Se avecina trasteo doméstico después de haber pasado la temporada más larga en mi biografía en un único domicilio -casi 10 años, cuando vivía con mis padres juntos tendían a mudarse cada 7 años, mi récord era hasta ahora 8 años en mi último domicilio bogotano-.
Me voy al norte pero sigo al oriente de la ciudad. Cambio la vecindad del Rin por la del Düssel (que, no se olvide y no me canso de insistir, es el aportante del nombre de Düsseldorf, esta bella capital de departamento), la de la reserva natural Urdenbacher Kamp y el bosque de Garath por la del del bosque de Düsseldorf y una vieja mina de carbón vuelta lago, el Unterbacher See. Igual sigo rodeada de naturaleza a la mano, aunque sea man made y (era requisito número uno) estaré aún más cerca del trabajo, aun cuando la ciclorruta es más mehh.
sábado, 23 de septiembre de 2017
jueves, 14 de septiembre de 2017
Soy sola
El barquito al que aludiera al final de esta entrada no naufragó, pero encalló. Hace ya rato. Yo y mi resiliencia dizque para estar segura y después no arrepentirme.
No me sentí más con tripas para estar con alguien que me quiere y me respeta y me trata como una princesa y con quien hacemos planes chéveres pero que no se siente seguro así me quede a su lado ni está en paz consigo mismo.
No tengo problema con quedarme sola, pero sí tengo temor de ser exigente sin darme cuenta y no poder estar con nadie y peor aún, no poder quererlo ni dejarme querer.
No me sentí más con tripas para estar con alguien que me quiere y me respeta y me trata como una princesa y con quien hacemos planes chéveres pero que no se siente seguro así me quede a su lado ni está en paz consigo mismo.
No tengo problema con quedarme sola, pero sí tengo temor de ser exigente sin darme cuenta y no poder estar con nadie y peor aún, no poder quererlo ni dejarme querer.
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viernes, 8 de septiembre de 2017
El nuevo período de Angie
Ahora vienen otra vez las elecciones federales (las de poner al Canciller o como van las cosas, las de seguir poniendo a Angie de canciller* (1), las estatales ya fueron en mayo de este año) y yo estoy otra vez en el mismo desparche de siempre, sin tener por quién votar. *:Angie igualará así a su mentor Helmut Kohl, el canciller de la unidad alemana.
Angie ni está en mi lista, he aclarado n veces que yo por un partido con el adjetivo "cristiano" en el nombre no voto ni bajo amenaza. Los verdes ya hace rato que se destiñeron y ni con lo del escándalo de las emisiones de Volkswagen y prácticamente de toda la industria automotriz dan mañas de perfilarse. Los izquierdosos (literalmente se llaman La Izquierda) tienen unos puntos muy válidos y muy bellos, lo único malo es que tienen a una candidata antipática en mi jurisdicción (izquierdosa divorciada de un millonario, ah, la política) -aunque debiera, a este partido apenas le da para el 5% que es el umbral mínimo para quedar en el parlamento y que no lo saquen a sombrerazos y ejercen una oposición decente-. Y ni siquiera sé quién es su candidato a canciller, btw. (2)
No hay la opción del voto en blanco pero se puede hacer el voto inválido (supongo que poniendo más cruces de las que son, o qué sé yo). Hasta de pronto me voy por esas. Nja. (3) (4)
¿Yo por qué cuernos no admití desde el principio que esta vaina iba a estar politizada y apenas hasta ahora decidí ponerle un label al asunto? Escribo ahora cada 500 años aquí y cuando lo hago, justo es de esto. Soy mi abuelo Antonio.
Update Marzo 2018:
(1): Casi que no lo logra Angie. Ningún partido obtuvo mayoría absoluta y las negociaciones para una nueva coalición duraron hasta hace poco.
(2): La candidata a canciller de los Linke era la antipática de mi jurisdicción, qué lenta yo.
(3): No, no me fui por esas, baste con decir que no le di mi voto a esos verdesuchos pecuecos como había hecho hasta ahora.
(4): Sé de un ser completamente apolítico que por primera vez en mucho tiempo salió a votar por los ultraderechosos nada más por protesta (los AfD, Alternativa por Alemania, a quienes no mencioné (doña Mamerta viviendo tan en su burbuja que ni ve a los fachos)). Se llevaron una buena tajada del pastel de votación, 3° con casi 13% y quienes han resultado por supuesto ser de lo más fastidiosos y rastreros en el Bundestag / Congreso, el legislativo sí pudo comenzar a trabajar con los nuevos elegidos) A los meses ya ni se acordaba quiénes eran.
Angie ni está en mi lista, he aclarado n veces que yo por un partido con el adjetivo "cristiano" en el nombre no voto ni bajo amenaza. Los verdes ya hace rato que se destiñeron y ni con lo del escándalo de las emisiones de Volkswagen y prácticamente de toda la industria automotriz dan mañas de perfilarse. Los izquierdosos (literalmente se llaman La Izquierda) tienen unos puntos muy válidos y muy bellos, lo único malo es que tienen a una candidata antipática en mi jurisdicción (izquierdosa divorciada de un millonario, ah, la política) -aunque debiera, a este partido apenas le da para el 5% que es el umbral mínimo para quedar en el parlamento y que no lo saquen a sombrerazos y ejercen una oposición decente-. Y ni siquiera sé quién es su candidato a canciller, btw. (2)
No hay la opción del voto en blanco pero se puede hacer el voto inválido (supongo que poniendo más cruces de las que son, o qué sé yo). Hasta de pronto me voy por esas. Nja. (3) (4)
¿Yo por qué cuernos no admití desde el principio que esta vaina iba a estar politizada y apenas hasta ahora decidí ponerle un label al asunto? Escribo ahora cada 500 años aquí y cuando lo hago, justo es de esto. Soy mi abuelo Antonio.
Update Marzo 2018:
(1): Casi que no lo logra Angie. Ningún partido obtuvo mayoría absoluta y las negociaciones para una nueva coalición duraron hasta hace poco.
(2): La candidata a canciller de los Linke era la antipática de mi jurisdicción, qué lenta yo.
(3): No, no me fui por esas, baste con decir que no le di mi voto a esos verdesuchos pecuecos como había hecho hasta ahora.
(4): Sé de un ser completamente apolítico que por primera vez en mucho tiempo salió a votar por los ultraderechosos nada más por protesta (los AfD, Alternativa por Alemania, a quienes no mencioné (doña Mamerta viviendo tan en su burbuja que ni ve a los fachos)). Se llevaron una buena tajada del pastel de votación, 3° con casi 13% y quienes han resultado por supuesto ser de lo más fastidiosos y rastreros en el Bundestag / Congreso, el legislativo sí pudo comenzar a trabajar con los nuevos elegidos) A los meses ya ni se acordaba quiénes eran.
