo como colega detallista se merece que se lo empaquen. Es que ella es la mata del detalle, cualidad que es para mí como el dibujo de una golondrina sobre el caparazón porque, insisto, soy bien res para eso.
No podía irme chirosa como suelo estar el fin de semana a la tienda chic del bono. Tuve que medio arreglarme, gracias a lo cual no me sentí mosco en leche en la glamorosa Königstrasse düsseldorfeña. Tomé un latte machiato en un restaurante concurrido en Kaiserstadt. Compré juiciosa el regalo de colega detallista y luego hice el deber de comprar algunas vestimentas: un primoroso vestidito de corte Josefina Bonaparte, un pantalón con las arrugas por delante que ya sabemos pero lo suficientemente oscuro para disimularlas, por lo demás buen corte y, valga decirlo, en rebaja, y un discreto suéter azul tirando a rey. Para recompensarme por mi buen comportamiento de haber comprado ropa -sigue siendo un deber, un sacrificio, nada que haga con gusto-, pasé por la librería de la zona y salí con una antología de relatos de Hanif Kureishi, un libro de Siri Hustvedt, que supuestamente es mejor que su marido, y un librito del relamido Palahniuk.
No esperé reconcer que gracias a colega detallista pudiera pasar un día de "típica mujercita" como generalmente no los tengo y acabara gustándome.
viernes, 12 de noviembre de 2010
Still something new
En un esfuerzo sobrehumano, fingido, por revivir el blog desde su espíritu inicial de "descubrimiento" del nuevo viejo mundo:
Hoy es el Halloween local. Halloween porque salen los ninios a pedir dulces y cantan para ello, pero no se disfrazan sino que tienen faroles. Es la noche de San Martín, el once del mes once. Hay una procesión en el mejor de los casos encabezada por San Martín himself (un senior disfrazado a caballo). Como es en noviembre, el clima es perrato y llueve, los faroles van envueltos en una bolsa transparente de basura. Son de bombillito, claro. Hoy comienza la temporada de carnaval también. Se cena pomposamente con ganso, knödel (bolitas de pan cocinadas) y sauerkraut rojo (es dulzón, es el menos feo de todos). Hay un pancillo para la ocasión, el Weckmann, es un pan blanco en forma antropomorfa con una pipa de arcilla. El odontólogo que tiene su consultorio en la planta baja nos dio a los vecinos uno muy rico, pero en vez de pipa tenía un cepillo de dientes.
Hoy es el Halloween local. Halloween porque salen los ninios a pedir dulces y cantan para ello, pero no se disfrazan sino que tienen faroles. Es la noche de San Martín, el once del mes once. Hay una procesión en el mejor de los casos encabezada por San Martín himself (un senior disfrazado a caballo). Como es en noviembre, el clima es perrato y llueve, los faroles van envueltos en una bolsa transparente de basura. Son de bombillito, claro. Hoy comienza la temporada de carnaval también. Se cena pomposamente con ganso, knödel (bolitas de pan cocinadas) y sauerkraut rojo (es dulzón, es el menos feo de todos). Hay un pancillo para la ocasión, el Weckmann, es un pan blanco en forma antropomorfa con una pipa de arcilla. El odontólogo que tiene su consultorio en la planta baja nos dio a los vecinos uno muy rico, pero en vez de pipa tenía un cepillo de dientes.
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