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Abandono
No puedo creer que este año ya vaya más allá de su segunda mitad y este pobre blog no haya recibido ninguna nueva entrada. Mencionárselo a una amiga que sugiriera "la escritura como catarsis" fue lo que medio lo desempolvó y el motivo de este rasguñito, como para que no quede el 2017 tan en blanco.
domingo, 20 de noviembre de 2016
Cambio de los tiempos
Las elecciones de este año con resultado desafortunado (según yo, que era de la opinión del bando derrotado en todos los 3 casos) y especialmente la última marcan el punto de quiebre de una nueva era, así como lo hiciera el 11 de septiembre de 2001. La pregunta será como de encuesta de opinión chimba de cierto periodicucho colombiano de aún amplia circulación: "cómo lo agarró la noticia de la elección de Trump el 9 de noviembre de 2016". A mí me tocó en un miércoles oscuro, tuve que madrugar a las 5:30 y por eso no tuve tiempo ni de acordarme de revisar las noticias. Sólo cuando me subí al carro de un colega que me recogió ese día fue que me enteré de lo que se perfilaba como el resultado final y vine a confirmarlo 3 horas y 230 km después en Frankfurt en la bienvenida a un seminario de trabajo ("Buenos días, aunque no sean tan buenos por las noticias...") en el que estuve todo el día ocupada sin tiempo de ver noticias y si que menos de digerirlas. El jueves todavía estaba en la etapa negación pensando que era un mal chiste y/o una pesadilla de la cual pronto despertaría. Creo que a partir del fin de semana siguiente ya lo asimilé y lo único que se me ocurre para expresar cómo me siento es como si estuviera viendo cómo Sauron va ganando las batallas en el Senior de los Anillos. Usar una referencia fictiva es otro modo de negar la realidad, supongo, pero es que ese vacío en el estómago cuando uno se da cuenta de veras de que la situación es bastante adversa para los "buenos" y el "mal" triunfa es el mismo en las dos situaciones.
Irónico reconocer que lo que habíamos vivido hasta ahora (el que hasta hace poco fuera presente, ya pasado), con todas sus dificultades, injusticias, problemas y etc., era bastante cómodo y favorable comparado con lo que se viene cuesta arriba. Que Cambalache el tango era perfecto para describir al s. XX pero se quedó definitivamente corto para el XXI. Que la frase "se perdieron los valores" sea tan pastorcita mentirosa por haberse dicho tantas veces por pendejadas que cuando su significado es real ya no se perciba. Fuerza y paciencia es lo que necesitamos, porque que esto vaya a cambiar para bien en el short term más bien mehhh.
Irónico reconocer que lo que habíamos vivido hasta ahora (el que hasta hace poco fuera presente, ya pasado), con todas sus dificultades, injusticias, problemas y etc., era bastante cómodo y favorable comparado con lo que se viene cuesta arriba. Que Cambalache el tango era perfecto para describir al s. XX pero se quedó definitivamente corto para el XXI. Que la frase "se perdieron los valores" sea tan pastorcita mentirosa por haberse dicho tantas veces por pendejadas que cuando su significado es real ya no se perciba. Fuerza y paciencia es lo que necesitamos, porque que esto vaya a cambiar para bien en el short term más bien mehhh.
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sábado, 12 de noviembre de 2016
Historias de CDs
Que me parta un rayo, Christina y los Subterráneos
Hace poco me dio por escuchar en el trabajo el único álbum que tengo en el disco duro de mi portátil laboral: Que me parta un rayo, Christina y los Subterráneos. Creo que se lo copié a mi amigo U* -que está condenado a volver a Hamburgo aun cuando no le guste ni un poquito de lo que yo la amo-. Este disco es el soundtrack existencial de mi década entre los middle 20s y middle 30s. Todas sus canciones representan alguna vivencia real o posible, me sigue estremeciendo oir experiencias y pensamientos propios cantados en un rockcito valiente por una mujer preciosa y sobre todo con la misma rebeldía y energía en el corazón de aquellos tiempos. Lo único bueno que pudiera abonársele al fatídico novio que tuviera en mis early 20s es que por eso "Las suelas de mis botas", "Mil pedazos", "Que me parta un rayo" o "Tengo una pistola" adquirieron carácter Musidramas autobiográfico. Esta última canción también arrastraba consigo un desespero existencial inexplicable, rabioso, anudado al cuello. Cuando oí la canción hace poco me chocó tanto patetismo, ya después de décadas ya no dan ni el cuerpo ni el tiempo para tanta desesperación aun cuando la angustia existencial siga ahí, después de décadas.
Cuando me aprestaba a conducir un auto sola por vez primera puse "Dile a papá" en el playlist de la ocasión (por aquello de que me iba a coronar princesa de la autopista), pero seguí oyendo el resto que decía "..dile a los chicos / que no volveré más" y me dio un embiste de nostalgia como muy pocas veces me ha pasado en estos ya más 15 años de pseudoexilio. Aún hoy en día no dejan de repetirse noches infructuosas en las que acabo en unos desparches bien bravos con el corazón lleno de pulgas. He tenido muchos días sin malditas florecitas ni arcoiris sobre mí pero también perfectamente felícisimos en compañía de gente maravillosa. Hace poco leí un artículo de las traducciones alemanas del Corto Maltese y por fin pude entender qué era lo que Christina se había comprado en ese bazar. En suma, no había caído en cuenta de que mi biografía tenía un soundtrack tan cercano.
Hace poco me dio por escuchar en el trabajo el único álbum que tengo en el disco duro de mi portátil laboral: Que me parta un rayo, Christina y los Subterráneos. Creo que se lo copié a mi amigo U* -que está condenado a volver a Hamburgo aun cuando no le guste ni un poquito de lo que yo la amo-. Este disco es el soundtrack existencial de mi década entre los middle 20s y middle 30s. Todas sus canciones representan alguna vivencia real o posible, me sigue estremeciendo oir experiencias y pensamientos propios cantados en un rockcito valiente por una mujer preciosa y sobre todo con la misma rebeldía y energía en el corazón de aquellos tiempos. Lo único bueno que pudiera abonársele al fatídico novio que tuviera en mis early 20s es que por eso "Las suelas de mis botas", "Mil pedazos", "Que me parta un rayo" o "Tengo una pistola" adquirieron carácter Musidramas autobiográfico. Esta última canción también arrastraba consigo un desespero existencial inexplicable, rabioso, anudado al cuello. Cuando oí la canción hace poco me chocó tanto patetismo, ya después de décadas ya no dan ni el cuerpo ni el tiempo para tanta desesperación aun cuando la angustia existencial siga ahí, después de décadas.
Cuando me aprestaba a conducir un auto sola por vez primera puse "Dile a papá" en el playlist de la ocasión (por aquello de que me iba a coronar princesa de la autopista), pero seguí oyendo el resto que decía "..dile a los chicos / que no volveré más" y me dio un embiste de nostalgia como muy pocas veces me ha pasado en estos ya más 15 años de pseudoexilio. Aún hoy en día no dejan de repetirse noches infructuosas en las que acabo en unos desparches bien bravos con el corazón lleno de pulgas. He tenido muchos días sin malditas florecitas ni arcoiris sobre mí pero también perfectamente felícisimos en compañía de gente maravillosa. Hace poco leí un artículo de las traducciones alemanas del Corto Maltese y por fin pude entender qué era lo que Christina se había comprado en ese bazar. En suma, no había caído en cuenta de que mi biografía tenía un soundtrack tan cercano.
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Finales de película
Me siento como en un final de película en los que, al son de una canción, la cámara se va alejando, el paisaje va llenándolo todo y el personaje de la última escena se pierde en la multitud o en la grandeza del paisaje, ya abandonado por el guión y los espectadores a su propia suerte. Ya es asunto de él qué va a seguir haciendo con su vida cuando hayamos salido del teatro o parado el player.
Mientras el zoom se aleja y y mi imagen montando en bicicleta se pierde en el paisaje del valle del Rin (con "Brimful of Asha" de Cornershop como música de fondo), quisiera tener la presencia de ánimo de Meryl Streep cuando va en el avión huyendo del miserable marido y cantándoles a sus dos hijos "Itsy Bitsy Spider" al final de "Heartburn" para seguir tan campante con mi vida.
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lunes, 15 de agosto de 2016
Contextualízome
En estos precisos momentos tengo el alma un poco estrujada por un evento maravilloso y efímero. No es lo pasajero del asunto lo que me tiene pensando, sino la luz tan desfavorable que dejó caer sobre mi vida cotidiana. En este modus llego al trabajo y saludo a uno de mis colaboradores que me actualiza sobre la situación que lo tuvo ausente 2 semanas: a su padre ochentón comenzó a darle todo tipo de dolores de causa desconocida, el señor consecuentemente se puso bastante necio mientras los médicos averiguaban el porqué. Cuando por fin establecieron que se trata de una hernia discal mal curada en el pasado, cayeron todos en cuenta de que los dolores también dejaron visible otra condición de la que el señor adolece: la necedad del señor es síntoma de demencia. Se espera cura de espalda para decidir si el señor sigue viviendo solo con alguien que vaya a cuidarlo o si se muda a un hogar de ancianos.
Yo entonces, en vez de ponerme a trabajar, vengo a este blog lleno de telarañas y polvo a escribir esto para aterrizar mi apachurre de alma y ponerme un poco en contexto.
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miércoles, 3 de agosto de 2016
Dicha de verano
Y en menos de nada lleva el verano 800 años aunque las vacaciones escolares en realidad hayan comenzado hace apenas 3 semanas, las condiciones luminosas hasta tarde ya son normales y no joden, pocos pero alcanzó a haber algunos días de sandalia, no llovió el día de mi cumpleaños pero sí estuvo gris.
2016 se escurría en sus rutinas hasta fines de mayo con un fin de semana alargado a partir de una reunión de trabajo un viernes en Berlín. Berlín del alma siempre vale la pena la visita, esta vez me quedé en un barrio occidental en donde nunca pasó nada ni en tiempos del muro ni ahora y se sintió muy raro y conocí personalmente a alguien de Twitter. Junio tuvo dos excursiones a Amsterdam, una a principios del mes en compañía de mi alma gemela y la otra a finales con mis hermanos y sobrino. El encuentro con los -medio- hermanos estuvo muy emotivo por la presencia del mayor y su hijo cincoañero que viven en Colombia (se fueron de nuestra natal Bogotá a Cali hace 2 años) y con quien no hablaba largo y tendido desde hacía más de 30 años -a sobrino sí lo conocía pero con él el trato había sido 0-, todo en el marco de una festividad muy alegre del hermano menor que vive en Holanda hace ya años y ya es como de la casa, como pasa también con el alma gemela.
La visita familiar se replicó en mi domicilio düsseldorfeño a principios de julio. De haber un solo especímen M. en esta casa pasó a haber 4 de un momento para otro. Aún digiero la avalancha de cheveridad de aquellos días. Me alegro mucho de que mis hermanos sean y estén ahí. El sobrino fue un capítulo aparte de aprendizaje y disfrute por parte de esta respetable señora que se quedó vistiendo santos por ese lado.
A fines de julio tuve otro encuentro afortunado y raro, uno de los personajes de mi biografía, mi roommate de 7 años en Bogotá, estaba de paso en Hamburgo. Al lado del tiempo familiar, esas 11 horas con este hombre cuentan entre las más preciadas del año, de la vida, de los recuerdos.
Soy dichosa.
2016 se escurría en sus rutinas hasta fines de mayo con un fin de semana alargado a partir de una reunión de trabajo un viernes en Berlín. Berlín del alma siempre vale la pena la visita, esta vez me quedé en un barrio occidental en donde nunca pasó nada ni en tiempos del muro ni ahora y se sintió muy raro y conocí personalmente a alguien de Twitter. Junio tuvo dos excursiones a Amsterdam, una a principios del mes en compañía de mi alma gemela y la otra a finales con mis hermanos y sobrino. El encuentro con los -medio- hermanos estuvo muy emotivo por la presencia del mayor y su hijo cincoañero que viven en Colombia (se fueron de nuestra natal Bogotá a Cali hace 2 años) y con quien no hablaba largo y tendido desde hacía más de 30 años -a sobrino sí lo conocía pero con él el trato había sido 0-, todo en el marco de una festividad muy alegre del hermano menor que vive en Holanda hace ya años y ya es como de la casa, como pasa también con el alma gemela.
La visita familiar se replicó en mi domicilio düsseldorfeño a principios de julio. De haber un solo especímen M. en esta casa pasó a haber 4 de un momento para otro. Aún digiero la avalancha de cheveridad de aquellos días. Me alegro mucho de que mis hermanos sean y estén ahí. El sobrino fue un capítulo aparte de aprendizaje y disfrute por parte de esta respetable señora que se quedó vistiendo santos por ese lado.
A fines de julio tuve otro encuentro afortunado y raro, uno de los personajes de mi biografía, mi roommate de 7 años en Bogotá, estaba de paso en Hamburgo. Al lado del tiempo familiar, esas 11 horas con este hombre cuentan entre las más preciadas del año, de la vida, de los recuerdos.
Soy dichosa.
domingo, 6 de marzo de 2016
Lamentos de oficina
Ya no sé ni con qué cara volver a este blog después de tanto descuido, pero lo importante es regresar, así que heme aquí.
Qué mejor que regresar ejerciendo uno de los pasatiempos favoritos de este país, LA QUEJA.
Desde 2010 llevo trabajando como un burro. Hasta 2013 pensaba en la retrospectiva ingenua y fictiva que nos da el cambio de año cuánto había trabajado de más y no dejaba de albergar una esperancita pendeja de "ojalá el año que viene la cosa mejore". La realidad se encargó de impartir sus lecciones y desde ese entonces y hasta ahora el asunto es sobrevivir y acabar el año empleada y mejor sin mirar para el frente en cuanto a carga de trabajo para no azorarme.
La partida de la jefa insensible el año pasado mejoró el ambiente de trabajo (increíble cómo la señora nos llevaba a todos por la calle de la amargura, abóneseme que omití convertir el blog en el muro de tales lamentaciones) pero eso no cambia la situación general de la empresa, en la que el "lean" inclemente que se ha llevado a cabo para aumentar el rendimiento ha dejado -entre muchos otros- un montón de tareas a las que todo el mundo les saca el cuerpo por física falta de capacidad y que van de inbox en inbox como una papa caliente con la que nadie quiere quedarse, por la que nadie responde. Los shared service centers a los que se ha ido buena parte de los procesos tampoco son ilimitados y cualquier nueva tarea que pueda caber en sus funciones es objeto de arduas negociaciones. A veces tan intransigentes que toca decir "muestre para acá más bien".
Mi office husband y jefe directo también partió el año pasado: no se murió ni renunció ni lo echaron sino que se fue a otra división, como hiciera jefa insensible. No pude evitar los chistazasos con el tema "todos me abandonan", pero F. se fue para seguir avanzando y by the way dejándome el camino libre para que yo lo hiciera. Halagador y merecido ser ahora la jefe de mi grupo, que son un combo de gente competente y bacana, pero -permaneciendo fiel al tema de esta entrada-... con más tareas y responsabilidades.
El gerente que embutió la "optimización" se va a liderar otra empresa (la de la ropa deportiva de las 3 rayitas) y quien lo reemplaza es alguien que, a diferencia del primero que sólo estuvo 10 años y llegó directamente a la cúpula, lleva 35 y comenzó de abajo. No me ilusiono con un cambio radical, ni muchísimo menos con un back to the roots -mi idiotez tiene un límite-. Sólo espero que no me pongan más peso en los fardos que ya cargo.
PS: Por todo esto las palabras de Byung Chul Han son de tanto consuelo.
PS: Por todo esto las palabras de Byung Chul Han son de tanto consuelo.
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sábado, 14 de noviembre de 2015
Estambul - finally
Es imperdonable que aún no haya dejado
testimonio de mi estadía de 10 días en Estambul. La oportunidad se dio en
diciembre de 2013, en el que aún tenía más de dos semanas de vacaciones en ese
año y estaba absolutamente desparchada para navidad. La lección que me
dejaran una navidad sola en Hamburgo en 2001 y una excursión a Viena para esa
fecha en 2003 me previno de intentar pasar esos días en tierras cristianas.
Qué mejor que ir a templar a un país en donde no haya nada de esos
embelecos y mejor aún, tener por fin mi añorado tete-a-tete con mi admirada
Estambul, otrora Constantinopla, posterior Bizancio, capital imperial a lo
largo de milenios. Saqué valor de no sé dónde y toda espontánea contacté
al estambulita de ensueño en Facebook proponiéndole un casual encuentro
a tomar café ahora que iba a su ciudad natal. Que lástima que no podía,
vive en algún lugar en Alemania que me doy cuenta ahora de que no registré.
Tengo tan descuidado este blog que había olvidado el registro de ese
Sehnsucht que yo ya tenía con esta ciudad. Pero el encuentro fue tan
excitante que puedo dar muy buena cuenta de él incluso casi dos años después.
Obviamente que una
ciudad con esa ubicación geográfica no tenía cómo decpcionar las expectativas.
Hace poco topé este artículo del New Yorker: en las
obras del Mármararay cuando acababan de extraer los hallazgos del s. VII se
encontraron con unos... del 11.000 a.C. Ese sitio es tan estratégico que está
condenado a estar lleno de vida desde casi siempre. Y además hermoso.
La vista desde el Sultanahmet de los dos mares es preciosa. No tuve de
otra que enamorarme. Tenía toda la escenografía mental de la ciudad gracias a
Pahmuk y de los palacios vía un libro que dejara mi hermano olvidado por aquí
de la historia del harén turco, que es la misma del imperio otomano. La belleza
de los lugares históricos (es especial de las mezquitas, Santa Sofía por Dios)
quita el aliento. Pero el impacto de Estambul fue más que eso. Su
espíritu resultó ser muy fácil de interpretar porque era muy de la onda de la
Bogotá que viví. Era asombroso estar parada en cualquier esquina y
sentirme como si estuviera en Bosa, el Restrepo, San Victorino, la Soledad, el
7 de agosto, la 9° en el centro. Intenté irme caminando de Taksim, la
plaza de las manifestaciones, al centro por un camino alternativo a Pera / Galata,
nada más para constatar que hay un agujero negro comparable a la Perseverancia
en ese trayecto. En el centro también se veían silleteros, un
oficio antiguo en vía de extinción, y su versión más moderna, los
carretilleros; emboladores, vendedores ambulantes, pescadores sobre el puente del Gálata, artistas callejeros... En Kadikoy me sorprendieron la
vivacidad del mercado, la sencillez y la delicia de un yogurt con miel y el
doppelgänger del Centro Cultural del Libro del centro de Bogotá.
También me hizo sus
desplantes la condenada. Foco turístico desde hace décadas -no sabía que
algunas reliquias musulmanas aún se encuentran en el palacio de Topkapi, por lo
que la ciudad es desde hace marras lugar de peregrinación del mundo musulmán-,
casi maldita sea nadie habla inglés. Mucha trampa para turista, no pude evitar caer
en una. El primer y único taxi que tomé en ese viaje, desde Taksim hasta mi
hotel en el Sultanahmet a mi llegada, no sólo me esquilmó sino que el hijueputa
taxista fue muy grosero. Fui timada en un tour que traté de hacer a
Bursa, la que fuera la capital otomana mucho antes de la conquista de
Constantinopla, fui víctima del grupo juvenil del medio oriente que decidió
mejor irse a esquiar que ir a ver edificios viejos, pero me las ingenié para
regresar por mi propia cuenta a Estambul. Todos los hombres nativos que se
cruzaron en mi camino -excluyendo el dueño y el portero del hotel- intentaron
su lance galante conmigo por el mero hecho de estar paseando sola, menos mal no
llegaron a ser atrevidos, pero no dejó de ser, a lo largo de los días, jarto.
Pero con todo la amé. No dejó de hacerme
chistes y guiños, de mostrarme escenas curiosas, paisajes y casas bellos. Tiene
muchas librerías y tiendas de artículos de escritura y dibujo, como Praga y
Viena. Los títulos en las librerías tenían, además de autores turcos, muchos
autores occidentales. Tomé todo el jugo de granada que pude. Por
supuesto que como todo peñasco que da al Mediterráneo es pura loma, mis
rodillas lo resintieron bastante. Traté de montar en transporte público,
ferries incluídos, lo más que pude. Hubo además dos ferries en el Mármara
y el metro por debajo. No dejó de ser extraño tener que cubrirme la cabeza y quitarme los zapatos en las mezquitas, no dejó de indignarme tener que ponerme en la última fila en las mezquitas "normales" (con no tanta presencia de turistas occidentales). Los cementerios otomanos, que se encuentran por todas partes, me impresionaron: los muertos están enterrados verticalmente y sobre la lápida va la forma del sombrero que el muerto usaba en su oficio.
Algo que se robó mi corazón fue la deferencia
que le tienen a los animales callejeros. Siempre hay comida para gatos
por ahí disponible, alguna vez que vi unos perros solos por ahí a sus anchas
pensé en "pobrecitos perritos" antes de ver las casas perrunas que
tenían en una esquina de un parque. La ciudad me regaló la escena de un hombre
en el barrio de las tiendas para rusas (una moda tan gatuna en las vitrinas que
los letreros en cirílico eran redundantes) piropear una mujer, patear un gato y
acariciar un perro en menos de 20 metros. Lastimosamente la hospitalidad
animal también se extiende a las palomas.
Fue mi primer paseo
con smartphone, como se ve por la relativa abundancia de fotos linkeadas, y con twitter disponible. Buena cuenta de algunos sabrosos
entremeses del viaje quedó registrada ahí.
En 2012 leí la
edición hispana de "El museo de la inocencia" de Pahmuk. Estaba a
punto de mandarla al diablo porque la chilladera del protagonista con su
Füsuncita -la heroína, Füsun- me tenía mareada, pero por casualidad leí en el
periódico de la inauguración del museo del mismo nombre en Estambul,
complemento de la novela, a cargo de su autor. El libro tiene en uno de
los capítulos finales un bono para ingresar al museo sin pagar mostrando el
libro, hay un espacio para el sello del museo. Cómo no que hice buen uso de mi ejemplar.
Ahora que estuve en
Creta, otro paraje mediterráneo con rastros otomanos también (los otomanos le
birlaron la isla a los venecianos en ~1660 y la perdieron a fines del s. XIX),
no dejé de recordar y suspirar a Estambul y de tomar ánimos para por fin escribir el reporte que estaba debiéndole a este blog.
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miércoles, 4 de noviembre de 2015
Historia con moraleja
Esta historia, aún cuando es de 2012, no ha perdido actualidad.
Mi empleador tiende a adoptar en sus políticas, lemas y objetivos temas de moda y políticamente correctos en el mundo empresarial. Eso en este siglo XXI es decir "sostenibilidad" y "diversidad". La "diversity" fue inicialmente enfocada hacia el empoderamiento de las mujeres, por ejemplo fijando políticas de aumentar personal femenino en los puestos gerenciales -una mujer fue nombrada en el consejo directivo, lo cual es todo un especímen exótico en este país godarrio *olvidé mencionar que hay una ley que obliga a eso*- y organizando una red de trabajo femenina.
Una de las actividades iniciales de la red fue invitar a la gerente de diversidad de Ford -la ensambladora más grande de Ford en Europa está en Colonia, a 30 km de este pueblo- a que nos ofreciera una charla. Sin exagerar fui la única asistente. Las organizadoras, furiosas, dejaron entonces la decisión del siguiente evento a las demás miembros de la red.
El siguiente evento de la red femenina fue un taller sobre cómo vestirse mejor en la oficina.
Nunca más volví a nada de la tal red esa. Ahora el grupo de diversidad también tiene en cuenta a los hombres que piden licencia de paternidad (Alemania hace progresitos también por ahí), a incapacitados, a gente que hace home office, ah, sí, y a las mujeres también.
Mi empleador tiende a adoptar en sus políticas, lemas y objetivos temas de moda y políticamente correctos en el mundo empresarial. Eso en este siglo XXI es decir "sostenibilidad" y "diversidad". La "diversity" fue inicialmente enfocada hacia el empoderamiento de las mujeres, por ejemplo fijando políticas de aumentar personal femenino en los puestos gerenciales -una mujer fue nombrada en el consejo directivo, lo cual es todo un especímen exótico en este país godarrio *olvidé mencionar que hay una ley que obliga a eso*- y organizando una red de trabajo femenina.
Una de las actividades iniciales de la red fue invitar a la gerente de diversidad de Ford -la ensambladora más grande de Ford en Europa está en Colonia, a 30 km de este pueblo- a que nos ofreciera una charla. Sin exagerar fui la única asistente. Las organizadoras, furiosas, dejaron entonces la decisión del siguiente evento a las demás miembros de la red.
El siguiente evento de la red femenina fue un taller sobre cómo vestirse mejor en la oficina.
Nunca más volví a nada de la tal red esa. Ahora el grupo de diversidad también tiene en cuenta a los hombres que piden licencia de paternidad (Alemania hace progresitos también por ahí), a incapacitados, a gente que hace home office, ah, sí, y a las mujeres también.
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Refugiados
Este parece otro país muy distinto del que estaba de fondo en la última entrada de este blog. Ya nadie se acuerda del vaivén de la crisis de Grecia que mandó la parada europea a principio de año. Desde hace ya no sé cuántos meses el hit de moda en las noticias y en la política -no se sabe cuál manda a cuál- son los refugiados. No que nos los hubiera antes, sino que las cantidades ya no pasan inadvertidas. Al contrario de lo que pasa con muchas noticias, esta se niega a abandonar los titulares después de meses. La solidaridad inicial -respaldada por palabras tajantes y precisas de Angie Merkel, lo que fue todo un acontecimiento- persiste en general, a pesar de las peleas entre los partidos, la lentitud de la burocracia, los incendios a hogares y otro tipo de atentados a refugiados, los cretinos que salen a azuzar populacho... y la gente sigue llegando.
Todos mis corresponsales en el extranjero me preguntan por los refugiados. S., el amigo fan irredento de Hamburgo estaba impresionado con las escenas que vio el mes pasado que estuvo por allá (8 años después S. aún es cliente frecuente de la ruta México - Hamburgo). Un compañero de trabajo es voluntario de los Johanniter y ya ha ayudado en la mudanza de varios grupos a hogares temporales. Mi entrañable paisana A., está feliz alfabetizando (!) a un grupo de refugiados en la academia donde trabaja. ¿Y yo? Yo voy juiciosa del trabajo a la casa y viceversa, de vez en cuando voy al centro, siempre en la bici y/o en el transporte público. Pero así y todo, sólo los veo cuando prendo la televisión.
Update Nov 19 2015:
Por fin llega la realidad a mi puerta. Mañana se instalan los habitantes de un hogar para refugiados construído en las inmediaciones de un equipo de fútbol local ubicado a unos 500 m de mi casa.
Todos mis corresponsales en el extranjero me preguntan por los refugiados. S., el amigo fan irredento de Hamburgo estaba impresionado con las escenas que vio el mes pasado que estuvo por allá (8 años después S. aún es cliente frecuente de la ruta México - Hamburgo). Un compañero de trabajo es voluntario de los Johanniter y ya ha ayudado en la mudanza de varios grupos a hogares temporales. Mi entrañable paisana A., está feliz alfabetizando (!) a un grupo de refugiados en la academia donde trabaja. ¿Y yo? Yo voy juiciosa del trabajo a la casa y viceversa, de vez en cuando voy al centro, siempre en la bici y/o en el transporte público. Pero así y todo, sólo los veo cuando prendo la televisión.
Update Nov 19 2015:
Por fin llega la realidad a mi puerta. Mañana se instalan los habitantes de un hogar para refugiados construído en las inmediaciones de un equipo de fútbol local ubicado a unos 500 m de mi casa.
lunes, 29 de junio de 2015
Verano
Se instala el verano como si nunca se hubiera ido, como si todo hubiera estado reventando de verdor y soltando motas y polen desde siempre. A veces llueve y no hace tanto calor -ah, como días bogotanos-, a veces salta el termómetro y a mi yo tropical de montaña para quien el calor siempre fue ocio le cuesta mucho trabajo escoger qué ponerse.
Novedoso en este verano 2015:
Ha hecho mucho viento, no lo recuerdo de antes. Es un viento ameno y juguetón, me da emoción poder sumergirme en él, pero cuando sopla más fuerte ya no se puede pedalear -o sí se puede, pero esforzándose mucho más-.
Llegan los loritos a Urdenbach. Me extraña que no se hayan instalado antes.
Limpié las ventanas de mi casa. La última vez fue hace 2 años y con el resultado de ayer siento como si hubiera vivido en penumbras este tiempo.
Ya decidí que me gusta más tener estaciones.
Novedoso en este verano 2015:
Ha hecho mucho viento, no lo recuerdo de antes. Es un viento ameno y juguetón, me da emoción poder sumergirme en él, pero cuando sopla más fuerte ya no se puede pedalear -o sí se puede, pero esforzándose mucho más-.
Llegan los loritos a Urdenbach. Me extraña que no se hayan instalado antes.
Limpié las ventanas de mi casa. La última vez fue hace 2 años y con el resultado de ayer siento como si hubiera vivido en penumbras este tiempo.
Ya decidí que me gusta más tener estaciones.
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viernes, 24 de abril de 2015
Iglesias
En menos de dos semanas he asistido a dos misas. Creo que nunca en mi vida había estado en misa tan frecuentemente. Ambas misas católicas y en ambos casos curas hardcore y regañones. Esto viene a pasarme en Alemania, el país del que pensara que por estar en la ultraarchicivilizada Europa ya se había desentendido de esos lastres.
Nada más alejado de la realidad. Alemania le es fiel a sus iglesias cristianas. No en vano el papa pasado fue de estas tierras. Los domingos NO se trabaja. El idioma alemán se consolidó como tal cuando un cura tradujo la Biblia del latín a la jerigonza que se hablaba en ese entonces en el Sacro Imperio Romano. Hay dos partidos que tienen el adjetivo "cristiano" en el nombre, nefastos y en el poder. Pertenecer a la iglesia no es sólo asunto de fe: quienes pertenecen oficialmente a las iglesias católica o protestante les aportan mensualmente 4% de su salario. Si uno quiere cesar su aporte tiene que presentar renuncia formal, es decir, ir a una oficina, llenar un formulario y firmar*. Le queda a uno 4% más del sueldo pero se pierde el derecho a los sacramentos -supongo que el único que queda disponible es la extremaunción- y sobre todo a los servicios que ofrecen -las guarderías son de los más apetecidos-.
*: De los típicos cuentos de ciencia ficción que cuestan creer al principio en estas tierras. Poner en el mismo cajón con el impuesto de televisión y el empadronamiento e impuesto del perro.
El formulario de empadronamiento tiene el campo "Iglesia" con los cuadraditos "católica", "protestante" para rellenar con una X. Cuando lo llené por vez primera yo ya la tenía muy clara y dejé esa área en blanco, así que gracias a Dios nunca se han quedado esos bandidos con lo que gano con el sudor de mi frente.
Pero yo también aprovecho tanto fervor. Disfruto de los festivos que imponen -en ese sentido el catolicismo es mejor que los demás y por eso Mayo/Junio en Renania del Norte parecen que fueran en un calendario colombiano-, soporto las campanadas que los curas locos dejan sonar por cuartos de hora completos -en los últimos 10 años he vivido en dos ciudades y en cada una he tenido una iglesia a menos de 200 m de mi casa-, comparto los ritos que amigos y conocidos celebran. Ya he estado en un bautizo, una primera comunión y una boda. En un mes asistiré a una confirmación protestante (creo que los protestantes se ahorran un sacramento y tienen un paquete "comunión+confirmación-todo en uno") y espero que aún no me toque asistir a ningún entierro.
Nada más alejado de la realidad. Alemania le es fiel a sus iglesias cristianas. No en vano el papa pasado fue de estas tierras. Los domingos NO se trabaja. El idioma alemán se consolidó como tal cuando un cura tradujo la Biblia del latín a la jerigonza que se hablaba en ese entonces en el Sacro Imperio Romano. Hay dos partidos que tienen el adjetivo "cristiano" en el nombre, nefastos y en el poder. Pertenecer a la iglesia no es sólo asunto de fe: quienes pertenecen oficialmente a las iglesias católica o protestante les aportan mensualmente 4% de su salario. Si uno quiere cesar su aporte tiene que presentar renuncia formal, es decir, ir a una oficina, llenar un formulario y firmar*. Le queda a uno 4% más del sueldo pero se pierde el derecho a los sacramentos -supongo que el único que queda disponible es la extremaunción- y sobre todo a los servicios que ofrecen -las guarderías son de los más apetecidos-.
*: De los típicos cuentos de ciencia ficción que cuestan creer al principio en estas tierras. Poner en el mismo cajón con el impuesto de televisión y el empadronamiento e impuesto del perro.
Pero yo también aprovecho tanto fervor. Disfruto de los festivos que imponen -en ese sentido el catolicismo es mejor que los demás y por eso Mayo/Junio en Renania del Norte parecen que fueran en un calendario colombiano-, soporto las campanadas que los curas locos dejan sonar por cuartos de hora completos -en los últimos 10 años he vivido en dos ciudades y en cada una he tenido una iglesia a menos de 200 m de mi casa-, comparto los ritos que amigos y conocidos celebran. Ya he estado en un bautizo, una primera comunión y una boda. En un mes asistiré a una confirmación protestante (creo que los protestantes se ahorran un sacramento y tienen un paquete "comunión+confirmación-todo en uno") y espero que aún no me toque asistir a ningún entierro.
jueves, 15 de enero de 2015
Hastío
No sé por qué me empeñé medio inconscientemente en ponerme política en este blog. Digo inconsciente porque hasta hace poco (en la escala de tiempo de este blog, hará un año) caí en cuenta de que no había creado la etiqueta para el tema a pesar de tratarlo con frecuencia.
Pero después de los sucesos de la semana pasada ya no quiero considerarlo más. Exageré leyendo cuánto artículo cayó en mis manos y me atraganté por no haberlos discutido con nadie. Con nadie de aquí. Por qué cuernos no lo hice es una buena pregunta que de comenzar a respondérmela me sumiría aún más en el desasosiego. El remate: La Gran Farsa Exagerada de marcha en París el domingo 11 de enero. Occidente mirándose el ombligo con cara de "por qué me joden estos infelices a mí que soy tan modosito y civilizado". La ley y la indignación sólo son para los de ruana en TODO el bendito mundo. El siglo XXI resulta ser un cambalache aún más indigno que el XX. En resumen: vayámonos todos para nuestra mierda.
Pero después de los sucesos de la semana pasada ya no quiero considerarlo más. Exageré leyendo cuánto artículo cayó en mis manos y me atraganté por no haberlos discutido con nadie. Con nadie de aquí. Por qué cuernos no lo hice es una buena pregunta que de comenzar a respondérmela me sumiría aún más en el desasosiego. El remate: La Gran Farsa Exagerada de marcha en París el domingo 11 de enero. Occidente mirándose el ombligo con cara de "por qué me joden estos infelices a mí que soy tan modosito y civilizado". La ley y la indignación sólo son para los de ruana en TODO el bendito mundo. El siglo XXI resulta ser un cambalache aún más indigno que el XX. En resumen: vayámonos todos para nuestra mierda.
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martes, 23 de diciembre de 2014
Compendio para proseguir.
He sido capaz de romper un record de poco escribir por aquí, 2014 llegó a ser el año con menos posts. Me da pesar con este blog y sus esporádicos lectores haberlo abandonado tanto. Me intriga cómo y cuándo fue que se me cayeron las gafas bloggeras, cuándo comencé a pensar únicamente en 140 caracteres.
Quizás después de 15 años de transplante de tierra haya perdido la sensibilidad de la diferencia que fuera lo que motivó inicialmente el blog. Los contrastes han palidecido y ya no lo son tanto, son apenas sutiles cambios de texturas. 15 años ha sido tiempo suficiente para desmontar el mito de este país, conocerlo tras bambalinas y consolidar mi propia versión. No me molesta ese "no ser de aquí ni ser de allá" pero admito que a veces me aburren tantas medias tintas, tanta agua tibia, tanto ni sí ni no.
La "inmunidad chistosa" adquirida me ha sido bastante útil. Puedo usar mi risita sarcástica ante situaciones absurdas y típicas de este país no sólo sin inhibirme, sino exagerando el sarcasmo. He votado cuantas veces he podido, a ver si por lo menos así contribuyo al desmontaje de la godarria en este país (tarea que no es fácil. He ahí un tema para un post, la godarria alemana que aún me cuesta creer, un contraste con el que no he perdido sensibilidad). Fue curioso que este año la elección de alcalde en Düsseldorf coincidiera con la elección presidencial en Colombia: hubo segunda vuelta entre los dos ganadores de la primera y éstas fueron en las mismas fechas. Otra coincidencia: Al final no fue que la gente votara por el uno sino que votamos en contra del otro.
También fue la elección al parlamento europeo, pero de esa sí salí muy decepcionada, puedo entender a los partidos antiEuropa porque eso fue una farsa comprada, ni el luxemburgués que oficia de presidente de la Comisión ni su partido fueron elegidos sino que al tipo lo pusieron ahí a los pupitrazos 2 meses después de las elecciones. Lo mismo va Angie y les dice lo que ellos tienen que hacer y ellos muy juiciosos van y lo hacen.
Angela Merkel, otro tema él solo. Aunque del partido demócrata cristiano (he dicho ya que un partido con el adjetivo cristiano en el nombre es demoníaco) y ambiciosa de poder como pocos, Angie representa también el triunfo de la nerdada, de ser juicioso (Angie trabaja como una berraca), del nadadito de perro, de la no-fantochería. Este año celebró sus 60 con una conferencia académica en donde casi todo el mundo se durmió y perversas revistas de moda le echan en cara que no compra ropa publicando fotos suyas desde principios de los 90 hasta hoy con el mismo chiro. ¿Cómo no simpatizar con ella? Releyendo caigo en cuenta de que no menciono el tema de "mujeres al poder". Angie no le hace mucho bombo al asunto porque no le interesa y si le interesara, creo que haría como si no, porque ponerse muy feminista le quitaría votos irremediablemente. A Alemania no le gustan los cambios y menos si son medio revolucionarios y a Angie no le gusta perder poder.
Ahora ando con compañía, que por primera vez desde hace años es alemana 100%. Tengo que comenzar un poco de cero con toda la compilación de asuntos colombogermanos y aún es temprano para saber si mi barquito navega viendo la costa o está perdido mar adentro.
Quizás después de 15 años de transplante de tierra haya perdido la sensibilidad de la diferencia que fuera lo que motivó inicialmente el blog. Los contrastes han palidecido y ya no lo son tanto, son apenas sutiles cambios de texturas. 15 años ha sido tiempo suficiente para desmontar el mito de este país, conocerlo tras bambalinas y consolidar mi propia versión. No me molesta ese "no ser de aquí ni ser de allá" pero admito que a veces me aburren tantas medias tintas, tanta agua tibia, tanto ni sí ni no.
La "inmunidad chistosa" adquirida me ha sido bastante útil. Puedo usar mi risita sarcástica ante situaciones absurdas y típicas de este país no sólo sin inhibirme, sino exagerando el sarcasmo. He votado cuantas veces he podido, a ver si por lo menos así contribuyo al desmontaje de la godarria en este país (tarea que no es fácil. He ahí un tema para un post, la godarria alemana que aún me cuesta creer, un contraste con el que no he perdido sensibilidad). Fue curioso que este año la elección de alcalde en Düsseldorf coincidiera con la elección presidencial en Colombia: hubo segunda vuelta entre los dos ganadores de la primera y éstas fueron en las mismas fechas. Otra coincidencia: Al final no fue que la gente votara por el uno sino que votamos en contra del otro.
También fue la elección al parlamento europeo, pero de esa sí salí muy decepcionada, puedo entender a los partidos antiEuropa porque eso fue una farsa comprada, ni el luxemburgués que oficia de presidente de la Comisión ni su partido fueron elegidos sino que al tipo lo pusieron ahí a los pupitrazos 2 meses después de las elecciones. Lo mismo va Angie y les dice lo que ellos tienen que hacer y ellos muy juiciosos van y lo hacen.
Angela Merkel, otro tema él solo. Aunque del partido demócrata cristiano (he dicho ya que un partido con el adjetivo cristiano en el nombre es demoníaco) y ambiciosa de poder como pocos, Angie representa también el triunfo de la nerdada, de ser juicioso (Angie trabaja como una berraca), del nadadito de perro, de la no-fantochería. Este año celebró sus 60 con una conferencia académica en donde casi todo el mundo se durmió y perversas revistas de moda le echan en cara que no compra ropa publicando fotos suyas desde principios de los 90 hasta hoy con el mismo chiro. ¿Cómo no simpatizar con ella? Releyendo caigo en cuenta de que no menciono el tema de "mujeres al poder". Angie no le hace mucho bombo al asunto porque no le interesa y si le interesara, creo que haría como si no, porque ponerse muy feminista le quitaría votos irremediablemente. A Alemania no le gustan los cambios y menos si son medio revolucionarios y a Angie no le gusta perder poder.
Ahora ando con compañía, que por primera vez desde hace años es alemana 100%. Tengo que comenzar un poco de cero con toda la compilación de asuntos colombogermanos y aún es temprano para saber si mi barquito navega viendo la costa o está perdido mar adentro.
domingo, 9 de noviembre de 2014
Some things never change
Más de 20 y pico de años después, irse a dar vueltas al centro de Bogotá sigue siendo un plan con H. http://sombrerodelahogado.blogspot.de/2011/02/i-was-in-all-those-scenes.html?m=0
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viernes, 8 de agosto de 2014
Naturaleza - Pájaros
Serán los años o lo emocionante que es mi barrio que de un tiempo para acá reparo en la población de pájaros que también son vecinos.
Están las golondrinas, flechitas aladas, que como dice la canción, sólo se ven en verano -también me asombró en su momento probar que el agua del mar es salada-. Cuando llega el atardecer comienza todo el mundo pajaril a canturrear. Gorriones de pecho amarillo, gorriones de pecho azul, gorriones cafés de cabeza roja. Andan en bandada y se ven tiernos por el tamaño, si fueran más grandes asustarían esos grupos. Las que más se escuchan son las mirlas, que más que cantar, parlotean. Les gusta pararse en un sitio especialmente prominente (la punta de un techo de tres aguas, la esquina del techo de un edificio, la rama más alta de un árbol alto) y de ahí echar sus discursos. Después de unas 3 estrofas hacen pausa, supongo que para escuchar la respuesta que les da otra mirla parada en otro lugar prominente, luego cantan otros tres párrafos, se detienen, y así.
Y están los que no cantan ni son bonitos ni se comen los mosquitos. Los de más clase, los cuervos, que se asoman muy esporádicamente. Las pobres urracas que parecen enchalecadas con su cuerpo blanco y el resto del cuerpo negro, con ese rabo enorme que no las deja ni mal caminar, con esos graznidos espantosos que no creo que ni a ellas mismas les guste. Y los tórtolos, que son más grandes que las palomas normales y tienden a sentarse en ramas delgadas que se doblan con su peso, emparejaditos, todo el día con su currucucú o correteando a los tórtolos intrusos.
Algún día de fin de semana me di cuenta de que mi balcón era parte del escenario en disputa de los tórtolos. Pobre balcón está abandonado a su suerte so pretexto de que el que ponía plantas allí y lo cuidaba se fue del apartamento y de mi vida. Supe de dónde era que salían semejantes cagajonazos que encontraba (ingenuamente llegué a pensar en la notable digestión de los gorriones). Lo peor fue que tener que asumir el rol de tórtolo y entrar a terciar en el asunto marcando mi territorio. Más de una vez tuve que salir al balcón a espantarlos. Recordé el tip de algún conocido y ahora el balcón a su descuido suma una bella decoración de tenedores de plástico puestos cabeza arriba en la baranda. (El resultado final me recordó esta dizque obra de arte que embellece una glorieta en Düsseldorf ). Desde entonces no he vuelto a encontrar cagajonazos.
Ojalá no me de por caminar dando salticos y reburujar el piso con el pico.
Están las golondrinas, flechitas aladas, que como dice la canción, sólo se ven en verano -también me asombró en su momento probar que el agua del mar es salada-. Cuando llega el atardecer comienza todo el mundo pajaril a canturrear. Gorriones de pecho amarillo, gorriones de pecho azul, gorriones cafés de cabeza roja. Andan en bandada y se ven tiernos por el tamaño, si fueran más grandes asustarían esos grupos. Las que más se escuchan son las mirlas, que más que cantar, parlotean. Les gusta pararse en un sitio especialmente prominente (la punta de un techo de tres aguas, la esquina del techo de un edificio, la rama más alta de un árbol alto) y de ahí echar sus discursos. Después de unas 3 estrofas hacen pausa, supongo que para escuchar la respuesta que les da otra mirla parada en otro lugar prominente, luego cantan otros tres párrafos, se detienen, y así.
Y están los que no cantan ni son bonitos ni se comen los mosquitos. Los de más clase, los cuervos, que se asoman muy esporádicamente. Las pobres urracas que parecen enchalecadas con su cuerpo blanco y el resto del cuerpo negro, con ese rabo enorme que no las deja ni mal caminar, con esos graznidos espantosos que no creo que ni a ellas mismas les guste. Y los tórtolos, que son más grandes que las palomas normales y tienden a sentarse en ramas delgadas que se doblan con su peso, emparejaditos, todo el día con su currucucú o correteando a los tórtolos intrusos.
Algún día de fin de semana me di cuenta de que mi balcón era parte del escenario en disputa de los tórtolos. Pobre balcón está abandonado a su suerte so pretexto de que el que ponía plantas allí y lo cuidaba se fue del apartamento y de mi vida. Supe de dónde era que salían semejantes cagajonazos que encontraba (ingenuamente llegué a pensar en la notable digestión de los gorriones). Lo peor fue que tener que asumir el rol de tórtolo y entrar a terciar en el asunto marcando mi territorio. Más de una vez tuve que salir al balcón a espantarlos. Recordé el tip de algún conocido y ahora el balcón a su descuido suma una bella decoración de tenedores de plástico puestos cabeza arriba en la baranda. (El resultado final me recordó esta dizque obra de arte que embellece una glorieta en Düsseldorf ). Desde entonces no he vuelto a encontrar cagajonazos.
Ojalá no me de por caminar dando salticos y reburujar el piso con el pico.
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jueves, 7 de agosto de 2014
Cambié todo para seguir igual... de desubicada
Desubicada en algún colegio de señoritas pobres en la década de los 80s en Bogotá porque en ese entonces ya era cosa común tener un novio pero yo, por razones que se me escapaban, no tenía nada que se le pareciera.
Desubicada en algún potencial encuentro de exalumnas del mismo colegio de señoritas pobres en la década de los 10s -tengo noticia de que acontecen porque me invitan- porque ya todas tienen sus esposos, hijos y/o novios a cuestas pero yo, por razones que aún se me escapan, no tengo ninguno de esos ítems, apenas tengo un exmarido.
Desubicada en algún potencial encuentro de exalumnas del mismo colegio de señoritas pobres en la década de los 10s -tengo noticia de que acontecen porque me invitan- porque ya todas tienen sus esposos, hijos y/o novios a cuestas pero yo, por razones que aún se me escapan, no tengo ninguno de esos ítems, apenas tengo un exmarido.
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